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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Guía del silo de medicación

Medicación psiquiátrica: la guía que nadie te da

Después de muchos años recetando, hay una conclusión que tengo bastante clara: he visto muchos más tratamientos abandonados por falta de explicación que por falta de eficacia.

Col. 29-8805+25 años de experiencia clínicaConsulta presencial y onlineToda España · Español e inglés

Comparativas: ¿Sertralina o Escitalopram? · ¿Alprazolam o Lorazepam? · ¿Lorazepam o Diazepam? · ¿Zolpidem o Lormetazepam? · ¿Venlafaxina o Duloxetina? · ¿Pregabalina o Gabapentina? · ¿Metilfenidato o Lisdexanfetamina? · ¿Mirtazapina o Trazodona?

Y para perderle el miedo a la letra pequeña: cómo leer un prospecto sin asustarse.

En esta página · 15 apartados
Casi nadie deja la medicación porque no funcione. La deja porque los primeros días son peores de lo que esperaba, porque nadie le dijo qué iba a notar ni cuándo, porque no sabe cuánto tiempo va a durar esto, o porque leyó algo de madrugada que le dio miedo. Esta guía es lo que a mí me gustaría que le hubieran contado a cada uno de ellos antes.

Lo más consultado sobre la medicación psiquiátrica

PARA COMPRENDER TU VALORACIÓN

Que entiendas para qué tomas cada medicamento

Una decisión sobre medicación necesita un objetivo comprensible y un plan de revisión. Importa conocer qué beneficio se espera, qué efectos adversos conviene vigilar y cuándo se valorará la respuesta. Tus experiencias previas, otros medicamentos y suplementos también cuentan.

Si algo te preocupa o notas un cambio, comunícalo al profesional que te trata. No cambies ni suspendas por tu cuenta la pauta: la forma de ajustar o retirar un medicamento depende del fármaco y de tu situación. En España, CIMA permite consultar su prospecto y ficha técnica oficiales.

Preguntas que pueden orientar la conversación

  • ¿Qué síntoma o dificultad queremos mejorar con este medicamento?
  • ¿Qué cambios debo comunicar y por qué canal?
  • ¿Cuándo revisaremos si el beneficio compensa los efectos adversos?

Fuentes de este apartado: NIMH · Medicación y seguimiento · AEMPS · Prospectos y fichas técnicas en CIMA.

Conoce la trayectoria del Dr. Cristóbal López Martín y cómo se organiza la consulta.

Qué vas a encontrar aquí

Qué pasa las primeras semanas

Este es el apartado que más abandonos evita, y por eso va el primero.

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Días 1 a 7: los peores

Es cuando aparecen los efectos molestos —náuseas, sueño alterado, dolor de cabeza, algo de inquietud— y cuando todavía no ha aparecido ningún beneficio. La cuenta sale negativa, y es lógico pensar que esto no es para uno.

Aquí es donde más gente lo deja. Y lo dejan, casi siempre, justo antes de que empezara a servirles.

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Semanas 2 y 3: la transición

Los efectos molestos empiezan a ceder. Todavía no hay una mejoría clara del ánimo, pero suele haber señales pequeñas: se duerme algo mejor, vuelve el apetito, hay menos sobresaltos. Son fáciles de pasar por alto porque no son lo que uno estaba esperando.

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Semanas 4 a 6: el efecto real

Es cuando se aprecia el cambio que se buscaba. No como un interruptor: como una marea que sube. Mucha gente lo describe diciendo que lo nota antes su familia que él mismo.

Si tuviera que resumir toda esta guía en una frase, sería esta: casi nadie abandona un tratamiento en la semana cinco. Se abandona en la primera, cuando todo son molestias y ninguna ventaja.

En qué orden mejoran las cosas

Este dato sorprende a casi todo el mundo y explica una confusión muy frecuente. La mejoría no llega toda junta: llega en un orden bastante constante.

  • Primero, lo físico El sueño y el apetito. Suelen ser lo primero que se recoloca.
  • Después, la energía Uno empieza a poder hacer cosas: levantarse, salir, ocuparse de lo pendiente.
  • El ánimo, el último Las ganas y la sensación de estar bien son lo que más tarda.

Eso produce una etapa rara en la que ya puedes hacer cosas pero todavía no te apetece ninguna. Es normal y es transitoria.

Y por qué esa etapa merece vigilancia

Recuperar energía antes que ánimo es una fase que conviene acompañar de cerca, sobre todo si ha habido ideas de no querer seguir viviendo. Si estás en ese momento, díselo a quien te trata y no lo pases solo. Si aparecen ideas de hacerte daño, llama al 024, disponible las 24 horas, o al 112.

Los seis grupos, en una frase cada uno

  • Antidepresivos No dan alegría: recolocan un sistema que estaba desajustado. Tardan semanas y no crean dependencia, aunque su interrupción brusca sí dé síntomas.
  • Ansiolíticos Alivian rápido, y ese es a la vez su virtud y su problema. Están pensados para acompañar un tiempo, no para quedarse.
  • Hipnóticos Ayudan a dormir mientras se resuelve lo que impedía dormir. Cuando se convierten en la única solución, el problema sigue debajo.
  • Estabilizadores del ánimo Trabajan a lo largo de los años, no de los días. Su beneficio es lo que no ocurre, y eso los hace difíciles de valorar.
  • Antipsicóticos Bajan el volumen de lo que se ha desbordado. Se usan en más cosas de las que la gente cree, incluso a dosis pequeñas.
  • Tratamientos para el TDAH No producen retirada, pero su falta se nota de inmediato en lo funcional: en el trabajo, en el estudio, en el día.

Las preguntas de las tres de la mañana

Son las que casi nadie hace en consulta y todo el mundo busca en internet. Van con respuesta corta y honesta.

¿Voy a engordar?

Depende mucho del fármaco: algunos son bastante neutros y otros aumentan el apetito de forma notable. No es falta de voluntad cuando ocurre, es un efecto conocido. Y es motivo suficiente para revisar el tratamiento en lugar de aguantarlo en silencio: casi siempre hay alternativas.

¿Va a afectar a mi sexualidad?

Puede ocurrir con varios antidepresivos y es de lo que menos se cuenta, tanto por parte del médico como del paciente. Tiene solución en la mayoría de los casos —ajustes, cambios, alternativas—, pero solo si se dice. No es una queja menor ni una vanidad: es calidad de vida.

¿Puedo beber alcohol?

Con casi todos estos tratamientos, el alcohol suma sedación, empeora el sueño de madrugada y enturbia la valoración de si el fármaco está funcionando. No hace falta una prohibición absoluta en todos los casos, pero sí conviene hablarlo abiertamente y con cifras reales, no aproximadas.

¿Puedo conducir?

Depende del fármaco y del momento del tratamiento. Los primeros días y tras cualquier subida conviene especial prudencia, sobre todo con los que sedan. La regla práctica: si notas somnolencia, lentitud o dificultad para concentrarte, no conduzcas y coméntalo.

¿Voy a dejar de ser yo?

Es el miedo más repetido y la respuesta es que no. Un tratamiento bien ajustado no aplana ni cambia el carácter: devuelve la capacidad de sentir con proporción. Si notas indiferencia o que todo te da igual, eso no es «estar mejor», es un efecto que hay que corregir — y se corrige.

Cuánto tiempo hay que tomarlo

Es la pregunta que más se hace y, tal como está formulada, no tiene buena respuesta. Depende del cuadro, de si es un primer episodio o no, de cómo haya ido y de muchas cosas más.

Así que propongo cambiarla:

La pregunta correcta no es «¿cuánto tiempo voy a tener que tomarlo?», sino «¿cuándo lo revisamos?».

La diferencia no es retórica. «Cuánto tiempo» pide una fecha que nadie puede dar con honestidad, y la respuesta vaga que se recibe —«ya veremos», «de momento siga»— deja al paciente con la sensación de que esto no se acaba nunca. «Cuándo lo revisamos» sí tiene respuesta, y además compromete a los dos.

Un tratamiento sin fecha de revisión es exactamente como acaban las pautas que duran quince años sin que nadie las haya vuelto a mirar.

Antes de cambiar de fármaco otra vez

Cuando un tratamiento no acaba de funcionar, la reacción habitual es probar otro. A veces es lo correcto. Pero antes conviene comprobar cuatro cosas, porque en muchos casos el problema está en una de ellas y no en el fármaco:

  • La dosis y el tiempo ¿Se ha llegado a una dosis suficiente y se ha mantenido el tiempo necesario? Muchos «no me funcionó» son en realidad tratamientos que se quedaron a medio camino.
  • El diagnóstico Si un cuadro no responde como debería, quizá no es el cuadro que pensábamos. Un tratamiento que falla es también información diagnóstica.
  • Lo orgánico Un tiroides, una anemia, un déficit, un problema de sueño no tratado. Hay cosas que no mejoran con un antidepresivo porque no son eso.
  • La adherencia real No la pautada: la real. Si se olvidan varias tomas al mes, el tratamiento que estamos juzgando no es el que se está tomando. Tienes esto desarrollado en la guía sobre las dosis olvidadas.
Observación clínica

La cuarta es la que más veces cambia el rumbo de una consulta, y la que menos se pregunta. Un paciente que se salta tres o cuatro tomas al mes no está mintiendo cuando dice que toma el tratamiento: se le olvida, sin más. Pero yo estoy decidiendo sobre una pauta que él no está haciendo. Contarme que se te olvida no es confesar un fallo: es el dato que evita que te suba una dosis que no hacía falta, o que descarte un fármaco que sí funcionaba.

— Dr. Cristóbal López Martín

Dejarlo con un plan, o quedarse sin él

Son dos cosas que se parecen en la superficie y no tienen nada que ver.

Dos maneras de terminar un tratamiento
Retirada planificadaQuedarse sin él
Cuándo ocurreCuando llevas tiempo estableCuando se acaba la caja
Cómo se haceDespacio, por tramos, con margen para pararDe golpe, sin previo aviso
Qué se notaPoco o nada, si está bien hechaLo que dé ese fármaco al interrumpirse
Qué se aprendeSi el tratamiento seguía haciendo faltaNada útil: solo que se pasa mal

Retirar un tratamiento cuando toca es una decisión clínica legítima y bastante frecuente. Tienes el razonamiento completo en la guía sobre cómo dejar un antidepresivo sin que se vuelva en contra, y el de las benzodiacepinas en cómo dejar una benzodiacepina.

Y si lo que te ha pasado es lo segundo —que se te ha acabado y no sabes qué hacer—, ahí tienes el comprobador de urgencia por fármaco, que te dice cuánto margen tienes según lo que tomes y cuántos días lleves sin ello.

Todas las guías sobre la medicación psiquiátrica

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en hacer efecto un antidepresivo?

El efecto sobre el ánimo suele apreciarse entre la cuarta y la sexta semana. Antes de eso aparecen señales más discretas: mejor sueño, algo más de apetito, menos sobresaltos. Los días peores son los primeros, cuando ya hay molestias y todavía no hay beneficio, y es justo cuando más gente abandona.

¿La medicación psiquiátrica crea adicción?

Los antidepresivos y los estabilizadores no crean adicción, aunque su interrupción brusca pueda producir síntomas: eso es neuroadaptación, no dependencia. Los ansiolíticos e hipnóticos sí requieren más cuidado con el uso prolongado, y por eso se plantean como acompañamiento de un tiempo y no como tratamiento indefinido.

¿Voy a tener que tomarlo toda la vida?

En la mayoría de los casos, no. Y la pregunta que sí tiene respuesta útil no es cuánto tiempo, sino cuándo se revisa: un tratamiento con fecha de revisión es un tratamiento que alguien va a volver a mirar, y ese es el mecanismo que evita las pautas que duran años por inercia.

¿Puedo dejarlo si ya me encuentro bien?

Encontrarse bien es requisito para plantear una retirada, pero no es motivo suficiente por sí solo: hay que valorar cuánto tiempo llevas estable y en qué punto está el proceso. Y sobre todo, la retirada se planifica y se hace despacio, que es exactamente lo contrario de quedarse sin el tratamiento por accidente.

Me han cambiado la dosis y no noto nada, ¿es normal?

Sí. Los ajustes tardan también unas semanas en traducirse en algo perceptible, así que juzgar un cambio a los tres días no aporta información. Lo que sí conviene comunicar de inmediato es cualquier efecto molesto nuevo.

¿Y si este tratamiento no me funciona?

Antes de cambiar conviene comprobar cuatro cosas: si la dosis y el tiempo han sido suficientes, si el diagnóstico sigue encajando, si hay algo orgánico detrás y cuál es la adherencia real. En bastantes casos el problema está en una de ellas, no en el fármaco, y cambiar sin comprobarlo solo reinicia el reloj.

¿Se puede combinar medicación con psicoterapia?

No solo se puede: en muchos cuadros es lo que mejor funciona. Son dos herramientas que trabajan sobre cosas distintas y se refuerzan entre sí; plantearlo como una elección entre una y otra suele empobrecer el tratamiento.

Se me ha acabado la medicación, ¿qué hago?

Depende por completo de qué tomes y de cuántos días lleves sin ello: hay tratamientos que dan varios días de margen y otros que avisan en veinticuatro horas. En la guía sobre quedarse sin medicación hay un comprobador que lo calcula según el fármaco y los días transcurridos.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico especialista en Psiquiatría · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Atiendo en consulta privada en Marbella, en la Costa del Sol, en español y en inglés, con consultas de duración amplia que permiten revisar un tratamiento con el detalle que exige, tanto de forma presencial como online.

Escribo también en el blog de la consulta sobre lo que veo cada semana: lo que la gente pregunta de verdad sobre su medicación, lo que nadie le ha explicado y lo que suele torcerse cuando no hay nadie mirando.

Dr. Cristóbal López Martín · Médico psiquiatra · Col. 29-8805. Trayectoria y formación

Guías por fármaco, de la A a la Z

Cada fármaco tiene ahora su propia guía: para qué sirve, cómo actúa, efectos secundarios, precauciones, cómo se retira y cómo se renueva la receta.

Antidepresivos: Sertralina · Escitalopram · Citalopram · Fluoxetina · Paroxetina · Venlafaxina · Desvenlafaxina · Duloxetina · Vortioxetina · Bupropión · Agomelatina · Mirtazapina · Trazodona · Amitriptilina · Clomipramina

Benzodiacepinas y ansiolíticos: Alprazolam · Lorazepam · Diazepam · Bromazepam · Clonazepam · Clorazepato dipotásico · Ketazolam · Clobazam · Hidroxizina · Pregabalina · Gabapentina

Hipnóticos: Lormetazepam · Zolpidem · Zopiclona · Melatonina · Daridorexant (Quviviq)

Estabilizadores del ánimo: Litio · Lamotrigina · Ácido valproico · Carbamazepina · Oxcarbazepina

Antipsicóticos: Quetiapina · Olanzapina · Risperidona · Paliperidona · Aripiprazol · Cariprazina · Lurasidona · Haloperidol

Tratamientos del TDAH: Metilfenidato · Lisdexanfetamina · Atomoxetina · Guanfacina

Un tratamiento que se entiende es un tratamiento que se toma

Si llevas tiempo con una medicación que nadie te ha explicado del todo, o que nadie ha vuelto a revisar, esa es una consulta que merece la pena. Escribe contando qué tomas, desde cuándo y qué es lo que te preocupa.

Si necesitas continuar un tratamiento pautado por otro médico, conocerás el proceso de valoración y dispensación en receta electrónica privada con REMPe. Se distingue la receta activa de una nueva prescripción y se explican las comprobaciones necesarias antes de decidir.

Atiendo mediante consulta online y seguimiento de la medicación a pacientes de España cuando el formato sea adecuado, en español y en inglés, y también de forma presencial. Puedes ver cómo trabajo como psiquiatra en Marbella o escribir directamente a secretaría.

Consulta presencial en Marbella (Málaga) y atención online en toda España.

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