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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Medicación psiquiátrica · Guía para pacientes

Cómo dejar una benzodiacepina sin pasarlo mal

Si has intentado dejar el lorazepam, el alprazolam o cualquier otra y has tenido que volver, quiero empezar diciéndote algo: lo más probable es que el problema no fueras tú.

Col. 29-8805+25 años de experiencia clínicaConsulta presencial y onlineToda España · Español e inglés
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Forma parte de Esta página pertenece a la guía completa sobre el tratamiento farmacológico en psiquiatría. Si lo que te ha pasado es que se te ha acabado la caja y no la estás dejando a propósito, lo que necesitas es la guía sobre quedarse sin medicación.
La mayoría de las retiradas de benzodiacepinas fracasan por la misma razón, y no es la falta de voluntad. Fracasan porque se hacen demasiado deprisa, sin plan y sin que nadie haya explicado qué iba a pasar. Con esas tres cosas resueltas, la historia suele ser distinta.

Por qué fracasan casi todas las retiradas

Cuando alguien me cuenta que ha intentado dejarlo tres veces, le pregunto cómo lo hizo. Y la respuesta suele encajar en una de estas cuatro:

  • «Lo dejé de golpe» Es lo peor posible con este grupo, y en algunos casos no solo desagradable sino potencialmente peligroso.
  • «Fui bajando cuando me veía capaz» Sin escalones fijos ni fechas, así que cada bajada dependía del ánimo de esa semana.
  • «Lo dejé y lo volví a tomar cuando estaba mal» El diente de sierra: nunca se llega a completar un tramo, y cada vuelta atrás refuerza la idea de que no se puede.
  • «Bajé a la mitad de golpe» Que es el error más frecuente de todos, porque parece razonable y no lo es.
Ninguna de esas cuatro es una retirada. Son cuatro maneras distintas de interrumpir un tratamiento, y las cuatro terminan igual: con la persona convencida de que no puede dejarlo.
Observación clínica

Lo que más daño hace de esos intentos no es el malestar de esos días: es la conclusión que deja. Alguien que lo ha intentado tres veces sin plan llega a consulta creyendo que su caso es especialmente difícil, cuando lo que ha tenido son tres experimentos mal diseñados. Y esa creencia pesa: cuesta más convencer a alguien de volver a intentarlo que hacer la retirada en sí.

— Dr. Cristóbal López Martín

Las tres preguntas antes del cómo

Antes de hablar de cómo se baja, hay tres cosas que conviene tener claras. Saltárselas es la causa de la mitad de los fracasos.

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¿Por qué la empezaste, y ese motivo sigue ahí?

Si empezaste por una mala racha que ya pasó, la retirada es un trámite. Si el motivo sigue presente —una ansiedad no tratada, un insomnio crónico, un duelo abierto—, quitar la pastilla sin tratar lo de debajo es garantía de volver a ella.

Muchas retiradas fracasan porque se retiró el tratamiento y no se puso nada en su lugar.

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¿Cuál tomas exactamente, y desde cuándo?

No todas se comportan igual. Las que entran deprisa y cuyo descenso se nota —como el alprazolam— son más difíciles de bajar, porque generan altibajos dentro del mismo día. Las de acción prolongada —como el diazepam— bajan de forma más amortiguada.

Por eso una estrategia habitual es pasar primero a una de acción prolongada, y solo después empezar a reducir. No es un paso perdido: es lo que hace posible el resto.

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¿Es buen momento?

Una retirada bien hecha ocupa meses. Empezarla la semana antes de una mudanza, de una oposición o de un juicio no es valentía: es elegir el peor escenario posible para juzgar el resultado.

Elegir bien el momento no es procrastinar. Es parte del plan.

Cuánto tarda de verdad

Voy a darte el dato incómodo, porque ocultarlo es lo que hace que la gente abandone: una retirada bien hecha se cuenta en meses, no en semanas. Cuántos depende de la dosis, del tiempo que lleves y de cómo respondas.

Suena a mala noticia y no lo es, por dos motivos:

  • Porque despacio se nota poco El malestar de una retirada es inversamente proporcional a lo lento que se haga. Quien va deprisa lo pasa mal; quien va lento, a menudo apenas nota nada.
  • Porque no estás peor mientras tanto No es un mes malo seguido de otro mes malo. Es una bajada progresiva en la que la mayor parte del tiempo se está bien.
La prisa es el único ingrediente que garantiza que salga mal. Si tienes que elegir entre hacerlo rápido y hacerlo, elige hacerlo.

Cómo se hace, en la práctica

No voy a darte cifras concretas, porque dependen de tu caso y porque esto no se hace leyendo una página. Pero sí puedo decirte cómo está construido un plan que funciona:

  • Reducciones pequeñas y sostenidas Bajadas modestas, espaciadas en el tiempo, siempre desde la dosis anterior.
  • Con fechas, no con sensaciones El escalón se decide de antemano. Si dependiera de cómo te sientes cada día, no bajarías nunca.
  • Cada tramo se completa antes de bajar otra vez Estabilizar en cada nivel es lo que permite que el siguiente sea llevadero.
  • El último tramo es el más lento Aquí desarrollo lo mismo que explico en la guía sobre dejar un antidepresivo: la rampa se va tumbando, no se mantiene constante.
  • Con posibilidad de parar sin fracasar Quedarse un mes más en un escalón no es retroceder. Es exactamente lo que hay que hacer si ese escalón cuesta.
  • Y con algo puesto en el lugar del fármaco Sobre todo si lo tomabas para dormir o para la ansiedad. Retirar sin sustituir es media retirada.

El termómetro equivocado

Este apartado, si me apuras, es el más útil de la página.

Cuando se baja un escalón, los primeros días son los peores. Es lo esperable: el organismo está acomodándose a la nueva cantidad. A los pocos días, eso se estabiliza.

El problema es cuándo se juzga:

Casi todo el mundo evalúa una bajada al tercer día, que es exactamente el peor momento y el peor dato posible. Y a partir de ahí concluye que no puede, cuando lo único que pasa es que no ha esperado a que se acomode.

La pregunta correcta no es «¿cómo estoy hoy?», sino «¿cómo estaba al final de la semana pasada?». Ese cambio de termómetro salva más retiradas que cualquier ajuste de dosis.

Qué vas a notar, y qué significa

Lo que aparece en una retirada bien hecha suele ser leve y transitorio:

  • Sueño más ligero Especialmente los primeros días de cada escalón.
  • Algo de ansiedad o inquietud
  • Hipersensibilidad a la luz y al ruido Muy característico y casi nunca explicado, así que asusta cuando aparece.
  • Tensión muscular, irritabilidad
  • Sensaciones raras pero inofensivas Hormigueos, sensación de irrealidad, mareo leve.

Y aquí una distinción que conviene tener clara:

Lo que asusta y lo que sí requiere atención
Desagradable pero esperableRequiere consultar sin esperar
Dormir peor unos díasNo dormir nada durante varios días seguidos
Ansiedad y tensiónAgitación intensa o confusión
Hormigueos, sensación de irrealidadAlucinaciones
IrritabilidadConvulsiones

La columna de la derecha es infrecuente en una retirada bien planificada, y prácticamente exclusiva de las interrupciones bruscas. Es, de hecho, el argumento principal para no hacerlo por tu cuenta.

El componente que nadie trata

Hay una parte de esto que no es farmacológica y que decide el resultado más que la dosis: el miedo a no tener la pastilla.

Quien lleva años con una benzodiacepina no solo ha desarrollado adaptación física. También ha ido construyendo una idea: sin esto no duermo, sin esto no puedo coger un avión, sin esto no aguanto una reunión. Y esa idea sigue ahí aunque el cuerpo ya no la necesite.

La adaptación física se resuelve bajando despacio. La otra parte no se resuelve sola: hay que nombrarla y trabajarla, o reaparece en cuanto llegue una semana mala.

Por eso las retiradas que mejor terminan son las que van acompañadas de algo más: estrategias para el sueño, herramientas para la ansiedad, a veces psicoterapia. Lo desarrollo en la guía del lormetazepam, donde separo las tres cosas que hay dentro de «sin esto no duermo».

Qué no hacer

  • Dejarla de golpe Es el punto central de toda esta página.
  • Bajar a ojo partiendo comprimidos sin que nadie haya calculado los escalones.
  • Volver a la dosis anterior en cuanto un día va mal El diente de sierra es lo que impide completar cualquier tramo.
  • Guardar unas cuantas «por si acaso» Es lo que mantiene viva la idea de que las necesitas.
  • Compensar con alcohol Actúa sobre el mismo sistema: no ayuda a retirarla, la sustituye.
  • Empezar en mal momento y juzgar el resultado en la peor semana del año.
  • Y hacerlo sin decírselo a nadie Es más frecuente de lo que parece, y es lo que hace que un tropiezo se convierta en abandono.

Cuándo buscar atención urgente

Llama al 112 o acude a urgencias si aparece una crisis convulsiva, confusión importante, alucinaciones, agitación que no cede, o fiebre con sudoración profusa y temblor intenso.

Y si el malestar te lleva a pensar que no merece la pena seguir, llama al 024, línea de atención a la conducta suicida disponible las 24 horas.

Cómo se plantea en consulta

Con una valoración que responda primero a las tres preguntas del principio, y después construya el plan: qué tomas, si conviene cambiar antes a una de acción larga, qué escalones, con qué fechas, qué esperar en cada uno y qué se pone en el lugar del fármaco.

Y con dos cosas que valen tanto como el plan: revisiones pactadas —para no navegar a ciegas— y la certeza de que quedarse un mes más en un escalón no es fracasar. La mayoría de las retiradas que salen bien tienen alguna pausa por el camino.

Si en algún momento se concluye que mantener el tratamiento es lo adecuado, y siempre que esté clínicamente indicado y conforme a la normativa vigente, puede emitirse la correspondiente receta electrónica privada, válida en cualquier farmacia autorizada. La emisión de una receta electrónica nunca es automática: toda receta médica constituye un acto médico.

Mi objetivo no es únicamente renovar una receta, sino comprobar que el tratamiento sigue siendo el más adecuado. Atiendo de forma presencial y online, y por consulta online sigo a pacientes de toda España.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en dejar una benzodiacepina?

Una retirada bien hecha se cuenta en meses, no en semanas, y el número depende de la dosis, del tiempo que lleves y de cómo respondas. No es mala noticia: el malestar es inversamente proporcional a lo lento que se haga, así que quien va despacio a menudo apenas nota nada.

Lo he intentado varias veces y siempre vuelvo

Es lo más frecuente, y casi nunca habla de falta de voluntad. Las retiradas fracasan por hacerse de golpe, por bajar según cómo se sienta uno cada semana, por volver a la dosis anterior en cuanto un día va mal, o por reducir a la mitad de una vez. Ninguna de esas cuatro es una retirada planificada.

¿Es peligroso dejarla de golpe?

Puede serlo tras un uso prolongado y con dosis altas: además de ansiedad e insomnio, en casos poco frecuentes pueden aparecer confusión, alucinaciones o crisis convulsivas. Esos cuadros son prácticamente exclusivos de las interrupciones bruscas, y son el argumento principal para no hacerlo por cuenta propia.

¿Por qué me han cambiado a otra benzodiacepina antes de bajar?

Es una estrategia habitual y tiene sentido: las que entran deprisa y cuyo descenso se nota generan altibajos dentro del mismo día y son más difíciles de reducir, mientras que las de acción prolongada bajan de forma más amortiguada. Pasar primero a una larga no es un paso perdido, es lo que hace posible el resto.

Bajé un escalón y a los tres días estaba fatal

Los primeros días de cada bajada son los peores, y a los pocos días se estabiliza. El problema es juzgar la reducción justo en ese momento, que es el peor dato posible. La pregunta útil no es cómo estás hoy, sino cómo estabas al final de la semana pasada.

¿Puedo guardarme algunas por si acaso?

No conviene. Tener unas cuantas guardadas mantiene viva la idea de que las necesitas, que es precisamente la parte de este proceso que no se resuelve sola bajando la dosis. Es una de las cosas que más veces deshacen una retirada bien encaminada.

¿Y si vuelve el insomnio o la ansiedad?

Es la razón por la que una retirada no consiste solo en quitar. Si el motivo por el que empezaste sigue presente, hay que poner algo en su lugar: estrategias para el sueño, herramientas para la ansiedad o psicoterapia. Retirar sin sustituir es media retirada.

¿Si me quedo atascado en un escalón he fracasado?

No. Quedarse un mes más en un nivel es exactamente lo que hay que hacer si ese escalón cuesta, y la mayoría de las retiradas que terminan bien tienen alguna pausa por el camino. Parar no es retroceder.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico especialista en Psiquiatría · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Atiendo en consulta privada en Marbella, en la Costa del Sol, en español y en inglés, con consultas de duración amplia que permiten revisar un tratamiento con el detalle que exige, tanto de forma presencial como online.

Escribo también en el blog de la consulta sobre lo que veo cada semana: lo que la gente pregunta de verdad sobre su medicación, lo que nadie le ha explicado y lo que suele torcerse cuando no hay nadie mirando.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Fines divulgativos; no sustituye la valoración clínica individualizada.

Si has fallado tres veces, cambia el plan, no el empeño

Escribe indicando cuál tomas, qué dosis, desde cuándo, cuántas veces has intentado dejarla y qué pasó cada vez. Con eso se diseña un plan que no se parezca a los anteriores.

Atiendo por consulta online a pacientes de toda España, en español y en inglés, y también de forma presencial. Puedes ver cómo trabajo como psiquiatra en Marbella o escribir directamente a secretaría.

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