Guía médica

Adicciones

Qué son de verdad, cómo se reconocen antes de que sea tarde y qué se puede hacer —tanto si el que consulta eres tú como si el que preocupa es otro.

Guía nacionalSustancias y conductas Familia incluida

Nadie se vuelve adicto el día que empieza. Ese es el motivo por el que casi nadie identifica el momento en que dejó de decidir, y por el que la pregunta que trae a la gente a consulta no suele ser «soy adicto», sino «¿esto es normal?».

Esta guía responde a esa pregunta con criterio médico y sin dramatismo. Explica qué define clínicamente una adicción, qué la distingue de un hábito y de la dependencia física, qué se puede tratar hoy y qué hacer cuando el que tiene el problema no quiere oír hablar de ello.

Si lo que buscas es valoración y tratamiento en consulta, esa información está en la página de la consulta. Aquí encontrarás la parte médica.

Lo más consultado sobre las adicciones

Qué es una adicción y cuándo deja de ser una decisión

Una adicción no es consumir mucho. Es haber perdido el control sobre algo que sigue teniendo un coste evidente y, aun así, continuar. La palabra clave no es cantidad: es control.

La medicina la define hoy como una enfermedad crónica del sistema de recompensa del cerebro, con base biológica, curso propio y tratamiento. No es un defecto moral ni una falta de carácter, y entenderlo no es un consuelo: cambia el tratamiento.

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Tres cosas distintas que casi todo el mundo confunde

Separarlas es lo primero que hago en una primera consulta, porque cada una lleva a un plan completamente diferente.

Uso problemático

Hay consumo y hay consecuencias, pero todavía hay capacidad de parar cuando conviene. Es el momento en que más fácil resulta intervenir y el que casi nadie consulta.

Dependencia física

El cuerpo se ha adaptado y protesta cuando falta la sustancia. Puede existir sin adicción: ocurre con muchos tratamientos correctamente prescritos y no significa que el paciente sea adicto.

Adicción

Aquí lo que falla es el control. La conducta se mantiene a pesar del daño, ocupa cada vez más espacio mental y desplaza a lo demás. Puede haber adicción con muy poca dependencia física —el juego es el ejemplo perfecto— y dependencia física sin ninguna adicción.

Si dudas de cuánto control tienes sobre el consumo, podemos revisarlo a partir de situaciones concretas. No hace falta que intentes una retirada por tu cuenta para demostrarlo.

Las seis señales que marcan el límite

Los criterios clínicos son más de seis, pero estos son los que de verdad discriminan cuando alguien se sienta delante. Ninguno por separado significa nada; el problema aparece cuando se acumulan.

  • Hace falta más para lo mismo. La dosis, la cantidad o el tiempo de juego suben solos, sin que nadie lo haya decidido.
  • Aparece malestar al parar. Nervios, insomnio, irritabilidad o síntomas físicos que se alivian volviendo a consumir.
  • Ocupa espacio mental. Se piensa en ello antes de que ocurra, se organiza el día alrededor y se calcula cuánto queda.
  • Se han hecho intentos serios de parar —y han fallado. Este dato pesa más que cualquier cifra de consumo.
  • Se abandonan cosas. Aficiones, gente, deporte, planes que antes importaban.
  • Sigue a pesar del daño. Discusiones, dinero, salud, trabajo… y aun así continúa.

Hay una séptima señal que no está en los manuales y que en consulta vale por varias: el secreto. Cuando alguien empieza a esconder cuánto, cuándo o con quién, la conducta ya ha dejado de ser libre.

PARA PREPARAR LA CONVERSACIÓN

Puedes contar lo que consumes aunque no sepas si tiene relación con tu malestar. Me interesa entenderlo contigo, sin sacar conclusiones antes de escucharte.

Sustancias y conductas: no son mundos distintos

Durante décadas se pensó que solo las sustancias producían adicción. Hoy sabemos que ciertas conductas activan el mismo circuito, y el juego patológico está reconocido como trastorno desde hace muchos años.

Conviene decir con la misma claridad lo contrario: no todo lo que se hace mucho es una adicción. Solo el juego y, más recientemente, el trastorno por videojuegos figuran como tales en las clasificaciones internacionales. Lo demás se atiende igual, pero no se le pone una etiqueta que no existe.

El bloque de adicciones sin sustancia desarrolla dónde está hoy ese límite y por qué importa no cruzarlo.

Qué le pasa al cerebro

La explicación popular —«el cerebro se queda sin dopamina»— es cómoda y es falsa. Lo que ocurre es más interesante y explica mucho mejor por qué cuesta tanto parar.

  • El sistema aprende. No solo registra el placer: registra las señales que lo anuncian. Un bar, una hora, una canción, un estado de ánimo.
  • Esas señales pasan a pesar más que la recompensa. Por eso el deseo aparece antes de haber decidido nada, y por eso se recae en sitios y no en momentos.
  • El freno se desgasta. La capacidad de inhibir un impulso se resiente, especialmente bajo estrés, cansancio o poco sueño.
  • El placer se va y el alivio se queda. Llega un punto en que ya no se consume para estar bien, sino para dejar de estar mal.

Ese último punto es el que más alivia a quien lo escucha por primera vez. Está desarrollado en la guía sobre cómo afecta la adicción al cerebro.

Por qué le ocurre a unos y no a otros

No hay una causa. Hay una suma, y la proporción cambia en cada persona.

Lo que se trae de fábrica

La vulnerabilidad hereditaria es real y explica una parte importante del riesgo. No condena a nadie, pero sí explica por qué dos personas con el mismo consumo acaban en sitios distintos.

Lo que hay debajo

Ansiedad, depresión, TDAH, insomnio crónico o un trauma sin tratar. Muchas adicciones empiezan siendo una solución que funcionaba.

La edad de inicio

Cuanto antes empieza el consumo, mayor es el riesgo. El cerebro adolescente aprende más deprisa, y también aprende esto más deprisa.

El entorno

Disponibilidad, normalización, trabajo, ocio. En la Costa del Sol el consumo social está tan normalizado que muchas personas tardan años en ver su propio patrón como algo distinto.

La adicción que empieza en la farmacia

Es la que menos se parece a lo que la gente imagina y la que más ha crecido en mi consulta. Empieza con una receta correcta, para un problema real: ansiedad, insomnio o dolor.

Nadie hizo nada mal. Sencillamente, nadie previó un final. El paso de «para cuando lo necesite» a «todas las noches» no ocurre ningún día concreto, y cuando alguien se da cuenta lleva años.

Aquí hay dos avisos que conviene tener presentes. El primero: dependencia física no es adicción, y muchas personas que toman un ansiolítico a diario no son adictas a nada. El segundo, más importante: con algunos de estos fármacos, dejarlos de golpe no es desagradable, es peligroso.

Todo esto se desarrolla en el bloque de fármacos de prescripción, que es probablemente el que más se diferencia de lo que se encuentra en el resto de internet.

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Podemos empezar por comprender lo que te preocupa

Una primera valoración permite comprender lo que ocurre, valorar riesgos y explicar las opciones. Si hace falta otro recurso o más información, debe quedar claro el siguiente paso.

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Lo que hay debajo: patología dual

Con mucha frecuencia hay dos cosas a la vez: un consumo y un trastorno psiquiátrico. Y se sostienen el uno al otro.

Cuando coexisten una adicción y otro trastorno mental, el plan debe abordar ambas necesidades y revisar cómo se relacionan. La valoración no debe dar por hecho que todo consumo encubre otro diagnóstico.

También conviene decir lo contrario, porque se abusa de esta idea: no siempre hay algo debajo. La patología dual se evalúa, no se presupone. La guía sobre patología dual explica cómo se distingue lo que es efecto del consumo de lo que es un trastorno independiente.

Cuándo esto es una urgencia

La mayoría de las situaciones no lo son y admiten una cita ordenada. Algunas no.

Llama al 112 sin esperar

  • Convulsión, pérdida de conciencia o respiración lenta o irregular.
  • Confusión intensa, desorientación, ver o oír cosas que no están, fiebre alta con agitación.
  • Dolor en el pecho, sobredosis conocida o sospechada.
  • Agitación con riesgo para la persona o para otros.

Si hay ideas de suicidio sin peligro inmediato, el 024 atiende las veinticuatro horas. Si el peligro es inmediato, 112.

Hay una situación concreta que mucha gente no reconoce como urgencia y lo es: la retirada brusca de alcohol o de ansiolíticos en alguien que lleva mucho tiempo con ellos. Está explicada en la guía sobre cuándo el síndrome de abstinencia es una urgencia.

Cómo se diagnostica de verdad

La valoración combina relato, patrón de consumo, pérdida de control, repercusión y riesgos. Un cuestionario puede orientar y ayudar a conversar, pero no sustituye la entrevista.

Es importante contar también medicamentos prescritos, productos de otras personas y sustancias que no sueles considerar parte del problema. No se trata de buscar una confesión: esa información permite atenderte con más seguridad.

Las pruebas se solicitan cuando aportan información sobre salud, exposición u otras causas. Una analítica no resume por sí sola la relación de una persona con el consumo.

Para ampliar: NIAAA · Trastorno por consumo de alcohol: diagnóstico y recuperación.

Cómo se trata

El plan puede combinar atención a la retirada cuando haga falta, tratamiento psicológico, medicación indicada y apoyos para la vida diaria. La elección depende de la sustancia, la salud y las necesidades; no hay una única combinación para todos.

La existencia de ansiedad, depresión o dificultades del sueño se valora junto al consumo. No debe asumirse que todo consumo encubre otro trastorno, ni exigir que una dificultad desaparezca antes de atender la otra.

Si existe posible dependencia de alcohol o sedantes, pide orientación médica antes de intentar una retirada brusca. Un programa de tratamiento debe aclarar qué seguimiento ofrece y qué hace si aparecen complicaciones.

Lecturas relacionadas: Cuándo valorar una desintoxicación ambulatoria · Cómo decidir el tratamiento · Prevención y atención de recaídas.

Para ampliar: NIDA · Tratamiento y recuperación de las adicciones.

Las recaídas no son el final

Volver a consumir merece atención, no un reproche. Puede indicar que hay que revisar el tratamiento, los apoyos o una situación nueva. No invalida todo lo conseguido y tampoco debe minimizarse.

Tras un periodo sin consumo, la tolerancia puede haber cambiado. Volver a cantidades anteriores puede ser peligroso, especialmente con opioides. Ante una posible sobredosis, llama al 112.

Puedes pedir ayuda aunque te cueste contarlo. En prevención y atención de recaídas encontrarás cómo preparar esa conversación sin depender de una secuencia fija de señales.

Si el que preocupa es otro

Si te preocupa alguien, puedes describir hechos concretos y ofrecer ayuda sin convertirte en su vigilante. También puedes pedir orientación sobre límites, convivencia y tu propio desgaste.

Acompañar no significa asumir deudas, tolerar violencia ni garantizar que no habrá consumos. Los acuerdos deben proteger a quienes conviven y facilitar acceso a tratamiento. No es necesario que toda la familia esté de acuerdo para buscar orientación.

El bloque de apoyo a familiares permite profundizar. Si hay peligro inmediato o una sobredosis, la prioridad es el 112.

Cinco ideas que hacen daño

Circulan tanto que se han vuelto sentido común. Las cinco retrasan tratamientos y las cinco son falsas o, como mínimo, están mal contadas.

1 · «Hasta que no toque fondo no hay nada que hacer»

Es probablemente la idea que más vidas ha costado. No existe ningún fondo terapéutico: existe deterioro, y cuanto más deterioro hay, más difícil es el tratamiento. Se interviene antes, no después.

2 · «Es cuestión de fuerza de voluntad»

La voluntad hace falta, igual que en cualquier tratamiento largo. Pero pedirle a alguien que corrija con voluntad un circuito que ha aprendido a anticipar el consumo es como pedirle que baje la fiebre concentrándose.

3 · «Las drogas legales son menos peligrosas»

Las dos sustancias que más daño producen en España son legales: el alcohol y el tabaco. La legalidad dice cómo se regula algo, no cuánto daño hace.

4 · «Un adicto se nota»

Mantener el trabajo o las responsabilidades familiares no descarta un problema con el consumo. Conviene valorar sus consecuencias y la dificultad para controlarlo.adicciones funcionales.

5 · «Si necesita medicación, es que está sustituyendo una droga por otra»

Es un prejuicio que deja a mucha gente sin un tratamiento eficaz. Un fármaco indicado, con seguimiento y con un objetivo clínico, no es un consumo: es un tratamiento.

Si te has reconocido leyendo esto

No hace falta tomar ninguna decisión definitiva hoy. Hay cuatro pasos pequeños que cambian bastante las probabilidades y que se pueden dar esta semana.

  • Pon fechas, no cifras. Cuándo empezó, qué pasaba entonces, cuándo cambió. Es la información que más ayuda en una primera consulta y la que peor se recuerda improvisando.
  • No lo dejes de golpe si llevas años. Con alcohol y con ansiolíticos, parar en seco puede ser peligroso. Consultarlo antes no retrasa nada: lo hace posible.
  • Cuéntaselo a una persona. Una sola. El aislamiento es el mejor aliado que tiene esto, y romperlo mejora el pronóstico más de lo que parece.
  • Pide una valoración, no un compromiso. El objetivo de una primera cita no es prometer nada: es saber qué hay.

Y si quien lee esto no es quien consume, el primer paso es distinto y está en el bloque para la familia: dejar de intentar convencer y empezar a ordenar.

Mapa de guías

El silo está organizado en siete bloques. Cada uno tiene su propia puerta de entrada y, dentro, las guías específicas.

Fármacos de prescripción

Benzodiacepinas, pastillas para dormir, tramadol, gabapentinoides y desprescripción gradual.

Alcohol

Del bebedor funcional a la desintoxicación ambulatoria, la medicación y la reducción de daños.

Cocaína y estimulantes

Cocaína, crash, metanfetamina, tusi, MDMA, policonsumo y estimulantes de prescripción.

Entorno y familia

Negación, límites, dinero, desgaste del cuidador e internamiento involuntario.

Cannabis, tabaco y otras

Porros, nicotina y vapeo, ketamina, GHB, chemsex y tratamientos sustitutivos.

Adicciones sin sustancia

Juego, videojuegos, móvil y redes, compras compulsivas: qué es trastorno y qué no.

Tratamiento y decisiones

Si se cura, si hace falta ingresar, confidencialidad, segunda opinión y consulta online.

Adicciones funcionales

Cuando todo sigue funcionando por fuera: el perfil que más tarda en consultar.

Comprender el consumo y elegir un nivel de ayuda adecuado

Podemos empezar por lo que te preocupa, aunque aún no sepas si llamarlo adicción. No necesitas haber dejado de consumir ni llegar con una decisión definitiva para pedir una valoración.

Me interesa comprender qué consumes, cómo ha cambiado, qué ocurre cuando intentas reducir y qué consecuencias tiene en tu salud y tu vida. La cantidad importa, pero también el patrón, las combinaciones y las dificultades para mantener el control.

A partir de esa información podemos acordar un objetivo y el nivel de atención necesario. Si necesitas un recurso distinto de la consulta, se debe explicar el motivo. No se presupone que un ingreso sea inevitable ni que quedarse en casa sea seguro.

En Mi método explico los formatos de visita: primera valoración de 90 minutos, seguimiento de 60 y revisión farmacológica de 30 cuando corresponde. No son fases obligatorias ni garantizan completar una evaluación en una sola consulta.

Lecturas relacionadas: Cómo decidir el tratamiento · Cuándo valorar una desintoxicación ambulatoria · Prevención y atención de recaídas.

Todas las guías sobre las adicciones

Dudas que llegan a consulta

Preguntas frecuentes

¿La adicción se cura?

En sentido estricto no se habla de curación, sino de remisión sostenida: la persona deja de consumir y recupera su vida, pero la vulnerabilidad sigue ahí. Suena a mala noticia y no lo es: quien lo entiende deja de vivir cada año como una prueba y aprende a manejar los momentos de riesgo. Está desarrollado en la guía sobre si la adicción se cura.

¿Se puede tratar una adicción sin ingresar en un centro?

En muchos casos sí, y es lo que hago habitualmente. La decisión no depende de la voluntad ni del dinero, sino de criterios clínicos: qué sustancia, cuánto tiempo, qué riesgo de complicaciones en la retirada, qué apoyo hay en casa y qué otros problemas de salud existen. Cuando el ingreso es necesario, lo digo.

Tomo ansiolíticos desde hace años. ¿Soy adicto?

No necesariamente. Muchas personas con tratamientos largos tienen dependencia física —el cuerpo se ha adaptado— sin ninguna pérdida de control. La diferencia está en si la dosis sube sola, si se toma fuera de lo pautado o si se ha convertido en algo que se protege. Lo que sí conviene es no dejarlo por cuenta propia.

¿Es verdad que dejar el alcohol o los ansiolíticos de golpe puede ser peligroso?

Sí, y es de lo poco que en esta materia no admite matices. En personas con dependencia establecida, la retirada brusca puede provocar convulsiones y cuadros confusionales graves. Si estás en esa situación, no lo hagas solo: consúltalo antes.

¿Cuánto tarda en notarse la mejoría?

Depende de la sustancia y del punto de partida. El sueño y el ánimo suelen ser lo último en recolocarse, y eso genera abandonos justo cuando las cosas empezaban a ir bien. Saberlo de antemano cambia mucho las probabilidades de sostenerlo.

Mi pareja tiene un problema pero dice que no. ¿Qué puedo hacer?

Lo primero, dejar de intentar convencerla: no funciona y desgasta la relación que después hará falta. Lo segundo, cambiar el objetivo de «que lo reconozca» a «que acepte una valoración». Es un paso mucho más pequeño y mucho más aceptable. En la guía sobre la negación está el guion completo.

¿Se puede obligar a alguien a tratarse?

En España no se puede ingresar a una persona por consumir. El internamiento involuntario existe, lo autoriza un juez y exige que un trastorno impida a la persona decidir por sí misma; el consumo, por sí solo, no cumple ese criterio. Está explicado en detalle en la guía sobre internamiento involuntario.

¿Las adicciones sin sustancia son adicciones de verdad?

El juego patológico sí está reconocido como trastorno, y el trastorno por videojuegos se incorporó a la clasificación internacional más reciente. Con el móvil, las redes o las compras la situación es distinta: hay problema clínico real, pero no un diagnóstico establecido, y conviene decirlo.

¿Hay analíticas que detecten una adicción?

No. Una analítica puede confirmar un consumo reciente o mostrar daño en un órgano, pero no diagnostica una adicción, que es un diagnóstico clínico. Sirve para valorar el estado de salud, no para etiquetar a nadie.

¿Todo esto se puede hacer por videoconsulta?

Algunas valoraciones y seguimientos pueden hacerse por videoconferencia. Si se necesita exploración, vigilancia de abstinencia o atención urgente, hay que disponer del recurso adecuado; una conversación online no lo sustituye.

¿Qué pasa si recaigo durante el tratamiento?

Conviene revisar cómo estás, los riesgos y qué apoyo necesita el plan. Puedes contarlo aunque te cueste; no se trata de culparte. Un consumo puede requerir atención urgente, especialmente si hay sospecha de sobredosis.

¿Queda constancia de esto en algún sitio?

En la historia clínica de la consulta, que está protegida por el secreto médico. No se comunica a la empresa, ni a la familia sin permiso, ni a terceros. En la guía sobre confidencialidad se explica con detalle qué se anota y quién puede acceder.

Dr. Cristóbal López Martín Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.

Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.

Dr. Cristóbal López Martín · Médico psiquiatra · Col. 29-8805. Trayectoria y formación

Fuentes

Referencias utilizadas

Esta guía se apoya en documentos de organismos públicos y sociedades científicas. Se citan para que puedas comprobar lo que aquí se afirma, no como adorno.

  • Plan Nacional sobre Drogas · Ministerio de Sanidad. Información sobre drogas y conductas adictivas.
  • Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). Mini-guías de respuestas sanitarias y sociales.
  • National Institute on Drug Abuse (NIDA), Estados Unidos. Tratamiento y recuperación.
  • Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión.
  • Socidrogalcohol. Manuales y guías clínicas.
  • Sociedad Española de Patología Dual.

Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.

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Fuentes y contexto de estas decisiones

Puedes contrastar la información en estas referencias. La organización de las visitas se explica en Mi método y los datos profesionales en Sobre mí.

Actualización editorial: 12 de septiembre de 2026. Las guías orientan la atención; no determinan por sí solas lo que necesita cada persona.