Entorno y familia

¿Mi hijo
consume?

Cambiar de humor, encerrarse y dormir a deshora no son señales de consumo: son señales de tener quince años. Lo que de verdad orienta es otra cosa.

AdolescentesSeñalesQué hacerSin registrar

Casi todas las listas de señales que circulan por internet tienen el mismo problema: describen a un adolescente. Cambios de humor, encerrarse en su cuarto, contestar mal, dormir a deshora, cambiar de amigos. Eso no es consumo, eso es tener quince años.

Usar esas listas hace daño en las dos direcciones. A unos padres los pone en alerta permanente por algo que es normal, y a otros los tranquiliza porque su hijo «no encaja en el perfil».

Esta guía forma parte del bloque para la familia y va de otra cosa: qué señales sí orientan, cómo se distingue lo normal de lo que no lo es, y qué hacer con la sospecha antes de tener ninguna certeza.

Lo que no sirve como señal

Empecemos por descartar, porque quita mucho ruido.

  • Cambiar de humor. Es la norma en la adolescencia, no la excepción.
  • Querer estar solo. Forma parte de construir una vida propia.
  • Vestir de una manera o escuchar cierta música. No predice absolutamente nada.
  • Tener amigos que no te gustan. Por sí solo no dice nada; lo que sí orienta es un cambio brusco y completo de grupo.
  • Dormir mucho el fin de semana. A esa edad, la biología del sueño se retrasa de forma natural.

Ninguna de estas cosas, por separado, significa nada. Y sin embargo son las que llenan los cuestionarios de internet.

Lo que sí orienta

Lo que de verdad discrimina no es un rasgo, es un cambio: algo que antes era de una manera y ahora es de otra, de forma sostenida y sin explicación.

01

Caída del rendimiento con abandono, no con notas malas

No se trata de suspender. Se trata de dejar de intentarlo: no presentarse a exámenes, no entregar trabajos, faltar a clase sin motivo. Suspender es frecuente; abandonar, no.

02

Dinero que no cuadra

Es la señal más objetiva de todas, porque no depende de interpretaciones. Dinero que desaparece de casa, peticiones frecuentes con excusas cambiantes, objetos que faltan, o al revés: dinero de origen poco claro.

03

Abandonar lo que le gustaba

Dejar el deporte que practicaba desde niño, desaparecer del grupo de siempre, perder interés por todo aquello que antes organizaba su semana. Cuando la vida se estrecha alrededor de una sola cosa, conviene mirar qué es esa cosa.

04

Un patrón nuevo de horarios y desapariciones

Noches en las que no se sabe dónde está, llegadas de madrugada que antes no ocurrían, salidas inesperadas entre semana, o el clásico domingo entero durmiendo y de mal humor.

05

Signos físicos, con cautela

Ojos rojos, pupilas muy grandes o muy pequeñas, adelgazamiento rápido, problemas nasales persistentes, quemaduras en los dedos. Son útiles cuando acompañan a lo anterior, no por sí solos.

La regla práctica es esta: una señal aislada no significa nada; cuatro a la vez y sostenidas en el tiempo son otra cosa.

Lo que veo en consulta

Cuando unos padres me cuentan sus sospechas, la pregunta que más información aporta no es qué han visto. Es «¿desde cuándo tenéis esta conversación en casa?».

Si llevan tres semanas dándole vueltas, casi siempre están ante algo que merece mirarse. La intuición de unos padres sobre un cambio en su hijo es mucho más fiable que cualquier lista, aunque no sepan explicar de dónde viene.

— C. L. M.

No es lo mismo a los catorce que a los veintidós

La edad cambia por completo lo que hay que hacer con la sospecha, y también lo que se puede hacer.

Menor de edad

Los padres tienen responsabilidad legal y capacidad de decisión sobre su atención sanitaria, con matices según la edad. El abordaje es familiar y se puede pedir una valoración aunque el hijo no quiera. Si además hay un uso problemático de pantallas de por medio, está en adicción a las pantallas en adolescentes.

Mayor de edad

Aquí no se puede obligar a nada, aunque viva en casa y dependa económicamente. Lo que sí se puede hacer es cambiar lo que uno hace, y eso tiene más efecto del que parece. Es el terreno de los límites.

Consulta privada en Marbella

No hace falta que él venga, ni que tengas pruebas

Una consulta de orientación familiar sirve para ordenar lo que habéis visto, decidir qué conversación tiene sentido y valorar si hay riesgo que obligue a ir más deprisa.

MarbellaConsulta online English spoken

Registrar la habitación: lo que cuesta y lo que aporta

Es la pregunta que más me hacen y merece una respuesta clara en lugar de un consejo de manual.

Registrar confirma una sospecha y, a cambio, suele destruir la única vía que quedaba abierta: que te cuente algo. Después de un registro, la información deja de circular y empieza a esconderse mejor.

Con un menor y ante una sospecha seria de riesgo inmediato, la seguridad manda y puede justificarse. Con un hijo mayor de edad, casi nunca compensa.

Si necesitas registrar para poder dormir, esa necesidad es un dato en sí misma: te está diciendo que quien necesita ayuda ahora mismo, además de tu hijo, eres tú.

Los test de drogas en orina

Se venden en farmacias y muchas familias los compran. Conviene saber qué dan y qué no dan.

  • Detectan consumo reciente, no adicción. Un positivo no dice si hay un problema; un negativo no lo descarta.
  • Las ventanas de detección varían mucho según la sustancia y el patrón de consumo.
  • Existen falsos positivos por medicación o alimentos, y falsos negativos por dilución.
  • El coste relacional es alto. Convierten la casa en un control y desplazan la conversación al terreno de la vigilancia.

En consulta se usan a veces, pero siempre dentro de un tratamiento acordado y con un objetivo concreto, no como prueba judicial doméstica.

Qué hacer con la sospecha

El error más frecuente es esperar a tener una certeza. La certeza casi nunca llega, y mientras tanto pasan meses.

1 · Habla desde lo que ves, no desde lo que sospechas

«Has dejado el fútbol, no sales con Marta desde marzo y has faltado cuatro días a clase» es incontestable. «Sé que estás consumiendo» abre un juicio que nadie va a ganar.

2 · Elige el momento

Nunca de madrugada, nunca cuando llega en mal estado y nunca en mitad de una discusión. Al día siguiente, tranquilo, sin público.

3 · Habla de una valoración, no de un diagnóstico

«Quiero que te vea alguien» es un objetivo alcanzable. «Reconoce que eres adicto» no lo es, y además no hace falta para empezar.

4 · Pon en orden lo tuyo

Antes de la conversación, decidid entre los dos progenitores qué vais a hacer y qué no. Una casa con dos criterios distintos es la mejor condición para que nada cambie.

El guion completo de esa conversación, con las frases que abren y las que cierran, está en la guía sobre cuando no reconoce el problema.

Cuándo no se espera a nada

Llama al 112

  • No responde, cuesta despertarle o respira lento o de forma irregular.
  • Convulsión o cualquier movimiento anormal.
  • Confusión intensa, ve u oye cosas que no están, agitación con riesgo.
  • Dolor en el pecho o fiebre muy alta tras haber consumido.

Si expresa ideas de suicidio sin peligro inmediato, el 024 atiende las veinticuatro horas.

Y una petición práctica: si hay que llamar, cuenta lo que sepas del consumo. No es delatar a nadie, es información que cambia el tratamiento en urgencias.

Cuatro cosas que empeoran la situación

  • El interrogatorio diario. Convierte cada cena en un juicio y garantiza que no cuente nada.
  • La amenaza que no se va a cumplir. Enseña que las palabras de casa no van en serio.
  • Hablarlo delante de todo el mundo. Humillar no motiva: aísla.
  • El pacto secreto con uno de los dos padres. Divide la casa y deja al otro fuera de la información.

Hablar con el instituto o con la universidad

Es una fuente de información que casi ninguna familia usa y que suele aportar más que cualquier registro de habitación.

El centro tiene datos objetivos que en casa no se ven: faltas de asistencia, cambios de rendimiento por asignaturas, incidencias, con quién se relaciona ahora. Y los tiene con fechas, que es precisamente lo que hace falta para saber cuándo empezó el cambio.

  • Pide una reunión con el tutor planteándola como preocupación general, no como denuncia. «Le noto cambiado, ¿cómo le veis vosotros?» abre mucho más que una acusación.
  • Pregunta por datos, no por opiniones: faltas por días y horas, retrasos, trabajos no entregados, cambios de comportamiento y desde cuándo.
  • Pregunta también qué recursos tiene el centro: departamento de orientación, programas de prevención, protocolos ante consumo dentro del recinto.
  • No pidas que le vigilen. Convierte al centro en policía y al chico en sospechoso, y suele terminar mal para todos.

Si es mayor de edad y estudia, esa vía se cierra: la información académica ya es suya. En ese caso lo que queda es lo que se ve en casa y lo que él quiera contar, que no es poco si la conversación sigue abierta.

Una advertencia útil: la información del centro sirve para situar, no para confrontar. Llegar a casa con la lista de faltas para ponérsela delante convierte una preocupación en un expediente, y la conversación se pierde antes de empezar.

Cuándo pedir cita

No hace falta tener pruebas, ni que tu hijo acepte venir. La consulta de orientación familiar es un motivo perfectamente razonable, y con frecuencia es el camino por el que después acaba viniendo él.

Lo que se hace en esa primera cita es ordenar qué habéis visto, distinguir lo que es propio de la edad de lo que no lo es, decidir qué conversación tiene sentido tener y con qué objetivo, y valorar si hay riesgo que obligue a actuar con más rapidez.

Qué se puede esperar

Salir de la consulta con la certeza de si consume o no, casi nunca. Salir con un plan y con una manera distinta de plantear la conversación, casi siempre.

Y hay algo que ocurre más de lo que parece: en bastantes casos la valoración concluye que lo que hay no es un problema de consumo, sino ansiedad, un estado de ánimo bajo o una dificultad que nadie había mirado. Eso también es un resultado, y es bueno.

Dudas que llegan a consulta

Preguntas frecuentes

¿Debo registrarle la habitación?

Con un menor y ante sospecha de riesgo inmediato, la seguridad manda. Con un hijo mayor de edad casi nunca compensa: confirma la sospecha y destruye la única vía que quedaba abierta, que es que te cuente algo.

¿Sirven los test de orina que venden en farmacias?

Detectan consumo reciente, no adicción. Un negativo no descarta nada y un positivo no dice si hay un problema. Además tienen falsos positivos y un coste alto en la relación: convierten la casa en un control.

Tiene 17 años y se niega a ir al médico. ¿Puedo llevarle?

Siendo menor, los padres tienen capacidad de decisión sobre su atención sanitaria, con matices según la edad y la madurez. En la práctica, forzar una primera cita rara vez funciona bien; suele rendir más plantearla como una valoración general y no como un juicio.

Tiene 25 años y vive en casa. ¿Puedo obligarle a tratarse?

No. Siendo mayor de edad, no se puede obligar a nadie a tratarse por consumir. Lo que sí puedes cambiar es lo que haces tú, y eso tiene más efecto del que parece.

¿Fumar porros los fines de semana es grave?

Depende de la frecuencia, de la edad de inicio y de si interfiere con el resto de su vida. Cuanto antes empieza el consumo, mayor es el riesgo, porque el cerebro adolescente aprende más deprisa.

¿Y si me equivoco y le acuso injustamente?

Por eso conviene hablar de hechos observables y no de sospechas. Decir «has dejado el fútbol y has faltado cuatro días a clase» no acusa a nadie de nada y, si no hay consumo, abre igualmente una conversación que hacía falta.

Mi marido dice que son cosas de la edad. ¿Cómo lo resuelvo?

Es la situación más frecuente y la más incapacitante, porque una casa con dos criterios garantiza que nada cambie. Una consulta conjunta de orientación suele resolver más este punto que cualquier discusión en casa.

¿Le digo que lo sé o espero a tener pruebas?

Esperar a la certeza es el error más común: casi nunca llega y mientras tanto pasan meses. Se habla desde lo que se ve, no desde lo que se sospecha.

¿Puedo pedir cita yo solo?

Sí, y es un motivo de consulta habitual. Se ordena lo que habéis observado, se distingue lo propio de la edad de lo que no lo es y se decide qué hacer.

¿Hay que avisar al instituto?

Depende del caso y de la edad. En general conviene tener información del centro —faltas, cambios de rendimiento— antes de decidir cualquier otra cosa, y eso se puede pedir sin exponer al chico.

¿Qué hago si llega en mal estado a casa?

Esa noche, nada más que garantizar su seguridad: que no se quede solo, que no vomite tumbado boca arriba y, si hay dudas sobre su nivel de conciencia o su respiración, llamar al 112. La conversación es al día siguiente.

¿Esto significa que va a ser adicto?

No. La mayoría de los adolescentes que prueban una sustancia no desarrollan una adicción. El riesgo aumenta con la edad temprana de inicio, la frecuencia, los antecedentes familiares y la presencia de otros problemas de salud mental.

Dr. Cristóbal López Martín Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.

Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026

Fuentes

Referencias utilizadas

  • Plan Nacional sobre Drogas · Ministerio de Sanidad. Informe ESTUDES sobre consumo en estudiantes.
  • Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). Prevención y respuestas en población juvenil.
  • National Institute on Drug Abuse (NIDA). Family checkup: parenting and substance use.
  • Royal College of Psychiatrists. Cannabis and mental health: information for young people.

Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.

Sigue leyendo

Sigue leyendo

Cuando no reconoce el problema

El guion completo de la conversación.

Cómo ayudar a un hijo

Los tres errores que repite todo padre.

Cómo poner límites

Un límite es una frase que puedas sostener.

Cómo dejar los porros

Por si el consumo es cannabis.

Ayuda para la familia

El bloque completo.