Cannabis y otras sustancias
Dejar de fumar
con un trastorno mental
Se fuma mucho más, se deja mucho menos y se muere antes por causas que no son psiquiátricas. Y el motivo principal es una creencia que la evidencia no sostiene.
Las personas con un trastorno mental fuman mucho más que el resto de la población, lo dejan mucho menos, y mueren antes por causas que nada tienen que ver con su enfermedad psiquiátrica: cáncer, enfermedad respiratoria, infarto.
La brecha de esperanza de vida asociada a los trastornos mentales graves se explica en buena parte por el tabaco. Y sin embargo es el problema que menos se aborda en las consultas de psiquiatría, por una razón que conviene poner encima de la mesa: durante décadas se ha creído que dejar de fumar desestabiliza la enfermedad.
La evidencia disponible dice lo contrario. Esta guía pertenece al bloque sobre cannabis y otras sustancias.
El mito que ha hecho más daño
La creencia es antigua y suena razonable: si alguien con depresión o con un trastorno psicótico usa el tabaco para sostenerse, quitárselo lo va a empeorar. Sobre esa premisa se han construido dos prácticas muy extendidas: no ofrecer tratamiento para dejar de fumar a estos pacientes, y aplazarlo indefinidamente «hasta que esté más estable».
Lo que muestran los estudios que han seguido a estas personas es que quienes dejan de fumar no empeoran: a medio plazo mejoran en ansiedad, en ánimo y en calidad de vida, con una magnitud comparable a la de otros tratamientos que sí les ofrecemos sin discutir.
Aplazar el tratamiento del tabaquismo «hasta que esté estable» equivale, en la práctica, a no ofrecerlo nunca. La estabilidad perfecta no llega, y mientras tanto el daño se acumula.
Hay una excepción razonable: no es buen momento en plena crisis, en un ingreso por descompensación aguda o en las semanas inmediatamente posteriores. Fuera de eso, la espera indefinida no está justificada.
★ La interacción que casi nadie revisa
Esta es la parte técnica más importante de toda la página, y la que más consecuencias tiene si se pasa por alto.
El humo del tabaco —no la nicotina, sino los compuestos de la combustión— acelera el trabajo de una de las enzimas del hígado que metaboliza varios fármacos psiquiátricos. Mientras alguien fuma, el organismo elimina esos fármacos más deprisa. Al dejar de fumar, esa aceleración desaparece en pocos días y los niveles en sangre suben aunque no se haya cambiado nada del tratamiento.
- Afecta a fármacos concretos, no a todos. Entre ellos, algunos antipsicóticos y algunos antidepresivos de uso frecuente.
- Ocurre en cuestión de días, no de meses.
- Se nota como más efectos secundarios: sedación excesiva, rigidez, mareo, temblor, sensación de estar sobremedicado.
- Y se confunde con una recaída o con «los nervios de dejar de fumar», cuando en realidad es un problema de niveles perfectamente corregible.
La consecuencia práctica es simple y sirve tanto para el paciente como para su médico: quien toma medicación psiquiátrica y va a dejar de fumar necesita que su psiquiatra lo sepa de antemano, para vigilar y ajustar si hace falta. No hay que cambiar nada por cuenta propia; hay que avisar.
Y funciona también al revés
Si alguien deja de fumar durante un ingreso y vuelve a fumar al salir, los niveles bajan otra vez. Ese es uno de los motivos de descompensación tras el alta que más pasa desapercibido: no es que el tratamiento haya dejado de funcionar, es que se ha vuelto a fumar.
Lo que veo en consulta
He visto a más de un paciente al que se le atribuyó a «nerviosismo por dejar de fumar» un cuadro de sedación y torpeza que apareció justo a la semana de dejarlo, y que se resolvió sin más que revisar el tratamiento.
Por eso lo pregunto siempre en las revisiones, y por eso lo pido al revés: si vas a dejar de fumar, dímelo antes de la fecha, no un mes después. Es una de las pocas cosas en psiquiatría en las que anticiparse tiene un efecto tan directo.
— C. L. M.
Consulta privada en Marbella
Si vas a dejar de fumar, dímelo antes de la fecha
El humo acelera el metabolismo de varios psicofármacos. Al dejarlo, los niveles suben en días — y eso se confunde con una recaída cuando es un ajuste.
Por qué se fuma más cuando hay un trastorno mental
No es casualidad ni descuido, y entenderlo cambia la manera de plantear el tratamiento.
Automedicación aparente
El cigarrillo alivia momentáneamente la inquietud, y en algunos cuadros parece mejorar la concentración. Ese alivio es real a corto plazo, aunque el balance a medio plazo no lo sea.
Estructura del día
En personas con poca actividad, fumar organiza el tiempo. Es una de las pocas cosas que ocurren a horas fijas.
Entornos que lo normalizan
Durante décadas se fumó en los dispositivos de salud mental, y en algunos ámbitos el cigarrillo ha funcionado como moneda de relación.
Y menos oferta de ayuda
A estos pacientes se les ha ofrecido tratamiento para dejar de fumar mucho menos que al resto. No es que quieran menos: es que se les ha propuesto menos.
Este último dato es el que más me interesa, porque es el que se puede corregir mañana. Cuando se les ofrece tratamiento en condiciones, aceptan en proporciones parecidas a las de cualquier otro.
Qué cambia según el diagnóstico
- Depresión. Puede aparecer un empeoramiento transitorio del ánimo en las primeras semanas, que conviene anticipar y vigilar. A medio plazo el ánimo mejora. Si hay antecedente de episodios graves, se hace con seguimiento cercano.
- Trastornos de ansiedad. El miedo a perder «lo que me calma» es el obstáculo principal. Explicar que el tabaco no calma sino que retira su propia abstinencia suele ser la conversación que desbloquea el intento.
- Trastorno bipolar. Se elige el momento con cuidado —no en una fase aguda— y se vigila el sueño, que es el indicador más sensible.
- Trastornos psicóticos. Es donde la revisión de niveles del tratamiento resulta más determinante, porque los fármacos implicados se usan mucho en este grupo.
- TDAH. Muy alta prevalencia de tabaquismo. Aquí ayuda especialmente sustituir el gesto y trabajar la impulsividad, no solo la nicotina.
- Y consumo de otras sustancias. Contra lo que se temía, dejar de fumar no perjudica el tratamiento del alcohol o de otras drogas: en varios estudios lo mejora.
Cuándo es buen momento
La pregunta correcta no es «¿está lo bastante estable?», sino «¿hay algo que desaconseje empezar ahora?».
- No es momento durante una descompensación aguda, en las semanas inmediatas tras un ingreso o en medio de una crisis vital importante.
- Sí lo es en fase estable, aunque el cuadro sea crónico y aunque haya medicación de por medio.
- Y hay un momento especialmente bueno que se desaprovecha siempre: el alta de un ingreso, cuando la persona lleva días sin fumar sin haberlo decidido. Continuar desde ahí es mucho más fácil que empezar de cero, y es justo cuando nadie lo propone.
Cómo se hace en la práctica
- Se avisa al psiquiatra antes de la fecha y se revisa si el tratamiento es de los que hay que vigilar.
- Se elige tratamiento farmacológico para dejar de fumar entre las opciones con eficacia demostrada, teniendo en cuenta el diagnóstico psiquiátrico y el resto de la medicación.
- Se cita antes. Con un trastorno mental de base, las revisiones de las primeras semanas se acortan; no se deja al paciente dos meses sin control.
- Se vigilan tres cosas en cada revisión: el ánimo, el sueño y la aparición de efectos secundarios nuevos del tratamiento habitual.
- Y se avisa a la familia de qué señales deben hacer adelantar la cita.
Nada de esto es complicado. Lo que lo hace excepcional es que casi nunca se hace.
Si el que fuma es tu familiar
Es frecuente que la familia haya renunciado a este tema hace años, con el argumento de que bastante tiene con lo suyo. Es comprensible y, a la vez, es la razón por la que el asunto no se plantea nunca.
Lo que conviene saber es que no se trata de presionar, sino de preguntar si se le ha ofrecido alguna vez un tratamiento en condiciones. En la mayoría de los casos la respuesta es que no. Y ese es un dato que se puede llevar a la próxima consulta.
Cuándo consultar
- Si tomas medicación psiquiátrica y quieres dejar de fumar —conviene revisarlo antes de la fecha—.
- Si has dejado de fumar hace poco y notas más sedación, torpeza, temblor o mareo.
- Si has vuelto a fumar tras un ingreso y algo se ha desajustado.
- Si te han dicho que «mejor no lo dejes todavía» y llevas años esperando ese momento.
- Si tienes un trastorno mental y nunca te han ofrecido tratamiento para el tabaco.
- Si el ánimo ha empeorado de forma marcada tras dejarlo. Si aparecen ideas de suicidio, 024; si el peligro es inmediato, 112.
Qué se puede esperar
Una revisión del tratamiento psiquiátrico antes de la fecha, una elección de tratamiento para el tabaco compatible con él, revisiones más cercanas durante las primeras semanas y vigilancia específica del ánimo y del sueño.
Y algo que merece decirse tal cual: en un paciente psiquiátrico estable, dejar de fumar es probablemente la intervención médica que más años de vida añade de todas las que podemos ofrecerle. Más que cualquier ajuste de medicación.
Dudas que llegan a consulta
Preguntas frecuentes
¿Dejar de fumar puede descompensar mi enfermedad?
La evidencia disponible apunta a lo contrario: quienes dejan de fumar mejoran a medio plazo en ansiedad, ánimo y calidad de vida. Lo que sí conviene es elegir el momento y hacerlo con seguimiento, no en plena crisis.
¿Por qué dicen que espere a estar más estable?
Es una práctica muy extendida y en la mayoría de los casos equivale a no ofrecerlo nunca, porque la estabilidad perfecta no llega. Solo está justificado aplazarlo en una descompensación aguda o en las semanas posteriores a un ingreso.
¿Cómo afecta el tabaco a mi medicación?
El humo —no la nicotina— acelera una de las enzimas hepáticas que metabolizan varios psicofármacos. Mientras se fuma, el organismo los elimina más deprisa; al dejar de fumar, los niveles en sangre suben aunque no se cambie nada.
¿Qué síntomas puede dar esa subida de niveles?
Sedación excesiva, torpeza, mareo, temblor, rigidez o sensación de estar sobremedicado, y suele aparecer en la primera o segunda semana. Se confunde con nerviosismo por dejar de fumar y en realidad se corrige revisando el tratamiento.
¿Tengo que cambiar yo la medicación al dejar de fumar?
No, en ningún caso por cuenta propia. Lo que hay que hacer es avisar al psiquiatra antes de la fecha para que vigile y ajuste si procede.
¿Y si vuelvo a fumar?
Los niveles vuelven a bajar. Es una causa frecuente y poco reconocida de desajuste tras un alta hospitalaria: no es que el tratamiento haya dejado de funcionar, es que se ha vuelto a fumar.
¿Afecta a todos los psicofármacos?
No. Afecta a fármacos concretos, entre ellos algunos antipsicóticos y algunos antidepresivos de uso frecuente. Cuáles son, y qué hacer con ellos, es una valoración individual.
¿Por qué fuma tanta gente con problemas de salud mental?
Por varias razones a la vez: alivio momentáneo de la inquietud, estructura del día en personas con poca actividad, entornos que lo normalizaron durante décadas y, sobre todo, porque se les ha ofrecido tratamiento mucho menos que al resto.
¿Aceptan dejarlo si se les ofrece?
En proporciones parecidas a las de cualquier otra persona. La diferencia no está en el interés: está en que la propuesta rara vez llega.
¿Cuál es el mejor momento para intentarlo?
En fase estable, aunque el cuadro sea crónico. Hay un momento especialmente bueno que casi siempre se desaprovecha: el alta de un ingreso, cuando ya se llevan días sin fumar sin haberlo decidido.
Estoy en tratamiento por alcohol. ¿Debo esperar?
Se temía que perjudicara, y varios estudios apuntan a lo contrario: dejar de fumar durante el tratamiento de otra adicción no empeora los resultados y en algunos casos los mejora.
¿Merece la pena a estas alturas?
En un paciente psiquiátrico estable, dejar de fumar es probablemente la intervención médica que más años de vida añade de todas las disponibles, por encima de cualquier ajuste de medicación.
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.
Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.
Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026
Fuentes
Referencias utilizadas
- NICE. Tobacco: preventing uptake, promoting quitting and treating dependence.
- Organización Mundial de la Salud. Tabaco y salud mental.
- Royal College of Psychiatrists. Smoking and mental health.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Fichas técnicas.
- Socidrogalcohol. Guías de tabaquismo en pacientes con trastorno mental.
Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.
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