Entorno y familia

Agresividad y
abstinencia

Explicar no es justificar. Hay un malestar que forma parte de la retirada y hay un patrón que no es de la retirada, y la diferencia decide qué hay que hacer.

Seguridad primero112 · 016 · 024IrritabilidadNiños

Antes de seguir leyendo

Si en este momento tienes miedo o hay riesgo para alguien de la casa, esto es lo prioritario:

  • Peligro inmediato: 112.
  • Orientación las veinticuatro horas, gratuita y sin rastro en la factura del teléfono: 016.
  • Ideas de suicidio sin peligro inmediato: 024.

El resto de esta página se puede leer después.

Explicar no es justificar. Es la frase que ordena todo lo que viene a continuación, y conviene dejarla clara desde el principio.

La irritabilidad de una abstinencia tiene explicación fisiológica. La violencia no tiene excusa clínica. Son dos afirmaciones compatibles, y confundirlas es lo que hace que muchas familias aguanten durante años situaciones que no deberían aguantar.

Esta guía pertenece al bloque para la familia y sirve para distinguir una cosa de la otra, y para saber qué hacer con cada una.

Por qué aparece la irritabilidad

En la retirada de casi cualquier sustancia hay un periodo de irritabilidad, y no es un rasgo de carácter que aparezca de golpe.

  • El sueño se rompe. Alguien que lleva días durmiendo mal tiene mucha menos tolerancia a cualquier cosa.
  • El sistema de alarma está sobreactivado. Ruidos, luz y conversaciones molestan más de lo normal.
  • Hay malestar físico continuo, que consume toda la paciencia disponible.
  • Y hay miedo: a no poder, a fracasar otra vez, a lo que viene.

Saber esto ayuda a no personalizarlo todo y a no responder a cada mal gesto como si fuera una declaración de guerra. También ayuda a acotarlo en el tiempo: esa irritabilidad tiene fecha de caducidad.

Dónde está la línea

Aquí está el contenido central de la página. La diferencia no es de intensidad: es de naturaleza.

Desliza la tabla horizontalmente →
IrritabilidadViolencia
Contesta mal, está seco, salta por cosas pequeñas. Insulta, humilla o desprecia de forma sostenida.
Se encierra, quiere que le dejen en paz. Controla dónde estás, con quién hablas y en qué gastas.
Levanta la voz y luego lo lamenta. Amenaza, avisa de lo que puede pasar si haces algo.
Rompe algo en un arrebato y se asusta de sí mismo. Rompe cosas para asustarte, delante de ti.
Está a la defensiva. Te hace responsable de su consumo y de su estado.
Cede al mejorar el sueño y pasar los primeros días. Se mantiene o aumenta aunque no haya consumo.

Hay dos criterios prácticos que ayudan cuando la tabla no resuelve la duda: si tienes que medir lo que dices para evitar una reacción, ya no estamos hablando de irritabilidad. Y si el patrón existía antes del consumo, el consumo no lo explica.

Lo que veo en consulta

La frase que más me alarma no es «me gritó». Es «ya me he acostumbrado».

Acostumbrarse es la manera que tiene una casa de seguir funcionando, y por eso es tan comprensible. Pero cuando alguien me describe con naturalidad cosas que no debería estar describiendo con naturalidad, la conversación deja de ser sobre el tratamiento del otro y pasa a ser sobre su seguridad.

— C. L. M.

Qué aporta cada sustancia

No todas se comportan igual, y saberlo permite anticipar.

  • Alcohol. Es la sustancia más asociada a agresividad, tanto durante la intoxicación como en la retirada. Reduce el freno y amplifica lo que ya hay.
  • Estimulantes. Pueden producir suspicacia, irritabilidad extrema y, en algunos casos, ideas de estar siendo engañado o vigilado. Está en paranoia y psicosis por cocaína.
  • Benzodiacepinas. En algunas personas producen desinhibición paradójica, sobre todo combinadas con alcohol.
  • Retirada de alcohol o de ansiolíticos. Además de irritabilidad, puede aparecer un cuadro confusional que es una urgencia médica y no un problema de conducta.

Consulta privada en Marbella

Se puede consultar sin tener que decidir nada ese día

Una valoración honesta del riesgo es lo que más falta hace cuando uno lleva años dentro de la situación y ha perdido la referencia de lo que es normal.

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Cuando no es carácter, es una urgencia médica

Llama al 112 sin esperar

  • Confusión, desorientación, no reconocer a la gente o el sitio.
  • Ver u oír cosas que no están.
  • Temblor intenso, sudoración profusa y fiebre tras dejar de beber.
  • Convulsión o cualquier movimiento anormal.
  • Agitación intensa con riesgo para él o para otros.

Esto es lo que se describe en delirium tremens y en cuándo la abstinencia es una urgencia. No se maneja en casa.

Una persona en ese estado no está siendo agresiva: está enferma. Distinguirlo importa porque cambia por completo lo que hay que hacer.

Qué hacer en el momento

No son técnicas de negociación. Son medidas de seguridad.

  • No discutir. Nada de lo que se diga en ese momento va a servir para nada.
  • No bloquear la salida ni quedarse en una habitación sin salida.
  • Bajar el tono y el volumen, aunque el otro lo suba.
  • Salir de la casa si hace falta. Tener pensado de antemano adónde.
  • Sacar a los niños de la escena antes que ninguna otra cosa.
  • Llamar si hay riesgo. No hace falta estar seguro para llamar al 112.

Y una recomendación previa que evita improvisar: tener decidido con antelación qué se hace, adónde se va y a quién se avisa. Un plan pensado en frío funciona; uno improvisado a medianoche, no.

Los niños

Presenciar violencia en casa es en sí mismo una experiencia dañina para un menor, aunque nunca se le toque y aunque nadie le grite a él.

  • Sacarlos de la escena es lo primero, antes que cualquier intento de calmar la situación.
  • Explicarles después, con palabras sencillas, que no es culpa suya y que no es su responsabilidad.
  • Nunca pedirles que medien, que avisen o que elijan un lado.
  • Si hay violencia sostenida, hay obligación de protegerlos y existen recursos para hacerlo.

Lo que no es tu responsabilidad

Hay tres creencias que sostienen muchas situaciones que no deberían sostenerse, y conviene nombrarlas con claridad.

«Si estuviera menos tenso, no pasaría»

Medir cada palabra para evitar una reacción no es convivencia: es vivir en alerta. Y no evita nada, solo desplaza el momento.

«Es la sustancia, no él»

La sustancia explica una parte. No convierte a nadie en irresponsable de lo que hace, y desde luego no obliga a nadie a convivir con ello.

«Si le dejo ahora, se hunde»

Es el argumento que más retiene. Nadie se recupera de una adicción a costa de la seguridad de otra persona, y un tratamiento no depende de que alguien aguante en casa.

«Nadie me va a creer»

La violencia psicológica y el control son formas reconocidas de violencia, aunque no dejen marcas. El 016 orienta precisamente sobre esto.

Y el tratamiento, ¿dónde queda?

Queda después de la seguridad, siempre. Ese es el orden y no se invierte.

Dicho eso, tratar el consumo mejora mucho las cosas en un buen número de casos, sobre todo cuando la agresividad aparece solo en episodios de intoxicación o de retirada. Y cuando el patrón de control existía antes del consumo, el tratamiento de la adicción no lo va a resolver: hace falta otra cosa.

Distinguir esos dos escenarios es una de las cosas que se valoran en consulta, y no se puede hacer desde dentro de la relación.

Lo que suele pasar después

Hay una secuencia que se repite tanto que conviene reconocerla, porque explica por qué es tan difícil salir de estas situaciones.

  1. La tensión sube. Días o semanas en los que hay que medir cada palabra.
  2. El episodio. Gritos, humillación, amenazas, a veces algo más.
  3. El arrepentimiento. Disculpas sinceras, promesas, a veces la propuesta de tratarse. Es la fase que más retiene, porque parece el principio del cambio.
  4. La calma. Todo va bien durante un tiempo, y la conversación pendiente se aplaza.

El arrepentimiento suele ser auténtico. Ese es justamente el problema: como es auténtico, cuesta mucho no creerlo. Y sin embargo, lo que orienta no es la disculpa, sino si el patrón se repite y si se repite también cuando no hay consumo de por medio.

La pregunta útil no es «¿lo dice de verdad?». Es «¿cuántas veces ha ocurrido esta misma secuencia en los últimos dos años?».

Escribir las fechas —solo las fechas, en el móvil o en un papel— ayuda más de lo que parece. No para denunciar a nadie, sino porque la memoria dentro de una situación así se vuelve poco fiable y el ciclo hace que cada episodio parezca el primero.

Y si aparece la propuesta de tratarse, es una buena noticia y conviene aprovecharla, pero con una condición: que el tratamiento sea real y sostenido en el tiempo, no una cita para cerrar la conversación de esa semana.

Cuándo pedir ayuda

  • Cuando has empezado a medir lo que dices para evitar una reacción.
  • Cuando los niños lo han presenciado o lo han preguntado.
  • Cuando te has visto justificando ante otros lo que pasa en casa.
  • Cuando la agresividad se mantiene aunque no haya consumo.
  • Cuando has dejado de ver a gente para que no se note.
  • Cuando has pensado que «te has acostumbrado».

El 016 orienta sobre seguridad las veinticuatro horas. Y una consulta de orientación familiar sirve para ordenar la situación, valorar el riesgo con criterio y decidir qué pasos son posibles y en qué orden.

Qué se puede esperar

Lo primero, poder hablar de esto sin tener que decidir nada ese mismo día. Muchas personas no consultan porque creen que se les va a exigir una decisión inmediata, y no es así.

Lo segundo, una valoración honesta del riesgo, que es lo que más falta hace cuando uno lleva años dentro de la situación y ha perdido la referencia de lo que es normal.

Dudas que llegan a consulta

Preguntas frecuentes

¿La abstinencia puede volver agresivo a alguien?

Puede producir irritabilidad marcada: se duerme mal, el sistema de alarma está sobreactivado y hay malestar físico continuo. Eso explica que alguien esté seco o salte por cosas pequeñas. No explica insultos sostenidos, amenazas ni control.

¿Cómo sé si lo que pasa en mi casa es violencia?

Un criterio práctico: si tienes que medir lo que dices para evitar una reacción, ya no estamos hablando de irritabilidad. Otro: si el patrón se mantiene aunque no haya consumo, el consumo no lo explica. El 016 orienta sobre esto las veinticuatro horas.

Está confuso y dice cosas incoherentes tras dejar de beber. ¿Qué hago?

Llamar al 112. Eso no es agresividad ni carácter: puede ser un cuadro confusional por retirada de alcohol, que es una urgencia médica y no se maneja en casa.

¿Le denuncio?

Es una decisión personal y no hay que tomarla hoy ni en solitario. El 016 informa sobre opciones, es gratuito, atiende las veinticuatro horas y no deja rastro en la factura del teléfono.

¿Y si después pide perdón y dice que fue la droga?

El arrepentimiento sincero es compatible con que el patrón se repita. Lo que orienta no es la disculpa, es lo que ocurre las semanas siguientes y si la conducta se repite sin consumo de por medio.

¿Debo esconder el alcohol o las pastillas?

No. Además de trasladar el problema al terreno del control, en dependencia establecida una retirada brusca puede provocar un cuadro médico grave.

¿Qué hago con los niños?

Sacarlos de la escena antes que cualquier otra cosa, explicarles después que no es culpa suya y no pedirles nunca que medien ni que elijan un lado. Presenciar violencia es en sí mismo dañino para un menor.

Si se trata, ¿desaparecerá la agresividad?

Cuando aparece solo en episodios de intoxicación o de retirada, tratar el consumo mejora mucho las cosas. Cuando el patrón de control existía antes, el tratamiento de la adicción no lo resuelve: hace falta otra cosa.

Me siento culpable por pensar en irme.

Es habitual y no significa nada sobre la decisión. Nadie se recupera de una adicción a costa de la seguridad de otra persona, y un tratamiento no depende de que alguien aguante en casa.

Nunca me ha puesto la mano encima. ¿Entonces no es violencia?

La violencia psicológica —humillación sostenida, amenazas, control de lo que haces, con quién hablas o en qué gastas— es una forma reconocida de violencia, aunque no deje marcas.

¿Puedo pedir cita solo para valorar el riesgo?

Sí. Se puede consultar sin haber tomado ninguna decisión y sin que la otra persona lo sepa.

¿Y si el que está en riesgo es él?

Si expresa ideas de suicidio, el 024 atiende las veinticuatro horas; si el peligro es inmediato, 112. Las dos cosas pueden coexistir, y las dos requieren ayuda.

Dr. Cristóbal López Martín Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.

Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026

Fuentes

Referencias utilizadas

  • Ministerio de Igualdad. Servicio telefónico de información y asesoramiento 016.
  • Organización Mundial de la Salud. Violencia interpersonal y consumo de alcohol.
  • Plan Nacional sobre Drogas · Ministerio de Sanidad. Alcohol y violencia.
  • Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). Estimulantes y cuadros psicóticos inducidos.

Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.

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