Cocaína y estimulantes

Tusi o
cocaína rosa

Lo único que garantiza el nombre es el color. Debajo suele haber ketamina y MDMA en proporciones que cambian de un gramo a otro.

Qué llevaKetamina y MDMAMezclasReducir riesgos

Empiezo por lo que casi nadie sabe y por lo que lo cambia todo: el tusi no es cocaína. Ni suele llevarla. El nombre y el color rosa han creado una confusión que, en este caso concreto, tiene consecuencias sanitarias directas.

Y hay algo aún más importante: el tusi no es una sustancia. Es una mezcla de composición variable, distinta de un gramo a otro y de un proveedor a otro. Esa imprevisibilidad es exactamente el riesgo.

Esta guía pertenece al bloque sobre cocaína y estimulantes.

Qué suele llevar

Los análisis realizados en Europa y en España a lo largo de los últimos años coinciden en lo esencial: bajo el nombre de tusi o «cocaína rosa» circulan polvos con composiciones muy dispares.

  • Ketamina, que aparece como componente principal en una parte importante de las muestras.
  • MDMA, con frecuencia acompañando a la anterior.
  • Cafeína y otros estimulantes.
  • Ocasionalmente otras sustancias, incluidos derivados sintéticos poco conocidos.
  • Y colorante rosa, que es lo único constante en todas ellas.

Es decir: quien consume tusi normalmente está tomando una combinación de un disociativo con un estimulante empatógeno, sin saberlo y sin poder anticipar en qué proporción.

No es una droga: es un envase. Lo único que garantiza el nombre es el color.

Por qué eso es peligroso

No se puede dosificar

La misma cantidad puede contener proporciones muy distintas. La experiencia previa no sirve para calcular nada, que es justo lo que la gente hace.

Los efectos no encajan con lo esperado

Quien cree estar tomando algo parecido a la cocaína se encuentra con un disociativo: desconexión, dificultad para moverse, sensación de irrealidad. El susto es frecuente.

Las mezclas se acumulan

Casi siempre hay además alcohol, y con frecuencia otras sustancias en la misma noche. Cada capa añade riesgo de forma no lineal.

Y complica la atención urgente

Cuando alguien llega a urgencias «por tusi», el equipo no sabe qué está tratando. Decir lo que se ha tomado, aunque no se sepa con certeza, ayuda más de lo que la gente cree.

Cuándo llamar al 112

  • Pérdida de conciencia o dificultad para despertar a alguien.
  • Respiración lenta o irregular.
  • Convulsión.
  • Fiebre alta, rigidez muscular o sudoración muy intensa.
  • Dolor en el pecho o palpitaciones intensas.
  • Agitación con confusión o desconexión del entorno.

Al llamar, di qué se ha tomado aunque no estés seguro. No hay ninguna consecuencia legal para el paciente y sí una diferencia enorme en el tratamiento.

Lo que veo en consulta

Cuando pregunto qué tomó, la respuesta es «tusi». Y cuando pregunto qué lleva el tusi, la respuesta casi siempre es «pues cocaína rosa».

Ahí se ve el problema entero: no es una decisión mal informada, es una decisión tomada con información falsa. Nadie está eligiendo tomar ketamina con MDMA; creen estar tomando otra cosa completamente distinta.

— C. L. M.

Quién lo consume

Es un patrón bastante definido y muy propio de zonas de ocio nocturno como la Costa del Sol.

  • Gente joven, en contextos de fiesta y con música.
  • Con consumo social, no diario, y que no se identifica como consumidora de drogas.
  • Con la percepción de que es algo más suave que la cocaína, en parte por el nombre y en parte por el precio.
  • Y casi siempre con alcohol de por medio, lo que multiplica el riesgo.

Consulta privada en Marbella

Nadie está eligiendo tomar esto: creen estar tomando otra cosa

Cuando la gente entiende qué está consumiendo realmente, una parte importante cambia de conducta sin necesidad de tratamiento. Aquí la información todavía funciona.

MarbellaConsulta online English spoken

Si lo que lleva es ketamina

Es el escenario más frecuente, y conviene conocer qué implica porque no se parece a un estimulante.

  • Efectos disociativos: sensación de irrealidad, de estar fuera del cuerpo, de que el entorno se aleja.
  • Alteración del equilibrio y del movimiento, con riesgo de caídas y accidentes.
  • Con dosis altas, un estado de desconexión profunda que asusta mucho a quien está al lado.
  • Y con el uso repetido, dos daños específicos: en la vejiga y en la memoria.

Ese último punto es el más desconocido y el más importante a medio plazo. Está desarrollado en adicción a la ketamina.

Si lo que lleva es MDMA

Aporta la parte estimulante y empatógena, y sus riesgos son distintos: subida de temperatura corporal, deshidratación, y el bajón de los días siguientes.

Un riesgo específico que conviene conocer: combinar MDMA con determinados antidepresivos puede producir un cuadro grave por exceso de serotonina. Quien tome medicación debe saberlo. Está en MDMA o éxtasis.

Las combinaciones que más preocupan

  • Con alcohol: aumenta la sedación y el riesgo de accidentes, y enmascara el efecto disociativo hasta que es tarde.
  • Con GHB o GBL: combinación con riesgo respiratorio serio. Está en GHB y GBL.
  • Con cocaína, si además la hay: efectos opuestos que se enmascaran entre sí.
  • Con antidepresivos, por el riesgo serotoninérgico.

El problema de fondo es siempre el mismo: nadie puede calcular una combinación cuyos componentes desconoce. El apartado completo sobre mezclas está en policonsumo.

¿Engancha?

La pregunta llega siempre y merece una respuesta precisa: depende de lo que lleve, y por eso no se puede contestar en general.

La ketamina puede producir un patrón de consumo repetido con tolerancia rápida. El MDMA tiene un potencial de dependencia menor pero se asocia a un patrón de fin de semana que se instala con facilidad. Y en ambos casos, lo que suele consolidar el hábito no es la sustancia: es el contexto —la noche, la música, la compañía— que el cerebro aprende como un todo.

Las señales que importan son las de siempre: si se consume más de lo previsto, si se ha intentado parar sin conseguirlo y si el fin de semana se organiza alrededor de eso.

Reducir riesgos si el consumo va a ocurrir

Lo digo sin rodeos porque es información sanitaria, no una invitación: hay medidas que reducen el daño y que conviene conocer.

  • No mezclar con alcohol ni con otras sustancias. Es lo que más pesa de toda la lista.
  • No consumir a solas, y que alguien sepa qué has tomado.
  • No conducir, tampoco al día siguiente si has estado sin dormir.
  • Hidratarse sin exceso y evitar el sobrecalentamiento.
  • No repetir dosis porque «no ha hecho efecto»: es el error que más urgencias provoca con una mezcla desconocida.
  • Y si tomas medicación psiquiátrica, consúltalo antes: hay combinaciones con riesgo real.

Si alguien se pone mal en el momento

Dado que casi nunca se sabe qué se ha tomado, conviene tener claro qué hacer cuando alguien empeora en una fiesta o en una casa. No son maniobras médicas: son las cuatro o cinco cosas que marcan la diferencia mientras llega ayuda.

  • Sácalo del ruido y del calor. Un sitio fresco, tranquilo y con menos gente. Una parte de los cuadros de agitación cede solo con eso.
  • Que no se quede solo. Alguien al lado, hablando despacio, sin discutir con lo que diga.
  • Si está muy dormido y no responde bien, ponlo de lado. Nunca boca arriba, y nunca «a que duerma la mona» sin nadie vigilando. Es la situación en la que ocurren la mayoría de las muertes evitables.
  • Agua a sorbos si está consciente y puede tragar. Ni forzar ni grandes cantidades.
  • No le des nada más, ni para bajar ni para espabilar. Añadir una sustancia a una mezcla desconocida es exactamente lo contrario de lo que hace falta.

Llama al 112 sin dudarlo si hay pérdida de conciencia, si respira mal o muy despacio, si convulsiona, si el pecho le duele, si la temperatura corporal ha subido de forma llamativa, si está rígido, o si simplemente no sabes qué hacer. Esta última también es motivo suficiente.

Cuando llames, di lo que se ha tomado. No hay ninguna consecuencia legal para quien avisa ni para quien ha consumido, y el dato cambia el manejo. El miedo a meterse en un lío es la razón por la que se tarda en llamar, y ese retraso sí tiene consecuencias.

Si el episodio se resuelve, no lo dejes ahí. Que alguien pase mal una noche con una sustancia de composición desconocida es una información sobre el riesgo que se está asumiendo, no una anécdota de la fiesta.

Cuándo consultar

  • Si el consumo ha pasado de ocasional a tener un sitio fijo en la semana.
  • Si has tenido un episodio desagradable, con desconexión o con mucha ansiedad.
  • Si has notado molestias urinarias, que con ketamina no son un detalle menor.
  • Si te cuesta recordar cosas recientes.
  • Si el bajón de los días siguientes te está afectando al trabajo o al ánimo.
  • Si tomas medicación psiquiátrica.

Y si eres tú quien lee esto por un hijo, las señales que sí orientan están en cómo saber si mi hijo consume.

Qué se puede esperar

En la mayoría de los casos que llegan a consulta, no hay una adicción establecida: hay un patrón de fin de semana con riesgos concretos y con bastante desinformación alrededor.

Y esa es, curiosamente, la mejor noticia de esta página: cuando la gente entiende qué está tomando realmente, una parte importante cambia de conducta sin necesidad de ningún tratamiento. Es de las pocas situaciones en las que la información sola sigue funcionando.

Dudas que llegan a consulta

Preguntas frecuentes

¿El tusi es cocaína?

No, y normalmente no la contiene. Los análisis realizados en Europa y en España encuentran sobre todo ketamina y MDMA, con cafeína y otros estimulantes, más colorante rosa. El nombre y el color han creado una confusión con consecuencias sanitarias.

¿Entonces qué estoy tomando?

Depende del gramo. Esa es exactamente la cuestión: no es una sustancia con una composición estable, es una mezcla variable, y por eso la experiencia previa no sirve para calcular nada.

¿Es más suave que la cocaína?

Es una percepción muy extendida y no se sostiene. Un disociativo combinado con un estimulante tiene riesgos propios y distintos, y la imprevisibilidad de la mezcla añade otro.

¿Engancha?

Depende de lo que lleve. La ketamina puede producir un patrón repetido con tolerancia rápida; el MDMA tiene menor potencial de dependencia pero se asocia a un patrón de fin de semana que se instala con facilidad.

¿Qué hago si alguien se pone mal?

Llamar al 112 y decir qué ha tomado aunque no estés seguro. No hay consecuencias legales para el paciente y sí una diferencia importante en el tratamiento. Mientras tanto, colocarle de lado si está somnoliento y no dejarle solo.

¿Es peligroso mezclarlo con alcohol?

Sí, y es lo más frecuente. Aumenta la sedación y el riesgo de accidentes, y enmascara los efectos disociativos hasta que es tarde.

Tomo antidepresivos. ¿Hay algún riesgo?

Puede haberlo: la combinación con MDMA se asocia a un cuadro grave por exceso de serotonina. Si tomas medicación psiquiátrica, consúltalo antes.

He notado molestias al orinar. ¿Tiene relación?

Puede tenerla si lo que lleva es ketamina: el daño en la vejiga es uno de sus efectos característicos con el uso repetido, y conviene valorarlo cuanto antes.

¿Se detecta en un análisis?

Se detectan las sustancias concretas que contenga —ketamina, MDMA—, no «tusi». Es otra prueba de que el nombre no describe nada.

¿Y si no me hace efecto y repito dosis?

Es el error que más urgencias provoca con una mezcla desconocida, porque la absorción y la composición son variables. Repetir es lo que convierte un consumo en un problema médico.

Mi hijo dice que solo toma tusi porque «no es droga dura». ¿Qué le digo?

Que lo que toma no tiene una composición conocida, y que en la mayoría de los análisis lo que aparece es un disociativo. Es un argumento concreto y suele funcionar mejor que cualquier advertencia general.

¿Hace falta tratamiento?

En muchos casos que llegan a consulta no hay una adicción establecida, sino un patrón de fin de semana con riesgos concretos. La valoración sirve para distinguir una cosa de la otra.

Dr. Cristóbal López Martín Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.

Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026

Fuentes

Referencias utilizadas

  • Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). Nuevas sustancias psicoactivas y mezclas emergentes.
  • Plan Nacional sobre Drogas · Ministerio de Sanidad. Sistema de alerta temprana.
  • Energy Control y servicios de análisis de sustancias. Informes sobre composición de muestras.
  • National Institute on Drug Abuse (NIDA). MDMA y ketamina.

Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.

Sigue leyendo

Sigue leyendo

Adicción a la ketamina

El componente más frecuente: vejiga y memoria.

MDMA o éxtasis

El otro componente habitual y su bajón.

Policonsumo

Qué cambia cuando hay varias sustancias en juego.

Drogas de diseño

El paraguas de sustancias sintéticas.

Cómo saber si mi hijo consume

Si estás leyendo esto por otra persona.