Cannabis y otras sustancias
Adicción
a la ketamina
Hay dos ketaminas y no tienen casi nada que ver: un fármaco usado en un contexto controlado y una sustancia de composición desconocida esnifada de forma repetida.
Con la ketamina hay que empezar deshaciendo una confusión, porque es la fuente de casi todos los malentendidos: hay dos ketaminas y no tienen casi nada que ver.
Una es un fármaco anestésico, usado en medicina desde hace décadas, y en los últimos años empleado también en un formato y un contexto muy controlados para determinados cuadros depresivos. La otra es una sustancia de composición desconocida, consumida por vía nasal, de forma repetida y sin ningún control, en contextos de ocio.
De la segunda va esta página, que pertenece al bloque sobre cannabis y otras sustancias.
Qué hace y por qué es distinta
La ketamina no es un estimulante ni un depresor clásico. Actúa sobre un sistema distinto del cerebro y produce lo que se llama un efecto disociativo: una separación entre la persona y su cuerpo, su entorno o sus propias emociones.
- El efecto es corto, lo que favorece la repetición dentro de una misma noche.
- La tolerancia sube muy rápido, más que en casi cualquier otra sustancia de fiesta.
- La sensación buscada es la desconexión, no la euforia. Esto define el perfil de quien acaba consumiendo a diario.
- Y a dosis altas aparece un estado de desconexión profunda del entorno, en el que la persona queda incapaz de moverse o responder durante un rato.
Ese último punto es el que produce las situaciones de riesgo más frecuentes: caídas, atragantamientos y, sobre todo, quedar en manos de otros en un estado de indefensión completa.
La señal específica: la vejiga
Si esta página tiene un dato que merezca recordarse por encima de los demás, es este.
La ketamina daña el revestimiento de la vejiga, y el consumo repetido produce un cuadro urinario que puede llegar a ser grave e irreversible. Es específico de esta sustancia y no aparece en ninguna otra de las que se consumen en el mismo contexto.
Síntomas urinarios que obligan a consultar
- Necesidad de orinar muy frecuente, también de noche.
- Dolor o escozor al orinar sin que haya infección.
- Urgencia miccional que no se puede aguantar.
- Sangre en la orina.
- Dolor en la parte baja del abdomen.
Consultado a tiempo y con el consumo detenido, buena parte del cuadro mejora. Mantenido en el tiempo, puede llegar a una reducción permanente de la capacidad de la vejiga y a cirugía. Es una de las pocas secuelas verdaderamente irreversibles del consumo de drogas de ocio en gente joven.
Lo grave, en la práctica, es que estos síntomas casi nunca se relacionan con el consumo. Se acude al médico por «infecciones de orina de repetición», se hacen tratamientos que no funcionan, y nadie pregunta lo que hay que preguntar.
Y el dolor abdominal que nadie identifica
Hay un segundo cuadro, menos conocido: episodios de dolor abdominal intenso, con vómitos, que llevan a urgencias en repetidas ocasiones y en los que las pruebas no encuentran una causa clara.
Es un patrón descrito en consumidores habituales, y de nuevo la información que resolvería el caso —el consumo— es la que no se da. Merece la pena decirlo con claridad: si acudes a urgencias por cualquiera de estos cuadros, contar lo que consumes ahorra pruebas, tratamientos inútiles y tiempo.
Lo que veo en consulta
El perfil que más me preocupa no es el de fiesta. Es el de quien ha pasado de consumir un sábado a consumir a solas, en casa, entre semana, para desconectar.
Es un cambio de función: ha dejado de ser una sustancia de ocio y se ha convertido en una manera de no estar. Ese salto es el que anticipa el consumo diario, y casi siempre hay debajo ansiedad, un ánimo bajo o algo no elaborado que conviene tratar.
— C. L. M.
Consulta privada en Marbella
Los síntomas urinarios no esperan
Consultados a tiempo y con el consumo parado, mejoran. Mantenidos, pueden llevar a una lesión permanente de la vejiga. Es la secuela más evitable de todas.
¿Engancha?
Sí, aunque de una forma que despista.
- No hay un síndrome de abstinencia físico llamativo comparable al del alcohol o al de las benzodiacepinas. Por eso mucha gente concluye que no engancha.
- La tolerancia es muy rápida, y con ella la escalada de cantidades y de frecuencia.
- Y el patrón compulsivo es frecuente: sesiones que se alargan, consumo repetido cada pocos minutos, y dificultad real para parar una vez empezado.
Al dejarlo aparecen ansiedad, insomnio, inquietud, ánimo bajo y deseo intenso. No es peligroso, pero es suficientemente incómodo como para explicar por qué tanta gente lo intenta y vuelve.
Memoria y concentración
Es la segunda consecuencia de la que casi nadie avisa. El consumo frecuente se asocia a problemas de memoria —especialmente para lo reciente— y a dificultad de concentración que persisten fuera del efecto agudo.
La buena noticia es que, a diferencia del daño vesical, esta parte mejora de forma bastante clara con la abstinencia mantenida. La mala es que mientras el consumo sigue, la persona interpreta ese deterioro como estrés o como cansancio, y no como lo que es.
El efecto sobre el ánimo, que va en las dos direcciones
Aquí hay una paradoja que conviene explicar bien, porque se usa como argumento.
Es cierto que en un contexto médico controlado, con un formato concreto y bajo supervisión, la ketamina ha mostrado un efecto rápido sobre determinados cuadros depresivos. También es cierto que el consumo recreativo repetido se asocia a lo contrario: más ansiedad, más ánimo bajo y, en algunos casos, cuadros disociativos persistentes.
Que una sustancia tenga un uso médico no convierte su consumo por cuenta propia en un tratamiento. Cambia la sustancia, la vía, la frecuencia, el control y quién vigila lo que pasa.
Quien consume ketamina para no estar mal está haciendo lo contrario de tratarse: está aplazando el malestar y añadiendo un problema nuevo.
Las mezclas que más preocupan
- Con alcohol. La combinación más frecuente y de las más peligrosas: ambos deprimen el sistema nervioso y aumentan mucho el riesgo de pérdida de conciencia y de atragantamiento.
- Con GHB o GBL. Riesgo respiratorio serio. Está en GHB y GBL.
- Con benzodiacepinas u opioides. Misma lógica: depresores que se suman.
- Y dentro del tusi, donde con frecuencia aparece sin que el consumidor lo sepa: tusi o cocaína rosa.
Si alguien se queda desconectado
Es una situación que ocurre y que se maneja mal por desconocimiento.
- Ponlo de lado, nunca boca arriba, por el riesgo de atragantamiento si vomita.
- No lo dejes solo en ningún momento.
- Sácalo del ruido y vigila que respire con normalidad.
- No le des nada más, ni alcohol ni ninguna otra sustancia.
- Llama al 112 si respira mal, si no responde, si vomita estando inconsciente, si convulsiona o si simplemente no sabes qué hacer.
Y una consideración que no es médica pero sí importante: alguien en ese estado está completamente indefenso. Que haya una persona de confianza al lado no es solo una precaución sanitaria.
Cómo se trata
No hay un fármaco específico para la dependencia de ketamina. El tratamiento se organiza en cuatro frentes:
- Valorar el daño urinario y derivar a urología si hay síntomas. Esto es prioritario y va antes que cualquier otra cosa.
- Tratar lo que hay debajo: ansiedad, ánimo bajo, insomnio, trauma. En esta sustancia, «desconectar» es casi siempre la función principal.
- Trabajar el contexto, que aquí pesa más que la sustancia: el ambiente, el grupo, el fin de semana.
- Y sostener las primeras semanas, donde el insomnio y el deseo concentran los abandonos.
Cuando la desconexión ya no se va
Hay una consulta específica que conviene explicar aparte, porque asusta mucho y casi nunca se relaciona con el consumo: la sensación de irrealidad que persiste días o semanas después.
Se describe siempre con las mismas palabras. «Es como si estuviera detrás de un cristal.» «No me siento del todo yo.» «Veo mi vida como si le pasara a otro.» Puede afectar a la percepción de uno mismo, del entorno, o de ambos.
- Es un efecto conocido de las sustancias disociativas y suele ceder al parar el consumo, aunque no siempre de forma inmediata.
- Genera mucha ansiedad, y la ansiedad la mantiene: cuanto más se vigila la propia percepción, más presente está.
- Se confunde con un cuadro psicótico, y no lo es: la persona sabe perfectamente que la sensación es suya, y esa conciencia es lo que los distingue.
- Y a veces destapa algo previo: hay personas que ya tenían episodios de este tipo en momentos de estrés, y el consumo los ha intensificado.
Lo importante en la práctica es qué se hace con ello. Lo que empeora el cuadro es exactamente lo que la persona hace de forma espontánea: comprobar todo el rato si sigue ahí, buscar información alarmante y evitar situaciones por miedo a que aparezca.
Lo que mejora es lo contrario: parar el consumo, recuperar el sueño, tratar la ansiedad y volver a la actividad normal sin monitorizarse. En la mayoría de los casos se resuelve. Y si no lo hace en unas semanas, es motivo de valoración, no de esperar más.
Cuándo consultar
- Si tienes cualquier síntoma urinario: urgencia, dolor al orinar, sangre. Sin esperar.
- Si has empezado a consumir a solas o entre semana.
- Si has ido a urgencias por dolor abdominal repetido y nadie ha preguntado por el consumo.
- Si notas fallos de memoria que persisten fuera de los fines de semana.
- Si has intentado parar y siempre vuelves en las primeras semanas.
- Si consumes para no sentir algo concreto.
Qué se puede esperar
Una valoración del patrón real de consumo, la comprobación de si hay daño urinario en marcha —que es lo que más urge—, tratamiento de lo que sostiene el consumo y un plan concreto para las primeras semanas.
Y una idea con la que conviene quedarse: en esta sustancia, la ventana para evitar una secuela permanente existe y no es infinita. Consultar por unos síntomas urinarios «raros» a los veinticinco años puede ahorrar una vida entera de consecuencias.
Dudas que llegan a consulta
Preguntas frecuentes
¿La ketamina engancha?
Sí, aunque despista porque no produce un síndrome de abstinencia físico llamativo. Lo que sí produce es tolerancia muy rápida y un patrón compulsivo, con sesiones que se alargan y dificultad real para parar una vez empezado.
¿Qué es el daño de vejiga por ketamina?
La ketamina daña el revestimiento de la vejiga y el consumo repetido produce un cuadro urinario que puede llegar a ser grave e irreversible: urgencia constante, dolor al orinar, sangre en la orina y reducción permanente de la capacidad vesical.
¿Se puede recuperar la vejiga?
Buena parte del cuadro mejora si se detecta pronto y el consumo se detiene. Mantenido en el tiempo puede requerir cirugía y dejar secuelas permanentes. La diferencia la marca cuándo se consulta.
Me han dicho que tengo infecciones de orina de repetición.
Es el error diagnóstico más habitual en consumidores. Si hay síntomas urinarios persistentes sin infección demostrada, conviene decir que se consume: cambia por completo el enfoque y evita tratamientos que no van a funcionar.
¿Qué es el dolor abdominal asociado a la ketamina?
Episodios de dolor abdominal intenso con vómitos, que llevan a urgencias repetidas y en los que las pruebas no encuentran causa clara. Está descrito en consumidores habituales y se resuelve al identificar el consumo.
¿Afecta a la memoria?
El consumo frecuente se asocia a problemas de memoria reciente y de concentración que persisten fuera del efecto agudo. A diferencia del daño vesical, esta parte mejora bastante con abstinencia mantenida.
Si la ketamina se usa para la depresión, ¿no es buena?
En un contexto médico controlado, con un formato concreto y supervisión, ha mostrado efecto rápido en determinados cuadros depresivos. El consumo recreativo repetido se asocia a lo contrario: más ansiedad, más ánimo bajo y cuadros disociativos.
¿Qué es quedarse desconectado?
Un estado de desconexión profunda del entorno en el que la persona no puede moverse ni responder durante un rato. Es la situación de riesgo más frecuente: caídas, atragantamiento e indefensión completa ante quien esté alrededor.
¿Qué hago si alguien se queda así?
Ponerlo de lado y no dejarlo solo, sacarlo del ruido, vigilar que respire con normalidad y no darle nada más. Llamar al 112 si respira mal, no responde, vomita inconsciente o convulsiona.
¿Cuáles son las mezclas más peligrosas?
Con alcohol, con GHB o GBL y con benzodiacepinas u opioides: todos son depresores del sistema nervioso y sus efectos se suman, con riesgo de pérdida de conciencia y de parada respiratoria.
¿Puede haber ketamina en el tusi?
Con frecuencia. El tusi es una mezcla de composición variable en la que aparecen ketamina, MDMA y otras sustancias, y quien lo consume casi nunca sabe qué está tomando.
¿Qué diferencia hay entre consumir en fiesta y consumir solo?
Es el cambio de patrón que más preocupa. Pasar de un sábado a consumir a solas y entre semana significa que la sustancia ha cambiado de función: ha dejado de ser ocio y se ha convertido en una manera de desconectar.
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.
Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.
Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026
Fuentes
Referencias utilizadas
- Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). Ketamine: health and social responses.
- National Institute on Drug Abuse (NIDA). Hallucinogens and dissociative drugs.
- Plan Nacional sobre Drogas · Sistema Español de Alerta Temprana.
- Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).
Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.
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Tusi o cocaína rosa
Donde aparece la ketamina sin que nadie lo sepa.
GHB y GBL
La mezcla con más riesgo respiratorio.
MDMA y éxtasis
El otro consumo del mismo contexto.
Policonsumo
Por qué casi nunca hay una sola sustancia.
Drogas de diseño
Qué circula y con qué composición.