Cocaína y estimulantes

Cuánto dura
el mono

No hay temblores ni sudores. Hay desgana, y eso es más difícil de sostener que un malestar franco, porque se interpreta como haberse vuelto así.

El crashLa mesetaSemana a semanaEl deseo dura minutos

La abstinencia de cocaína no duele: aplana. No hay temblores, no hay sudores y no hay nada de lo que la gente imagina cuando oye la palabra mono.

Hay cansancio, desgana, irritabilidad y una sensación de que nada apetece. Y como se parece tanto a una depresión, ocurren dos cosas malas a la vez: la persona concluye que además de todo está deprimida, y abandona justo en la semana en que empezaba a remontar.

Esta guía pertenece al bloque sobre cocaína y estimulantes y responde a la pregunta con la que llega casi todo el mundo: cuánto dura esto.

Por qué aplana en lugar de doler

La diferencia con el alcohol o con los opioides es de mecanismo, y explica todo lo demás.

La cocaína produce descargas muy intensas y muy breves en el sistema de recompensa. Con la repetición, ese sistema se adapta a la sobreestimulación y, cuando falta la sustancia, queda funcionando por debajo de su nivel habitual.

El resultado no es dolor físico: es ausencia. Las cosas que antes daban un poco de gusto —una comida, una conversación, una serie— dejan de darlo. Es un estado incómodo de una manera distinta y, en la práctica, más difícil de sostener que un malestar franco.

Un malestar que duele se aguanta porque se sabe que pasará. Un vacío que no duele se interpreta como que uno se ha vuelto así, y eso es mucho más desalentador.

Las fases, con sus tiempos

Los plazos son orientativos y varían mucho según el tiempo de consumo, la cantidad y si hay alcohol u otras sustancias de por medio. Pero la secuencia se repite.

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FaseCuándoQué se nota
El crashPrimeras horas y primeros días Agotamiento profundo, mucho sueño o insomnio total, hambre voraz, ánimo muy bajo, irritabilidad. Es la fase más intensa y la más corta.
La mesetaDe la primera a la cuarta semana Desgana, anhedonia, poca energía, dificultad para concentrarse, sueño desordenado. Aquí es donde casi todo el mundo abandona.
La recuperaciónDel segundo al tercer mes El ánimo y el sueño se recolocan de forma progresiva. Vuelve el interés por cosas que llevaban tiempo sin apetecer.
Los picos tardíosMeses siguientes Episodios breves e intensos de deseo, disparados por una señal concreta —un sitio, una canción, una persona— y no por el estado de ánimo.

Ese último punto es el que más sorprende: el deseo intenso no aparece cuando uno está mal. Aparece cuando algo del ambiente lo activa, muchas veces en un buen día.

Lo que veo en consulta

La conversación de la segunda semana es siempre parecida: «no tengo ganas de nada, esto no me está ayudando, creo que además estoy deprimido».

Y lo que respondo es que eso es exactamente lo que tenía que pasar en la segunda semana. Cuando alguien sabe de antemano que ese momento existe y cuánto dura, lo atraviesa. Cuando no lo sabe, consume el jueves.

— C. L. M.

Cuánto dura el deseo, en minutos

Es una información práctica que ayuda mucho y que casi nadie tiene.

Los picos de deseo intenso —el momento en el que uno está seguro de que va a consumir— duran minutos, no horas. Suben deprisa, se mantienen poco y bajan solos aunque no se haga nada.

Lo que engaña es que durante esos minutos la sensación es de que va a durar siempre. Por eso funciona tener una regla sencilla decidida de antemano: no tomar ninguna decisión durante los primeros veinte minutos de un pico. Casi siempre, a los veinte minutos ya no hay pico.

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Saber que existe la semana dos es lo que hace atravesarla

Es la intervención más barata que conozco y la que más abandonos evita. No hace falta haber decidido dejarlo para siempre para consultar cómo pasar estas semanas.

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¿Esto es una depresión?

Es la pregunta central de estas semanas y merece una respuesta clara.

Lo que apunta a abstinencia

  • Empezó al parar el consumo, no antes.
  • Va mejorando, aunque sea despacio y con altibajos.
  • Hay momentos del día claramente mejores.
  • El apetito está aumentado, no disminuido.

Lo que apunta a depresión

  • Ya existía antes del consumo o entre periodos sin consumir.
  • No mejora en absoluto pasadas varias semanas.
  • Hay culpa intensa, desesperanza o ideas de muerte.
  • El apetito y el peso caen.

La regla práctica que uso: el ánimo se valora a las cuatro semanas, no en la primera. Antes de eso, casi todo el mundo cumple criterios de depresión y casi nadie la tiene. Está desarrollado en el bajón después de consumir.

Con una excepción

Si aparecen ideas de suicidio, no se espera a ninguna semana. El 024 atiende las veinticuatro horas y, si el peligro es inmediato, 112. El riesgo suicida en el crash es real y está bien documentado.

El sueño, que va por libre

Es el síntoma más persistente y el que peor se lleva.

En los primeros días puede haber una necesidad enorme de dormir, y después lo contrario: dificultad para conciliar, sueño fragmentado y sueños muy vívidos o desagradables. Puede prolongarse semanas.

Es importante tratarlo, porque dormir mal es el mejor predictor de volver a consumir. Y es importante cómo se trata: recurrir a un hipnótico indefinido cambia un problema por otro, y está explicado en zolpidem e hipnóticos Z.

Qué ayuda de verdad estas semanas

  • Saber que existe la meseta. Es la intervención más barata y la que más abandonos evita.
  • Ejercicio, aunque sea poco. Es lo que más rápido mejora el ánimo y el sueño a la vez.
  • Horarios fijos, sobre todo la hora de levantarse.
  • Comer con orden. El apetito vuelve de golpe y con ganas de azúcar.
  • Evitar el alcohol, que en este perfil es la puerta directa a la recaída.
  • No tomar decisiones importantes durante la meseta: todo se ve peor de lo que es.
  • Y no juzgar el proceso en la semana dos. El dato útil es cómo se estaba la semana anterior, no cómo se está hoy.

Si consumes durante este periodo

Ocurre con frecuencia y no anula nada. Lo que sí conviene es saber una cosa que casi nadie sabe: la tolerancia baja durante la abstinencia, así que la cantidad de siempre puede tener un efecto mayor del esperado.

Y lo segundo: contarlo. Una recaída contada permite ajustar el plan; una escondida obliga a empezar de cero y añade culpa, que es un motor de consumo. Está en recaída: señales tempranas.

Elegir bien el día de empezar

Parece un detalle logístico y no lo es. La mayoría de los intentos que fracasan en las primeras setenta y dos horas no fracasan por falta de voluntad: fracasan porque se empezó el peor día posible.

El error más frecuente es empezar un domingo por la noche, después de un fin de semana de consumo, con culpa y con la semana laboral encima. Se arranca ya en el punto más bajo, con el sueño roto y con cinco días de exigencia por delante. La probabilidad de llegar al viernes es baja, y el fracaso se interpreta después como una prueba de que no se puede.

  • Elige un tramo con menos exigencia. Unos días de vacaciones, un puente, una semana sin viajes ni presentaciones. No hace falta aislarse; hace falta no tener que rendir al máximo mientras se duerme mal.
  • Evita empezar en vísperas del disparador. Si el consumo se concentra en sábado, empezar un jueves significa atravesar el peor momento sin margen. Un lunes deja cuatro días de colchón antes del primer sábado difícil.
  • Cuenta con que las noches serán malas. Conviene tenerlo previsto y hablado, no descubrirlo a las tres de la mañana del segundo día.
  • Y avisa a una persona. Una sola. No para que vigile, sino para que la semana dos no se atraviese en silencio.

También conviene decidir de antemano qué se hace con el teléfono y con los contactos. No es un gesto simbólico: en las primeras semanas, la mayoría de las recaídas empiezan por un mensaje que se manda en treinta segundos, y la fricción que se añada de antemano —bloquear, borrar, cambiar de número— es la única que estará disponible en el momento en que ya no apetece añadirla.

Si el intento anterior se rompió al tercer día, no des por hecho que la conclusión es «no puedo». Mira primero qué día era, qué había esa semana y cuánto se había dormido.

Cuándo consultar

  • Si llevas más de cuatro semanas sin consumir y el ánimo no ha mejorado nada.
  • Si no duermes desde hace más de una o dos semanas.
  • Si has empezado a beber más para compensar.
  • Si aparecen ideas de muerte, aunque sean pasajeras.
  • Si has intentado varias veces pasar la segunda semana y nunca lo has conseguido.
  • Si tuviste palpitaciones o dolor torácico durante el consumo.

Nada de esto exige haber decidido dejarlo para siempre. Se puede consultar simplemente para pasar bien estas semanas.

Qué se puede esperar

Que la primera semana sea dura, la segunda y la tercera planas, y que a partir de la cuarta empiece a notarse de verdad. Los plazos varían, pero la forma de la curva no.

Y lo que más sorprende a los pacientes cuando llega: no es la energía, es volver a disfrutar de cosas pequeñas. Una comida, una conversación, una tarde sin nada. Eso es lo que indica que el sistema se está recolocando, y es también la mejor prueba de que la meseta era transitoria.

Dudas que llegan a consulta

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dura la abstinencia de cocaína?

La fase intensa dura días; la meseta de desgana y anhedonia, entre una y cuatro semanas; y la recuperación del ánimo y del sueño se completa a lo largo de dos o tres meses. Los plazos varían según el tiempo de consumo y si hay alcohol de por medio.

¿Es peligrosa físicamente?

A diferencia del alcohol o los ansiolíticos, la retirada de cocaína no suele tener complicaciones médicas graves. El riesgo relevante es otro: el ánimo muy bajo y las ideas de suicidio en los primeros días.

¿Por qué no tengo ganas de nada?

Porque el sistema de recompensa está funcionando por debajo de su nivel habitual tras la sobreestimulación. Es transitorio y es la parte del proceso que más abandonos provoca.

¿Estoy deprimido o es la abstinencia?

Se distingue por el tiempo y por la evolución: la abstinencia empezó al parar y va mejorando, aunque sea despacio. El ánimo se valora bien a las cuatro semanas. Si hay ideas de muerte, no se espera: 024, y 112 si el peligro es inmediato.

¿Cuánto dura el deseo cuando aparece?

Los picos intensos duran minutos, no horas, aunque en el momento no lo parezca. Funciona bien la regla de no decidir nada durante los primeros veinte minutos.

¿Por qué duermo tan mal?

Es el síntoma más persistente. Primero puede haber una necesidad enorme de dormir y después lo contrario, con sueños muy vívidos. Merece tratarse, porque dormir mal es el mejor predictor de volver a consumir.

¿Puedo beber alcohol mientras tanto?

Es la vía más directa a la recaída en este perfil: reduce el freno y forma parte de la secuencia aprendida. Durante estas semanas, conviene evitarlo del todo.

¿Voy a engordar?

El apetito suele volver de golpe y con preferencia por el azúcar. Es transitorio y se maneja mejor comiendo con orden que intentando restringir en pleno bajón.

He recaído en la segunda semana. ¿Empiezo de cero?

No. Se revisa qué falló y se ajusta el plan. Y conviene saber que la tolerancia baja durante la abstinencia, así que la cantidad de siempre puede tener más efecto del esperado.

¿Hay medicación para el bajón?

No hay un fármaco específico para la abstinencia de cocaína, pero sí se trata lo que la acompaña: el sueño, la ansiedad y el ánimo si no remonta. Eso mejora bastante estas semanas.

¿Hace falta ingresar para pasarlo?

En la mayoría de los casos, no. Se hace de forma ambulatoria, con seguimiento más frecuente las primeras semanas.

¿Cuándo empezaré a encontrarme bien?

Lo habitual es notar un cambio claro a partir de la cuarta semana, y la señal más fiable no es la energía: es volver a disfrutar de cosas pequeñas.

Dr. Cristóbal López Martín Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.

Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026

Fuentes

Referencias utilizadas

  • National Institute on Drug Abuse (NIDA). Cocaine research report.
  • Agencia de la Unión Europea sobre Drogas (EUDA). Cocaine: health and social responses.
  • Organización Mundial de la Salud. Clasificación Internacional de Enfermedades, 11.ª revisión.
  • Royal College of Psychiatrists. Cocaine dependence.

Esta página informa, no diagnostica. Ninguna guía sustituye una valoración médica individual.

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