Cannabis, tabaco y otras
Otras
sustancias
El bloque de las sustancias con fama de no enganchar. Casi todas enganchan, y casi ninguna lo hace de la forma en que la gente cree.
Reúne lo que no encaja en alcohol, cocaína o farmacia: cannabis, tabaco, alucinógenos y disociativos, opiáceos y los patrones de consumo asociados al ocio y al sexo.
Tienen en común una cosa: casi todas arrastran la etiqueta de «esto no engancha». Es falso en casi todos los casos, pero corregirlo con alarmismo tampoco sirve, porque quien consume sabe perfectamente que la exageración es exageración y deja de leer.
Este bloque es una de las siete puertas de la guía general sobre adicciones.
Cannabis
Es la sustancia con la distancia más grande entre lo que se cree y lo que se ve en consulta. Sí produce dependencia, sí tiene un síndrome de retirada —irritabilidad, insomnio, ansiedad, pérdida de apetito— y sí interfiere de forma medible en la motivación cuando el consumo es diario y prolongado.
Ese aplanamiento, que los padres describen como «le da igual todo», tiene su propia guía: el síndrome amotivacional, donde además se explica por qué el término está discutido. Y el plan para dejarlo, con lo que aparece las primeras semanas, en cómo dejar los porros.
La relación entre cannabis y psicosis pertenece al terreno psiquiátrico y tiene página propia en psicosis por cannabis. La atención local está en adicción al cannabis en Marbella.
Tabaco: la más prevalente y la que menos se consulta
Es la adicción más extendida del mundo y la que menos veces aparece en una consulta de adicciones, porque casi nadie la considera parte del mismo problema.
Hay un grupo al que esto le afecta especialmente: las personas con un trastorno psiquiátrico fuman aproximadamente el doble que el resto de la población y reciben mucha menos ayuda para dejarlo, por una idea muy extendida y bastante falsa —que no es el momento, que ya bastante tienen—. Está tratado en dejar de fumar con depresión, ansiedad o trastorno bipolar, con un detalle práctico importante: dejar de fumar puede modificar los niveles de algunos fármacos, así que conviene avisar antes.
El panorama general, con vapeo y bolsitas de nicotina incluidos, está en adicción a la nicotina y al vapeo.
Ketamina, MDMA, GHB y consumo asociado al sexo
Son las sustancias del ocio nocturno de la Costa del Sol y las que más falsa seguridad generan.
- La ketamina tiene dos daños muy concretos y poco conocidos: la vejiga y la memoria.
- El MDMA deja un bajón de mitad de semana que se confunde con el propio carácter.
- El GHB y el GBL son el caso más serio del bloque: margen estrecho entre dosis y una retirada que puede ser grave.
Cuando el consumo se organiza alrededor del sexo, el abordaje cambia: hay que atender a la vez lo psiquiátrico, lo infeccioso y lo relacional. Está en chemsex, escrito para que nadie tenga que explicar antes de qué se está hablando.
Cuándo llamar al 112
Pérdida de conciencia o dificultad para despertar a alguien, respiración lenta o irregular, convulsión, fiebre alta con agitación o confusión intensa.
Con GHB y GBL, la distancia entre la dosis habitual y la que produce pérdida de conciencia es muy pequeña, y el riesgo aumenta mucho si hay alcohol de por medio.
Opiáceos
La heroína sigue existiendo, aunque haya dejado de ocupar titulares, y tiene su página en adicción a la heroína. Los opioides de prescripción están en fentanilo y opioides.
Sobre los tratamientos sustitutivos conviene deshacer un malentendido que todavía se oye mucho: no son cambiar una droga por otra. Son cambiar una vida organizada alrededor de conseguir por una vida con horarios. Está explicado en metadona y buprenorfina.
Lo que veo en consulta
Con estas sustancias la frase de entrada casi nunca es «tengo un problema». Es «esto no engancha» o «lo controlo, es solo los findes».
No discuto ninguna de las dos. Pregunto otra cosa: cuántas veces este mes. El número suele sorprender más al que lo dice que a mí, y a partir de ahí ya se puede hablar.
— C. L. M.
Consulta privada en Marbella
Sin sermones y sin exageraciones
Una valoración sirve para saber qué está haciendo de verdad ese consumo en tu caso concreto: qué riesgo real hay, qué se puede reducir y qué conviene tratar.
Guías de este bloque
Cómo dejar los porros
Abstinencia, plan y cuándo consultar.
Síndrome amotivacional
«Le da igual todo»: qué hay de cierto y qué está discutido.
Adicción a la nicotina y al vapeo
La más prevalente del mundo, vapeo y bolsitas incluidos.
Dejar de fumar con un trastorno mental
Fumar el doble y recibir la mitad de ayuda.
Adicción a la ketamina
Vejiga y memoria: dos daños concretos y poco conocidos.
MDMA o éxtasis
El bajón de mitad de semana y cuándo deja de ser recreativo.
GHB y GBL
Margen estrecho entre dosis y una retirada que puede ser grave.
Chemsex
Cuando el consumo se organiza alrededor del sexo.
Metadona y buprenorfina
No es cambiar una droga por otra.
Adicción a la heroína
Valoración, estabilización y seguimiento.
Gas de la risa (óxido nitroso)
Uso compulsivo y daño neurológico: dos cosas distintas.
Drogas de diseño
Sustancias sintéticas y mezclas emergentes.
Dudas que llegan a consulta
Preguntas frecuentes
¿El cannabis engancha?
Sí, aunque menos personas desarrollan dependencia que con otras sustancias. Existe un síndrome de retirada bien descrito —irritabilidad, insomnio, ansiedad, inquietud— que dura unas semanas y que muchas personas interpretan erróneamente como «la ansiedad que el porro me tapaba».
Fumo porros para dormir. ¿Es un problema?
Es la razón más frecuente para mantener el consumo y también la que más lo perpetúa: al retirarlo, el sueño empeora unas semanas y eso se lee como prueba de que hacía falta. Es exactamente el mismo mecanismo que con las pastillas para dormir.
¿La ketamina no se usa como tratamiento?
Sí, en indicaciones concretas, con supervisión médica, dosis controladas y en un contexto clínico. Eso no tiene relación con el consumo recreativo repetido, que sí produce dependencia y daño en la vejiga y en la memoria.
¿Es verdad que el GHB es peligroso?
Es de las sustancias con menos margen entre la dosis buscada y la que produce pérdida de conciencia, y ese margen se estrecha aún más con alcohol. Además, su retirada en consumo continuado puede ser grave y requiere valoración médica.
¿Dejar de fumar puede afectar a mi medicación?
Puede. El humo del tabaco —no la nicotina— acelera la eliminación de algunos fármacos, de modo que al dejarlo la misma dosis puede rendir más. Por eso conviene avisar a quien lleva tu tratamiento antes de dejarlo, no después.
¿Hace falta ingresar para dejar cualquiera de estas sustancias?
En la mayoría de los casos no. Las excepciones más claras son la dependencia de opiáceos con retirada complicada y el consumo continuado de GHB o GBL, donde la retirada requiere supervisión.
Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Málaga y especialista en Psiquiatría vía MIR en el Hospital Regional Universitario Carlos Haya. Tiene además un Máster en Drogodependencias por la Universidad de Barcelona y formación de posgrado en intervención psicoterapéutica y terapia de conducta. Tiene más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende problemas de adicciones en consulta.
Escribe estas guías para que quien llega asustado encuentre información escrita por un médico y no por un departamento de marketing. Cuando algo no se sabe con certeza, lo dice.
Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín · Edición del contenido: 28 de agosto de 2026
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