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Descubrir que un hijo adolescente consume drogas suele provocar una reacción bastante previsible.
Miedo.
Enfado.
Culpa.
Y muchas preguntas.
«¿Desde cuándo consume?»
«¿Será sólo cannabis?»
«¿Con qué amigos se junta?»
«¿Está enganchado?»
«¿Hemos llegado demasiado tarde?»
En algunas familias aparece además una necesidad inmediata de encontrar una explicación sencilla:
«Han sido las malas compañías».
«Es por culpa de esos amigos».
«Lo hace porque quiere llamar la atención».
O, en el extremo contrario:
«Todos los adolescentes prueban cosas. Tampoco será para tanto».
Las dos simplificaciones pueden ser peligrosas.
No todo adolescente que prueba una sustancia tiene una adicción. Pero tampoco debemos normalizar automáticamente un consumo sólo porque sea frecuente entre jóvenes.
Entre experimentar una vez y desarrollar un trastorno por consumo de sustancias existe un territorio bastante amplio.
Y nuestra primera obligación consiste en saber en qué punto se encuentra ese adolescente.
Después de muchos años trabajando con adolescentes, una de las preguntas que más información me proporciona no es simplemente:
«¿Consumes drogas?»
Prefiero saber:
«¿Qué papel están empezando a tener las drogas en tu vida?»
¿Consume alguna vez con amigos?
¿Necesita consumir para divertirse?
¿Lo hace cada fin de semana?
¿Consume solo?
¿Ha empezado a faltar a clase?
¿Miente para esconderlo?
¿Necesita cada vez más dinero?
¿Lo utiliza para dormir, tranquilizarse o dejar de pensar?
¿Ha intentado parar y no ha podido?
Estas preguntas nos dicen mucho más que una simple respuesta de sí o no.
- No todo consumo es adicción — pero ningún consumo adolescente es inocuo: el cerebro está en obra.
- La pregunta clínica clave: «¿para qué consumes?» — fiesta, grupo, dormir, calmar ansiedad.
- Señales: dinero que vuela, cambio de grupo, secretismo, deterioro escolar, mentiras en cadena.
- Se interviene ANTES de la dependencia: cuanto antes, más fácil.
Consumo de drogas en adolescentes: los datos españoles más recientes
Hay un dato positivo que conviene reconocer: el consumo de muchas sustancias entre adolescentes españoles está descendiendo.
Pero descenso no significa desaparición del problema.
La encuesta oficial ESTUDES 2025, realizada en estudiantes españoles de 14 a 18 años, muestra que el alcohol continúa siendo con diferencia la sustancia psicoactiva más utilizada: el 73,9 % había bebido alguna vez, el 71 % durante el último año y el 51,8 % durante el último mes. Además, un 17,2 % se había emborrachado en los 30 días previos y el 24,7 % había practicado binge drinking. Todos estos indicadores mejoraron respecto a 2023. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
El tabaco también ha disminuido claramente: un 27,3 % había fumado alguna vez y un 21,2 % durante el último año. Sin embargo, los cigarrillos electrónicos merecen atención: el 49,5 % de los estudiantes españoles de 14 a 18 años declaró haberlos utilizado alguna vez. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
Entre las drogas ilegales, el cannabis continúa ocupando el primer lugar. En 2025, un 21 % de los estudiantes españoles de 14 a 18 años lo había consumido alguna vez, un 15,5 % durante el último año y un 11,6 % durante el último mes. Entre quienes habían utilizado cannabis durante el último año, un 13,9 % presentaba un patrón considerado de riesgo según la escala CAST. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
El consumo de cocaína es mucho menos frecuente, pero existe: ESTUDES 2025 sitúa en un 2,9 % la proporción de estudiantes que declara haberla utilizado alguna vez. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
Por tanto, la situación española tiene dos lecturas.
La buena noticia:
muchos indicadores están descendiendo.
La mala:
alcohol, vapeadores y cannabis siguen estando muy presentes durante la adolescencia.
¿Qué consideramos droga durante la adolescencia?
Cuando una familia habla de «drogas» suele pensar inmediatamente en:
- cannabis;
- cocaína;
- éxtasis;
- anfetaminas.
Pero clínicamente debemos ampliar bastante la mirada.
Entre las sustancias relevantes durante la adolescencia encontramos:
- alcohol;
- nicotina;
- cigarrillos electrónicos;
- cannabis;
- cocaína;
- anfetaminas;
- MDMA y otras drogas de síntesis;
- alucinógenos;
- hipnosedantes utilizados sin indicación médica;
- opioides utilizados para colocarse;
- inhalantes;
- nuevas sustancias psicoactivas.
En ESTUDES 2025, por ejemplo, el 9,5 % de los estudiantes españoles afirmó haber consumido alguna vez hipnosedantes sin receta médica. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
Por eso una valoración de sustancias no debería quedarse en:
«¿Fumas porros?».
Hay que preguntar de forma bastante más amplia.
Probar una droga no significa tener una adicción
Ésta es una distinción esencial.
Un adolescente puede haber experimentado con una sustancia y no presentar un trastorno por consumo.
Eso no convierte la experiencia en inocua.
Pero tampoco deberíamos diagnosticar una adicción simplemente porque descubrimos que ha fumado cannabis tres veces.
Lo que necesitamos analizar es el patrón.
Me interesa conocer:
- sustancia;
- frecuencia;
- cantidad;
- edad de inicio;
- contexto;
- motivo;
- consecuencias;
- capacidad para controlar el consumo.
Y especialmente:
¿qué ha empezado a cambiar en su vida desde que consume?
¿Cuándo empieza a preocupar el consumo?
No existe una cifra universal del tipo:
«cuatro veces es normal y cinco ya es un problema».
La valoración debe ser clínica.
Me preocupa especialmente cuando aparece alguno de estos cambios:
- consumo cada vez más frecuente;
- aumento progresivo de cantidad;
- consumo en solitario;
- necesidad de consumir para relajarse;
- consumo antes de ir al instituto;
- pérdida de control;
- incumplimiento repetido de obligaciones;
- mentiras;
- robos;
- desapariciones;
- cambios importantes de amigos;
- deterioro académico;
- problemas familiares;
- conductas peligrosas;
- intoxicaciones;
- problemas legales;
- intento repetido de dejarlo sin conseguirlo.
Un cambio especialmente significativo es pasar de:
«consumo cuando salgo»
a:
«salgo porque quiero consumir».
La sustancia empieza entonces a organizar actividades que antes tenían otros objetivos.
Primeras señales de consumo de drogas en adolescentes
No existe un síntoma específico.
Y uno de los errores más frecuentes consiste en atribuir automáticamente cualquier cambio adolescente a las drogas.
Un joven puede estar irritable porque:
- está deprimido;
- tiene ansiedad;
- duerme mal;
- sufre bullying;
- atraviesa una ruptura sentimental.
Por tanto, debemos buscar conjuntos de señales.
Cambios en los horarios
Puede empezar a:
- llegar cada vez más tarde;
- desaparecer durante horas;
- cambiar sus explicaciones;
- dormir durante el día;
- salir mucho más frecuentemente.
Cuando existen fugas de casa en adolescentes, el consumo de sustancias debe formar parte de la evaluación porque puede estar relacionado con el lugar donde permanece, las personas con las que está o el motivo de la fuga.
Cambios de amistades
Cambiar de grupo durante la adolescencia no constituye por sí mismo una señal de drogas.
Pero merece atención cuando aparece simultáneamente:
- secretismo intenso;
- abandono de amigos anteriores;
- consumo;
- deterioro escolar;
- horarios desorganizados.
No deberíamos cometer el error de considerar que el grupo es necesariamente «culpable».
A veces un adolescente con problemas busca precisamente un grupo donde encuentra aceptación.
La relación puede funcionar en ambas direcciones.
Mentiras y ocultamiento
Las mentiras frecuentes en adolescentes pueden aparecer cuando el joven intenta ocultar:
- dónde estuvo;
- con quién;
- qué consumió;
- cuánto;
- cuánto dinero gastó.
Pero nuevamente debemos evitar convertir toda la situación en:
«El problema es que nos miente».
La pregunta fundamental es:
¿qué necesita ocultar?
Si descubrimos el consumo pero continuamos discutiendo únicamente sobre la mentira, podemos quedarnos bastante lejos del problema principal.
Dinero que desaparece
El consumo frecuente cuesta dinero.
Por tanto, puede aparecer:
- petición constante de pequeñas cantidades;
- gastos inexplicables;
- venta de objetos;
- deudas;
- desaparición de dinero.
Cuando aparecen robos en adolescentes junto con cambios de conducta y sospecha de sustancias, conviene preguntar directamente para qué se necesitaba el dinero.
No todo robo adolescente financia drogas.
Pero es una posibilidad que debemos explorar.
Cambios académicos
Pueden aparecer:
- suspensos;
- absentismo;
- retrasos;
- menor concentración;
- pérdida de motivación;
- abandono escolar.
El consumo puede contribuir al deterioro.
Pero también puede ocurrir al revés.
Un adolescente con fracaso escolar, TDAH no tratado o gran malestar emocional puede comenzar a consumir.
Por eso buscar una única dirección causal suele simplificar demasiado las cosas.
Cambios en sueño y comportamiento
Puede aparecer:
- dormir durante gran parte del día;
- permanecer despierto por la noche;
- irritabilidad;
- apatía;
- ansiedad;
- cambios importantes de energía;
- pérdida de interés por actividades anteriores.
Hay que analizar estos síntomas dentro del contexto completo.
Cannabis en adolescentes: la droga ilegal más utilizada
El cannabis merece especial atención porque sigue siendo la sustancia ilegal más consumida por adolescentes tanto en España como en Europa. En España, ESTUDES 2025 sitúa el consumo alguna vez en la vida en el 21 % de los estudiantes de 14 a 18 años. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
En el estudio europeo ESPAD 2024, realizado entre 113.882 estudiantes de 15 y 16 años de 37 países, el cannabis fue también la droga ilegal más utilizada: aproximadamente un 12 % declaró haberlo probado alguna vez. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Esto merece una reflexión importante.
Que una sustancia sea frecuente no significa que resulte irrelevante.
Y tampoco significa que cualquier adolescente que la haya probado vaya a desarrollar una enfermedad.
Necesitamos evitar tanto la demonización automática como la banalización.
¿Por qué puede ser especialmente relevante el consumo durante la adolescencia?
La adolescencia es una etapa de importantes cambios en:
- regulación emocional;
- control de impulsos;
- toma de decisiones;
- planificación;
- circuitos de recompensa.
NIDA señala que el cerebro continúa desarrollándose durante la adolescencia y que la exposición a sustancias como alcohol, nicotina y cannabis puede tener especial relevancia durante este periodo. (National Institute on Drug Abuse)
Además, cuanto antes comienza un patrón frecuente, más años existen potencialmente para que ese patrón se consolide.
Pero conviene evitar mensajes tremendistas.
El objetivo de explicar riesgos no debería ser asustar al adolescente con información exagerada.
Si exageramos y descubre que una parte era falsa, perderemos credibilidad también para el resto.
¿Por qué consumen drogas los adolescentes?
Preguntar:
«¿Por qué haces esto?»
suele producir respuestas bastante pobres:
«Porque sí».
«Porque me gusta».
«Todo el mundo lo hace».
Necesitamos investigar mejor.
Curiosidad
Algunos simplemente quieren saber qué se siente.
El estudio europeo ESPAD señala la curiosidad como uno de los motivos habituales de experimentación entre jóvenes. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Grupo de amigos
Durante la adolescencia pertenecer al grupo tiene una importancia enorme.
Algunas sustancias aparecen dentro de rituales sociales:
- botellón;
- fiestas;
- cannabis compartido;
- vapeadores.
El adolescente puede consumir inicialmente porque todos los demás lo hacen.
Buscar diversión
Puede asociar:
fiesta = alcohol
o:
quedar con determinadas personas = cannabis.
El problema aumenta cuando la sustancia deja de acompañar la diversión y se convierte en condición necesaria para disfrutar.
Regular ansiedad o emociones
Ésta es una de las situaciones que clínicamente más me interesan.
Algunos adolescentes descubren que determinada sustancia produce temporalmente:
- relajación;
- desconexión;
- sueño;
- reducción de pensamientos desagradables.
Y empieza a utilizarla como una especie de automedicación.
Puede pensar:
«El cannabis me quita la ansiedad».
«Bebo porque si no me cuesta hablar con la gente».
«Si fumo, dejo de pensar».
El problema es que una solución rápida puede terminar generando un nuevo problema.
Cuando existe ansiedad en adolescentes, debemos tratar la ansiedad y no limitar la intervención a exigir que desaparezca el consumo.
Depresión y sustancias
Algunos adolescentes deprimidos utilizan alcohol o drogas para:
- sentirse temporalmente mejor;
- desconectar;
- conseguir energía;
- reducir sensación de vacío.
Pero el consumo puede acabar complicando todavía más:
- sueño;
- motivación;
- rendimiento;
- impulsividad;
- riesgo suicida.
CDC destaca la estrecha relación entre consumo de sustancias y problemas de salud mental durante la adolescencia. (CDC)
Por eso, cuando un adolescente consume mucho, siempre merece la pena preguntar también:
«¿Cómo estás?»
No sólo:
«¿Cuánto consumes?»
TDAH, impulsividad y consumo
Algunos adolescentes con TDAH presentan:
- impulsividad;
- búsqueda de recompensa inmediata;
- fracaso académico;
- dificultades de regulación emocional;
- baja tolerancia a la frustración.
Esto puede aumentar determinadas conductas de riesgo.
Pero tener TDAH no significa consumir drogas.
Y consumir drogas no significa tener TDAH.
Cuando existen síntomas compatibles desde la infancia y un patrón de impulsividad mucho más amplio, merece la pena realizar una evaluación específica de TDAH en adolescentes.
Trauma y consumo
Algunos jóvenes utilizan sustancias para intentar reducir:
- recuerdos;
- ansiedad;
- hiperactivación;
- insomnio;
- malestar emocional.
Otra vez, eliminar la sustancia sin tratar el trauma puede dejar intacto el mecanismo que llevó a consumir.
Consumo de drogas y problemas de conducta
En algunos casos aparece un verdadero círculo.
Consumo → discusiones → mentiras → más control familiar → más conflicto → más consumo.
Pueden aparecer además:
- robos;
- fugas;
- agresividad;
- absentismo.
Cuando el consumo forma parte de un patrón amplio conviene valorar también los trastornos de conducta en adolescentes.
Esto no significa atribuir automáticamente cualquier problema conductual a las drogas.
Puede haber:
- TDAH;
- depresión;
- trauma;
- dificultades familiares;
- varios problemas simultáneos.
Drogas y conductas sexuales de riesgo
El consumo puede disminuir la capacidad de valorar consecuencias y establecer límites.
CDC encuentra una asociación entre mayor consumo de sustancias y determinadas conductas sexuales de riesgo durante la adolescencia. (CDC)
Cuando alcohol u otras drogas aparecen repetidamente antes de mantener relaciones, hay que explorar también las conductas sexuales de riesgo en adolescentes:
- consentimiento;
- protección;
- intoxicación;
- capacidad para recordar lo ocurrido;
- posibles situaciones de coerción.
Policonsumo: cuando no hay una sola sustancia
Los adolescentes no siempre utilizan una única droga.
ESTUDES 2025 estima que un 29,9 % de los estudiantes españoles de 14 a 18 años había consumido dos o más sustancias legales o ilegales durante el último año, aunque este dato representa el nivel más bajo de la serie histórica. Cuando se consideran exclusivamente drogas ilegales, el policonsumo de dos o más se situó en el 4,5 %. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
Esto importa porque la combinación puede modificar mucho el riesgo.
Especialmente cuando se mezclan:
- alcohol;
- cannabis;
- estimulantes;
- sedantes;
- otras sustancias.
Por eso:
«Sólo fuma porros»
puede ser una información incompleta.
¿Cómo hablar con un adolescente si sospecho que consume?
Aquí podemos ganar o perder mucha información.
No empezar con un interrogatorio policial
Entrar en la habitación diciendo:
«Sé que te drogas. Dime todo lo que consumes ahora mismo»
suele activar inmediatamente la defensa.
Puede ser más útil:
«He notado varios cambios y me preocupa que puedas estar consumiendo. Quiero entender qué está pasando».
Preguntar directamente
No hay que utilizar eufemismos.
Podemos preguntar:
- ¿bebes alcohol?;
- ¿fumas cannabis?;
- ¿utilizas vapeadores?;
- ¿has probado cocaína?;
- ¿tomas pastillas para colocarte?;
- ¿has utilizado éxtasis u otras drogas?
Preguntar no induce al consumo.
Da permiso para hablar.
Intentar conocer frecuencia y función
Más que obtener un simple:
«Sí, he probado cannabis»,
necesitamos conocer:
- cuántas veces;
- cuánto;
- con quién;
- dónde;
- qué efecto busca;
- si consume solo;
- si necesita consumir.
Evitar sermones de una hora
Un adolescente probablemente deja de escuchar mucho antes de que el adulto termine.
Mensajes cortos, concretos y repetidos suelen resultar más útiles que una conferencia completa sobre todos los peligros conocidos por la medicina occidental.
¿Debemos castigarlo?
Cuando un adolescente incumple normas, pueden existir consecuencias.
Pero el tratamiento de un problema de drogas no puede reducirse a:
castigo cada vez mayor.
Si existe consumo problemático debemos tratar también:
- impulsividad;
- grupo;
- ansiedad;
- depresión;
- familia;
- acceso a sustancias;
- hábitos;
- consecuencias académicas.
Los límites continúan siendo necesarios.
Pero los límites no sustituyen una evaluación.
¿Hay que prohibirle ver a sus amigos?
Depende.
Es lógico intentar reducir el contacto con entornos claramente peligrosos.
Pero pensar que basta con cambiar de amigos puede ser demasiado sencillo.
Si el adolescente consume para:
- reducir ansiedad;
- regular emociones;
- escapar de problemas;
probablemente buscará otra manera de continuar haciéndolo mientras no resolvamos aquello que mantiene el consumo.
¿Sirven los análisis de drogas?
Pueden ser útiles en determinadas situaciones clínicas.
Pero no deberían convertirse automáticamente en el centro de toda relación familiar.
Un resultado puede ayudar a confirmar exposición a determinadas sustancias.
No explica:
- por qué consume;
- cuánto depende psicológicamente;
- qué problemas existen;
- qué tratamiento necesita.
El análisis complementa una valoración.
No la sustituye.
¿Cuándo hablamos de adicción o trastorno por consumo de sustancias?
La gravedad no depende exclusivamente de la cantidad.
Preocupa especialmente cuando aparece:
- dificultad para reducir;
- pérdida de control;
- deseo intenso;
- gran cantidad de tiempo dedicado a conseguir o consumir;
- abandono de obligaciones;
- persistencia pese a consecuencias;
- abandono de otras actividades;
- uso en situaciones peligrosas;
- tolerancia;
- síndrome de abstinencia en determinadas sustancias.
No todos estos elementos tienen que aparecer juntos.
Y tampoco necesitamos esperar a una dependencia grave antes de intervenir.
Cuanto antes se modifica un patrón preocupante, mejor.
¿Cómo se evalúa a un adolescente que consume drogas?
Una evaluación adecuada debería explorar mucho más que las sustancias.
Me interesa conocer:
- qué consume;
- frecuencia;
- cantidades;
- edad de inicio;
- intoxicaciones;
- policonsumo;
- amigos;
- instituto;
- familia;
- sueño;
- TDAH;
- ansiedad;
- depresión;
- trauma;
- autolesiones;
- riesgo suicida;
- conductas sexuales;
- problemas legales.
También debemos valorar posibles síntomas psiquiátricos relacionados con el consumo.
Por ejemplo:
- ansiedad intensa;
- paranoia;
- alteraciones perceptivas;
- síntomas psicóticos;
- cambios importantes de ánimo.
Una evaluación psiquiátrica del adolescente permite precisamente integrar consumo y salud mental en la misma valoración, algo especialmente importante cuando no está claro qué apareció primero.
Tratamiento del consumo de drogas en adolescentes
No existe una única intervención para todos.
Depende de:
- sustancia;
- frecuencia;
- gravedad;
- edad;
- familia;
- motivación;
- comorbilidad.
Intervención motivacional
Algunos adolescentes llegan convencidos de que no existe ningún problema.
Decirles:
«Estás destruyendo tu vida»
puede conseguir únicamente que dediquen los siguientes cuarenta minutos a demostrarnos que estamos equivocados.
Resulta más útil trabajar:
- ventajas percibidas;
- inconvenientes;
- objetivos personales;
- discrepancias entre consumo y aquello que quiere conseguir.
El cambio suele ser más estable cuando el joven empieza a encontrar sus propios motivos.
Psicoterapia
Puede trabajar:
- desencadenantes;
- regulación emocional;
- presión social;
- habilidades de afrontamiento;
- prevención de recaídas;
- resolución de problemas;
- alternativas al consumo.
Intervención familiar
En adolescentes tiene una importancia especial.
Puede ser necesario revisar:
- normas;
- horarios;
- dinero;
- supervisión;
- comunicación;
- conflictos;
- disponibilidad de sustancias.
El objetivo no es convertir la casa en una comisaría.
Pero tampoco fingir que nada ocurre.
Tratar los trastornos asociados
Si existe:
- TDAH;
- depresión;
- ansiedad;
- trauma;
- bipolaridad;
- otro trastorno;
debemos tratarlo.
La recuperación resulta mucho más difícil cuando pretendemos eliminar una sustancia que el adolescente utiliza para manejar un problema psiquiátrico que dejamos intacto.
¿Se utilizan medicamentos?
Depende de la sustancia y de los trastornos asociados.
No existe una «pastilla antidrogas» universal para adolescentes.
En algunos casos la medicación psiquiátrica en adolescentes puede estar indicada para tratar un problema asociado bien diagnosticado.
Pero cualquier tratamiento farmacológico debe integrarse dentro de un abordaje mucho más amplio.
¿Reducción o abstinencia?
Dependerá de:
- edad;
- sustancia;
- gravedad;
- consecuencias;
- capacidad de control.
En menores, el objetivo clínico frente a drogas ilegales y consumos de alto riesgo debe ser especialmente protector.
Pero una cuestión práctica es fundamental:
el tratamiento no debe desaparecer simplemente porque el adolescente todavía no esté preparado para cambiar todo de golpe.
Si continúa consumiendo, seguimos trabajando.
Seguimos reduciendo riesgos.
Seguimos intentando aumentar motivación.
Seguimos protegiendo.
Abandonar al paciente porque no cumple inmediatamente el objetivo perfecto rara vez mejora el pronóstico.
¿Cuándo es urgente el consumo de drogas?
Algunas situaciones requieren atención inmediata.
Entre ellas:
- pérdida de conciencia;
- dificultad respiratoria;
- convulsiones;
- agitación extrema;
- confusión severa;
- intoxicación grave;
- comportamiento violento imposible de controlar;
- ideación suicida;
- intento de suicidio;
- síntomas psicóticos importantes.
En una emergencia médica debe utilizarse el servicio de urgencias correspondiente.
Cuando existe una crisis psiquiátrica aguda sin riesgo vital inmediato puede ser necesaria una valoración psiquiátrica urgente.
No debemos intentar resolver una intoxicación grave en casa esperando que «se le pase».
Pronóstico: ¿puede dejar las drogas un adolescente?
Sí.
Y una ventaja enorme de intervenir en esta etapa es que muchos patrones todavía no llevan décadas establecidos.
La evolución depende de:
- sustancia;
- intensidad;
- duración;
- edad de inicio;
- trastornos asociados;
- entorno;
- participación familiar;
- motivación.
Una recaída tampoco significa necesariamente que todo el tratamiento haya fracasado.
Conviene preguntarse:
¿qué ocurrió antes de volver a consumir?
Ahí suele existir información muy valiosa para prevenir el siguiente episodio.
Preguntas frecuentes sobre consumo de drogas en adolescentes
¿Cómo sé si mi hijo consume drogas?
No existe una señal única. Preocupa la combinación de: cambios de amigos; horarios; sueño; rendimiento; dinero; mentiras; irritabilidad; desapariciones. La confirmación requiere hablar con el adolescente y, cuando procede, una valoración profesional.
¿Probar cannabis una vez significa ser adicto?
No. Experimentar no equivale a dependencia. Pero debe valorarse edad, frecuencia, contexto y evolución.
¿El cannabis es menos peligroso porque sea frecuente?
Frecuencia social y riesgo sanitario son conceptos diferentes. El cannabis continúa siendo la droga ilegal más utilizada por adolescentes españoles y europeos. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
¿Qué droga consumen más los adolescentes españoles?
Si incluimos sustancias legales, el alcohol. Entre las ilegales, el cannabis. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
¿Los adolescentes consumen ahora más drogas?
No todas. Los últimos datos españoles muestran una reducción importante de alcohol, tabaco, cannabis y otras sustancias respecto a encuestas anteriores. El patrón europeo también muestra un descenso a largo plazo del uso de drogas ilícitas en estudiantes de 15--16 años, aunque el cannabis continúa siendo la principal droga ilegal. (Portal Plan Nacional sobre Drogas)
¿Debo registrar su habitación?
Depende del riesgo. Si existen indicios de una situación peligrosa, la seguridad puede justificar una supervisión mayor. Pero una vigilancia permanente sin un plan terapéutico puede deteriorar todavía más la relación.
¿Le quito el dinero?
En determinados casos puede ser razonable limitar temporalmente el acceso a dinero si está financiando sustancias. Pero esto no sustituye el tratamiento del problema.
¿Debo prohibirle salir?
Puede ser necesario limitar determinadas situaciones de riesgo. Pero el tratamiento no puede consistir únicamente en encerrar al adolescente en casa.
¿Puede consumir porque tiene ansiedad o depresión?
Sí. Algunos jóvenes utilizan sustancias como forma de automedicación. Por eso siempre hay que evaluar salud mental y consumo conjuntamente.
¿Un psiquiatra puede ayudar aunque mi hijo diga que no quiere dejarlo?
Sí. No es imprescindible empezar el tratamiento con una motivación perfecta. Una parte del trabajo consiste precisamente en ayudar al adolescente a reconocer costes y encontrar motivos propios para cambiar.
¿Debe medicarse?
No necesariamente. La indicación depende del diagnóstico completo. La medicación puede ser necesaria para algunos trastornos psiquiátricos asociados, pero no existe un tratamiento farmacológico universal para todo consumo adolescente.
¿Cuándo debo acudir a urgencias?
Ante intoxicación grave, pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad respiratoria, psicosis intensa, comportamiento extremadamente violento o riesgo suicida debe buscarse atención urgente. ## Consumo de drogas en adolescentes: detectar el problema sin convertir al adolescente en "un drogadicto" Hay una palabra que intento utilizar con mucha prudencia delante de un adolescente: «drogadicto». Las etiquetas tienen una capacidad curiosa para convertir una conducta en una identidad. Un chico puede consumir cannabis. Puede beber demasiado. Puede incluso haber desarrollado un verdadero trastorno por consumo. Pero sigue siendo mucho más que eso. Continúa siendo un adolescente que: estudia o estudiaba; tiene amigos; tiene miedo; tiene proyectos; puede estar deprimido; puede tener TDAH; puede sentirse completamente perdido; puede estar utilizando las drogas para manejar algo que todavía no sabemos. Esto no significa minimizar el problema. Al contrario. Cuanto más grave sea el consumo, más necesitamos comprenderlo. En consulta no me conformo con preguntar: «¿Qué tomas?». También necesito saber: «¿Qué consigues cuando lo tomas?» Porque ahí puede estar una parte fundamental del tratamiento. Uno consume para pertenecer al grupo. Otro porque no puede dormir. Otro para reducir ansiedad. Otro porque se aburre. Otro porque no quiere pensar. Otro porque ha desarrollado una dependencia. Son situaciones distintas. Y tratarlas exactamente igual tendría poco sentido. Los padres necesitan establecer límites. El adolescente necesita asumir consecuencias. Pero el objetivo no es ganar una guerra familiar contra las drogas. El objetivo es que el joven vuelva a desarrollar una vida en la que no necesite una sustancia para sentirse bien, pertenecer, dormir, soportar sus emociones o escapar de sus problemas. Y cuanto antes consigamos detectar qué función está desempeñando el consumo, mayores posibilidades tendremos de cambiar su evolución. ## Psiquiatra para adolescentes y consumo de drogas en Marbella Cuando el consumo se acompaña de cambios significativos de conducta, ansiedad, depresión, TDAH, fracaso escolar, fugas, problemas familiares o síntomas psicóticos, puede ser útil realizar una evaluación que estudie adicciones y salud mental conjuntamente. En mi consulta como psiquiatra de adolescentes en Marbella intento precisamente diferenciar tres situaciones que desde fuera pueden parecer iguales: experimentación ocasional; consumo de riesgo; trastorno por consumo de sustancias. Y, sobre todo, identificar qué problema psiquiátrico o emocional puede estar acompañándolo. El tratamiento no consiste simplemente en decirle al adolescente que deje de consumir. Consiste en saber por qué consume, qué consecuencias está teniendo y qué necesita cambiar para poder dejar de necesitarlo.
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¿Sospecha que su hijo consume?
Entre el interrogatorio y mirar a otro lado hay un camino clínico: valorar qué, cuánto, para qué — y qué hay debajo.
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