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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Guía para familias · Pantallas

Adicción al móvil y las redes sociales en adolescentes

Dr. Cristóbal López Martín · Médico especialista en Psiquiatría · Colegiado 29-8805

Col. 29-880512-18 añosEspañol e inglésOnline en toda España
En esta página · 32 apartados

«Está todo el día con el móvil».

Es probablemente una de las frases que más escuchamos actualmente cuando unos padres hablan de sus hijos adolescentes.

Lo lleva a la mesa.

Al baño.

Al instituto.

A la cama.

Se despierta y lo primero que hace es mirar la pantalla.

Si recibe una notificación, interrumpe prácticamente cualquier actividad.

Y cuando los padres intentan quitárselo aparece una discusión que, en algunas familias, puede alcanzar proporciones sorprendentes.

Pero aquí aparece inmediatamente una pregunta importante:

¿Cuándo estamos ante un adolescente que utiliza mucho el móvil y cuándo existe realmente un uso problemático?

No son exactamente lo mismo.

Un adolescente puede pasar muchas horas conectado y mantener:

  • buenas relaciones;
  • estudios razonablemente conservados;
  • sueño suficiente;
  • deporte;
  • actividades presenciales;
  • capacidad para dejar el teléfono cuando necesita hacerlo.

Otro puede utilizarlo menos horas y, sin embargo:

  • acostarse sistemáticamente a las tres de la madrugada;
  • abandonar los estudios;
  • aislarse;
  • necesitar comprobarlo continuamente;
  • sentir enorme ansiedad cuando no tiene acceso;
  • mantener conflictos familiares diarios.

El número de horas importa.

Pero el funcionamiento importa todavía más.

La American Academy of Pediatrics utiliza actualmente el concepto de uso problemático de medios para describir un patrón excesivo, impulsivo o difícil de controlar que empieza a producir consecuencias físicas, emocionales, sociales o funcionales. Entre las señales características aparecen pérdida de sueño, abandono de tareas escolares y utilización compulsiva. (AAP)

En mi experiencia clínica, por eso prefiero empezar con una pregunta diferente:

«¿Qué cosas de su vida está empezando a desplazar el móvil?»

Si la respuesta es:

«ninguna»,

tenemos una situación.

Si la respuesta es:

«el sueño, los estudios, sus amigos, el deporte y prácticamente cualquier conversación familiar»,

tenemos otra muy distinta.

En 30 segundos
  • Muchas horas no equivalen a adicción: la clave es qué desplaza — sueño, estudio, amigos, deporte.
  • La señal más temprana casi siempre es el sueño robado.
  • Quitar el móvil en seco suele fallar: funcionan límites claros, graduales y con alternativas.
  • Si la red es refugio de ansiedad social o ánimo bajo, hay que tratar el refugio Y la causa.

¿Existe realmente la "adicción al móvil"?

Conviene introducir una pequeña precisión.

"Adicción al móvil" es una expresión muy utilizada por pacientes, familias y en las búsquedas de Google, pero no constituye por sí misma un diagnóstico psiquiátrico formal equivalente, por ejemplo, a una dependencia de alcohol.

Clínicamente es más preciso hablar de:

  • uso problemático del móvil;
  • uso problemático de internet;
  • uso problemático de redes sociales;
  • comportamientos digitales compulsivos.

La excepción importante son los videojuegos.

La OMS sí ha incorporado el trastorno por videojuegos dentro de la ICD-11 como un trastorno debido a comportamientos adictivos. (Organización Mundial de la Salud)

Por eso dentro de este silo mantenemos separada la página específica sobre adicción a videojuegos en adolescentes.

P53 habla fundamentalmente de:

móvil + redes sociales + mensajería + conexión permanente.

P54 profundiza específicamente en:

videojuegos + pérdida de control + prioridad del juego + deterioro.

Esta separación es importante tanto clínica como SEO.

¿Cuántos adolescentes tienen un uso problemático de redes sociales?

Los datos justifican prestar atención al problema sin convertirlo en una epidemia imaginaria.

En España, el informe de adicciones comportamentales publicado por el Ministerio de Sanidad en febrero de 2026 señala que el 15,3 % de los estudiantes presenta un uso problemático de redes sociales, con una prevalencia ligeramente superior entre las chicas, del 15,7 %. (Ministerio de Sanidad)

Los datos europeos también muestran una tendencia significativa.

El estudio HBSC de la OMS realizado en 44 países y regiones encontró que el porcentaje de adolescentes con uso problemático de redes sociales había aumentado del 7 % en 2018 al 11 % en 2022. La prevalencia fue del 13 % entre las chicas y del 9 % entre los chicos. (Organización Mundial de la Salud)

Esto significa también lo contrario de lo que a veces parece sugerir el debate público:

la mayoría de los adolescentes que utilizan redes sociales no presenta un uso problemático.

Tenemos que identificar al grupo que sí empieza a perder control o funcionamiento.

Utilizar mucho el móvil no significa necesariamente tener un problema

Ésta es probablemente la diferenciación más importante para los padres.

No me interesa únicamente:

«¿Cuántas horas lo utiliza?»

También:

  • ¿qué hace durante esas horas?;
  • ¿puede detenerse?;
  • ¿duerme?;
  • ¿estudia?;
  • ¿sale?;
  • ¿mantiene relaciones presenciales?;
  • ¿hace deporte?;
  • ¿qué ocurre cuando no tiene teléfono?

La propia AAP recomienda evitar soluciones idénticas basadas exclusivamente en un número de horas, porque la relación de cada adolescente con los medios digitales puede ser muy diferente. (AAP)

Dos horas de utilización compulsiva que desplazan el sueño pueden ser más problemáticas que cuatro horas de actividades digitales compatibles con el resto de la vida.

La pregunta clave: ¿hay interferencia?

Me preocupa cuando el teléfono empieza a interferir sistemáticamente con:

  • sueño;
  • colegio;
  • deporte;
  • relaciones familiares;
  • relaciones presenciales;
  • higiene;
  • alimentación;
  • otras actividades.

En ese momento dejamos de discutir simplemente sobre preferencias generacionales.

Estamos valorando funcionamiento.

Señales de uso problemático del móvil en adolescentes

No existe una única señal.

Lo habitual es encontrar varias.

No puede dejarlo aunque se lo proponga

El adolescente dice:

«Sólo voy a mirar cinco minutos».

Cuarenta minutos después continúa.

Esto ocurre repetidamente.

No siempre existe una verdadera pérdida de control clínica, pero cuando el patrón se repite merece atención.

Lo comprueba continuamente

Puede mirar el teléfono:

  • durante las comidas;
  • mientras estudia;
  • viendo una película;
  • mientras habla con otra persona;
  • nada más despertarse.

No necesita siquiera recibir una notificación.

Comprueba «por si acaso».

Gran malestar cuando no tiene acceso

Puede aparecer:

  • irritabilidad;
  • ansiedad;
  • inquietud;
  • insistencia constante;
  • enfado desproporcionado.

Un adolescente puede naturalmente protestar si le quitan algo que le gusta.

Eso no constituye automáticamente «síndrome de abstinencia».

Me preocupa la intensidad y la incapacidad para realizar otras actividades sin el teléfono.

El móvil se convierte en la actividad principal

A medida que aumenta el problema pueden desaparecer otras actividades.

Antes:

  • hacía deporte;
  • salía;
  • dibujaba;
  • tocaba un instrumento;
  • leía;
  • quedaba con amigos.

Ahora:

pantalla.

No significa que el adolescente necesite mantener todas las aficiones de la infancia.

Los intereses cambian.

Pero una reducción drástica del repertorio de actividades merece nuestra atención.

Uso nocturno del móvil: probablemente uno de los problemas más importantes

Aquí suelo ser bastante claro con las familias.

Un móvil en la habitación durante toda la noche es una invitación permanente a utilizarlo.

Puede haber:

  • mensajes;
  • TikTok;
  • Instagram;
  • YouTube;
  • conversaciones;
  • vídeos cortos.

Un contenido lleva al siguiente.

El adolescente piensa:

«Uno más».

Y aparece el fenómeno digital más antiguo del mundo moderno:

son las dos de la madrugada y nadie sabe exactamente cómo ha ocurrido.

La OMS ha encontrado una asociación entre uso problemático de redes sociales, menos horas de sueño y acostarse más tarde. (Organización Mundial de la Salud)

La AAP también señala el sueño como una de las áreas fundamentales que deben protegerse frente al uso problemático de medios. (AAP)

¿El móvil causa insomnio?

La relación no siempre es de una sola dirección.

Puede ocurrir:

móvil → duerme tarde.

Pero también:

no puede dormir → utiliza el móvil durante horas.

O ambas.

Por eso retirar el teléfono puede formar parte de la solución, pero necesitamos valorar también:

  • ansiedad;
  • horarios;
  • depresión;
  • cafeína;
  • hábitos;
  • problemas de sueño previos.

Si un adolescente lleva un año durmiéndose a las cuatro de la mañana, probablemente la intervención necesite algo más que esconder el cargador.

Móvil, concentración y estudios

Otro problema frecuente es estudiar con interrupciones constantes.

Libro.

Mensaje.

Libro.

TikTok.

Libro.

WhatsApp.

Instagram.

La persona puede sentir que lleva tres horas estudiando cuando, en realidad, ha realizado decenas de pequeñas interrupciones.

La AAP utiliza precisamente el abandono o interferencia con las tareas escolares como uno de los elementos para detectar uso problemático. (AAP)

Una intervención sencilla puede consistir en estudiar con el teléfono:

  • fuera de la habitación;
  • en silencio;
  • sin notificaciones;
  • durante bloques claramente definidos.

No necesitamos convertir cualquier problema de concentración en una enfermedad.

Pero tampoco debemos esperar que un adolescente mantenga atención profunda mientras recibe un estímulo nuevo cada treinta segundos.

TDAH y uso compulsivo del móvil

Aquí existe una relación clínica particularmente interesante.

Los adolescentes con TDAH pueden presentar:

  • búsqueda de recompensa inmediata;
  • aburrimiento rápido;
  • impulsividad;
  • dificultad para sostener tareas poco estimulantes.

Y pocas cosas ofrecen recompensas tan inmediatas como un teléfono.

Deslizar.

Vídeo.

Otro vídeo.

Notificación.

Mensaje.

El teléfono está prácticamente construido alrededor de pequeñas recompensas variables.

Esto no significa que:

móvil + adolescente distraído = TDAH.

Ni mucho menos.

Pero cuando encontramos:

  • dificultades atencionales desde la infancia;
  • impulsividad;
  • desorganización;
  • problemas académicos en diferentes contextos;

conviene valorar el TDAH en lugar de atribuir absolutamente todo a la pantalla.

Redes sociales y comparación corporal

Éste es otro de los enlaces importantes de P53.

Las redes sociales permiten compararnos continuamente.

Pero existe un pequeño problema:

normalmente no comparamos nuestra vida corriente con la vida corriente de otras personas.

Comparamos:

nuestro lunes por la mañana

con

la fotografía que otra persona eligió entre cincuenta intentos, con buena luz, pose y quizá filtro.

No es una comparación especialmente justa.

En adolescentes vulnerables puede aumentar:

  • insatisfacción corporal;
  • comparación;
  • necesidad de aprobación;
  • preocupación por la apariencia.

Cuando la preocupación se transforma en una obsesión con un supuesto defecto corporal, la página específica es dismorfia corporal en adolescentes.

No debemos confundir ambos problemas.

Usar redes sociales no provoca automáticamente dismorfia.

Pero en algunos adolescentes puede convertirse en un mecanismo importante de comparación y mantenimiento.

Likes, aprobación y autoestima

Los adolescentes han buscado aprobación social desde bastante antes de la invención del iPhone.

La diferencia es que ahora esa aprobación puede medirse.

Likes.

Seguidores.

Comentarios.

Visualizaciones.

Un adolescente vulnerable puede empezar a interpretar estas cifras como indicadores de su valor.

«Esta foto ha tenido pocos likes».

se convierte en:

«No gusto».

O:

«Nadie me quiere».

El problema no está necesariamente en publicar fotografías.

Está en transformar las métricas digitales en una especie de termómetro permanente de autoestima.

FOMO: miedo a quedarse fuera

Existe además la sensación de que algo está ocurriendo permanentemente.

Un grupo está hablando.

Alguien ha publicado algo.

Hay una conversación.

Una fiesta.

Un vídeo.

El adolescente siente que si deja el teléfono dos horas estará perdiéndose algo.

Esto hace particularmente difícil desconectar.

Por eso algunas familias encuentran resistencia incluso cuando el joven reconoce:

«Sé que debería utilizarlo menos».

No quiere simplemente dejar el móvil.

Siente que está saliendo temporalmente de su mundo social.

El móvil también puede tener efectos positivos

Sería poco serio escribir una página completa presentando la tecnología como enemiga del adolescente.

Las redes pueden proporcionar:

  • relaciones;
  • apoyo;
  • información;
  • creatividad;
  • comunidades de interés;
  • contacto con personas similares.

La OMS señala precisamente que adolescentes con un uso intenso pero no problemático pueden describir buenos niveles de conexión y apoyo entre iguales. (Organización Mundial de la Salud)

Por tanto, el objetivo no consiste en:

«eliminar las redes».

Consiste en evitar que una herramienta termine controlando aquello que debería facilitar.

Ciberacoso y redes sociales

El móvil también puede llevar conflictos escolares hasta la habitación.

Antes, un adolescente que sufría un problema en el instituto podía llegar a casa y obtener cierta distancia.

Ahora el grupo puede continuar activo durante toda la noche.

Mensajes.

Comentarios.

Imágenes.

Exclusión.

Humillaciones.

Cuando un adolescente empieza repentinamente a:

  • evitar el móvil;
  • angustiarse al recibir notificaciones;
  • borrar cuentas;
  • aislarse;
  • negarse a ir al instituto;

debemos preguntar si existe ciberacoso.

No todos los cambios de utilización significan adicción.

En ocasiones el teléfono es simplemente el lugar donde está ocurriendo otro problema.

Redes sociales, ansiedad y depresión

La relación entre redes sociales y salud mental es compleja.

No podemos concluir:

«Instagram causa depresión».

La evidencia muestra asociaciones que dependen mucho de:

  • tipo de contenido;
  • vulnerabilidad individual;
  • forma de uso;
  • comparación;
  • ciberacoso;
  • sueño;
  • características previas.

La APA insiste precisamente en que el uso de redes sociales no es intrínsecamente beneficioso ni perjudicial para todos los jóvenes por igual. (APA)

Clínicamente necesitamos saber qué ocurre con ese adolescente concreto.

Puede estar deprimido y refugiarse en internet.

Puede utilizar internet de una forma que empeora su aislamiento.

Ambas cosas pueden ocurrir simultáneamente.

¿Qué pueden hacer los padres?

Ésta suele ser la parte que más interesa.

1. No empezar por prohibirlo absolutamente todo

Una intervención basada en:

«Desde hoy no tienes móvil»

puede ser necesaria durante periodos concretos en situaciones graves.

Pero como estrategia universal suele tener limitaciones.

El adolescente necesita aprender a utilizar tecnología.

No vivirá toda su vida sin ella.

2. Establecer zonas sin teléfono

Puede resultar útil proteger algunos espacios:

  • comidas;
  • estudio;
  • determinadas actividades familiares.

Y especialmente:

la noche.

3. El móvil fuera del dormitorio

Es probablemente una de las medidas más sencillas y útiles cuando existe un problema importante de sueño.

No en la mesilla.

No debajo de la almohada.

Fuera.

Y, si utiliza el móvil como despertador, todavía se venden despertadores.

La tecnología del siglo XX conserva algunas virtudes.

4. Padres y adolescentes: las reglas deberían tener cierta coherencia

Resulta complicado decir:

«Deja el teléfono durante la cena»

mientras el adulto consulta continuamente WhatsApp.

Los adolescentes detectan la incoherencia con una precisión casi científica.

Si existe una norma familiar, conviene que sea razonablemente familiar.

5. Desactivar notificaciones

No todas las aplicaciones necesitan permiso para interrumpirnos en cualquier momento.

Puede ser útil:

  • eliminar notificaciones no esenciales;
  • utilizar modos de concentración;
  • limitar aplicaciones especialmente absorbentes;
  • sacar determinadas apps de la pantalla principal.

A veces pequeños cambios de arquitectura digital reducen mucho el uso automático.

6. No discutir sólo sobre "horas"

La pregunta:

«¿Cuántas horas?»

es necesaria.

Pero también:

  • ¿qué haces?;
  • ¿a qué hora?;
  • ¿qué está desplazando?;
  • ¿cómo te sientes después?;
  • ¿puedes parar?

Es una evaluación bastante más útil.

7. Recuperar alternativas reales

Decir:

«Deja el móvil»

sin ofrecer absolutamente nada fuera de él puede tener un éxito limitado.

Necesitamos recuperar:

  • deporte;
  • amigos;
  • actividades;
  • conversaciones;
  • aficiones;
  • tiempo presencial.

El objetivo es ampliar la vida, no únicamente reducir la pantalla.

¿Hay que utilizar aplicaciones de control parental?

Pueden ser útiles.

Especialmente en adolescentes más jóvenes.

Permiten:

  • limitar horarios;
  • bloquear determinadas aplicaciones;
  • proteger compras;
  • controlar contenido.

Pero no sustituyen la educación digital.

A los diecisiete años el objetivo no debería ser que el adolescente sólo funcione porque sus padres controlan técnicamente cada movimiento.

Necesitamos una transición progresiva:

control externo → autocontrol.

¿Qué hago si se pone agresivo cuando le quito el móvil?

Primero hay que valorar la intensidad.

No es igual:

«Esto es injusto»,

que:

  • romper objetos;
  • golpear;
  • amenazar;
  • agredir.

Una reacción desproporcionada puede indicar que existe un problema mucho más serio con la regulación emocional o con el propio uso digital.

En esos casos conviene estudiar también:

  • TDAH;
  • trastornos de conducta;
  • depresión;
  • ansiedad;
  • problemas familiares.

No debemos asumir que toda agresividad es «abstinencia del móvil».

Plan digital familiar

Puede resultar útil acordar por escrito cuestiones muy concretas.

Por ejemplo:

Durante las comidas: sin teléfonos.

Durante el estudio: fuera de la habitación o modo concentración.

Por la noche: dispositivo fuera del dormitorio.

Fin de semana: mayor flexibilidad.

Excepciones: acordadas.

Las reglas simples suelen funcionar mejor que quince normas imposibles de recordar.

¿Hay que quitar las redes sociales?

No necesariamente.

Depende del problema.

Si una plataforma concreta está relacionada con:

  • ciberacoso;
  • comportamiento autolesivo;
  • contenidos muy perjudiciales;
  • amenazas;

puede ser necesario intervenir con mucha mayor firmeza.

Pero en la mayoría de los casos el objetivo consiste en aprender un uso más saludable.

Tratamiento del uso problemático del móvil

Cuando el deterioro es importante puede ser necesaria intervención profesional.

Evaluación

Primero necesitamos saber qué estamos tratando.

Puede existir:

  • uso digital problemático;
  • TDAH;
  • ansiedad;
  • depresión;
  • aislamiento;
  • conflicto familiar;
  • ciberacoso;
  • una combinación.

Una evaluación de psiquiatría del adolescente permite estudiar precisamente si la tecnología constituye el problema principal o está funcionando como síntoma o amplificador de otro trastorno.

Intervención psicológica

Puede trabajar:

  • control de estímulos;
  • hábitos;
  • impulsividad;
  • regulación emocional;
  • pensamientos;
  • tolerancia al aburrimiento;
  • habilidades sociales;
  • prevención de recaídas digitales.

Trabajo familiar

Puede resultar fundamental para:

  • establecer normas;
  • reducir enfrentamientos;
  • evitar incoherencias;
  • recuperar rutinas;
  • mejorar la comunicación.

¿Existe medicación para la "adicción al móvil"?

No existe una medicación específica cuyo objetivo sea conseguir que un adolescente deje de mirar Instagram o TikTok.

Si existe:

  • TDAH;
  • depresión;
  • ansiedad;
  • otro trastorno psiquiátrico;

puede estar indicado tratar ese trastorno.

Pero medicar exclusivamente porque «usa demasiado el teléfono» sería una simplificación clínica.

¿Cuándo debe preocupar especialmente?

Conviene pedir ayuda cuando observamos:

  • incapacidad persistente para controlar el uso;
  • sueño gravemente alterado;
  • fracaso académico;
  • abandono de actividades;
  • aislamiento;
  • conflictos familiares extremos;
  • ansiedad intensa sin acceso;
  • utilización nocturna compulsiva;
  • deterioro general significativo.

Y especialmente cuando todo esto se mantiene pese a haber intentado establecer límites razonables.

¿Cuándo se convierte en una urgencia?

El uso del teléfono no suele constituir por sí mismo una urgencia psiquiátrica.

Pero aquello que está ocurriendo a través de él sí puede serlo.

Por ejemplo:

  • amenazas suicidas;
  • autolesiones graves;
  • sextorsión;
  • amenazas;
  • acoso grave;
  • síntomas psicóticos;
  • explotación;
  • situaciones de peligro inmediato.

En esas circunstancias puede ser necesaria una valoración psiquiátrica urgente en Marbella o directamente los servicios de emergencia cuando existe un riesgo inmediato.

La prioridad deja de ser cuánto tiempo utiliza la pantalla.

La prioridad es la seguridad.

Ante un riesgo inmediato — conducta suicida, intoxicación, imposibilidad de mantener seguro al adolescente — llame al 112. Conducta suicida: Línea 024, 24 horas, también para familiares.
En mi consulta la primera valoración sigue el método 90-60-30: 90 minutos, sin prisas. Puede conocer el método completo en mi forma de trabajar.

Preguntas frecuentes sobre adicción al móvil en adolescentes

¿Cuántas horas de móvil son demasiadas?

No existe una cifra única que permita diagnosticar un problema. Importa la duración, pero especialmente si el uso desplaza sueño, estudios, relaciones, ejercicio u otras actividades importantes. La AAP recomienda valorar funcionamiento y relación con la tecnología, no aplicar simplemente un límite idéntico a todos los adolescentes. (AAP)

¿Cómo sé si mi hijo tiene una adicción al móvil?

Preocupa cuando existe: pérdida de control; utilización compulsiva; gran irritabilidad; interferencia con sueño; deterioro académico; abandono de actividades.

¿Estar todo el día conectado significa tener una adicción?

No necesariamente. La OMS diferencia entre utilización intensa y uso problemático. Incluso algunos usuarios intensivos mantienen buenas relaciones y funcionamiento social. (Organización Mundial de la Salud)

¿Debo quitarle el móvil por la noche?

Cuando el sueño está siendo afectado, sacar el teléfono del dormitorio suele ser una intervención razonable.

¿Es mejor prohibir TikTok o Instagram?

No existe una aplicación universalmente responsable de todos los problemas. Hay que analizar cómo utiliza cada plataforma y qué efectos tiene sobre ese adolescente.

¿Puede producir depresión?

La relación no es tan simple como causa-efecto. El impacto depende de factores como vulnerabilidad previa, contenido, comparación social, ciberacoso y sueño. La APA subraya que las redes pueden tener beneficios y riesgos diferentes según la persona y el contexto. (APA)

¿El móvil provoca TDAH?

No podemos diagnosticar TDAH porque un adolescente se distraiga constantemente con el teléfono. El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo con una historia y unos criterios clínicos propios. Si existen síntomas persistentes en múltiples contextos desde antes, conviene valorar TDAH en adolescentes.

¿Por qué se enfada tanto cuando se lo quito?

Puede existir frustración normal, un uso problemático, impulsividad o dificultades de regulación emocional. La intensidad y las consecuencias determinan cuánto debe preocuparnos.

¿Necesita terapia?

Puede ser útil cuando los límites familiares no consiguen modificar el patrón y existe deterioro en sueño, estudios, relaciones o vida familiar.

¿Puede recuperarse?

Sí. El objetivo no es necesariamente eliminar toda tecnología. Es recuperar un uso bajo control.

¿La adicción a videojuegos es lo mismo?

No exactamente. La OMS reconoce específicamente el trastorno por videojuegos en ICD-11. Cuando el problema principal es jugar, debe consultarse la página sobre adicción a videojuegos en adolescentes. ## Adicción al móvil en adolescentes: el objetivo no es volver a 1995 A veces la discusión sobre móviles termina convirtiéndose en una especie de guerra generacional. «Nosotros no necesitábamos todo esto». Es verdad. Tampoco teníamos Google Maps, WhatsApp ni la posibilidad de hablar por videollamada con alguien situado a diez mil kilómetros. La tecnología no va a desaparecer. Por eso el objetivo no puede consistir en criar un adolescente perfectamente adaptado a un mundo que ya no existe. Necesitamos enseñarle a vivir en éste. Después de muchos años trabajando con adolescentes, me parece más útil preguntarme: ¿El adolescente utiliza el móvil o el móvil está empezando a organizar la vida del adolescente? Cuando puede: dejarlo; dormir; estudiar; salir; mantener conversaciones; hacer deporte; aburrirse incluso un rato; probablemente conserve bastante control. Cuando cada minuto vacío necesita una pantalla, cada emoción incómoda termina en una pantalla y cada límite provoca una batalla, merece la pena intervenir. No queremos necesariamente que utilice el teléfono una hora exacta al día. Queremos algo bastante más importante: que pueda decidir cuándo utilizarlo y, sobre todo, cuándo dejar de utilizarlo. ## Uso problemático del móvil y redes sociales: psiquiatría adolescente en Marbella Cuando el uso del móvil empieza a interferir seriamente con sueño, estudios, relaciones, estado de ánimo o convivencia, puede ser útil realizar una evaluación completa. En una consulta con un psiquiatra de adolescentes en Marbella intento diferenciar especialmente entre: uso digital intenso pero conservando funcionamiento; uso problemático; TDAH; ansiedad o depresión; aislamiento; problemas familiares; otras dificultades que están siendo escondidas detrás de la pantalla. No se trata simplemente de contar horas. Se trata de comprender qué función está teniendo actualmente el móvil en la vida del adolescente y qué está dejando de ocurrir porque la pantalla ocupa su lugar. ## Lo que P53 NO debe intentar posicionar No debe competir en profundidad por: adicción a videojuegos → P54. dismorfia corporal → P50. TDAH → página específica de TDAH. Ni convertirse en una página genérica sobre depresión o ansiedad. P53 utiliza esos problemas para hacer diagnóstico diferencial y después deriva la intención específica a la URL adecuada. (Organización Mundial de la Salud)

Sobre el autor

CL
Dr. Cristóbal López Martín Médico especialista en Psiquiatría · Colegiado 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Después de más de 25 años de experiencia clínica, mi forma de valorar los problemas de salud mental durante la adolescencia parte de un principio: un síntoma aislado rara vez explica toda la historia. Cada valoración integra el desarrollo del adolescente, su familia, el instituto, el sueño, los hábitos y su funcionamiento real, no solo el síntoma que motiva la consulta.

En el blog escribo sobre los temas que más se repiten en consulta. Paso consulta presencial como psiquiatra en Marbella y atiendo también online. Para familias que necesitan una valoración presencial puede consultar Psiquiatra Adolescente en Marbella.

Última revisión médica: 26 de agosto de 2026.

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