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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Guía para familias · Conducta

Mentiras frecuentes en adolescentes: cuándo son normales y cuándo preocupan

Dr. Cristóbal López Martín · Médico especialista en Psiquiatría · Colegiado 29-8805

Col. 29-880512-18 añosEspañol e inglésOnline en toda España
En esta página · 25 apartados

Descubrir que un hijo adolescente ha mentido suele provocar una mezcla de enfado, miedo y decepción.

A veces la reacción inmediata de los padres es pensar:

«Ya no puedo confiar en él».

«¿Desde cuándo me está engañando?».

«Si me ha mentido en esto, ¿en qué más estará mintiendo?».

Es una reacción comprensible. La confianza es uno de los pilares de cualquier relación familiar y descubrir una mentira puede sentirse como una pequeña traición.

Sin embargo, mentir alguna vez durante la adolescencia no significa necesariamente que exista un problema psicológico ni que estemos ante un "adolescente mentiroso".

La adolescencia implica una progresiva separación de los padres, mayor necesidad de privacidad, deseo de autonomía y, en ocasiones, intentos bastante torpes de evitar consecuencias.

El problema aparece cuando las mentiras dejan de ser ocasionales y empiezan a convertirse en una forma habitual de manejar la vida.

Hay una enorme diferencia entre un adolescente que dice que ha terminado los deberes cuando todavía no los ha hecho y otro que mantiene durante meses historias falsas para ocultar consumo de drogas, robos, absentismo escolar, apuestas, relaciones de riesgo u otros comportamientos.

En mi experiencia clínica, no me preocupa tanto una mentira aislada como el patrón que empieza a construirse alrededor de ella.

Qué oculta.

Por qué necesita ocultarlo.

Con qué frecuencia ocurre.

Qué sucede cuando se descubre.

Y, sobre todo, qué otras cosas están cambiando en la vida del adolescente.

En 30 segundos
  • La pregunta útil no es «cómo consigo que no mienta» sino «qué evita, qué oculta, qué obtiene».
  • Intimidad, secreto y mentira no son lo mismo — y el adolescente tiene derecho a las dos primeras.
  • Mentiras constantes pueden tapar miedo, suspensos, consumo o conductas de riesgo.
  • No existe medicación para decir la verdad: existe entender la función de la mentira.
Esta guía forma parte de la guía madre de salud mental adolescente.

¿Por qué mienten los adolescentes?

No existe una sola razón.

Dos adolescentes pueden decir exactamente la misma mentira por motivos completamente diferentes.

Por eso, antes de castigar la mentira, conviene intentar comprender su función.

Evitar un castigo

Probablemente sea uno de los motivos más frecuentes.

El adolescente sabe que ha hecho algo que tendrá consecuencias e intenta evitarlas.

«¿Has estudiado?»

«Sí».

Aunque los libros lleven toda la tarde cerrados.

«¿Dónde estabas?»

«En casa de Juan».

Aunque estuviera en otro lugar.

Esto no convierte automáticamente al adolescente en una persona manipuladora.

En muchos casos es simplemente una estrategia bastante primaria para evitar una consecuencia inmediata.

Conseguir mayor libertad

A medida que aumenta la necesidad de autonomía también aparecen intentos de ampliar los límites.

El joven puede falsear:

  • dónde está;
  • con quién está;
  • a qué hora regresará;
  • qué actividades realiza;
  • cuánto dinero necesita.

La cuestión importante es valorar si estamos ante negociaciones adolescentes relativamente habituales o ante un sistema cada vez más complejo de engaños.

Intimidad, secreto y mentira no son lo mismo

Esta distinción es fundamental.

Un adolescente tiene derecho a desarrollar cierta intimidad.

No está obligado a contar a sus padres absolutamente todo lo que piensa, siente o habla con sus amigos.

A los siete años puede explicar con enorme detalle lo ocurrido durante el recreo.

A los quince quizá responda:

«Bien».

Y se acabó la conversación.

Esto no significa necesariamente que esté ocultando algo peligroso.

Intimidad

Es disponer de un espacio personal que no necesita compartirse constantemente.

Secreto

Implica decidir no revelar determinada información.

Los secretos tampoco son necesariamente patológicos.

Un adolescente puede no contar inicialmente:

  • que le gusta alguien;
  • que ha discutido con un amigo;
  • que está preocupado por alguna cuestión personal.

Mentira

Aquí existe una información falsa presentada deliberadamente como verdadera.

Y aun así necesitamos conocer por qué se está mintiendo.

Confundir privacidad con engaño puede llevar a que los padres aumenten excesivamente el control precisamente en una etapa en la que el joven necesita desarrollar autonomía.

El resultado puede ser paradójico:

cuanto más intenta controlar la familia cada detalle, más motivos encuentra el adolescente para ocultar información.

¿Cuándo pueden considerarse normales las mentiras en adolescentes?

No existe un número de mentiras por semana que determine automáticamente la existencia de un problema.

Lo importante es el contexto.

Una mentira ocasional suele preocupar menos cuando:

  • ocurre ante una situación concreta;
  • tiene una explicación comprensible;
  • el adolescente termina reconociendo lo sucedido;
  • muestra cierto arrepentimiento;
  • acepta las consecuencias;
  • no forma parte de un patrón más amplio;
  • el funcionamiento académico y social permanece estable;
  • no existe riesgo para su seguridad.

Por ejemplo, decir que ha estudiado para evitar que los padres continúen insistiendo puede ser irritante y necesitar una consecuencia educativa, pero no equivale a mantener durante meses una doble vida.

¿Cuándo empiezan a preocupar?

Las mentiras adquieren mayor importancia clínica cuando son:

  • frecuentes;
  • elaboradas;
  • persistentes;
  • difíciles de explicar;
  • utilizadas para ocultar situaciones de riesgo;
  • acompañadas de otros cambios de comportamiento;
  • mantenidas incluso cuando existen pruebas evidentes de que son
  • falsas.

También preocupa cuando la confianza familiar está completamente destruida.

Puede desarrollarse una dinámica muy deteriorada:

1. Los padres ya no creen nada.

2. El adolescente siente que todo lo que hace será investigado.

3. Aumenta la vigilancia.

4. El joven oculta todavía más información.

5. Los padres desconfían todavía más.

La relación acaba convirtiéndose en una investigación policial permanente.

En esos casos muchas veces ya no necesitamos trabajar solamente sobre las mentiras, sino sobre el funcionamiento familiar completo.

Tipos de mentiras frecuentes durante la adolescencia

Mentiras relacionadas con los estudios

Son extraordinariamente frecuentes.

Pueden incluir:

  • decir que no había deberes;
  • ocultar suspensos;
  • falsear explicaciones sobre ausencias;
  • decir que ha estudiado cuando no lo ha hecho;
  • ocultar comunicaciones del instituto.

Antes de interpretarlo únicamente como un problema moral conviene preguntarse si existe:

  • fracaso académico;
  • ansiedad;
  • dificultades de aprendizaje;
  • TDAH;
  • miedo a decepcionar a los padres;
  • presión académica excesiva.

Algunos adolescentes mienten porque llevan meses intentando esconder que no pueden seguir el ritmo escolar.

Mentiras para evitar consecuencias

El mecanismo suele ser:

conducta → miedo a la reacción → mentira.

Aquí existe una cuestión importante.

Si cada pequeño error provoca una reacción familiar enorme, el adolescente puede aprender que reconocer un problema resulta mucho más peligroso que intentar ocultarlo.

Esto no significa eliminar las consecuencias.

Significa construir una familia en la que decir la verdad tenga algún valor.

Si reconocer espontáneamente un error recibe exactamente la misma respuesta que mantener durante semanas una mentira elaborada, el adolescente aprende poco sobre honestidad.

Mentiras para conseguir aprobación social

Algunos jóvenes exageran o inventan historias para mejorar su posición dentro del grupo.

Pueden falsear:

  • experiencias sexuales;
  • viajes;
  • dinero;
  • relaciones;
  • éxito académico;
  • consumo de sustancias;
  • actividades sociales.

En ocasiones existe detrás una autoestima frágil y una gran necesidad de aceptación.

Las redes sociales han añadido nuevas formas de construir una identidad que no siempre coincide con la vida real.

Mentiras para proteger la autoestima

Un adolescente puede preferir decir:

«El profesor me tiene manía»

antes que reconocer:

«He suspendido porque no entiendo la asignatura».

O:

«No quería ir a esa fiesta»

cuando en realidad no fue invitado.

No todas las mentiras intentan manipular a otras personas.

Algunas intentan proteger al propio adolescente del sentimiento de:

  • fracaso;
  • vergüenza;
  • rechazo;
  • inseguridad.

Mentiras relacionadas con TDAH e impulsividad

Un adolescente con TDAH puede responder impulsivamente antes de pensar.

«¿Has entregado el trabajo?»

«Sí».

Dos segundos después sabe perfectamente que la respuesta es falsa.

A veces la mentira aparece como una reacción automática para detener momentáneamente una situación incómoda.

Esto no significa que el TDAH justifique mentir.

Pero sí cambia nuestra comprensión del comportamiento.

Cuando existen:

  • impulsividad;
  • desorganización;
  • fracaso escolar;
  • olvidos;
  • conflictos frecuentes;

merece la pena valorar si estamos ante algo más que un problema disciplinario.

Mentiras y trastorno negativista desafiante

Algunos jóvenes con trastorno negativista desafiante en adolescentes mantienen frecuentes enfrentamientos con padres y otras figuras de autoridad.

En estos casos pueden aparecer mentiras dentro de una dinámica más amplia de:

  • oposición;
  • desafío;
  • irritabilidad;
  • discusiones;
  • incumplimiento de normas.

Sin embargo, mentir no constituye por sí mismo el núcleo del TND.

Hay que estudiar el patrón completo.

Mentiras y trastornos de conducta

Cuando las mentiras aparecen junto con:

  • agresiones;
  • destrucción;
  • intimidación;
  • absentismo grave;
  • violaciones importantes de normas;

necesitamos valorar otros trastornos de conducta en adolescentes.

Aquí la mentira puede formar parte de un patrón conductual mucho más amplio.

Pero tampoco debemos diagnosticar precipitadamente.

Un diagnóstico psiquiátrico requiere estudiar:

  • antecedentes;
  • duración;
  • gravedad;
  • contexto;
  • funcionamiento global.

¿Existe realmente la "mentira patológica" en adolescentes?

Es una expresión que las familias utilizan con frecuencia.

«Mi hijo es un mentiroso compulsivo».

«Miente incluso cuando no tiene ninguna necesidad».

Sin embargo, "mentira patológica" no debería utilizarse automáticamente como diagnóstico.

Cuando alguien miente constantemente necesitamos preguntarnos qué explica ese comportamiento.

Puede existir:

  • necesidad de aceptación;
  • miedo;
  • baja autoestima;
  • impulsividad;
  • dificultades familiares;
  • trauma;
  • trastornos conductuales;
  • consumo de sustancias;
  • otros problemas psiquiátricos.

Etiquetar a un adolescente como «mentiroso patológico» puede ser especialmente perjudicial.

Una conducta puede convertirse rápidamente en identidad:

«Como siempre mientes, no puedo creerte nunca».

El adolescente termina pensando:

«Da igual lo que diga porque tampoco me van a creer».

Y reconstruir después la confianza resulta mucho más difícil.

Mentiras, alcohol, cannabis y otras drogas

Ésta es una de las situaciones donde la mentira adquiere especial importancia.

Cuando existe consumo de sustancias, el adolescente puede mentir sobre:

  • dónde ha estado;
  • con quién;
  • cuánto dinero ha gastado;
  • qué ha consumido;
  • cuántas veces;
  • de dónde obtiene la sustancia.

Pueden aparecer además:

  • cambios de amistades;
  • horarios cada vez más irregulares;
  • descenso académico;
  • irritabilidad;
  • alteraciones del sueño;
  • desaparición de dinero;
  • pérdida de interés por actividades anteriores.

El error sería discutir exclusivamente sobre si «ha mentido».

Lo fundamental es determinar:

¿qué está intentando ocultar?

Mentiras y robos

Cuando empieza a faltar dinero u objetos en casa, la situación requiere especial atención.

Los robos en adolescentes pueden relacionarse con múltiples circunstancias:

  • consumo de sustancias;
  • apuestas;
  • presión del grupo;
  • impulsividad;
  • problemas conductuales;
  • deudas;
  • otras situaciones de riesgo.

Una mentira utilizada para ocultar reiteradamente la desaparición de dinero merece una valoración diferente de una excusa ocasional por llegar tarde.

Mentiras y fugas de casa

Las fugas de casa en adolescentes suelen ir acompañadas de ocultamiento respecto a dónde estuvo el joven o con quién.

No debemos quedarnos únicamente en el engaño.

Hay que valorar:

  • conflicto familiar;
  • relaciones sentimentales;
  • consumo;
  • violencia;
  • abuso;
  • explotación;
  • impulsividad;
  • otros problemas de salud mental.

Una fuga puede constituir una situación potencialmente peligrosa y necesita entenderse en su contexto.

Mentiras sobre relaciones y sexualidad

La sexualidad pertenece especialmente al terreno de la intimidad.

Los padres no necesitan conocer todos los detalles de la vida afectiva de sus hijos.

Sin embargo, determinadas conductas sexuales de riesgo en adolescentes pueden requerir intervención cuando existen:

  • relaciones con adultos;
  • coerción;
  • intercambio de imágenes sexuales;
  • explotación;
  • consumo de sustancias asociado;
  • falta de consentimiento;
  • situaciones que comprometen la seguridad.

El objetivo no debería ser controlar la sexualidad del adolescente.

El objetivo es proteger su salud y su capacidad para decidir libremente.

¿Pueden las mentiras indicar depresión, ansiedad u otro problema psicológico?

Sí, aunque no constituyen un síntoma específico.

Un adolescente deprimido puede ocultar cómo se siente.

Puede afirmar que todo va bien cuando:

  • se está aislando;
  • ha perdido interés;
  • duerme mal;
  • está suspendiendo;
  • tiene pensamientos muy negativos.

Algunos adolescentes también ocultan autolesiones.

Esto merece especial atención.

Descubrir que un joven ha mentido sobre heridas, cortes o pensamientos suicidas no debería desencadenar principalmente una discusión sobre confianza.

Necesitamos valorar inmediatamente su seguridad.

Lo que parece una mentira quizá no lo sea

En ocasiones poco frecuentes, una afirmación objetivamente falsa puede no ser una mentira desde el punto de vista psicológico.

Una persona con síntomas psicóticos puede afirmar algo falso porque realmente está convencida de que es verdad.

De forma parecida, determinados episodios maníacos pueden acompañarse de:

  • grandiosidad;
  • proyectos poco realistas;
  • afirmaciones exageradas.

Por eso debemos diferenciar:

mentir: saber que algo es falso y presentarlo deliberadamente como verdadero;

de

creer algo falso: fenómeno clínico completamente diferente.

¿Cómo se evalúan las mentiras frecuentes?

No existe un análisis ni un test capaz de diagnosticar «mentiras compulsivas».

La valoración debe estudiar al adolescente completo.

Me interesa conocer:

  • cuándo empezaron;
  • sobre qué suele mentir;
  • ante quién;
  • qué obtiene al hacerlo;
  • qué intenta evitar;
  • qué sucede después;
  • si reconoce posteriormente lo ocurrido;
  • cómo funciona académicamente;
  • cómo son sus relaciones;
  • si existe consumo;
  • si aparecen robos o fugas;
  • si existen síntomas emocionales;
  • si ha ocurrido algún cambio vital importante.

También considero importante escuchar al adolescente sin los padres presentes durante una parte de la evaluación.

No porque vaya necesariamente a revelar inmediatamente toda la verdad.

Sino porque un joven de quince o dieciséis años necesita un espacio propio para hablar.

A veces aparecen entonces problemas que nadie había relacionado inicialmente con las mentiras:

  • bullying;
  • fracaso escolar;
  • una relación sentimental complicada;
  • consumo;
  • miedo a decepcionar;
  • depresión;
  • ansiedad.

Qué hacer cuando un adolescente miente: 10 pautas para padres

1. Regula primero tu reacción

Antes de iniciar la conversación conviene reducir el enfado.

Interrogar a un adolescente mientras estamos completamente desbordados suele terminar en:

  • gritos;
  • amenazas;
  • más negación.

La verdad rara vez aparece porque aumentemos el volumen.

2. Comprueba los hechos antes de acusar

Evite iniciar una conversación con:

«Sé perfectamente que me estás mintiendo»

si en realidad no está seguro de lo ocurrido.

Si después resulta que no era así, la confianza también se deteriora desde el otro lado.

3. Pregunta qué ocurrió

Una pregunta abierta puede aportar bastante más que veinte acusaciones.

«Explícame qué pasó».

Escuchar la explicación no significa aceptarla automáticamente.

4. Intenta descubrir la función de la mentira

Pregúntese:

¿Qué intenta evitar?

¿Qué intenta conseguir?

¿Qué está ocultando?

Comprender la función permite diseñar una respuesta mucho más eficaz.

5. Diferencia la conducta de la identidad

No es igual decir:

«Has mentido».

que:

«Eres un mentiroso».

La primera describe una conducta modificable.

La segunda define a la persona.

Especialmente durante la adolescencia conviene evitar etiquetas que puedan convertirse en identidad.

6. Establece una consecuencia proporcionada

Las mentiras necesitan consecuencias cuando implican incumplimiento de normas.

Pero deberían ser:

  • previsibles;
  • proporcionales;
  • aplicables;
  • relacionadas, cuando sea posible, con la conducta.

Castigos enormes que después nadie mantiene tienen poca utilidad educativa.

7. Haz que decir la verdad tenga alguna ventaja

Si el adolescente reconoce espontáneamente un error, conviene que exista alguna diferencia respecto a ser descubierto después de mantener una mentira durante días.

No significa eliminar cualquier consecuencia.

Significa reforzar la honestidad.

8. Respeta parte de su privacidad

No necesitamos revisar permanentemente cada mensaje, conversación o pensamiento de un adolescente que funciona adecuadamente.

La supervisión debe ser proporcional al riesgo.

Cuando existe peligro real, naturalmente puede necesitar aumentar temporalmente.

9. Reconstruye la confianza gradualmente

Después de mentiras importantes, decir:

«Desde hoy vuelvo a confiar completamente»

probablemente sea poco realista.

La confianza se recupera mediante pequeñas experiencias repetidas:

  • cumplir horarios;
  • decir dónde está;
  • hacer lo acordado;
  • reconocer errores.

No vuelve mediante una conversación solemne.

Vuelve mediante conducta mantenida.

10. Pide ayuda cuando la mentira sea sólo una parte del problema

Si además existen:

  • consumo;
  • robos;
  • fugas;
  • autolesiones;
  • agresividad;
  • fracaso escolar;
  • cambios importantes de personalidad;
  • depresión;
  • conductas de riesgo;

la discusión sobre «decir la verdad» se queda demasiado pequeña.

Necesitamos estudiar el problema completo.

Errores que suelen empeorar las mentiras

Interrogatorios interminables

Preguntar lo mismo veinte veces suele aumentar la tensión sin mejorar demasiado la información.

Tender trampas

Si ya conocemos lo ocurrido, quizá sea mejor decirlo.

Preguntar:

«¿Has cogido dinero?»

cuando sabemos que lo ha hecho, únicamente para comprobar si vuelve a mentir, convierte la conversación en un examen.

Amenazar con castigos imposibles

«No vas a salir durante un año».

Probablemente no se cumplirá.

La consecuencia pierde credibilidad antes de empezar.

Vigilar absolutamente todo

Después de descubrir una mentira importante es comprensible aumentar la supervisión.

Pero convertir permanentemente la casa en un sistema de vigilancia puede impedir reconstruir una relación basada en confianza.

Recordar eternamente las mentiras anteriores

Si cada conflicto termina con:

«Como aquella vez que nos mentiste hace dos años...»

el adolescente aprende que ningún cambio será suficiente para reparar su reputación.

Señales de alarma

Conviene solicitar ayuda profesional cuando las mentiras se acompañan de:

  • caída importante del rendimiento;
  • absentismo;
  • aislamiento;
  • cambios bruscos de amistades;
  • consumo de cannabis, alcohol u otras drogas;
  • dinero u objetos que desaparecen;
  • agresividad;
  • fugas;
  • autolesiones;
  • conductas sexuales de riesgo;
  • cambios importantes del sueño;
  • síntomas depresivos;
  • amenazas suicidas;
  • comportamiento muy diferente al habitual.

Me preocupa especialmente el cambio de patrón.

Un joven que alguna vez ha mentido desde pequeño no plantea necesariamente la misma situación que un adolescente de dieciséis años que durante tres meses empieza repentinamente a:

  • mentir;
  • suspender;
  • desaparecer durante horas;
  • cambiar completamente de grupo de amigos.

El segundo escenario obliga a preguntarse qué ha cambiado.

¿Cuándo conviene una valoración psiquiátrica?

No todos los adolescentes que mienten necesitan un psiquiatra.

Una valoración cobra especial sentido cuando existe sospecha de:

  • TDAH;
  • depresión;
  • ansiedad grave;
  • trastornos conductuales;
  • consumo de sustancias;
  • autolesiones;
  • bipolaridad;
  • síntomas psicóticos;
  • deterioro académico o familiar importante.

Una evaluación psiquiátrica tampoco significa automáticamente medicación.

A veces la intervención principal será psicológica.

En otros casos será necesario trabajar con la familia.

Y en algunos habrá que tratar un trastorno psiquiátrico subyacente.

Para situar estos síntomas dentro de una visión más amplia puede consultarse la guía de psiquiatría del adolescente.

Cuando existen varios síntomas simultáneamente, una valoración por un psiquiatra de adolescentes en Marbella puede ayudar a distinguir si estamos fundamentalmente ante un problema:

  • educativo;
  • emocional;
  • conductual;
  • psiquiátrico.

¿Cuándo es una urgencia?

Mentir no constituye por sí mismo una urgencia psiquiátrica.

Lo que puede estar detrás de la mentira sí.

Hay que buscar valoración psiquiátrica urgente o utilizar los servicios de emergencia correspondientes cuando existe:

  • riesgo suicida;
  • intento de suicidio;
  • autolesión grave;
  • intoxicación;
  • violencia importante;
  • psicosis;
  • descontrol extremo;
  • imposibilidad de garantizar la seguridad.

En ese momento discutir sobre si el adolescente dijo o no toda la verdad deja de ser prioritario.

Primero está su seguridad.

Ante un riesgo inmediato — conducta suicida, intoxicación, imposibilidad de mantener seguro al adolescente — llame al 112. Conducta suicida: Línea 024, 24 horas, también para familiares.
En mi consulta la primera valoración sigue el método 90-60-30: 90 minutos, sin prisas. Puede conocer el método completo en mi forma de trabajar.

Preguntas frecuentes sobre las mentiras en adolescentes

¿Es normal que los adolescentes mientan?

Alguna mentira ocasional puede aparecer durante el desarrollo normal. Lo importante es analizar: frecuencia; motivo; gravedad; consecuencias; otros cambios de comportamiento.

Mi hijo adolescente miente por cualquier cosa, ¿qué hago?

Cuando parece mentir incluso sobre asuntos pequeños conviene intentar comprender para qué utiliza la mentira. Puede estar: evitando consecuencias; reaccionando impulsivamente; intentando proteger su autoestima; atrapado en una dinámica en la que niega automáticamente cualquier problema. Si es persistente y provoca deterioro familiar importante, puede resultar útil una valoración.

¿Cómo consigo que vuelva a decirme la verdad?

No existe una técnica instantánea. Ayuda: mantener consecuencias coherentes; evitar reacciones desproporcionadas; valorar positivamente que reconozca los errores; reconstruir gradualmente la confianza.

¿Debo revisar su móvil si sospecho que miente?

Depende del nivel de riesgo. La privacidad tiene valor durante la adolescencia. Sin embargo, si existen indicios sólidos de: consumo; explotación; riesgo suicida; fuga; otra situación peligrosa; la protección puede justificar temporalmente una supervisión mayor. La proporcionalidad es fundamental.

¿Mentir mucho significa tener un trastorno de personalidad?

No. Diagnosticar un trastorno de personalidad únicamente porque un adolescente miente frecuentemente sería inadecuado. Hay que estudiar su desarrollo, personalidad, contexto y funcionamiento general.

¿Puede el TDAH hacer que un adolescente mienta?

El TDAH no convierte a nadie en mentiroso. Pero impulsividad, olvidos, desorganización y deseo inmediato de evitar una consecuencia pueden favorecer respuestas falsas rápidas en determinados jóvenes.

¿Debo castigar todas las mentiras?

No todas las situaciones tienen la misma gravedad. Una mentira sobre haber recogido la habitación no tiene la misma importancia que ocultar consumo de drogas, autolesiones o una fuga. Las respuestas deben ser proporcionales.

¿Qué hago si sigue negándolo aunque tengo pruebas?

No siempre resulta útil mantener durante horas una batalla destinada a conseguir una confesión. Puede ser suficiente: exponer los hechos conocidos; establecer la consecuencia correspondiente; dejar abierta la posibilidad de hablar cuando esté dispuesto.

¿Las mentiras pueden esconder consumo de drogas?

Sí. Cuando aparecen junto con cambios de: horarios; amistades; rendimiento; sueño; dinero; comportamiento; el consumo de sustancias debe explorarse.

¿Qué ocurre si miente sobre autolesiones?

En ese caso la prioridad no es la mentira. Hay que valorar directamente: autolesiones; ideas suicidas; seguridad.

¿Un psicólogo puede ayudar?

Sí. Cuando las mentiras se relacionan con: autoestima; ansiedad; dificultades emocionales; problemas familiares; conductas problemáticas; la intervención psicológica puede ser muy útil. Cuando existen síntomas psiquiátricos importantes puede ser recomendable complementar la evaluación con psiquiatría.

Sobre el autor

CL
Dr. Cristóbal López Martín Médico especialista en Psiquiatría · Colegiado 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Después de más de 25 años de experiencia clínica, mi forma de valorar los problemas de salud mental durante la adolescencia parte de un principio: un síntoma aislado rara vez explica toda la historia. Cada valoración integra el desarrollo del adolescente, su familia, el instituto, el sueño, los hábitos y su funcionamiento real, no solo el síntoma que motiva la consulta.

En el blog escribo sobre los temas que más se repiten en consulta. Paso consulta presencial como psiquiatra en Marbella y atiendo también online. Para familias que necesitan una valoración presencial puede consultar Psiquiatra Adolescente en Marbella.

Última revisión médica: 26 de agosto de 2026.

¿Ya no sabe cuándo creerle?

Cuando la mentira es constante, casi siempre protege algo. Encontrar ese algo es el trabajo clínico.

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Este contenido tiene finalidad divulgativa y no sustituye una valoración médica individual. Ante una emergencia, llame al 112. Conducta suicida: Línea 024.