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Descubrir que un hijo adolescente ha consumido cocaína, éxtasis o alguna sustancia sintética suele producir una reacción diferente a descubrir cannabis o alcohol.
La preocupación aumenta inmediatamente.
Y es comprensible.
Los padres pueden pensar:
«¿Está enganchado?».
«¿Cuánto lleva consumiendo?».
«¿Qué más estará tomando?».
«¿Puede pasarle algo esta noche?».
«¿Cómo hemos llegado hasta aquí?».
En estas situaciones conviene empezar por una idea fundamental:
haber probado cocaína o una droga sintética no significa automáticamente que un adolescente tenga una adicción. Pero sí justifica tomarse el episodio en serio y averiguar exactamente qué está ocurriendo.
Especialmente porque con algunas sustancias ilegales existe un problema añadido: el adolescente no siempre sabe realmente qué ha comprado.
Una pastilla vendida como MDMA puede contener otras sustancias.
Un polvo vendido con determinado nombre puede no tener exactamente la composición que el joven cree.
Y en los mercados europeos actuales conviven cocaína, MDMA, anfetaminas, catinonas sintéticas, ketamina y un número creciente de nuevas sustancias psicoactivas, lo que hace que interpretar una intoxicación únicamente por el nombre que da el adolescente sea cada vez menos fiable. La Agencia de la Unión Europea sobre Drogas describe precisamente un mercado europeo dinámico, con sustancias establecidas y nuevas drogas que se solapan y generan riesgos difíciles de predecir. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Por eso, en consulta, una de mis primeras preguntas no es solamente:
«¿Qué droga tomaste?»
También pregunto:
«¿Sabes realmente qué era?»
Y después:
«¿Qué ocurrió cuando la tomaste?»
Porque en algunas situaciones la prioridad no es diagnosticar una adicción.
La prioridad es reconocer una posible intoxicación aguda.
- No es la más frecuente, pero sí de las más peligrosas: riesgo cardiaco, paranoia, sobredosis.
- «Molly» o una pastilla con logo simpático: el nombre no garantiza el contenido.
- Señales: euforia y verborrea inusuales, pupilas, insomnio, dinero, bajones bruscos.
- Consumo confirmado = valoración clínica, no solo castigo: casi nunca es la primera sustancia.
Adolescente que ha tomado cocaína o una droga de diseño: cuándo llamar al 112
Si el adolescente acaba de consumir una sustancia y presenta síntomas graves, no debemos esperar al día siguiente para hablar con un psiquiatra.
La prioridad es médica.
Debe solicitarse atención urgente, llamando al 112, especialmente si aparece alguno de estos signos:
- pérdida de conciencia o dificultad importante para despertarlo;
- convulsiones;
- dolor intenso en el pecho;
- dificultad para respirar;
- temperatura corporal muy elevada;
- agitación extrema o conducta completamente desorganizada;
- confusión intensa;
- alucinaciones o paranoia graves;
- debilidad brusca, dificultad para hablar o síntomas compatibles con
- un problema neurológico;
- deterioro rápido del estado general;
- sospecha de que ha mezclado varias sustancias.
Las intoxicaciones por estimulantes pueden producir cuadros graves, incluyendo alteraciones cardiovasculares, hipertermia, convulsiones y pérdida de conciencia. (CDC)
Una emergencia médica no se trata esperando que "se le pase".
Y tampoco debemos sustituir el 112 por una consulta ambulatoria cuando existe riesgo vital.
¿Qué entendemos por "drogas de diseño"?
La expresión drogas de diseño es muy utilizada por las familias y por los propios adolescentes, pero clínicamente es bastante imprecisa.
Puede referirse a sustancias muy diferentes.
Entre ellas pueden encontrarse MDMA o éxtasis, anfetaminas, metanfetamina, catinonas sintéticas como mefedrona o 3-MMC, ketamina, GHB, cannabinoides sintéticos y otras nuevas sustancias psicoactivas.
No tienen los mismos efectos.
Tampoco los mismos riesgos.
Por eso decir:
«Tomó una droga de diseño»
nos aporta una primera orientación, pero no constituye información clínica suficiente.
En España, ESTUDES 2025 incluye dentro de las nuevas sustancias psicoactivas productos como ketamina, Spice, mefedrona, salvia, ayahuasca, óxido nitroso y cloretilo. En conjunto, el 3,6 % de los estudiantes de 14 a 18 años declaró haber consumido alguna de estas nuevas sustancias alguna vez, con mayor prevalencia entre chicos. (Plan Nacional sobre Drogas)
La denominación importa menos que conocer:
qué tomó;
cuánto;
cómo;
con qué otras sustancias;
y qué síntomas aparecieron.
Cocaína en adolescentes españoles: no es frecuente, pero existe
La cocaína es mucho menos utilizada por adolescentes que alcohol o cannabis.
Eso es importante porque no debemos dar la impresión de que su consumo es habitual entre todos los jóvenes.
Según ESTUDES 2025, entre estudiantes españoles de 14 a 18 años, el 2,9 % había consumido cocaína en polvo y/o base alguna vez, el 2,3 % durante los últimos doce meses y el 0,8 % durante los últimos treinta días. (Plan Nacional sobre Drogas)
Además, el consumo aumenta con la edad: en el último año estaba en el 1,4 % entre estudiantes de 14 años y alcanzaba un máximo del 2,6 % a los 17 años. (Plan Nacional sobre Drogas)
Por tanto:
es minoritario, pero no excepcional.
Y en Europa la cocaína continúa siendo, después del cannabis, la segunda droga ilegal más consumida. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
¿Qué efectos produce la cocaína?
La cocaína es un estimulante del sistema nervioso central.
A corto plazo puede producir sensación de energía, euforia, mayor confianza, disminución del cansancio y aumento de alerta.
Pero también puede producir ansiedad, irritabilidad, inquietud, aumento de frecuencia cardíaca y presión arterial, paranoia y otros síntomas psicológicos.
En cantidades elevadas o en personas vulnerables pueden aparecer complicaciones médicas graves, incluidas convulsiones, arritmias, infarto o ictus. (NIDA)
Esto explica una característica que a veces confunde a los padres.
Un adolescente que ha consumido cocaína puede no parecer «drogado» en el sentido tradicional.
Puede parecer:
más despierto;
más hablador;
más activo;
más seguro.
Precisamente por eso algunos jóvenes minimizan el riesgo.
«A mí no me deja tirado».
No todas las drogas producen sedación.
Señales que pueden hacer sospechar consumo de cocaína
No existe una señal capaz de demostrar por sí sola que un adolescente consume cocaína.
Pero puede aparecer un patrón.
Por ejemplo, noches en las que permanece extraordinariamente despierto, aumento brusco de energía, verborrea, irritabilidad, menor apetito, necesidad inexplicable de dinero, cambios de horarios, sueño prolongado o agotamiento posterior y desapariciones durante fines de semana.
También pueden aparecer cambios psicológicos como ansiedad intensa, suspicacia o paranoia.
Pero aquí debemos evitar el diagnóstico doméstico.
Un adolescente acelerado puede tener muchas otras explicaciones.
Y una persona con TDAH no debe ser acusada de consumir cocaína porque esté inquieta.
Necesitamos contexto.
La caída después del consumo
Uno de los aspectos que puede resultar particularmente llamativo es el contraste entre el efecto estimulante y el estado posterior.
Después de un periodo de activación pueden aparecer:
cansancio;
apatía;
irritabilidad;
ánimo bajo;
necesidad de dormir.
En algunos jóvenes esto facilita otro ciclo.
Consumen para activarse o salir.
Después se sienten mal.
Y vuelven a buscar la siguiente situación de consumo.
Cuando esto empieza a repetirse, deja de ser simplemente una experiencia aislada.
Cocaína y alcohol: una combinación que no debemos banalizar
En entornos de ocio, la cocaína rara vez aparece completamente aislada.
Puede coexistir con:
- alcohol;
- cannabis;
- MDMA;
- otras sustancias.
Cuando el problema es precisamente la combinación de varias drogas, debe ampliarse la información con la página sobre adolescentes que mezclan alcohol, cannabis y medicamentos.
P60 debe mantener su propia intención:
cocaína y drogas sintéticas.
No convertirse nuevamente en una guía completa de policonsumo.
MDMA o éxtasis en adolescentes
El MDMA es una droga sintética relacionada químicamente con las anfetaminas, aunque tiene un perfil de efectos diferente.
Suele asociarse especialmente a:
- fiestas;
- festivales;
- ocio nocturno.
En España, el consumo adolescente continúa siendo minoritario. ESTUDES 2025 sitúa en 2,4 % el porcentaje de estudiantes de 14 a 18 años que había probado éxtasis alguna vez, frente al 3,1 % en 2023. (Plan Nacional sobre Drogas)
El problema no debería minimizarse por esa baja prevalencia.
El MDMA puede producir aumentos de frecuencia cardíaca y presión arterial, náuseas y otros efectos, y en determinadas circunstancias puede provocar una elevación peligrosa de la temperatura corporal. (NIDA)
El riesgo puede aumentar en situaciones de:
actividad física intensa;
lugares calurosos;
consumo prolongado;
combinación con otras drogas.
Hipertermia: una emergencia especialmente importante
Un adolescente que ha tomado MDMA u otro estimulante y presenta:
- temperatura muy elevada;
- confusión;
- agitación intensa;
- deterioro de conciencia;
- convulsiones;
necesita valoración urgente.
No estamos ante:
«se le ha sentado mal la pastilla».
Puede existir una intoxicación grave.
«Molly», «éxtasis» o una pastilla: el nombre no garantiza el contenido
Ésta es una de las dificultades actuales.
Cuando alguien compra una sustancia ilegal, el nombre comercial o callejero no constituye un análisis químico.
La EUDA sigue describiendo en Europa productos de MDMA de alta potencia y un mercado en el que la composición y concentración pueden variar, lo que aumenta la incertidumbre para quien consume. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Por eso la frase:
«Sólo tomó media pastilla»
no siempre permite estimar fácilmente la dosis real.
No sabemos necesariamente:
qué contenía;
qué concentración;
qué otros productos existían.
Anfetaminas y metanfetamina
Las anfetaminas son también estimulantes.
En España, su consumo entre estudiantes de 14 a 18 años se mantiene por debajo del 2 % en las encuestas recientes y muestra una tendencia general descendente respecto a décadas anteriores. (Plan Nacional sobre Drogas)
Que sean menos frecuentes no significa que puedan ignorarse.
Pueden producir:
- activación;
- disminución de sueño;
- taquicardia;
- ansiedad;
- irritabilidad;
- paranoia.
En intoxicaciones graves pueden aparecer complicaciones cardiovasculares, hipertermia, agitación intensa o convulsiones.
Catinonas sintéticas: cuando el nombre dice poco
Sustancias como mefedrona y otras catinonas sintéticas pueden aparecer en el mercado recreativo europeo.
La EUDA continúa detectando catinonas sintéticas en cuadros de toxicidad aguda y las incluye dentro de un mercado de estimulantes sintéticos en evolución. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Para una familia, probablemente no sea útil memorizar treinta nombres químicos.
El mensaje importante es:
si el adolescente no sabe exactamente qué ha tomado y presenta síntomas importantes, el nombre de la sustancia no debe retrasar la valoración médica.
Ketamina
La ketamina es una sustancia con usos médicos legítimos, pero también aparece en contextos recreativos.
Puede provocar:
- alteraciones perceptivas;
- desorientación;
- sedación;
- dificultades de coordinación;
- experiencias disociativas.
La EUDA ha observado un aumento importante en las muestras de ketamina remitidas a servicios europeos de análisis de drogas entre 2023 y 2025, y también señala que aparece con frecuencia combinada con otras sustancias. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Esto resulta especialmente relevante en P60 porque muchos adolescentes no utilizan una sola sustancia durante una salida.
GHB
El GHB tiene una prevalencia muy baja entre los adolescentes españoles: ESTUDES 2025 sitúa el consumo alguna vez en el 0,6 % de estudiantes de 14 a 18 años. (Plan Nacional sobre Drogas)
Pero una baja prevalencia no elimina la necesidad de reconocerlo.
Puede producir una marcada depresión del sistema nervioso central y pérdida de conciencia, especialmente en combinación con otras sustancias.
En una persona muy somnolienta después de una noche de consumo, no debemos asumir:
«Sólo está cansado».
Nuevas sustancias psicoactivas: el problema de la incertidumbre
Aquí está uno de los aspectos que más preocupan clínicamente.
Nuevos productos pueden aparecer rápidamente y venderse:
- con nombres diferentes;
- mezclados;
- como si fueran otra sustancia.
La EUDA mantiene un sistema europeo de alerta precisamente porque el mercado de nuevas sustancias psicoactivas sigue evolucionando. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
Para los padres, la consecuencia práctica es sencilla:
no podemos valorar únicamente el riesgo basándonos en el nombre que recuerda el adolescente.
Hay que valorar los síntomas.
Cocaína y ansiedad
Un adolescente puede consumir cocaína buscando:
- energía;
- desinhibición;
- mayor seguridad social.
Pero el mismo estimulante puede provocar:
- ansiedad;
- pánico;
- agitación;
- paranoia.
Cuando después del consumo aparece ansiedad intensa, hay que preguntar también si existe un trastorno previo.
Algunos adolescentes ya tenían ansiedad antes de empezar a consumir.
Otros la desarrollan durante o después del consumo.
Y ambos fenómenos pueden terminar retroalimentándose.
Cocaína y paranoia
Una persona puede empezar a sentirse:
- observada;
- perseguida;
- amenazada;
- extremadamente desconfiada.
Esto puede desaparecer cuando termina el efecto.
Pero cuando los síntomas son intensos, persisten o aparecen fuera del consumo necesitamos valorar un posible cuadro psicótico.
Y aquí el enlace importante dentro del silo es la página específica sobre primer episodio psicótico en adolescentes.
No incorporo una URL inventada porque el slug exacto de esa página no está recuperado con seguridad en este hilo.
¿Puede la cocaína provocar una psicosis?
Sí puede producir síntomas psicóticos durante la intoxicación, especialmente paranoia.
Pero debemos distinguir:
síntomas relacionados exclusivamente con la sustancia
de:
un primer episodio de un trastorno psicótico que coincide con consumo.
No siempre resulta sencillo durante las primeras horas.
Por eso necesitamos conocer:
- cuándo consumió;
- cuánto;
- duración de síntomas;
- antecedentes;
- funcionamiento previo;
- evolución con abstinencia.
No debemos concluir automáticamente:
«Todo es por las drogas».
Ni:
«Tiene esquizofrenia».
Hay que observar la evolución.
Cocaína y trastorno bipolar: otra confusión posible
Los estimulantes pueden producir:
- euforia;
- aumento de energía;
- reducción de sueño;
- verborrea;
- impulsividad.
Estos síntomas pueden parecer superficialmente un episodio maníaco.
Por tanto, la cronología importa muchísimo.
¿Los síntomas aparecen exclusivamente cuando consume?
¿Existían antes?
¿Persisten después?
Una buena historia clínica evita diagnósticos precipitados.
Dinero, mentiras y cambios de conducta
La cocaína tiene además una característica práctica evidente:
cuesta dinero.
Cuando el consumo empieza a repetirse puede aparecer:
- petición constante de dinero;
- gastos inexplicables;
- deudas;
- objetos vendidos;
- dinero que desaparece.
Cuando existe este problema puede ser necesario ampliar la evaluación con robos en adolescentes.
No porque todo adolescente que roba consuma cocaína.
Sino porque, cuando ambas conductas aparecen juntas, debemos preguntarnos si una está financiando la otra.
Las mentiras frecuentes en adolescentes también pueden convertirse en parte del patrón de ocultamiento.
Pero nuevamente:
la mentira puede ser una consecuencia del problema, no todo el problema.
«Sólo consume cuando sale»
Muchos padres encuentran esta explicación:
«No consume entre semana».
Puede ser cierto.
Pero debemos analizar cómo son esas salidas.
Una sustancia utilizada únicamente durante fines de semana puede generar riesgos importantes si cada episodio implica:
- grandes cantidades;
- combinación con alcohol;
- intoxicaciones;
- conducción;
- sexo de riesgo;
- agresividad;
- pérdida de control.
La frecuencia semanal no convierte automáticamente el consumo en seguro.
¿Cuándo empieza a parecer un trastorno por consumo?
Me preocupa especialmente cuando aparece:
consumo cada vez más frecuente;
necesidad de aumentar cantidades;
deseo intenso de consumir;
intentos fallidos de dejarlo;
mucho tiempo dedicado a conseguir, consumir o recuperarse;
continuación pese a consecuencias familiares, académicas o médicas.
Estos elementos forman parte de la lógica diagnóstica general de los trastornos por consumo de sustancias. (NIDA)
No necesitamos esperar a que aparezca una dependencia extrema para intervenir.
¿Qué deben hacer los padres cuando descubren cocaína o drogas sintéticas?
Primero separar:
riesgo inmediato
de:
problema de fondo.
Cuando el adolescente está médicamente estable, necesitamos una conversación razonablemente organizada.
No empezar con:
«Eres un drogadicto».
Puede ser más útil:
«Necesito saber exactamente qué está ocurriendo porque algunas de estas sustancias pueden ser peligrosas y quiero saber si esto ha ocurrido una vez o está pasando con frecuencia».
Averiguar qué consumió
Preguntar:
qué sustancia;
qué cantidad;
qué vía;
qué día;
con quién;
qué otras drogas;
qué alcohol;
qué efectos.
No esperar necesariamente una exactitud farmacológica perfecta.
Pero reconstruir lo máximo posible.
Preguntar cuántas veces
No quedarse únicamente con:
«Fue una vez».
Puede ser realmente una vez.
O la primera vez que la familia lo ha descubierto.
Una pregunta más útil:
«¿Cuántas veces durante los últimos tres meses?»
Preguntar de dónde sale el dinero
Especialmente con cocaína.
Puede utilizar:
- paga;
- dinero de salidas;
- préstamos;
- ventas;
- dinero familiar.
Conocer la financiación ayuda a conocer la magnitud del problema.
Preguntar por salud mental
Necesitamos explorar directamente:
- ansiedad;
- depresión;
- insomnio;
- paranoia;
- autolesiones;
- ideas suicidas.
No tratar el consumo como si estuviera separado del resto del adolescente.
¿Hay que castigarlo?
Puede haber consecuencias.
Es un menor y existen límites familiares.
Pero castigo no equivale a tratamiento.
Puede ser razonable intervenir temporalmente sobre:
- dinero;
- salidas;
- horarios;
- situaciones de riesgo.
Pero si existe un trastorno por consumo, una depresión o una gran impulsividad, eso necesita tratamiento específico.
¿Hay que hacer análisis de drogas?
En determinadas situaciones pueden formar parte de la evaluación.
Pero tienen limitaciones.
Una prueba puede demostrar exposición a ciertas sustancias durante determinado intervalo.
No responde:
- por qué consume;
- cuánto control tiene;
- qué trastorno psiquiátrico existe;
- cuál debe ser el tratamiento.
El análisis complementa la entrevista.
No la reemplaza.
Tratamiento del consumo de cocaína o drogas sintéticas en adolescentes
No existe una única intervención.
Depende de:
- sustancia;
- frecuencia;
- gravedad;
- consecuencias;
- salud mental;
- familia.
Intervención motivacional
Algunos adolescentes reconocen inmediatamente:
«Me asusté y quiero parar».
Otros dicen:
«No pasa nada».
En ambos casos podemos trabajar.
La entrevista motivacional intenta explorar:
qué obtiene consumiendo;
qué problemas aparecen;
qué objetivos tiene;
cómo encaja el consumo con esos objetivos.
No necesitamos que el adolescente empiece diciendo:
«Soy adicto».
Psicoterapia
Puede trabajar:
- presión del grupo;
- impulsividad;
- ansiedad;
- situaciones que disparan el consumo;
- estrategias alternativas;
- prevención de recaídas.
Trabajo con la familia
En menores puede ser necesario revisar:
- dinero;
- horarios;
- supervisión;
- acceso a fiestas;
- comunicación;
- límites.
El objetivo no es convertir la casa permanentemente en una comisaría.
Es recuperar seguridad mientras el adolescente desarrolla mayor control.
¿Hay medicamentos para tratar la adicción a la cocaína?
Actualmente no existe un medicamento específico aprobado que por sí solo resuelva el trastorno por consumo de cocaína.
El tratamiento de los trastornos por estimulantes continúa apoyándose fundamentalmente en intervenciones conductuales y psicológicas, mientras la investigación farmacológica sigue activa. NIDA señala que las complicaciones médicas y el trastorno por consumo de cocaína requieren tratamiento, pero no existe una medicación sencilla equivalente a una «pastilla para dejar la cocaína». (NIDA)
Esto no significa que nunca utilicemos medicación.
Puede haber que tratar:
- TDAH;
- depresión;
- ansiedad;
- psicosis;
- otros trastornos asociados.
Pero debemos tratar diagnósticos concretos.
Reducción de riesgos mientras conseguimos que deje de consumir
En un menor, el objetivo frente a cocaína y drogas ilegales debe ser claramente protector.
Pero si el adolescente todavía no está preparado para abandonar todo inmediatamente, no dejamos de intervenir.
Seguimos intentando reducir riesgos.
Especialmente:
no conducir;
no mezclar sustancias;
no consumir productos de composición desconocida;
pedir ayuda ante síntomas graves;
no quedarse solo durante una intoxicación.
Trabajar reducción de riesgos no significa aprobar el consumo.
Significa evitar que una mala decisión termine en una consecuencia irreversible.
¿Cuándo necesita valoración psiquiátrica?
Especialmente cuando aparecen:
- consumo repetido;
- pérdida de control;
- fracaso escolar;
- cambio de personalidad;
- ansiedad intensa;
- depresión;
- TDAH;
- paranoia;
- síntomas psicóticos;
- otras sustancias;
- problemas económicos;
- autolesiones.
Una evaluación de psiquiatría del adolescente permite integrar el consumo dentro de la historia psicológica, familiar y académica.
Y cuando existen varias drogas, conviene volver al hub sobre consumo de drogas en adolescentes.
Preguntas frecuentes sobre cocaína y drogas de diseño en adolescentes
¿Probar cocaína una vez significa tener una adicción?
No. Un episodio aislado no diagnostica un trastorno por consumo. Pero sí merece conocer el contexto y valorar qué otras sustancias utilizó y qué riesgos asumió.
¿Es frecuente la cocaína entre adolescentes españoles?
Es minoritaria frente a alcohol o cannabis. En ESTUDES 2025, el 2,9 % de estudiantes de 14--18 años había consumido cocaína en polvo y/o base alguna vez. (Plan Nacional sobre Drogas)
¿Qué es exactamente una droga de diseño?
Es un término popular que agrupa de forma imprecisa diferentes drogas sintéticas, como MDMA y diversas nuevas sustancias psicoactivas. Clínicamente debemos intentar identificar la sustancia concreta.
¿El éxtasis es una anfetamina?
El MDMA es una sustancia sintética químicamente relacionada con las anfetaminas, aunque presenta características farmacológicas propias. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
¿Una pastilla de éxtasis siempre contiene MDMA?
No podemos asumirlo con seguridad. Los mercados ilegales presentan variaciones de potencia, composición y adulteración. (Agencia Europea de Medicamentos (EUDA))
¿Puede la cocaína provocar ansiedad?
Sí. Puede producir ansiedad, agitación e incluso paranoia en determinadas personas. (NIDA)
¿Puede producir psicosis?
Los estimulantes pueden producir síntomas psicóticos, especialmente paranoia, durante intoxicaciones importantes. Si persisten después de desaparecer los efectos de la sustancia, necesitan una evaluación específica.
¿Puede causar un infarto siendo adolescente?
La edad joven no elimina los efectos cardiovasculares de la cocaína. Existen complicaciones graves relacionadas con ritmo cardíaco, presión arterial, infarto, convulsiones e ictus. (NIDA)
¿Qué síntomas requieren llamar al 112?
Pérdida de conciencia, convulsiones, dolor torácico intenso, dificultad respiratoria, hipertermia importante, deterioro rápido, confusión o agitación extremas requieren valoración médica urgente.
¿Qué ocurre si no sabemos exactamente qué tomó?
Debe valorarse el estado clínico. No espere a identificar químicamente la sustancia antes de solicitar ayuda cuando existen síntomas graves.
¿El MDMA puede producir golpe de calor?
Puede producir una elevación peligrosa de la temperatura corporal, especialmente en determinadas circunstancias ambientales y de consumo. (NIDA)
¿Qué ocurre si mezcla cocaína con otras sustancias?
Aumenta la complejidad y puede aumentar el riesgo. Debe revisarse específicamente el patrón de policonsumo.
¿Debo hacerle una analítica o test de drogas?
Puede ser útil en determinados casos, pero no sustituye una valoración clínica completa.
¿Los padres deben quitarle todo el dinero?
Puede ser necesario aumentar temporalmente el control del dinero cuando éste está financiando el consumo. La intervención concreta dependerá de edad, gravedad y dinámica familiar.
¿Necesita ingresar?
No todos los adolescentes que consumen cocaína necesitan hospitalización. Un ingreso puede ser necesario ante intoxicaciones graves, psicosis importante, riesgo suicida u otras situaciones en las que no pueda garantizarse la seguridad. ## Cocaína y drogas de diseño en adolescentes: no esperar a que exista una adicción grave Cuando unos padres descubren cocaína pueden pensar inmediatamente: «Tenemos que conseguir que admita que es adicto». No necesariamente. A veces la primera tarea es mucho más sencilla: averiguar qué está ocurriendo realmente. Quizá lo probó una vez. Quizá lleva seis meses consumiendo todos los fines de semana. Quizá utiliza cocaína para aguantar fiestas. Quizá consume MDMA en festivales. Quizá existen varias sustancias. Quizá el consumo es sólo una parte de un problema mucho mayor. En consulta intento no empezar con etiquetas. Prefiero preguntar: ¿Cuándo empezaste? ¿Qué te aporta? ¿Cuánto consumes? ¿Puedes salir sin consumir? ¿Has tenido miedo alguna vez por lo que te ocurrió después? ¿Has intentado dejarlo? ¿Qué está cambiando en tu vida? Porque la palabra «adicción» es importante cuando corresponde. Pero llegar pronto al problema es todavía más importante. No necesitamos esperar: a que suspenda todo; a que robe grandes cantidades; a que tenga una psicosis; a que aparezca una intoxicación grave. Podemos intervenir antes. Y durante la adolescencia ésa es precisamente una de nuestras mayores oportunidades. El objetivo no consiste únicamente en obtener un test negativo. Queremos que el joven recupere una vida en la que pueda: salir; relacionarse; divertirse; manejar ansiedad; afrontar problemas; sin necesitar una sustancia para conseguirlo. ## Cocaína, drogas de diseño y psiquiatría adolescente en Marbella Cuando el consumo de cocaína, MDMA u otras sustancias sintéticas se repite, se combina con otras drogas o aparecen ansiedad, depresión, TDAH, paranoia, fracaso escolar, conductas impulsivas o problemas familiares, conviene realizar una valoración integral. En una consulta con un psiquiatra de adolescentes en Marbella el objetivo no debería limitarse a confirmar si existe consumo. Hay que diferenciar: experimentación; consumo recreativo de riesgo; policonsumo; trastorno por consumo; consumo utilizado como automedicación; síntomas psiquiátricos inducidos por sustancias; un trastorno psiquiátrico independiente que está coexistiendo con el consumo. Esta distinción cambia completamente la intervención. Y cuanto antes consigamos hacerla, menos posibilidades existen de que una conducta inicialmente ocasional termine convirtiéndose en una parte central de la vida del adolescente.
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