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La preocupación por el aspecto físico forma parte, hasta cierto punto, de la adolescencia.
El cuerpo cambia rápidamente. Aparece el acné. Cambian la altura, el peso, la distribución de la grasa, la musculatura, el pecho, el vello y prácticamente cualquier característica física que hasta entonces había permanecido relativamente estable.
Al mismo tiempo aumenta algo que durante esta etapa tiene una enorme importancia: la mirada de los demás.
El adolescente se compara.
Con sus amigos.
Con sus compañeros.
Con personas que sigue en Instagram o TikTok.
Con actores.
Con deportistas.
Y con fotografías cuidadosamente seleccionadas, filtradas o modificadas.
Por eso no debería sorprendernos que un adolescente diga alguna vez:
«No me gusta mi nariz».
«Estoy demasiado gordo».
«Soy demasiado bajo».
«Tengo unas orejas horribles».
Una inseguridad corporal ocasional no significa que exista un trastorno dismórfico corporal.
El problema aparece cuando la preocupación deja de ser una inseguridad y empieza a organizar gran parte de la vida del adolescente.
Cuando pasa horas pensando en un supuesto defecto.
Cuando se mira continuamente al espejo o evita por completo mirarse.
Cuando compara su aspecto constantemente.
Cuando necesita preguntar una y otra vez:
«¿Se me nota?».
«¿Estoy horrible?».
Cuando deja de salir.
Cuando llega tarde al instituto porque necesita preparar durante una hora su pelo, maquillaje o ropa.
Cuando evita fotografías.
Cuando busca repetidamente tratamientos dermatológicos, estéticos o incluso quirúrgicos para corregir algo que los demás apenas pueden apreciar.
Ahí estamos hablando de otra cosa.
El trastorno dismórfico corporal, conocido también como dismorfia corporal o TDC, es un problema de salud mental en el que una persona dedica una cantidad excesiva de tiempo y sufrimiento a uno o varios supuestos defectos de su apariencia que otras personas consideran pequeños o que apenas perciben. Es especialmente frecuente en adolescentes y adultos jóvenes. (nhs.uk)
En mi experiencia clínica, una de las preguntas más útiles no es:
«¿Realmente tiene ese defecto?»
Sino:
«¿Cuánto espacio ocupa ese defecto en su vida?»
Porque ésa es muchas veces la diferencia entre una inseguridad adolescente y una enfermedad.
- No es «no me gusta mi nariz»: es una preocupación obsesiva e invalidante por un defecto que otros apenas ven.
- Señales: horas de espejo o evitarlo del todo, comprobaciones, fotos imposibles, no salir.
- Pedir cirugía rara vez lo cura: el problema está en la percepción, no en el rasgo.
- Se trata con TCC específica; comparte familia con el TOC.
¿Qué es la dismorfia corporal en adolescentes?
El trastorno dismórfico corporal implica una preocupación persistente por alguna característica física.
Puede ser:
- nariz;
- piel;
- pelo;
- dientes;
- mandíbula;
- pecho;
- musculatura;
- abdomen;
- piernas;
- altura;
- prácticamente cualquier parte del cuerpo.
El adolescente puede considerar esa zona:
- demasiado grande;
- demasiado pequeña;
- asimétrica;
- deforme;
- fea;
- desproporcionada.
Para otras personas, el supuesto defecto puede parecer mínimo o inexistente.
Pero esto no significa que el sufrimiento del adolescente sea falso.
El problema no es que finja ver un defecto. El problema es que psicológicamente lo vive con una intensidad completamente diferente.
NICE incluye el trastorno dismórfico corporal junto al espectro obsesivo-compulsivo y recomienda explorar específicamente el sufrimiento y la discapacidad que muchas veces permanecen ocultos. (Nice)
Inseguridad corporal normal o dismorfia: ¿cómo distinguirlas?
Ésta es probablemente la principal intención de búsqueda de esta página.
Muchísimos padres buscan:
«mi hijo está obsesionado con su físico»
o:
«cómo saber si mi hija tiene dismorfia corporal».
La diferencia no depende simplemente de que al adolescente no le guste una parte de su cuerpo.
Una inseguridad corporal habitual
Puede decir:
«No me gusta mi nariz».
Pero después:
- va al instituto;
- sale con amigos;
- se hace fotografías;
- mantiene sus actividades;
- puede olvidarse del asunto durante horas.
Puede sentirse inseguro sin que esa inseguridad controle su vida.
En la dismorfia corporal
La preocupación se vuelve mucho más invasiva.
Puede ocupar mucho tiempo cada día.
El adolescente puede:
- comprobar repetidamente el defecto;
- esconderlo;
- compararlo;
- pedir confirmación;
- evitar actividades;
- deteriorar su funcionamiento escolar;
- abandonar relaciones.
Los servicios especializados del NHS describen precisamente esta combinación de preocupación extrema, comportamientos repetitivos y deterioro funcional en jóvenes con TDC. (Mersey Care NHS Foundation Trust)
La pregunta útil es:
¿El adolescente tiene una preocupación por su aspecto o la preocupación tiene al adolescente?
Síntomas de dismorfia corporal en adolescentes
Mirarse constantemente al espejo
Algunos adolescentes comprueban repetidamente:
- perfil;
- nariz;
- piel;
- pelo;
- mandíbula;
- musculatura.
Pueden acercarse muchísimo al espejo.
Cambiar de luz.
Fotografiarse desde distintos ángulos.
El objetivo es comprobar.
Pero la comprobación rara vez tranquiliza durante mucho tiempo.
Éste es uno de los mecanismos que mantiene el problema. (nhs.uk)
Evitar los espejos
También puede ocurrir exactamente lo contrario.
El adolescente no soporta verse.
Evita:
- espejos;
- escaparates;
- fotografías;
- videollamadas.
Las dos conductas pueden formar parte del mismo problema.
Compararse continuamente
Puede mirar:
- nariz de otra persona;
- altura;
- piel;
- pelo;
- musculatura;
- cuerpo.
Y concluir casi siempre:
«El mío es peor».
Las comparaciones dejan de ser ocasionales y se convierten en una especie de investigación permanente.
Pedir tranquilización constantemente
«¿Me ves raro?».
«¿Tengo la nariz enorme?».
«Dime la verdad».
Los padres responden:
«No».
Cinco minutos después:
«¿Seguro?».
El problema es que tranquilizar repetidamente produce alivio sólo durante unos minutos.
Después vuelve la duda.
Intentar esconder el supuesto defecto
Puede utilizar:
- maquillaje;
- ropa;
- gorras;
- capuchas;
- determinadas posturas;
- barba;
- pelo;
- filtros fotográficos.
El objetivo deja de ser simplemente gustarse más.
Se convierte en:
«Nadie puede verme así».
Cuando la vida empieza a organizarse para evitar que otras personas vean una determinada característica física, debemos prestar atención.
Evitar fotografías
Algunos adolescentes con TDC pueden evitar completamente las fotografías.
Otros hacen exactamente lo contrario:
se hacen decenas o centenares intentando conseguir una imagen en la que finalmente se vean «bien».
Pueden:
- borrar fotografías constantemente;
- ampliarlas;
- analizar pequeñas imperfecciones;
- utilizar filtros;
- modificar facciones.
La fotografía deja de ser un recuerdo.
Se convierte en una prueba.
Redes sociales e imagen corporal
Las redes sociales merecen un apartado propio, pero sin caer en la explicación simplista de:
«TikTok provoca dismorfia corporal».
No es tan sencillo.
La investigación muestra asociaciones entre determinadas formas de utilización de redes sociales, comparación corporal e insatisfacción con la imagen en adolescentes. (SciELO)
Las redes ofrecen además algo que generaciones anteriores no tenían:
comparación corporal durante prácticamente las 24 horas del día.
Y no siempre nos comparamos con cuerpos reales.
Puede haber:
- filtros;
- retoque;
- iluminación;
- poses;
- fotografías seleccionadas entre cien intentos.
El adolescente puede terminar comparando su cuerpo cotidiano con la mejor versión digital de los demás.
Es una competición bastante tramposa.
Pero las redes no explican por sí solas el trastorno.
Muchos adolescentes utilizan Instagram y TikTok sin desarrollar TDC.
Existe una vulnerabilidad individual y psicológica que también debemos comprender.
Filtros y la búsqueda de una cara diferente
Una situación cada vez más reconocible es:
el adolescente modifica su fotografía;
afina la nariz;
cambia mandíbula;
corrige piel;
agranda labios;
y termina prefiriendo claramente su versión filtrada.
El problema aparece cuando piensa:
«Así debería ser mi cara real».
La distancia entre su imagen digital y la real puede convertirse en una fuente creciente de insatisfacción.
Por eso conviene preguntar no sólo cuánto tiempo utiliza redes sociales, sino cómo las utiliza.
Dismorfia corporal y procedimientos estéticos
Algunos adolescentes empiezan a buscar soluciones:
- dermatología;
- ortodoncia;
- rellenos;
- rinoplastia;
- cirugía;
- tratamientos capilares;
- procedimientos estéticos.
Esto requiere prudencia.
Una intervención estética puede modificar una característica física.
Lo que no garantiza es modificar un trastorno dismórfico.
Puede ocurrir que después de corregir un supuesto defecto:
- continúe insatisfecho;
- aparezca otra preocupación;
- considere insuficiente el resultado;
- solicite otra intervención.
Por eso, ante una preocupación desproporcionada por un defecto mínimo, puede ser mucho más importante realizar primero una valoración psicológica o psiquiátrica.
Dismorfia muscular en adolescentes
En chicos —aunque no exclusivamente— puede aparecer una preocupación diferente:
«No estoy suficientemente musculado».
El adolescente puede entrenar intensamente y, pese a desarrollar una musculatura considerable, seguir percibiéndose:
- pequeño;
- débil;
- insuficientemente definido.
Puede aparecer:
- gimnasio compulsivo;
- dietas extremadamente rígidas;
- comprobaciones continuas;
- evitación de situaciones donde debe enseñar el cuerpo;
- preocupación permanente por masa muscular.
Esta presentación puede pasar desapercibida porque socialmente el entrenamiento intenso recibe con frecuencia elogios.
Pero el punto vuelve a ser el mismo:
¿existe libertad o existe obligación?
Dismorfia corporal y trastornos alimentarios: no son lo mismo
Esta diferenciación es especialmente importante por la posición de P50 dentro de nuestro silo.
P50 está relacionada con P46--P49, pero no debe competir con ellas.
La página general sobre trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes responde a búsquedas relacionadas con alimentación, restricción, atracones y purgas.
P50 responde a otra intención:
obsesión por un supuesto defecto corporal.
Puede haber relación.
Pero no son sinónimos.
Un adolescente con anorexia puede presentar una alteración grave de la imagen corporal.
Sin embargo, el diagnóstico de anorexia nerviosa en adolescentes gira fundamentalmente alrededor de restricción alimentaria, miedo a ganar peso y alteraciones relacionadas con peso y figura.
En TDC, la preocupación puede centrarse en una nariz, piel, pelo, dientes o cualquier otra parte corporal sin que exista necesariamente una alteración de la alimentación. El NHS también diferencia BDD de los trastornos alimentarios, aunque algunas preocupaciones corporales pueden solaparse. (Mersey Care NHS Foundation Trust)
Esta diferenciación es fundamental para que Google y el lector entiendan qué resuelve cada URL.
Dismorfia corporal, ansiedad y obsesiones
El TDC puede tener características que recuerdan a un trastorno obsesivo.
Existe:
preocupación → ansiedad → comprobación → alivio breve → nueva preocupación.
Por ejemplo:
«Mi nariz está torcida».
Se mira.
Comprueba.
Pregunta.
Recibe tranquilidad.
Se calma.
Diez minutos después vuelve a pensar:
«Pero quizá no me lo dicen porque no quieren hacerme daño».
Y comienza otra vez.
NICE trata TDC y TOC dentro de la misma guía precisamente por esta proximidad clínica y recomienda terapia cognitivo-conductual con exposición y prevención de respuesta como intervención central. (Nice)
Dismorfia corporal y depresión
Un adolescente que pasa horas pensando:
«Soy horrible».
puede terminar desarrollando:
- aislamiento;
- baja autoestima;
- desesperanza;
- tristeza;
- abandono de actividades.
Y también puede ocurrir que una depresión previa aumente:
- autocrítica;
- comparación;
- insatisfacción.
Por eso una buena evaluación no debería preguntar únicamente por el físico.
Hay que estudiar también el estado emocional general.
¿Existe riesgo de autolesiones o suicidio?
Sí puede existir, y éste es uno de los motivos por los que el TDC no debe banalizarse como simple vanidad.
Cuando el sufrimiento es intenso pueden aparecer:
- aislamiento extremo;
- depresión;
- autolesiones;
- pensamientos suicidas.
El TDC puede producir un deterioro considerable y la evaluación debe explorar de forma sensible el sufrimiento y el riesgo. (Nice)
Por tanto, si un adolescente afirma:
«No puedo vivir con esta cara».
«Soy monstruoso».
«No quiero salir nunca más».
«Preferiría no estar aquí».
no debemos contestar simplemente:
«Pero si eres guapísimo».
Hay que preguntar directamente cómo se siente y si ha pensado en hacerse daño.
¿Cómo se diagnostica la dismorfia corporal?
El diagnóstico es clínico.
No existe:
- analítica;
- resonancia;
- fotografía;
- valoración estética;
que diagnostique un TDC.
Necesitamos valorar:
- qué característica le preocupa;
- desde cuándo;
- cuánto tiempo piensa en ella;
- cuánto sufrimiento produce;
- comportamientos repetitivos;
- evitación;
- repercusión escolar;
- repercusión social;
- ansiedad;
- depresión;
- riesgo suicida;
- alimentación;
- ejercicio.
También debemos diferenciarlo de otras condiciones.
Diagnóstico diferencial
Inseguridad corporal propia de la adolescencia
Es muy frecuente y no siempre requiere tratamiento.
Trastornos de la conducta alimentaria
Cuando la preocupación está especialmente centrada en peso, figura y alimentación, debemos evaluar un TCA. (Mersey Care NHS Foundation Trust)
TOC
Pueden existir obsesiones y rituales parecidos, pero el contenido principal del TDC es la apariencia.
Ansiedad social
Un adolescente puede temer que los demás lo juzguen sin presentar una preocupación específica y obsesiva por un supuesto defecto.
Depresión
Puede producir una visión muy negativa de uno mismo, incluida la apariencia.
Una buena evaluación intenta entender qué mecanismo domina el problema.
¿Cómo hablar con un adolescente obsesionado con su físico?
No entrar permanentemente en el debate sobre si es feo
Los padres pueden pasar meses respondiendo:
«No tienes la nariz grande».
«Tu piel está perfectamente».
«Eres guapísima».
El problema es que el alivio suele durar poco.
Una alternativa puede ser:
«Veo que esto te hace sufrir mucho y me preocupa cuánto tiempo estás dedicándole».
Estamos trasladando la conversación del aspecto al sufrimiento.
Evitar burlas
Comentarios como:
«Qué exagerado eres».
«Tienes una obsesión absurda».
pueden aumentar vergüenza y reducir la probabilidad de que vuelva a hablar.
No alimentar las comprobaciones
Responder veinte veces al día a:
«¿Se me nota?»
puede mantener involuntariamente el ciclo de reaseguración.
Dentro de una intervención psicológica puede ser necesario aprender progresivamente a reducir estas comprobaciones.
Tratamiento de la dismorfia corporal en adolescentes
La buena noticia es que el TDC tiene tratamiento. (nhs.uk)
Terapia cognitivo-conductual
La terapia cognitivo-conductual constituye el tratamiento psicológico de referencia.
Puede trabajar:
- pensamientos sobre apariencia;
- comparación;
- comprobación;
- evitación;
- búsqueda de tranquilización;
- rituales.
NICE recomienda en niños y jóvenes con TDC tratamiento cognitivo-conductual adaptado a la edad, incluyendo exposición y prevención de respuesta e implicación familiar cuando corresponde. (Nice)
Exposición y prevención de respuesta
Puede significar progresivamente aprender a:
- salir sin comprobar veinte veces el espejo;
- reducir el camuflaje;
- tolerar una fotografía;
- disminuir comparaciones;
- no pedir continuamente confirmación.
No se trata de obligar al adolescente de repente a enfrentarse a aquello que más teme.
Se hace de forma gradual y terapéutica.
Trabajo con la familia
Los padres pueden aprender a:
- validar sufrimiento sin validar el supuesto defecto;
- reducir tranquilización repetitiva;
- no colaborar con rituales;
- favorecer recuperación de actividades.
¿Se utilizan medicamentos?
En algunos adolescentes con síntomas moderados o graves pueden considerarse ISRS dentro de un tratamiento especializado.
NICE contempla su utilización en determinados niños y jóvenes con TDC, especialmente cuando existe deterioro importante o una respuesta insuficiente a tratamiento psicológico, siempre dentro de una valoración especializada. (Nice)
Pero ésta no es una página sobre farmacología.
El tratamiento no consiste simplemente en administrar un medicamento para que deje de preocuparse por su nariz.
Necesitamos trabajar el mecanismo completo.
Qué pueden hacer los padres
Fijarse en el funcionamiento, no sólo en las quejas
Pregúntese:
- ¿ha dejado de salir?;
- ¿falta a clase?;
- ¿tarda horas en prepararse?;
- ¿evita fotografías?;
- ¿deja actividades?;
- ¿pide tranquilización constantemente?
Esos datos suelen ser más importantes que decidir objetivamente si su nariz es grande o pequeña.
No ridiculizar
Para nosotros puede parecer una preocupación insignificante.
Para el adolescente puede ser absolutamente dominante.
Observar redes sociales
No se trata necesariamente de prohibirlas.
Pero interesa saber:
- cuánto tiempo dedica;
- a quién sigue;
- cuánto se compara;
- cuántos filtros utiliza;
- cómo se siente después.
Cuidado con las soluciones estéticas inmediatas
Antes de iniciar una cadena de procedimientos para intentar corregir un defecto mínimo, merece la pena valorar si existe un problema psicológico de fondo.
¿Cuándo conviene consultar?
Conviene solicitar ayuda cuando:
- piensa durante mucho tiempo en un supuesto defecto;
- comprueba constantemente;
- evita espejos;
- se compara continuamente;
- abandona actividades;
- evita salir;
- existe deterioro escolar;
- busca procedimientos estéticos repetidamente;
- presenta ansiedad o depresión;
- existen autolesiones;
- la familia no consigue reducir el sufrimiento.
Una evaluación de psiquiatría del adolescente puede ayudar a diferenciar una inseguridad normal, TDC, ansiedad, depresión o un trastorno alimentario.
Cuando se necesita evaluación clínica presencial puede realizarse una consulta con un psiquiatra de adolescentes en Marbella.
¿Cuándo es urgente?
El hecho de preocuparse excesivamente por el aspecto no constituye por sí mismo una emergencia.
La situación cambia cuando aparecen:
- ideas suicidas;
- intento de suicidio;
- autolesiones graves;
- aislamiento extremo asociado a grave deterioro;
- incapacidad para garantizar la seguridad.
En estas circunstancias puede ser necesaria una valoración psiquiátrica urgente.
Preguntas frecuentes sobre dismorfia corporal en adolescentes
¿Es normal que un adolescente no esté contento con su cuerpo?
Sí. Determinada inseguridad corporal es frecuente. Preocupa cuando ocupa una cantidad excesiva de tiempo, provoca conductas repetitivas y deteriora estudios, relaciones o vida cotidiana.
¿Cómo sé si mi hija tiene dismorfia corporal?
Fíjese menos en si el defecto «existe» y más en: cuánto piensa en él; cuánto comprueba; cuánto evita; cuánto sufrimiento produce.
¿La dismorfia corporal es lo mismo que tener baja autoestima?
No. La baja autoestima puede coexistir, pero TDC implica una preocupación específica e intensa por la apariencia y comportamientos repetitivos asociados.
¿Es lo mismo que anorexia?
No. La anorexia nerviosa en adolescentes implica alteraciones relacionadas fundamentalmente con alimentación, peso y miedo a engordar. En TDC el supuesto defecto puede ser cualquier característica física.
¿Puede un chico tener dismorfia corporal?
Sí. El TDC afecta a ambos sexos. En algunos chicos puede aparecer una preocupación especialmente marcada por musculatura o tamaño corporal. (nhs.uk)
¿Las redes sociales pueden empeorarla?
La comparación repetitiva y la exposición a imágenes seleccionadas o modificadas pueden contribuir a la insatisfacción corporal, aunque no explican por sí solas el trastorno. (SciELO)
¿Debo decirle constantemente que es guapo?
Puede proporcionar alivio temporal, pero cuando existe TDC la tranquilización repetitiva puede formar parte del ciclo de comprobación. Es preferible validar el sufrimiento y trabajar el problema.
¿Una cirugía estética puede solucionar la dismorfia?
Modificar una característica física no garantiza resolver el mecanismo psicológico del TDC. Cuando la preocupación parece claramente desproporcionada conviene realizar una valoración de salud mental antes de asumir que la solución es exclusivamente estética.
¿Se cura?
Los síntomas pueden mejorar significativamente con tratamiento. La terapia cognitivo-conductual es una de las intervenciones principales. (nhs.uk)
¿Cuándo debería acudir a un psiquiatra?
Cuando existe: deterioro importante; depresión; aislamiento; sospecha de otro trastorno; riesgo autolesivo; dudas diagnósticas; posible necesidad farmacológica. ## Dismorfia corporal en adolescentes: el problema no está simplemente en el espejo Cuando una familia escucha veinte veces: «Tengo una nariz horrible», el impulso natural es responder: «No es verdad». Y desde fuera parece perfectamente lógico. Pero en el trastorno dismórfico corporal el problema no suele resolverse demostrando objetivamente que la nariz es normal. Porque el problema no está simplemente en la nariz. Está en el mecanismo mediante el cual el adolescente: observa; compara; comprueba; interpreta; evita; busca confirmación; y vuelve a empezar. Después de muchos años trabajando con adolescentes, intento no entrar inmediatamente en la discusión sobre quién tiene razón delante del espejo. Me interesa bastante más preguntar: ¿Qué cosas has dejado de hacer por esto? ¿Has dejado de ir a la piscina? ¿Evitas fotografías? ¿Te cuesta mirar a otras personas? ¿Llegas tarde a clase? ¿No quieres salir? ¿Pasas horas pensando en ello? Ésas son preguntas mucho más clínicas. Porque un adolescente puede no estar encantado con su nariz y encontrarse perfectamente bien. Otro puede tener exactamente la misma nariz y haber reducido toda su vida para evitar que alguien la mire. Ahí está el problema. El objetivo del tratamiento tampoco consiste necesariamente en conseguir que un adolescente piense: «Soy físicamente perfecto». Nadie necesita eso. Queremos algo más realista y mucho más saludable: que pueda vivir sin tener que examinar, comparar, esconder y corregir continuamente su cuerpo. Que pueda mirarse al espejo y después continuar con su día. Que una fotografía sea una fotografía. Que una imperfección no determine su valor. Que vuelva a salir. Que vuelva a estudiar. Que vuelva a relacionarse. En definitiva: que su cuerpo vuelva a ser el lugar desde el que vive y no el problema alrededor del cual organiza toda su vida.
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Sobre el autor
¿Un «defecto» decide su vida social?
La dismorfia se trata desde la percepción, no desde el quirófano. Valoración en Marbella y online.
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