Secretaría · L-V 10h–19h · 672 472 847 · Teléfono y WhatsAppFuera de horario y fin de semana · 638 073 131 · Solo WhatsApp
Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

La caída empieza en el botiquín

Psicofármacos y caídas: la pregunta que nadie hace después del golpe

La caída es un evento centinela — y uno de sus culpables más corregibles está en el cajón de las medicinas. La cadena caída-fractura-dependencia se corta por el eslabón farmacológico.

Col. 29-8805+25 años de experienciaDomicilio y residenciasOnline toda EspañaEspañol e inglés
En esta página · 9 apartados
Cada caída de una persona mayor debería disparar una pregunta que casi nunca se hace: ¿qué estaba tomando? La medicina llama a la caída «evento centinela» — el aviso de que algo falla — y uno de los algos más frecuentes y más corregibles está en el cajón de las medicinas: los psicofármacos multiplican el riesgo de caer, la caída del mayor multiplica el riesgo de fractura, y la fractura de cadera es de los acontecimientos que más vidas cambian —y acortan— en la vejez. Esta cadena se puede cortar por el eslabón farmacológico. De eso va esta página.
Guía clínica para toda España Los fármacos que tiran al · Qué hacer tras una caída · El equilibrio · Cuándo consultar

Los fármacos que tiran al suelo

  • Benzodiacepinas e hipnóticos (lorazepam, lormetazepam, zolpidem…): los números uno — sedación residual, equilibrio afectado, reflejos lentos. El viaje al baño de las 4 de la madrugada con la pastilla de las 23h en el cuerpo es el escenario clásico de la fractura de cadera. Su expediente completo está en la página de benzodiacepinas en mayores.
  • Antipsicóticos: sedación, hipotensión y parkinsonismo — triple vía hacia el suelo, más aún en la demencia (su página explica el balance).
  • Antidepresivos: también suman — sobre todo al inicio, por mareo e hipotensión; menos que los anteriores, pero en un paciente frágil cuenta, y se vigila (la página de antidepresivos en mayores detalla el cómo). Ojo especial a los tricíclicos antiguos.
  • Opioides y antiepilépticos usados para el dolor: sedación y inestabilidad.
  • Anticolinérgicos y antihistamínicos — incluidos los «inofensivos» del mareo y la alergia: confusión y visión borrosa.
  • Y los cómplices no psiquiátricos: antihipertensivos y diuréticos (la tensión que se desploma al levantarse), antidiabéticos (hipoglucemias). La cuenta que importa no es la de cada fármaco: es la suma sedante de la lista entera.

Qué hacer tras una caída — el protocolo sensato

Primero, no normalizar: «tropezó» es la explicación oficial de miles de caídas farmacológicas. Segundo, la revisión completa de la medicación con ojos de caída: qué seda, qué baja la tensión, qué se acumuló — es el núcleo de la revisión de polifarmacia, y tras una caída debería ser automática. Tercero, retirar o reducir con método lo prescindible — gradualmente, nunca en seco, con la pauta de la página de cómo retirar medicación. Y cuarto, lo no farmacológico que multiplica el efecto: fuerza y equilibrio (el ejercicio es el antídoto con más evidencia), vista revisada, calzado, luces nocturnas, y atención al miedo a caer — el círculo ansioso que encoge la vida tras el susto, descrito en la página de ansiedad en mayores, y que también se trata.

El equilibrio de la balanza

Esta página no dice «fuera todos los psicofármacos»: la depresión sin tratar también mata, y hay tratamientos irrenunciables. Dice otra cosa: cada fármaco sedante en un mayor debe pagar su alquiler — indicación viva, dosis mínima, beneficio que compense su riesgo de caída. El que no lo paga, sobra. Esa contabilidad, fármaco a fármaco, es trabajo médico — y de los más rentables en salud que existen: pocas intervenciones previenen más fracturas que una lista de medicación bien podada.

La anatomía de la caída farmacológica: los cuatro mecanismos

«Le dan mareos las pastillas» es la versión resumida. La versión útil — la que permite detectar y prevenir — distingue los cuatro caminos por los que un fármaco lleva al suelo, porque cada uno tiene su señal y su contramedida.

  • 1 · La sedación residual. El fármaco de la noche que sigue trabajando por la mañana: reflejos lentos, atención dormida, el pie que no llega a tiempo al escalón. Señal en casa: las mañanas torpes y las cabezadas diurnas.
  • 2 · La hipotensión ortostática — el mareo al levantarse. Varios psicofármacos (y muchos cardiológicos) amortiguan el reflejo que sube la tensión al ponerse de pie: la sangre tarda en llegar arriba, y esos segundos de vahído son exactamente donde ocurre la caída. Señal en casa: se marea al levantarse de la cama o del sillón, «se le va la cabeza» al incorporarse. Hay una comprobación sencilla que hacemos en consulta — tensión tumbado y tensión al minuto de estar de pie — que pone número a lo que la familia describe; si esto le suena, pídala.
  • 3 · El parkinsonismo farmacológico. Algunos fármacos — antipsicóticos sobre todo, incluidos algunos usados «para el mareo» o «para el estómago» — rigidizan y acortan el paso sin que nadie lo conecte con la receta. Señal: camina «como un robot», pasos cortos, menos braceo, alguna congelación en los giros.
  • 4 · La niebla anticolinérgica. La carga acumulada de fármacos con efecto anticolinérgico — sedantes «suaves», antihistamínicos, algunos de vejiga o de mareo — nubla la atención y la visión de cerca: no es que fallen las piernas, es que el piloto va con niebla. Señal: confusión ligera, boca seca, estreñimiento, visión borrosa — el paquete completo está en medicamentos que empeoran la memoria.

Y la aritmética que lo agrava todo: estos mecanismos no se suman — se multiplican. Dos sedantes suaves no hacen «el doble» de riesgo: hacen bastante más, porque cada uno amplifica al otro y recorta el margen que la edad ya recortó. Por eso la revisión no mira fármaco a fármaco en solitario: mira la carga total — y por eso retirar un solo fármaco bien elegido puede bajar el riesgo más de lo que su modesta dosis sugería.

El mapa horario del riesgo: cuándo se cae — y qué hacer en cada franja

Las caídas farmacológicas no se reparten al azar por el día: se concentran en tres franjas que se pueden proteger una a una.

La madrugada: el viaje al baño

La franja reina, y la página ya la nombra: sedante en sangre + oscuridad + prisa por llegar + suelo frío. Contramedidas: luz de sensor que ilumine sola el camino al baño (la mejor inversión de este capítulo), el orinal o cuña cuando el baño queda lejos, despejar la ruta de alfombras y cables, y revisar con el médico la hora y la necesidad de cada sedante nocturno — a veces el mismo efecto se consigue con menos residuo en la madrugada.

La primera hora de la mañana

El fármaco residual más la tensión matinal más el ayuno: el cóctel del vahído al incorporarse. Contramedida estrella: levantarse en dos tiempos — sentarse al borde de la cama, contar despacio hasta treinta o sesenta moviendo los pies, y solo entonces ponerse de pie con apoyo. Es gratis, funciona, y cuesta semanas convertirlo en hábito: la familia puede ayudar recordándolo hasta que salga solo. Añadir: desayunar antes de la ducha (la ducha caliente en ayunas baja la tensión), y asiento en la ducha si hay antecedente de vahídos.

Después de comer

La menos conocida: en muchos mayores la tensión cae tras las comidas — la hipotensión postprandial — y si encima la pauta concentra fármacos en el almuerzo, la sobremesa se vuelve terreno resbaladizo. Contramedidas: la siesta o el reposo sentado tras la comida principal antes de ponerse en marcha, levantarse también en dos tiempos, e hidratarse — la deshidratación leve del verano multiplica todo este capítulo.

Lo que veo en consulta. «Cuando una familia me cuenta una caída, la primera pregunta es a qué hora fue. “A las cinco de la mañana, yendo al baño” o “al levantarse de la siesta” no son detalles: son media explicación — y señalan la contramedida antes incluso de abrir la bolsa de las medicinas.»

Después de la caída grande: que la primera no traiga la segunda

La caída con fractura — la de cadera sobre todo — es de los momentos que más vidas cambian en la vejez. Y tiene una propiedad que la familia debe conocer: quien ya se ha caído es quien más probablemente volverá a caerse — salvo que la primera caída se convierta en lo que debe ser: una auditoría completa.

  • La revisión farmacológica post-caída debería ser automática — y con frecuencia no ocurre: el hospital arregla el hueso, la rehabilitación recupera el paso, y la lista de medicación que contribuyó a la caída vuelve a casa intacta. Si nadie la ha revisado tras la fractura, esa es la primera cita pendiente — con la bolsa entera, como pide esta página.
  • El alta hospitalaria es un momento de riesgo farmacológico puro. Durante el ingreso, la lista cambia — se añaden analgésicos y sedantes, se suspenden cosas, se sustituyen marcas — y el papel del alta no siempre lo aclara todo. La conciliación — sentarse a comparar la lista de antes con la de después, y entender cada diferencia — evita los duplicados y los huérfanos que nacen exactamente ahí. Es una gestión que hago de rutina cuando el paciente sale de un ingreso: traiga las dos listas.
  • Los analgésicos de la fractura necesitan fecha de revisión. Los opioides que el dolor agudo justificó plenamente son, semanas después, un sedante más en la aritmética de las caídas — el fármaco que sobrevive a su motivo, una vez más. Ni retirarlos en seco ni dejarlos por inercia: revisión con calendario.
  • Y el miedo a caer se trata como lo que es: parte de la lesión. La página lo menciona y aquí va la consecuencia práctica: si tras la fractura la persona se mueve cada vez menos «por si acaso», ese círculo — menos movimiento, menos músculo, más riesgo real — deshace en meses lo que la cirugía arregló. La rehabilitación física y el abordaje del miedo van juntos, y pedir ayuda para el segundo es tan legítimo como para el primero.

La pregunta que la familia debe llevarse de esta sección — para el alta, para la revisión, para la consulta: «de esta lista, ¿qué puede tirarle al suelo otra vez — y qué hacemos con ello?». Es una sola pregunta, cabe en cualquier consulta, y pone en marcha todo lo demás.

Cuándo consultar

Tras cualquier caída — con o sin fractura — si nadie ha revisado aún la medicación completa; si su familiar toma dos o más sedantes y camina inseguro; si hay mareo al levantarse o somnolencia diurna; o si el miedo a caer está encogiendo su vida. Traiga la bolsa entera de medicinas: la respuesta suele estar dentro.

Preguntas frecuentes

Dice que solo tropezó, ¿hay que darle importancia?

«Tropezó» es la explicación oficial de miles de caídas farmacológicas. Toda caída de un mayor merece dos revisiones: la física (vista, fuerza, equilibrio, calzado, casa) y la de la lista de medicación — qué seda, qué baja la tensión al levantarse, qué se acumula. Normalizar la primera caída es citarse con la segunda.

¿Qué fármacos aumentan más el riesgo de caerse?

Benzodiacepinas e hipnóticos a la cabeza, antipsicóticos (sedación, hipotensión y parkinsonismo), opioides, antidepresivos sobre todo al inicio, anticolinérgicos y antihistamínicos — más los cómplices no psiquiátricos: antihipertensivos, diuréticos y antidiabéticos. Y más que ningún fármaco aislado: la suma sedante de la lista entera.

¿Entonces le quitamos la medicación para que no se caiga?

No en bloque y nunca en seco: la depresión sin tratar también mata, y hay tratamientos irrenunciables. La regla es otra: cada fármaco sedante debe pagar su alquiler — indicación viva, dosis mínima, beneficio que compense el riesgo. El que no lo paga se retira con método y gradualmente; el que lo paga, se queda vigilado.

¿Cómo puedo saber si sus mareos son de la tensión o de las pastillas?

Muchas veces son las dos cosas juntas, y hay pistas según el mecanismo: el mareo al levantarse de la cama o del sillón apunta a hipotensión ortostática — el reflejo que sube la tensión al ponerse de pie, amortiguado por varios fármacos —; las mañanas torpes con cabezadas diurnas, a sedación residual; el caminar «como un robot» con pasos cortos, a parkinsonismo farmacológico; y la confusión ligera con boca seca y visión borrosa, a carga anticolinérgica. En consulta hay una comprobación sencilla — tensión tumbado y al minuto de pie — que pone número a lo que la familia describe.

¿Por qué se cae siempre de madrugada o al levantarse?

Porque el riesgo farmacológico tiene horario: la madrugada junta el sedante en sangre, la oscuridad y la prisa del baño; la primera hora de la mañana suma el fármaco residual, la tensión matinal y el ayuno; y la sobremesa añade la hipotensión postprandial. Cada franja tiene su contramedida: luz de sensor camino al baño y orinal si queda lejos; levantarse en dos tiempos — sentarse al borde, contar hasta treinta moviendo los pies, y de pie con apoyo —; y reposo tras la comida principal antes de ponerse en marcha. La hora de la caída es media explicación.

Tuvo una fractura de cadera hace dos meses y nadie ha tocado su medicación. ¿Es normal?

Es frecuente, y es justo lo que hay que corregir: el hospital arregla el hueso y la rehabilitación recupera el paso, pero la lista que contribuyó a la caída suele volver a casa intacta — y quien ya se ha caído es quien más probablemente volverá a caerse. La revisión farmacológica post-caída debería ser automática: pida esa cita con la bolsa entera, incluyendo la comparación de la lista de antes del ingreso con la de después (ahí nacen duplicados y huérfanos) y la fecha de revisión de los analgésicos de la fractura, que semanas después son un sedante más.

¿Qué le pregunto al médico para prevenir la próxima caída?

Una sola pregunta pone en marcha todo lo demás: «de esta lista, ¿qué puede tirarle al suelo otra vez — y qué hacemos con ello?». Detrás vienen las concretas: qué seda y puede reducirse o adelantarse de hora, qué baja la tensión al levantarse, qué suma carga anticolinérgica, y qué analgésico de la fractura necesita ya fecha de salida. Recuerde que los sedantes se multiplican entre sí, no se suman — retirar uno bien elegido baja el riesgo más de lo que su dosis sugiere — y que la revisión se hace con la bolsa entera delante, incluido lo de sin receta.

Más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende a personas mayores y trabaja con sus familias según las necesidades de cada situación. En consulta separo lo que es envejecer de lo que es enfermedad tratable, reviso la medicación completa y trabajo con la familia, porque en esta etapa el tratamiento nunca depende de una sola persona.

Escribo con regularidad sobre salud mental y envejecimiento, y publico guías dirigidas a familias y cuidadores.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Esta guía tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración clínica individualizada.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Fines divulgativos; no sustituye la valoración clínica individualizada.

Guías relacionadas

Consulta presencial y online. Atiendo en consulta en Marbella (Málaga) y online para toda España y para residentes en el extranjero, en español e inglés. Si su caso necesita una valoración completa, con tiempo, o una segunda opinión, aquí tiene la información sobre psiquiatría para personas mayores en Marbella, con atención también en domicilio y en residencias.

Contacto y consulta

Primera valoración de 90 minutos, presencial, a domicilio, en residencias u online. Consulta privada, sin aseguradoras.

Llamar: 672 472 847 WhatsApp