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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

La que se puede frenar

Demencia vascular: la que se construye por el riego — y la que más se puede frenar

Su motor no es un misterio: es la salud de los vasos que riegan el cerebro. Entenderla cambia el cuidado de quien la tiene — y lo que los hijos pueden hacer por no repetir la historia.

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Es la segunda causa de demencia, la más entrelazada con las demás y, sobre todo, la más prevenible — porque su motor no es un misterio bioquímico sino algo que la medicina sabe tratar desde hace décadas: la salud de los vasos que riegan el cerebro. Entenderla cambia dos cosas: cómo se cuida a quien ya la tiene, y cuánto pueden hacer los hijos —que comparten factores de riesgo— por no repetir la historia.
Guía clínica para toda España Qué es la demencia · Cómo se reconoce · La realidad más común · Cómo se diagnostica · Qué se puede hacer · Para los hijos

Qué es la demencia vascular

Es el deterioro cognitivo producido por el daño acumulado del riego cerebral: infartos cerebrales grandes o pequeños, hemorragias, y — el mecanismo más frecuente y silencioso — la enfermedad de pequeño vaso: el estrechamiento y daño difuso de las arteriolas profundas que van asfixiando lentamente la sustancia blanca, los «cables» que conectan unas regiones cerebrales con otras. Por eso puede aparecer tras un ictus evidente — o sin ningún ictus conocido, construida a base de lesiones minúsculas que solo se ven en la resonancia.

Cómo se reconoce: un perfil distinto al Alzheimer

La sorpresa habitual de las familias es que «la memoria no está tan mal» — y es cierto: el perfil vascular clásico daña antes otras cosas:

  • Lentitud mental: procesar, responder, encontrar la palabra — todo va más despacio, como con un lastre.
  • Fallo ejecutivo: planificar, organizar, cambiar de tarea, resolver imprevistos — la comida de Navidad se vuelve imposible antes que el nombre de los nietos.
  • Apatía marcada — de las más intensas de todas las demencias, y fácil de confundir con depresión.
  • Alteración de la marcha precoz: pasos cortos, inestabilidad, caídas — un dato que en el Alzheimer inicial no suele estar.
  • Urgencia urinaria temprana, labilidad emocional (llanto o risa fáciles y desproporcionados), y ánimo deprimido — la depresión vascular es un cuadro propio, resistente si no se aborda el fondo.

La evolución también firma: más que el declive suave y continuo del Alzheimer, la vascular tiende a avanzar a escalones — empeoramientos bruscos (cada nuevo evento vascular) seguidos de mesetas —, aunque la forma de pequeño vaso puede ser también gradual. Y una advertencia: cualquier empeoramiento brusco merece descartar antes un delirium, que en estos pacientes es especialmente frecuente.

La realidad más común: demencia mixta

En el cerebro de la mayoría de los mayores con demencia conviven las dos patologías — la degenerativa del Alzheimer y la vascular — sumando daño por vías distintas. Esta convivencia, la demencia mixta, es probablemente la forma más frecuente en edades avanzadas, y tiene una lectura esperanzadora: aunque el componente degenerativo no se pueda frenar del todo, el componente vascular sí — y frenarlo aplana la pendiente del conjunto.

Cómo se diagnostica

Con el mismo proceso serio de toda demencia — historia doble, exploración cognitiva completa, analítica, revisión de fármacos — más dos piezas específicas: la neuroimagen, que muestra los infartos y el daño de sustancia blanca, y el mapa vascular del paciente: tensión, colesterol, glucosa, corazón (la fibrilación auricular importa mucho), tabaco, apnea del sueño. La correlación entre lo que se ve en la imagen y lo que falla en la clínica es lo que permite atribuir — y hasta qué punto — el deterioro a la vía vascular. El panorama general de tipos está en la guía de demencias: síntomas, tipos y fases.

Qué se puede hacer — que es más que en ninguna otra

  • Frenar el daño: control estricto de tensión, colesterol, glucosa y peso; antiagregación o anticoagulación cuando el cardiólogo o el neurólogo la indican; tabaco a cero; tratar la apnea del sueño. Cada evento vascular evitado es un escalón que no se baja — aquí la prevención secundaria es, literalmente, el tratamiento de la demencia.
  • Tratar lo tratable del cuadro: la depresión y la apatía (con matices — la apatía vascular responde a estrategias distintas que la tristeza), la labilidad emocional, el insomnio.
  • Los fármacos específicos del Alzheimer no tienen aquí indicación establecida en la forma vascular pura; en la demencia mixta, en cambio, pueden aportar por su componente degenerativo — otra razón por la que afinar el diagnóstico importa (los detalles, en donepezilo, rivastigmina y memantina).
  • Rehabilitar: fisioterapia de la marcha y prevención de caídas, estimulación cognitiva, estructura y actividad — la apatía se combate con andamiaje externo, no con reproches.
  • Revisar la medicación entera: estos pacientes acumulan prescriptores y fármacos como pocos, con los riesgos descritos en la guía de medicación en personas mayores.

Para los hijos: el mensaje incómodo y útil

La demencia vascular de un padre es también información sobre los factores de la familia. Los hijos de estos pacientes tienen, en la mediana edad, la mejor razón posible para tomarse en serio su tensión, su colesterol y su forma física: son exactamente los factores que la comisión Lancet señala como modificables, y están desarrollados en la página de cómo prevenir la demencia. Pocas veces la prevención tiene un rostro tan concreto.

Las dos caras de la demencia vascular

Bajo el mismo nombre conviven dos historias clínicas muy distintas, y saber cuál de las dos es la de su familiar cambia lo que conviene esperar y vigilar.

Tras un ictus (gran vaso)Enfermedad de pequeño vaso
Cómo empiezaCon fecha: «desde el ictus de marzo no volvió a ser el mismo». El escalón se puede señalar en el calendario.Sin fecha: un goteo de pequeños infartos silenciosos que nadie vio. La familia no sabe decir cuándo empezó.
Cómo avanzaA escalones: bajones bruscos con mesetas largas entre medias.Como una pendiente suave y continua que se confunde fácilmente con el Alzheimer o con «la edad».
Qué se nota primeroDepende de la zona del ictus: lenguaje, un lado del cuerpo, la visión… más el cambio cognitivo.Lentitud para pensar, pérdida de iniciativa, marcha a pasos cortos, urgencia para orinar. La memoria, al principio, aguanta.
La resonanciaMuestra el infarto grande que explica el cambio.Muestra «focos de sustancia blanca» o «leucoaraiosis» — palabras que asustan en el informe y que conviene que alguien traduzca.
El riesgo a vigilarEl siguiente ictus: la prevención secundaria es el tratamiento.El deterioro lento por tensión y diabetes mal controladas durante años.

La traducción práctica: en la primera forma, la pregunta central es «¿cómo evitamos el siguiente escalón?». En la segunda, «¿cómo frenamos la pendiente?». Las respuestas se parecen —control vascular estricto—, pero el calendario de vigilancia y las expectativas de la familia son distintos.

Muchos pacientes reales combinan ambas, y una parte añade además cambios de Alzheimer: esa mezcla tiene página propia en la guía de demencia mixta, que explica por qué a partir de cierta edad lo mixto es la norma y no la excepción.

La demencia que no empieza por la memoria

El guion mental que casi todos tenemos de una demencia —olvidos que van a más— corresponde al Alzheimer. La vascular sigue otro guion, y por eso pasa desapercibida o se atribuye a la edad, al carácter o a la tristeza.

Lo que de verdad falla primero

  • La velocidad. Piensa bien, pero despacio. Contesta bien, pero tarde. La conversación rápida de una comida familiar le deja fuera, no porque no entienda sino porque el tren pasa antes de que arranque.
  • La iniciativa. El paciente vascular no olvida a dónde iba: tarda en arrancar a ir. Puede pasar la mañana en el sillón, no por tristeza, sino porque el motor de arranque —la función ejecutiva— es justo lo que la enfermedad daña.
  • La organización. Planificar una comida, resolver un imprevisto, seguir los pasos de un trámite: tareas de varias piezas que antes salían solas y ahora se atascan.
  • La marcha. Pasos más cortos, giros inseguros, como si caminara «con miedo». En la enfermedad de pequeño vaso, las piernas y la cabeza fallan por el mismo motivo, y las caídas llegan pronto.
  • El control de la orina. Urgencia y escapes relativamente tempranos, que en el Alzheimer suelen ser tardíos.

La risa y el llanto que no vienen a cuento

Hay un síntoma vascular que desconcierta especialmente: la labilidad emocional — llorar o reír de forma brusca, desproporcionada, a veces sin motivo aparente, y parar igual de rápido. La familia lo interpreta como sufrimiento o como burla, y no es ninguna de las dos cosas: es un fallo del control cerebral de la expresión emocional. Saberlo cambia la reacción en casa: no hay que consolar un llanto de dos minutos como si fuera una depresión ni ofenderse por una risa fuera de lugar.

Lo que veo en consulta. «La frase que más veces me trae una demencia vascular no habla de memoria. Es alguna variante de: “mi padre está apagado, lento, como sin ganas — pensábamos que era depresión”. A veces lo es. Pero cuando la lentitud afecta igual al cuerpo que al ánimo, y la marcha se ha acortado, la tensión de esos últimos diez años empieza a contar otra historia.»

El ánimo, además, juega doble papel aquí: la depresión es frecuentísima tras un ictus y puede confundirse con la propia demencia o agravarla. Ese cuadro tiene su guía específica en depresión tras ictus — y tratarlo merece siempre la pena, haya o no deterioro debajo.

La demencia que más se puede frenar

Si hay que quedarse con una sola idea de toda esta página, es esta: en la demencia vascular, el tratamiento principal no es una pastilla para la memoria — es impedir el siguiente daño. Y eso está, en buena parte, al alcance.

FrenteQué se hacePor qué importa tanto
Tensión arterialControl estricto y sostenido, con cifras pactadas con su médico y medición en casa.Es el factor número uno del daño de pequeño vaso. La consulta de la tensión es, aquí, también la consulta de la memoria.
El pulsoDetectar y tratar la fibrilación auricular; anticoagular cuando está indicada.La arritmia silenciosa es una fábrica de émbolos: cada uno puede ser el siguiente escalón.
Azúcar y colesterolControl de la diabetes y del colesterol según indicación médica.Dañan la pared de los vasos pequeños año tras año, en silencio.
Tabaco y alcoholDejar el tabaco a cualquier edad; revisar el alcohol.Dejar de fumar frena el daño vascular también a los 75 — nunca es tarde para que cuente.
Cuerpo en marchaCaminar a diario, trabajar fuerza y equilibrio, fisioterapia tras cada escalón.Protege los vasos, la marcha y el ánimo a la vez; y cada caída evitada es un ingreso evitado.

¿Y los fármacos «para la memoria»?

Los medicamentos desarrollados para el Alzheimer tienen aquí un papel mucho más modesto: en la demencia vascular pura su beneficio es dudoso, y suelen reservarse para cuando se sospecha componente mixto. Desconfíe de cualquier promesa de frenar esta enfermedad con un fármaco de memoria: lo que la frena de verdad es la lista de arriba, que tiene menos glamur y más evidencia.

Qué puede hacer esta misma semana: apuntar la tensión en casa tres días (mañana y noche) y llevarla a su médico · repasar que toma lo que tiene pautado, y que nadie lo ha ido dejando «porque ya está mayor» · tomarse el pulso — si lo nota irregular, consúltelo pronto · y una caminata diaria, aunque sea corta, con calzado que sujete. Ninguna de las cuatro cosas cura; las cuatro juntas cambian pendientes.

Vivir entre escalones: mesetas, bajones y cuándo correr

La evolución a escalones tiene una consecuencia práctica que conviene explicar, porque organiza la vida de la familia durante años.

La meseta no es el final del deterioro, pero tampoco es falsa

Entre escalón y escalón puede haber meses, incluso años, de estabilidad real. Es un error vivirlos con la respiración contenida esperando el siguiente golpe — y es otro error confiarse y abandonar el control vascular «porque está estable». La meseta es exactamente el momento de hacer dos cosas: apretar la prevención (es lo que la alarga) y adelantar decisiones — papeles, poderes, adaptaciones de la casa, conversaciones pendientes — con la persona todavía capaz de participar. Lo que se decide en meseta se decide bien; lo que se decide tras un escalón se decide con prisa y con susto.

El bajón brusco nunca se atribuye a «la enfermedad» sin más

Aquí está la regla de seguridad de esta demencia. Si de un día para otro —o de una hora para otra— aparece más confusión, más torpeza, peor habla o peor marcha, hay dos sospechas que descartar ese mismo día:

  • Un nuevo ictus. Cara torcida, un brazo o pierna que no responde, habla trabada o pérdida de visión son motivo de 112 inmediato: el ictus tiene tratamiento con reloj, y cada hora cuenta.
  • Un delirium. Si lo que domina es la confusión fluctuante con somnolencia o agitación, la causa suele ser médica y tratable —infección, deshidratación, un fármaco nuevo, estreñimiento— y está explicada en la guía del síndrome confusional agudo.

La frase que resume esta sección: en la demencia vascular, la pendiente lenta es la enfermedad; el escalón brusco es una urgencia hasta que se demuestre lo contrario. Las familias que tienen esto claro llegan a tiempo; las que lo atribuyen todo a «que va a peor» pierden ventanas de tratamiento que no vuelven.

Después de cada escalón

Tras un bajón por nuevo ictus hay margen de recuperación parcial durante semanas y meses, sobre todo con rehabilitación temprana: no se da por definitivo el estado del primer día. Y cada escalón obliga a re-preguntarse las cosas prácticas — ¿puede seguir solo en casa?, ¿la medicación la maneja alguien?, ¿el baño necesita barras? — sin esperar al siguiente susto para responderlas.

Cuándo consultar

Tras cualquier ictus, aunque «haya quedado bien» — el cribado cognitivo y anímico posterior detecta lo que la prisa del alta no ve; ante lentitud, apatía o caídas progresivas en un mayor con factores vasculares; ante una depresión del mayor que no responde a los tratamientos habituales; o para ordenar un cuadro mixto donde nadie ha explicado a la familia qué parte se puede frenar. En todos esos escenarios hay más margen de acción del que la palabra «demencia» hace temer.

Preguntas frecuentes

¿La demencia vascular avanza igual que el Alzheimer?

Tiende a avanzar distinto: más a escalones —empeoramientos bruscos con cada evento vascular seguidos de mesetas— que en declive continuo, aunque la forma de pequeño vaso puede ser gradual. Y su perfil también difiere: lentitud, apatía, fallos de planificación y marcha alterada más que pérdida de memoria pura.

¿Qué es la demencia mixta?

La convivencia en el mismo cerebro de patología de Alzheimer y daño vascular — probablemente la forma más frecuente en edades avanzadas. Tiene una lectura práctica esperanzadora: aunque el componente degenerativo no se pueda frenar del todo, el vascular sí, y frenarlo aplana la pendiente del conjunto.

¿Se puede frenar una demencia vascular ya diagnosticada?

Su progresión, en parte sí: control estricto de tensión, colesterol, glucosa y peso, la antiagregación o anticoagulación cuando está indicada, tabaco a cero y tratamiento de la apnea del sueño. Cada evento vascular evitado es un escalón que no se baja — aquí la prevención es literalmente el tratamiento.

¿Sirven el donepezilo o la memantina en la vascular?

En la forma vascular pura no tienen indicación establecida; en la demencia mixta pueden aportar por su componente de Alzheimer. Es una de las razones prácticas por las que afinar el diagnóstico del tipo importa antes de recetar — y por las que conviene revisar por qué toma cada fármaco quien ya los toma.

¿Por qué mi padre tiene demencia vascular si nunca tuvo un ictus?

Porque existe una segunda forma de la enfermedad: la de pequeño vaso, un goteo de infartos diminutos y silenciosos que nadie nota en su momento y que van dañando la sustancia blanca durante años, casi siempre por tensión alta, diabetes o tabaco mantenidos. No debuta con un ictus con fecha, sino con lentitud, pérdida de iniciativa, marcha a pasos cortos y, en la resonancia, esos «focos de sustancia blanca» que aparecen en el informe.

¿Qué significa que en la resonancia ponga «leucoaraiosis» o «focos de sustancia blanca»?

Son las huellas del daño de pequeño vaso: zonas donde la sustancia blanca del cerebro ha sufrido por falta de riego mantenida. En grado leve son frecuentes con la edad y no equivalen a demencia; en grados mayores, y con síntomas compatibles, apoyan el diagnóstico vascular. Lo importante no es la palabra del informe sino dos cosas: que alguien la traduzca en contexto y que active en serio el control vascular, que es lo que frena su avance.

¿Sirven los medicamentos del Alzheimer para la demencia vascular?

En la vascular pura, poco: su beneficio es dudoso y no son el tratamiento de esta enfermedad. Suelen considerarse cuando se sospecha un componente mixto con Alzheimer añadido. El tratamiento real de la demencia vascular es la prevención del siguiente daño: tensión controlada, pulso vigilado y fibrilación tratada, azúcar y colesterol en orden, tabaco fuera y el cuerpo en marcha. Tiene menos glamur que una pastilla de memoria, y mucha más evidencia.

Ha empeorado de golpe en dos días. ¿Es que la enfermedad avanza?

Esa conclusión es justo la que no hay que sacar por su cuenta. En la demencia vascular la pendiente lenta es la enfermedad, pero el bajón brusco es una urgencia hasta que se demuestre lo contrario: puede ser un nuevo ictus —cara torcida, fuerza perdida, habla trabada: 112 inmediato, porque su tratamiento va con reloj— o un delirium por una causa médica tratable, como una infección o un fármaco nuevo. Empeorar de golpe se consulta el mismo día, no se apunta a la cuenta de la demencia.

Más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende a personas mayores y trabaja con sus familias según las necesidades de cada situación. En consulta separo lo que es envejecer de lo que es enfermedad tratable, reviso la medicación completa y trabajo con la familia, porque en esta etapa el tratamiento nunca depende de una sola persona.

Escribo con regularidad sobre salud mental y envejecimiento, y publico guías dirigidas a familias y cuidadores.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Esta guía tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración clínica individualizada.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Fines divulgativos; no sustituye la valoración clínica individualizada.

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