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«Pero si en casa te lo sabías».
Es probablemente una de las frases más repetidas después de un examen que ha salido mal.
Y también una de las menos útiles.
Hay adolescentes que no han estudiado suficiente y suspenden. Eso ocurre y no necesita un diagnóstico.
Pero hay otros que conocen la materia, han hecho ejercicios correctamente en casa y, cuando reciben el examen, sienten taquicardia, sudoración, náuseas, la cabeza aparentemente vacía y una convicción inmediata:
«No me acuerdo de nada».
Eso puede ser ansiedad ante los exámenes o ansiedad de rendimiento.
La ansiedad moderada antes de una evaluación es normal. Incluso puede ayudar a activarnos, concentrarnos y prepararnos. El problema aparece cuando la activación supera cierto nivel y empieza a interferir precisamente con aquello que pretende mejorar: atención, memoria, razonamiento y capacidad para recuperar lo aprendido.
La American Psychological Association considera la ansiedad ante los exámenes un ejemplo clásico de ansiedad de rendimiento. (Diccionario APA de Psicología)
Por tanto, el objetivo no es conseguir que un adolescente llegue a un examen sin ningún nervio.
El objetivo es que pueda rendir aunque esté nervioso.
- Nervios antes de un examen: normales. Bloqueo, insomnio, vómitos o evitar presentarse: ya no.
- A veces el problema no es estudiar más, sino rendir lo estudiado bajo presión.
- Detrás puede haber perfeccionismo, miedo al fracaso o una exigencia que ya no ayuda.
- Hay técnicas que funcionan — y cuando no bastan, se evalúa qué más hay.
Nervios normales o ansiedad que necesita atención
Prácticamente todos los estudiantes sienten cierta tensión antes de una prueba importante.
Es esperable:
- estar algo más preocupado;
- estudiar más;
- dormir algo peor la víspera;
- notar cierto «nudo» en el estómago;
- preguntarse si el examen será difícil;
- sentir alivio cuando termina.
Preocupa más cuando aparecen patrones como:
- vómitos o diarrea antes de exámenes;
- crisis intensas;
- quedarse repetidamente en blanco;
- insomnio varios días antes;
- llanto o irritabilidad extrema;
- estudiar durante horas sin poder parar;
- evitar acudir al examen;
- pedir constantemente seguridad a los padres;
- pensar que suspender destruirá su futuro;
- descenso marcado del rendimiento respecto a lo que sabe;
- abandono de actividades durante semanas por estudiar;
- deterioro importante de autoestima.
El NHS distingue precisamente entre la ansiedad habitual alrededor de los exámenes y aquella que empieza a interferir con la preparación o con la posibilidad de acudir y rendir. (nhs.uk)
La página general de ansiedad en adolescentes desarrolla el marco de intensidad, persistencia, interferencia y evitación. P11 se centra solo en una situación:
el rendimiento académico y los exámenes.
Por qué un adolescente puede quedarse en blanco aunque haya estudiado
Ésta es una cuestión importante porque muchas familias interpretan el bloqueo como falta de preparación.
A veces lo es.
Pero otras veces no.
Cuando la ansiedad aumenta mucho, parte de la atención queda secuestrada por pensamientos como:
«Voy a suspender».
«No me acuerdo».
«Los demás van mucho más rápido».
«Mis padres se van a decepcionar».
«No voy a entrar en la carrera».
«Soy un desastre».
Mientras intenta resolver el ejercicio, otra parte de su mente está evaluando constantemente el peligro.
Eso consume recursos atencionales y de memoria de trabajo.
El resultado subjetivo puede ser:
«Sé que esto lo sabía, pero no puedo encontrarlo».
La ansiedad académica no demuestra que el alumno conozca la materia, por supuesto. Hay que valorar ambas cosas.
Pero tampoco deberíamos concluir automáticamente que si un adolescente se bloquea «es que no había estudiado tanto como decía».
Mi criterio clínico: distinguir conocimiento de rendimiento
Ésta es una de las cosas que más me interesa diferenciar en consulta.
No pregunto únicamente:
«¿Qué nota ha sacado?».
Pregunto también:
«¿Qué podía hacer con ese mismo contenido el día anterior, cuando nadie lo estaba evaluando?»
Si resuelve problemas en casa, explica correctamente un tema y en el examen pierde de forma repetida una parte muy importante de ese rendimiento, hay que investigar qué ocurre entre una situación y otra.
Puede ser ansiedad.
Puede ser falta de automatización del aprendizaje.
Puede ser TDAH.
Puede ser perfeccionismo.
Puede existir una dificultad específica de aprendizaje.
Puede haber problemas de sueño.
Y, desde luego, también puede haber una preparación insuficiente.
La evaluación sirve precisamente para no confundirlos.
En mi experiencia, decir a un adolescente bloqueado «si te lo hubieras estudiado mejor no te habría pasado» puede añadir una nueva capa al problema: ahora no solo teme el examen, sino que empieza a desconfiar de su propia percepción y cree que nunca ha estudiado suficiente.
El círculo de la ansiedad ante los exámenes
La ansiedad académica puede organizarse en un círculo bastante previsible.
1. Se aproxima el examen
Aparece:
«Tengo que hacerlo perfecto».
2. Aumenta la amenaza
«Si suspendo, todo irá mal».
3. Estudia desde el miedo
Repasa una vez.
Después otra.
Después otra «por si acaso».
4. Duerme menos
La fatiga empeora concentración y memoria.
5. Llega al examen hipervigilante
Busca señales de fracaso.
La primera pregunta difícil confirma:
«Lo sabía. Va a salir fatal».
6. Aparece el bloqueo
Rendimiento por debajo de su capacidad.
7. Después llega la interpretación
«Soy incapaz».
8. El siguiente examen da todavía más miedo
Y el círculo se fortalece.
Romperlo exige trabajar tanto la preparación real como la interpretación psicológica de la evaluación.
El error de estudiar cada vez más
Cuando un adolescente tiene miedo de no saber suficiente, la solución intuitiva es:
más horas.
A veces funciona.
Si estaba poco preparado, evidentemente necesita estudiar.
Pero cuando el problema principal es ansiedad, aumentar indefinidamente las horas puede empeorarlo.
Empieza a:
- releer sin aprender;
- no hacer descansos;
- abandonar deporte;
- acostarse de madrugada;
- estudiar incluso contenidos ya dominados;
- sentir culpa al descansar;
- cancelar cualquier plan social.
El adolescente termina exhausto y piensa:
«Si con ocho horas estoy así, mañana necesitaré diez».
La intervención no consiste en estudiar menos de forma arbitraria.
Consiste en pasar de:
horas acumuladas
a:
aprendizaje eficaz + práctica + descanso + exposición a la evaluación.
Ansiedad ante exámenes y perfeccionismo
Esta relación merece especial atención.
El estudiante perfeccionista no intenta simplemente sacar una buena nota.
Puede interpretar:
9 = no fue suficientemente bueno.
7 = fracaso.
5 = humillación.
Suspender = catástrofe.
Entonces el examen deja de medir conocimientos.
Empieza a medir, en su cabeza:
cuánto vale como persona.
La página sobre perfeccionismo en adolescentes debe desarrollar esta cuestión con profundidad para evitar que P11 y P12 compitan entre sí.
En P11 basta con recordar algo:
una nota informa de un rendimiento en una prueba; no es una medida clínica del valor de una persona.
La presión académica existe y está aumentando
No toda ansiedad académica procede del adolescente.
También importa el contexto.
La OMS Europa informó en 2024 de un aumento del sentimiento de presión por el trabajo escolar entre adolescentes. Entre los jóvenes de 15 años incluidos en el estudio HBSC, el 63 % de las chicas y el 43 % de los chicos declaraban sentirse presionados por el trabajo escolar; el aumento era especialmente llamativo en chicas respecto a 2018. El informe reúne datos de 44 países y regiones, por lo que no debe interpretarse como una prevalencia española específica. (Organización Mundial de la Salud)
En España, el HBSC 2022 del Ministerio de Sanidad incluyó a 33.630 adolescentes escolarizados de 11 a 18 años y evaluó, entre otros ámbitos, contexto escolar y bienestar emocional. (Ministerio de Sanidad)
Por tanto, no todo puede solucionarse diciendo al joven:
«Relájate».
Hay que revisar también expectativas familiares, carga académica, organización y mensajes del entorno.
Padres: cómo ayudar sin aumentar la presión
Pregunte por el proceso, no solo por la nota
En lugar de:
«¿Cuánto has sacado?»
puede preguntar:
«¿Cómo te has encontrado durante el examen?».
«¿Te ha dado tiempo?».
«¿Has podido pensar con claridad?».
Esto permite detectar un problema de rendimiento sin convertir cada regreso del instituto en una rueda de prensa.
Valide el miedo sin confirmar la catástrofe
Una formulación que ya utilizamos en el trabajo anterior es especialmente útil:
«Entiendo que te preocupe suspender y confío en que puedes afrontar el siguiente paso».
Validar:
«sé que este examen te importa»
no significa confirmar:
«si no sacas sobresaliente tu futuro está comprometido».
No transmitir su propia ansiedad
Algunas familias viven los exámenes casi como si fueran a realizarlos ellas.
Preguntan continuamente.
Calculan medias.
Comparan.
Recuerdan plazos de acceso a la universidad cada noche.
El apoyo puede transformarse accidentalmente en vigilancia.
No utilizar comparaciones
«Tu hermana estudiaba menos y sacaba mejores notas».
«Todos tus amigos han aprobado».
«Con lo inteligente que eres...».
Son frases aparentemente motivadoras que pueden intensificar vergüenza y miedo al fracaso.
Qué puede hacer el adolescente antes del examen
Prepararse mediante recuperación activa
Leer veinte veces un tema produce familiaridad.
No necesariamente garantiza poder recuperarlo bajo presión.
Conviene practicar:
- preguntas;
- problemas;
- esquemas de memoria;
- simulaciones;
- explicaciones sin apuntes.
Simular las condiciones del examen
Si el problema aparece al ser evaluado, parte del tratamiento debe parecerse a una evaluación.
Cronómetro.
Silencio.
Tiempo limitado.
Preguntas sin consultar apuntes.
El NHS recomienda precisamente practicar las actividades que habrá que realizar el día del examen cuando la ansiedad está interfiriendo. (nhs.uk)
Dormir
Estudiar hasta las cuatro de la madrugada para ganar tres horas de repaso y perder capacidad cognitiva al día siguiente suele ser un intercambio bastante pobre.
Sueño y regularidad forman parte de la preparación.
Limitar estimulantes
Grandes cantidades de café y bebidas energéticas pueden aumentar palpitaciones, temblor, insomnio e inquietud.
En 2026, sociedades pediátricas españolas volvieron a advertir de la asociación entre consumo habitual de bebidas energéticas y síntomas como insomnio, ansiedad e irritabilidad en adolescentes. (AEPED)
Qué hacer si se queda en blanco durante el examen
Primero:
no interpretar el bloqueo como prueba definitiva de que no sabe nada.
Puede dedicar unos segundos a disminuir la velocidad.
Soltar el aire lentamente.
Leer de nuevo la pregunta.
Subrayar qué solicita exactamente.
Empezar por un apartado más accesible.
Volver después a la pregunta bloqueada.
El objetivo no es realizar un ritual perfecto de relajación.
Es recuperar suficiente atención para seguir trabajando.
Mirar repetidamente cuánto escriben los demás, calcular durante el examen la nota mínima necesaria o revisar el reloj cada treinta segundos suele alimentar la amenaza.
Después de un examen malo
Conviene evitar dos extremos.
«Da igual, no pasa nada»
Puede haberle importado mucho.
Minimizarlo no ayuda.
«Esto demuestra que no has trabajado»
Tampoco necesariamente.
Primero reconstruya qué ocurrió:
- ¿dominaba realmente el contenido?
- ¿durmió?
- ¿hubo bloqueo?
- ¿se quedó sin tiempo?
- ¿interpretó una pregunta difícil como señal de desastre?
- ¿cometió errores por precipitación?
- ¿es un patrón repetido o un mal examen?
El objetivo es convertir el resultado en información.
No en identidad.
Cuándo hay que pensar en algo más que ansiedad por los exámenes
Un adolescente que se bloquea académicamente puede presentar:
- ansiedad generalizada;
- ansiedad social;
- ataques de pánico;
- TDAH;
- dificultades específicas de aprendizaje;
- depresión;
- perfeccionismo;
- problemas importantes de sueño;
- consumo de cannabis o estimulantes;
- sobrecarga académica real.
Un TDAH, por ejemplo, puede generar una larga historia de preparación tardía, desorganización y fracasos que termina produciendo ansiedad secundaria. La página sobre TDAH en adolescentes debe diferenciar ambos mecanismos.
Si la ansiedad aparece en muchas áreas, no deberíamos encerrarla artificialmente dentro del examen.
Cuándo pedir ayuda profesional
Conviene valorar cuando:
- el bloqueo se repite;
- existe una diferencia grande entre conocimiento y rendimiento;
- vomita, sufre crisis o no duerme antes de los exámenes;
- evita acudir;
- necesita estudiar de forma compulsiva;
- abandona deporte, amigos o descanso;
- la autoestima depende completamente de las notas;
- aparecen síntomas depresivos;
- existe consumo de sustancias para estudiar, dormir o tranquilizarse;
- los conflictos familiares alrededor del rendimiento son continuos;
- las medidas habituales no funcionan.
Si existen dudas sobre qué profesional debe intervenir, la página psicólogo o psiquiatra para un adolescente explica cuándo una intervención psicológica puede ser suficiente y cuándo conviene añadir valoración médica.
Tratamiento de la ansiedad ante los exámenes
Terapia cognitivo-conductual
Es la intervención psicológica que utilizaría como referencia.
Puede trabajar:
- pensamientos catastróficos;
- miedo al fracaso;
- autocrítica;
- conductas de comprobación;
- evitación;
- técnicas de estudio;
- exposición progresiva a evaluaciones.
Una revisión reciente de intervenciones frente al estrés académico en secundaria ha encontrado apoyo para programas estructurados dirigidos a cogniciones, afrontamiento y regulación del estrés, aunque los estudios son heterogéneos y no existe una única técnica válida para todos los estudiantes. (Springer Nature)
Exposición a situaciones de examen
La práctica deliberada bajo condiciones similares a la evaluación es especialmente importante.
No basta con hablar de que «el examen no es peligroso».
El cerebro aprende mejor cuando comprueba:
«Puedo estar nervioso y aun así responder».
Técnicas de regulación
Respiración, relajación o mindfulness pueden ayudar.
Pero no deben convertirse en la condición:
«Solo puedo examinarme si primero consigo eliminar toda la ansiedad».
La finalidad es regular.
No perseguir una tranquilidad perfecta.
¿Hace falta medicación?
La ansiedad aislada ante un examen no debería convertirse automáticamente en una indicación farmacológica.
Antes hay que revisar preparación, sueño, perfeccionismo, organización, presión familiar, dificultades académicas y psicoterapia.
Si existe un verdadero trastorno de ansiedad moderado o grave, depresión asociada u otra patología, puede plantearse tratamiento médico dentro de un plan global.
No considero apropiado utilizar sedantes de forma improvisada para «pasar un examen». Las benzodiacepinas pueden producir sedación y afectar memoria y rendimiento, además de presentar riesgos de tolerancia y dependencia.
La información general sobre estas decisiones está en medicación psiquiátrica en adolescentes.
Mi opinión clínica: no tratar las notas, tratar el problema que hay detrás
Cuando veo a un adolescente por ansiedad académica intento evitar dos errores.
El primero es psiquiatrizar cualquier nerviosismo.
Un examen importante debe preocupar algo.
No necesitamos convertir una emoción normal en enfermedad.
El segundo error es exactamente el contrario:
normalizar durante años a un joven que vive permanentemente aterrorizado por rendir.
Cuando una chica brillante duerme cuatro horas porque un 8 le parece un fracaso, o un adolescente que conoce la materia se bloquea repetidamente y empieza a creer que es incapaz, el problema ya no consiste solamente en estudiar mejor.
Me interesa recuperar tres cosas:
rendimiento, perspectiva y vida fuera de los estudios.
Un adolescente debería poder esforzarse mucho sin que toda su identidad dependa de una calificación.
Ése es, para mí, el verdadero objetivo del tratamiento.
Valoración de ansiedad académica en adolescentes en Marbella
En consulta valoro cuánto estudia, cómo estudia, qué ocurre antes y durante el examen, sueño, perfeccionismo, síntomas físicos, organización, funcionamiento familiar, TDAH, dificultades de aprendizaje y otros trastornos de ansiedad.
No todos los estudiantes que se bloquean necesitan medicación.
Y no todos necesitan exactamente la misma psicoterapia.
Puede ampliar el enfoque general en psiquiatría para adolescentes o solicitar una valoración individual con un psiquiatra de adolescentes en Marbella.
Preguntas frecuentes sobre ansiedad ante los exámenes
¿Es normal estar nervioso antes de un examen?
Sí. La activación moderada es esperable. Preocupa cuando bloquea, provoca sufrimiento intenso, deteriora repetidamente el rendimiento o lleva a evitar la evaluación.
¿Puede quedarse completamente en blanco aunque haya estudiado?
Sí. La ansiedad intensa puede interferir con atención y recuperación de información. Primero hay que comprobar también que el aprendizaje y la preparación sean suficientes.
¿Estudiar más siempre ayuda?
No. Ayuda cuando falta preparación. Si ya existe sobreestudio, falta de sueño y perfeccionismo, aumentar horas puede empeorar el problema.
¿Debe faltar a un examen si está muy ansioso?
No debería convertirse en la solución habitual. Puede haber situaciones excepcionales que necesiten una decisión individual, pero evitar repetidamente las pruebas puede fortalecer el miedo.
¿Es bueno hacer simulacros?
Sí. Practicar bajo condiciones similares a las de evaluación puede mejorar preparación y reducir el carácter novedoso o amenazante del examen. (nhs.uk)
¿Puede ser TDAH y no ansiedad?
Puede ser uno, otro o ambos. La desorganización y la atención deficiente pueden generar malos resultados y ansiedad secundaria. El diagnóstico depende de la historia completa.
¿Las bebidas energéticas ayudan a estudiar?
Pueden aumentar alerta, pero dosis altas de cafeína también pueden empeorar temblor, palpitaciones, ansiedad e insomnio. No son un tratamiento de la ansiedad académica. (AEPED)
¿La ansiedad ante los exámenes necesita medicación?
Habitualmente no como problema aislado. Se priorizan evaluación, intervención psicológica y hábitos. La medicación puede valorarse si existe un trastorno de ansiedad u otra patología que la justifique.
¿Qué pueden hacer los padres el día antes?
Ayudar a cerrar el estudio a una hora razonable, evitar interrogatorios y mensajes catastróficos, favorecer descanso y transmitir que el examen importa pero no define al adolescente.
¿Cuándo debo consultar?
Cuando el bloqueo es repetido, hay síntomas físicos intensos, insomnio, evitación, deterioro académico importante, perfeccionismo extremo, depresión o cuando toda la vida familiar gira alrededor de las notas.
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Sobre el autor
¿Los exámenes se han convertido en un muro?
Diferenciar nervios normales, ansiedad de rendimiento y otros problemas es el primer paso para que rinda lo que sabe.
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