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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Guía para familias · Relaciones

Adolescente sin amigos: timidez, ansiedad social, autismo, bullying o soledad

Dr. Cristóbal López Martín · Médico especialista en Psiquiatría · Colegiado 29-8805

Col. 29-880512-18 añosEspañol e inglésOnline en toda España
En esta página · 31 apartados

«Mi hijo no tiene amigos.»

A veces los padres lo dicen con más angustia que el propio adolescente.

«No queda con nadie.»

«Nunca lo invitan.»

«En el recreo está solo.»

«Tiene compañeros, pero ningún amigo de verdad.»

«Dice que no le importa, pero nosotros creemos que sí.»

Tener pocos amigos durante la adolescencia no constituye por sí mismo un problema psiquiátrico.

Hay adolescentes sociables que necesitan un grupo amplio.

Otros prefieren uno o dos amigos.

Algunos son introvertidos y disfrutan mucho de actividades solitarias.

El problema no se mide contando contactos.

La pregunta verdaderamente útil es:

¿Está solo porque quiere estarlo o está solo aunque desearía relacionarse?

Y añadiría otra:

¿Esa situación le produce sufrimiento o deterioro en su vida?

Las relaciones con iguales adquieren una importancia especial durante la adolescencia. La conexión con amigos, familia, escuela y comunidad se considera además un factor protector del bienestar psicológico. (CDC)

Pero necesitar relaciones no significa necesitar quince amigos.

A veces un buen amigo puede resultar socialmente mucho más importante que cien seguidores.

En 30 segundos
  • No hay número mínimo de amigos: la pregunta es ¿está solo queriendo o a pesar de querer?
  • Soledad sufrida: duele, evita, se esconde. Soledad elegida: funciona y disfruta a su manera.
  • Causas a explorar: ansiedad social, autismo, acoso, depresión, habilidades sociales.
  • Apuntarle a diez actividades no crea amigos: tratar la causa sí abre la puerta.

Tener pocos amigos no es lo mismo que sentirse solo

Esta distinción es fundamental.

La soledad es subjetiva.

Podemos encontrar:

Un adolescente con un solo amigo que no se siente solo

Tiene una relación profunda, disfruta también estando consigo mismo y funciona bien.

Un adolescente rodeado de compañeros que se siente completamente solo

Sale, aparece en fotografías, pertenece a varios grupos de WhatsApp y, sin embargo, siente que nadie lo conoce realmente.

Por eso no preguntaría solamente:

«¿Cuántos amigos tienes?»

Preguntaría:

«¿Hay alguien con quien puedas hablar de verdad?»

Y:

«¿Te gustaría tener más amigos de los que tienes?»

Los datos europeos muestran que el apoyo percibido de los iguales ha disminuido: en el estudio HBSC de OMS Europa pasó del 61% de adolescentes que referían alto apoyo de compañeros en 2018 al 58% en 2022. (Organización Mundial de la Salud)

No es una catástrofe estadística que permita diagnosticar a una generación.

Pero sí recuerda algo importante:

la conexión social importa.

«Siempre ha sido tímido»: cuándo la timidez es simplemente personalidad

Hay adolescentes tímidos.

Y no necesitan tratamiento por ello.

Pueden tardar más en entrar en confianza.

No ser los primeros en hablar.

Sentirse incómodos inicialmente en un grupo.

Preferir amistades pequeñas.

Eso puede formar parte de su temperamento.

No intentaría transformar necesariamente a un adolescente introvertido en el animador oficial de cada fiesta.

La pregunta aparece cuando la timidez empieza a limitar lo que querría poder hacer.

Por ejemplo:

Quiere hablar con un compañero pero no se atreve.

Quiere ir a una fiesta pero termina cancelando.

Quiere participar en clase pero permanece callado por miedo.

Quiere hacer amigos y no sabe cómo acercarse.

Ahí ya estamos entrando en otro territorio.

Timidez y ansiedad social no son lo mismo

La ansiedad social implica un miedo intenso y persistente a situaciones en las que la persona puede sentirse observada, evaluada, juzgada o humillada.

Puede llevar al adolescente a evitar:

  • hablar delante de la clase;
  • iniciar conversaciones;
  • comer delante de otras personas;
  • acudir a fiestas;
  • participar en grupos;
  • conocer gente nueva;
  • llamar por teléfono;
  • entrar solo en determinados lugares.

NIMH explica que el trastorno de ansiedad social suele comenzar durante la infancia o adolescencia y puede interferir significativamente con escuela, relaciones y vida cotidiana. (Instituto Nacional de Salud Mental)

El NHS realiza una distinción similar: no estamos simplemente ante timidez cuando el miedo social es intenso, persistente y condiciona lo que la persona puede hacer. (nhs.uk)

Aquí aparece una frase que escuchamos mucho:

«No le interesan los amigos.»

A veces es verdad.

Pero otras veces significa:

«Le interesan muchísimo y precisamente por eso le aterroriza que lo rechacen.»

Una pregunta que diferencia bastante bien dos situaciones

Preguntaría al adolescente:

«Si mañana pudieras relacionarte sin sentir vergüenza, miedo o incomodidad, ¿te gustaría tener amigos?»

Si responde:

«Claro.»

quiero investigar ansiedad, experiencias previas de rechazo y habilidades sociales.

Si responde:

«No especialmente; estoy bien como estoy.»

la interpretación puede ser diferente.

Ninguna respuesta diagnostica nada.

Pero ayuda a comprender si estamos ante una preferencia o una limitación.

¿Puede ser autismo?

Sí, en algunos adolescentes las dificultades sociales pueden formar parte de un trastorno del espectro autista.

Pero no diagnosticaría autismo porque un chico de 15 años tenga pocos amigos.

El autismo implica un patrón más amplio y persistente relacionado con comunicación e interacción social y con características restrictivas o repetitivas del comportamiento, intereses o procesamiento sensorial. Las señales pueden hacerse más evidentes cuando las demandas sociales aumentan durante la adolescencia. (nhs.uk)

En consulta preguntaría por toda la historia:

¿Cómo se relacionaba de pequeño?

¿Comprendía los juegos sociales?

¿Tenía intereses extraordinariamente intensos?

¿Le costaban los cambios?

¿Interpretaba literalmente determinadas cosas?

¿Ha tenido siempre dificultades para comprender determinadas señales sociales?

¿Existe sensibilidad sensorial?

No:

«No tiene amigos = tiene autismo.»

Eso sería una simplificación enorme.

El adolescente autista puede querer tener amigos

Existe otro estereotipo que tampoco ayuda:

«Las personas autistas prefieren estar solas.»

Algunas sí disfrutan especialmente de la soledad.

Otras desean intensamente tener amistades, pero encuentran mucho más difícil iniciarlas o mantenerlas.

También pueden haber acumulado malas experiencias sociales.

Los recursos clínicos del NHS destacan que los adolescentes autistas pueden encontrar especialmente difíciles algunas reglas implícitas de las amistades y presentan mayor vulnerabilidad frente al bullying. (Autism Central)

La dificultad puede no consistir en falta de deseo.

Puede ser:

«Quiero pertenecer, pero no entiendo bien cómo conseguirlo.»

Y eso puede doler bastante.

El enmascaramiento: adolescentes que parecen socializar bien y terminan agotados

Esto resulta especialmente importante en algunos adolescentes autistas, incluidas chicas que pueden haber pasado desapercibidas.

Aprenden a observar.

Imitan maneras de hablar.

Ensayan respuestas.

Copian expresiones.

Intentan comportarse como esperan los demás.

Desde fuera parece que funcionan perfectamente.

Pero el esfuerzo puede resultar enorme.

Investigaciones y recursos clínicos recientes del NHS describen precisamente el *masking* o camuflaje social y su asociación con agotamiento y malestar en algunos jóvenes autistas. (Health Research Authority)

Por eso tampoco evaluaría la capacidad social preguntando simplemente:

«¿Tiene compañeros?»

Me interesa saber cuánto esfuerzo necesita para estar con ellos y cómo se siente después.

Bullying: antes de enseñarle habilidades sociales, averigüe si alguien lo está rechazando deliberadamente

Si un adolescente tenía amigos y de repente deja de tenerlos, siempre preguntaría qué ha ocurrido.

Especialmente:

  • exclusión del grupo;
  • humillaciones;
  • rumores;
  • difusión de fotografías;
  • insultos;
  • amenazas;
  • ciberacoso;
  • conflictos sentimentales.

UNICEF España incluye el aislamiento, dejar de quedar con amigos y abandonar actividades entre las señales que pueden aparecer cuando un menor está sufriendo acoso. (UNICEF España)

AACAP señala además que los adolescentes víctimas de bullying pueden presentar ansiedad, depresión, absentismo, descenso del rendimiento y aislamiento, y que muchos no cuentan espontáneamente lo sucedido por miedo o vergüenza. (AACAP)

Esto es importante.

No podemos decirle:

«Tienes que esforzarte más por hacer amigos»

a alguien al que están expulsando activamente del grupo.

Primero necesitamos protegerlo.

«Dice que no le hacen bullying»

Bien.

Pero no cerraría inmediatamente el asunto.

Preguntaría:

«¿Te dejan fuera de grupos?»

«¿Hay alguien que haga bromas sobre ti?»

«¿Hay algún grupo de WhatsApp en el que estén hablando de ti?»

«¿Has dejado de quedar porque no te invitan?»

«¿Hay alguien a quien prefieras evitar en el instituto?»

Son preguntas bastante más concretas.

Bullying no significa únicamente recibir golpes.

Puede existir exclusión social deliberada.

Y durante la adolescencia esa exclusión puede resultar extraordinariamente dolorosa.

¿Tener amigos online cuenta como tener amigos?

Por supuesto que puede contar.

La vida social adolescente actual no termina cuando se cierra la puerta del instituto.

Un joven puede tener amistades reales con quienes:

  • juega;
  • habla;
  • comparte problemas;
  • estudia;
  • mantiene contacto diario.

No despreciaría esas relaciones porque ocurran online.

OMS Europa encontró incluso que adolescentes con un uso intenso pero no problemático de redes podían informar de una buena conexión con iguales; el problema aparece especialmente cuando el uso digital se vuelve problemático o desplaza otras áreas importantes del funcionamiento. (Organización Mundial de la Salud)

Así que la pregunta no debería ser:

«¿Sus amigos son reales o de internet?»

Más bien:

«¿Esas relaciones le aportan conexión y puede funcionar también fuera de ellas?»

El problema de pasar de «tiene pocos amigos» a «no sale de su habitación»

Aquí las páginas se conectan.

Un adolescente puede empezar sintiéndose fuera del grupo.

Después deja de quedar.

Después evita actividades.

Después pasa prácticamente todo el tiempo en casa.

Finalmente el aislamiento se ha convertido en un estilo de vida.

Cuando esto ocurre conviene valorar específicamente el aislamiento de un adolescente que no sale de su habitación.

La diferencia es importante:

Pocos amigos no equivale a aislamiento social grave.

Pero puede convertirse en él cuando además desaparecen escuela, actividades, rutinas y contacto familiar.

Depresión: a veces pierde los amigos porque pierde las ganas de relacionarse

La relación también puede funcionar en dirección contraria.

No siempre la soledad provoca el problema emocional.

A veces la depresión provoca el aislamiento.

El adolescente empieza a sentir:

«No tengo energía.»

«No tengo nada que decir.»

«No quiero que me vean así.»

«No disfruto.»

Cancela planes.

Los amigos insisten varias veces.

Después dejan de insistir.

Finalmente aparece una auténtica soledad.

El retraimiento social y la pérdida de interés forman parte de los síntomas que deben valorarse cuando existe sospecha de depresión adolescente. (UNICEF España)

La consecuencia final es la misma:

ya no tiene amigos cerca.

Pero el tratamiento es completamente distinto.

TDAH: cuando las dificultades no están en iniciar amistades, sino en mantenerlas

El TDAH en adolescentes también puede influir en las relaciones.

Un adolescente impulsivo puede:

  • interrumpir;
  • hablar demasiado;
  • no respetar turnos;
  • reaccionar rápidamente;
  • olvidar compromisos;
  • generar conflictos;
  • decir algo antes de pensarlo.

Eso no convierte el TDAH en la explicación universal de cualquier problema de amistad.

Pero cuando existe un patrón de inatención o impulsividad desde la infancia, merece la pena estudiar cómo está afectando también al funcionamiento social.

Y en algunos adolescentes con altas capacidades y doble excepcionalidad pueden coexistir gran capacidad intelectual con dificultades específicas para encontrar un grupo con intereses o funcionamiento social compatible.

¿Y si simplemente es diferente de los adolescentes de su entorno?

También ocurre.

No todo problema de amistad es una enfermedad.

Puede haber un adolescente interesado en programación, filosofía o música clásica dentro de un contexto donde no encuentra fácilmente personas con intereses parecidos.

Cambiar de actividad, incorporar un deporte, un grupo cultural, música, teatro, voluntariado o cualquier entorno organizado alrededor de un interés puede modificar enormemente las oportunidades sociales.

Aquí existe una idea práctica importante:

para hacer amigos necesitamos encontrarnos repetidamente con personas compatibles.

Ordenar:

«Sal y haz amigos.»

es bastante poco operativo.

Facilitar entornos donde pueda encontrarlos tiene más sentido.

No todos necesitamos el mismo número de amigos

Esto merece insistencia porque algunas familias comparan continuamente.

«Su hermana siempre tenía veinte amigas.»

Muy bien.

Su hermano no es su hermana.

Un adolescente puede funcionar perfectamente con:

  • uno o dos amigos cercanos;
  • algunos compañeros;
  • su familia;
  • actividades propias.

La calidad de los vínculos puede importar más que la cantidad.

CDC destaca precisamente la relevancia de la conexión y pertenencia, no un número determinado de amistades. (CDC)

No intentaría convertir una personalidad introvertida en extrovertida únicamente porque los adultos se sienten más tranquilos viendo fotografías de grupos numerosos.

Cuando el adolescente dice «me da igual no tener amigos»

Puede ser absolutamente cierto.

O una defensa.

Después de varias experiencias de rechazo es más fácil decir:

«No necesito a nadie.»

que:

«Quiero tener amigos y no consigo que me quieran.»

Por eso observaría también conducta y emoción.

¿Parece satisfecho?

¿Disfruta realmente de sus actividades?

¿Tiene algún vínculo?

¿O está triste cuando habla de los demás?

¿Evita redes porque le recuerdan planes de los que está excluido?

¿Quiere ir a actividades pero finalmente no se atreve?

La frase importa.

Pero no es la única información.

Qué pueden hacer los padres

1. No empezar por «tienes que hacer amigos»

Probablemente ya lo sabe.

2. Preguntar si la situación le preocupa a él

Puede preocupar mucho a los padres y muy poco al adolescente.

Eso importa.

3. Investigar si existe rechazo o bullying

Especialmente si el cambio ha sido brusco.

4. Facilitar actividades con estructura

Deporte, música, teatro, clubes, idiomas, asociaciones o actividades relacionadas con intereses concretos.

Para algunos adolescentes resulta mucho más fácil relacionarse haciendo algo juntos que sentándose frente a otra persona con la misión oficial de «hacer amistad».

5. No organizarle toda la vida social

Podemos facilitar oportunidades.

No fabricar artificialmente cada amistad a los 16 años.

6. No ridiculizar

«Eres raro.»

«No sabes relacionarte.»

«Así nunca tendrás novia.»

Son frases con una eficacia terapéutica cercana a cero.

Y una capacidad bastante mayor para dañar autoestima.

¿Hay que enseñarle habilidades sociales?

A algunos adolescentes sí puede ayudarles.

Especialmente cuando existen dificultades para:

  • iniciar conversación;
  • mantener intercambios;
  • interpretar señales;
  • resolver conflictos;
  • reconocer límites;
  • comprender determinadas reglas sociales.

Pero aquí también debemos evitar una visión excesivamente mecánica.

La amistad no consiste en aprender quince frases correctas.

Hay que trabajar también:

  • autoestima;
  • ansiedad;
  • reciprocidad;
  • flexibilidad;
  • experiencias previas de rechazo;
  • oportunidades reales de relacionarse.

HealthyChildren señala que algunos jóvenes con dificultades entre iguales pueden beneficiarse de ayuda explícita para desarrollar habilidades conversacionales y sociales. (HealthyChildren.org)

¿Debo obligarlo a ir a fiestas?

No utilizaría una fiesta de 200 adolescentes como tratamiento universal para la timidez.

Si existe ansiedad social, necesitamos exposición.

Pero exposición gradual, planificada y suficientemente repetida.

Podemos empezar por:

hablar con un compañero;

participar en una actividad pequeña;

quedar con una persona;

ir a una actividad estructurada;

permanecer un tiempo limitado en una reunión.

El objetivo no es evitar eternamente aquello que da miedo.

Tampoco lanzarlo directamente a la situación más difícil y llamar a eso terapia.

Cuándo me preocuparía especialmente

Solicitaría una valoración cuando aparecen:

Sufrimiento claro por no tener amigos

Especialmente cuando quiere relacionarse pero no puede.

Aislamiento progresivo

Cada vez sale menos y abandona actividades.

Ansiedad social intensa

Evita sistemáticamente situaciones por temor a juicio o rechazo.

Bullying o exclusión persistente

Necesita intervención también sobre el entorno.

Deterioro académico o rechazo escolar

La dificultad social ya está afectando otras áreas.

Sospecha de autismo o TDAH

Especialmente cuando existe historia de dificultades desde la infancia.

Depresión

Pérdida de interés, desesperanza, irritabilidad, alteraciones del sueño y abandono de actividades.

Autolesiones o pensamientos de muerte

Aquí la prioridad cambia y necesitamos una valoración rápida.

La conexión social es considerada un factor protector relevante durante la adolescencia, mientras que el aislamiento importante puede coexistir con diferentes problemas de salud mental. (CDC)

Mi experiencia clínica: no intento conseguir que todos los adolescentes tengan muchos amigos

Cuando los padres me dicen:

«Mi hijo no tiene amigos»

mi siguiente pregunta suele ser:

«¿Y eso a él le preocupa?»

Porque algunas veces descubro que el adolescente está razonablemente satisfecho, tiene uno o dos vínculos y simplemente no comparte el modelo social que sus padres esperaban.

Entonces quizá no tenemos un enfermo.

Tenemos un adolescente introvertido.

Otras veces la situación es completamente diferente.

El joven quiere desesperadamente relacionarse.

Pero no sabe cómo.

O tiene ansiedad.

O lleva años sintiéndose distinto.

O está sufriendo bullying.

O encontramos características compatibles con autismo.

O una depresión hizo que dejara de responder a sus amigos hasta terminar perdiéndolos.

Ahí sí necesitamos intervenir.

He visto también otro error:

tratar la amistad como una cuestión de voluntad.

«Sal de casa y conoce gente.»

Eso puede ser tan útil como decir:

«Si estás deprimido, anímate.»

Cuando un adolescente tiene dificultades sociales importantes debemos averiguar dónde se rompe el proceso.

¿No encuentra personas compatibles?

¿No sabe iniciar?

¿Tiene miedo?

¿Interpreta mal determinadas señales?

¿Sufre rechazo?

¿No mantiene los vínculos?

¿Realmente prefiere estar solo?

Son problemas distintos.

Y para mí hay una idea particularmente importante:

el objetivo no es conseguir un número socialmente aceptable de amigos.

Es que el adolescente pueda construir relaciones satisfactorias cuando las desea y no esté condenado a una soledad que le hace sufrir.

En mi consulta la primera valoración sigue el método 90-60-30: 90 minutos, sin prisas. Puede conocer el método completo en mi forma de trabajar.

Preguntas frecuentes sobre adolescentes sin amigos

Mi hijo tiene un solo amigo, ¿debo preocuparme?

No por el número. Un único vínculo satisfactorio puede ser suficiente para muchos adolescentes. Importan más el bienestar, la calidad de la relación y el funcionamiento general.

¿Cómo sé si es tímido o tiene ansiedad social?

La timidez puede formar parte de la personalidad. En la ansiedad social existe un miedo intenso al juicio o rechazo que produce evitación y limita la vida cotidiana. (Instituto Nacional de Salud Mental)

¿No tener amigos significa autismo?

No. El autismo requiere un patrón del desarrollo mucho más amplio. Las dificultades sociales forman parte del diagnóstico, pero tener pocos amigos por sí solo no permite establecerlo. (nhs.uk)

¿Un adolescente autista puede querer tener muchos amigos?

Sí. Algunas personas autistas desean relaciones pero encuentran dificultades para iniciarlas, interpretarlas o mantenerlas. (Autism Central)

¿Puede el bullying hacer que deje de tener amigos?

Sí. El acoso puede incluir exclusión y provocar retraimiento, ansiedad y abandono de actividades. (UNICEF España)

¿Los amigos de internet son amigos reales?

Pueden serlo. Lo importante es la calidad de esos vínculos y si la vida online complementa o sustituye de manera problemática el resto del funcionamiento.

Dice que no necesita amigos. ¿Debo creerle?

Escúchelo, pero observe también si parece satisfecho o si esa frase aparece después de rechazo, ansiedad o experiencias dolorosas.

¿Debo apuntarlo a actividades?

Puede ser útil especialmente cuando se eligen actividades relacionadas con sus intereses y que permiten contacto repetido con otros jóvenes, sin convertirlas en una obligación punitiva.

¿Se puede tratar la ansiedad social?

Sí. La terapia cognitivo-conductual, incluida la exposición progresiva a situaciones sociales, constituye uno de los tratamientos de referencia; el abordaje se individualiza según gravedad y comorbilidades. (nhs.uk)

¿Cuándo debería consultar?

Cuando el adolescente sufre por su soledad, evita progresivamente situaciones sociales, ha perdido amistades de forma brusca, existe bullying, aparecen síntomas depresivos o sospechamos un problema del neurodesarrollo. # Adolescente sin amigos: no contar amistades, sino comprender la soledad La pregunta no es: «¿Cuántos amigos debería tener un adolescente normal?» No existe esa cifra. Hay jóvenes felices con un grupo grande. Otros con dos amigos. Y otros necesitan bastante más tiempo solos. La cuestión cambia cuando el adolescente: quiere relacionarse y no puede, se siente rechazado, sufre por estar solo o está perdiendo progresivamente su funcionamiento social. Ahí merece la pena averiguar qué existe detrás. Timidez. Ansiedad social. Bullying. Depresión. Autismo. TDAH. Dificultades de habilidades sociales. O simplemente falta de oportunidades para conocer personas con las que encaje. Si el aislamiento está avanzando hasta pasar prácticamente todo su tiempo en casa, puede ampliar información en mi hijo adolescente no sale de su habitación. Si empieza además a evitar el instituto, conviene valorar el rechazo escolar en adolescentes. Y cuando predominan dificultades atencionales, impulsividad o desorganización desde la infancia puede consultar TDAH en adolescentes. # Psiquiatría adolescente en Marbella Cuando un adolescente no consigue establecer relaciones y esa situación le produce sufrimiento o deterioro, una valoración permite estudiar conjuntamente: ansiedad social; depresión; bullying; autismo; TDAH; autoestima; habilidades sociales; funcionamiento escolar; relaciones familiares; uso de redes sociales; y experiencias previas de rechazo. El objetivo no es convertir a un adolescente introvertido en extrovertido. Tampoco conseguir que acumule amigos para tranquilizar a sus padres. El objetivo es mucho más razonable: que pueda relacionarse de una manera compatible con su personalidad y que no permanezca solo únicamente porque el miedo, el rechazo o una dificultad no identificada se lo impiden. Puede consultar la guía general de Psiquiatría Adolescente y la atención en Psiquiatría Adolescente en Marbella. Dr. Cristóbal López Martín\ Médico Psiquiatra — Marbella P33 queda deliberadamente distinta de P32: P32 analiza el aislamiento/retraimiento; P33 analiza la capacidad de crear y mantener amistades y la soledad no deseada. Además, deja el terreno perfecto para P34, que en la lista recuperada es bullying y ciberbullying en adolescentes.

Sobre el autor

CL
Dr. Cristóbal López Martín Médico especialista en Psiquiatría · Colegiado 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Después de más de 25 años de experiencia clínica, mi forma de valorar los problemas de salud mental durante la adolescencia parte de un principio: un síntoma aislado rara vez explica toda la historia. Cada valoración integra el desarrollo del adolescente, su familia, el instituto, el sueño, los hábitos y su funcionamiento real, no solo el síntoma que motiva la consulta.

En el blog escribo sobre los temas que más se repiten en consulta. Paso consulta presencial como psiquiatra en Marbella y atiendo también online. Para familias que necesitan una valoración presencial puede consultar Psiquiatra Adolescente en Marbella.

Última revisión médica: 26 de agosto de 2026.

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