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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

La conducta es el mensaje

Cuando el problema ya no es la memoria: síntomas de conducta en la demencia

Las familias aguantan los olvidos con una entereza admirable. Lo que las rompe es lo otro: la agresividad, los delirios de robo, las noches sin dormir, la agitación al atardecer. Son los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia (SPCD), y se pueden tratar.

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Nueve de cada diez personas con demencia presentarán, en algún momento de la enfermedad, síntomas que no son de memoria: agitación, agresividad, delirios, alucinaciones, apatía, desinhibición, alteraciones del sueño. La medicina los agrupa como síntomas psicológicos y conductuales de la demencia (SPCD), y son —con mucha diferencia— el principal motivo de sufrimiento familiar, de ingreso en residencia y de uso incorrecto de medicación en los mayores.
Consulta en Marbella · Online para toda España La regla de oro · Los síntomas, uno a uno · Cuándo y cómo se medica la · El otro paciente · Cuándo consultar
Esta guía pertenece a la sección de salud mental del mayor. Si busca qué es la demencia, sus tipos y sus fases, esa parte está en la guía de demencias: aquí hablamos de la conducta.

Este es el mensaje central de toda la guía: los SPCD no se aguantan; se estudian y se tratan. Y el tratamiento correcto casi nunca empieza por una pastilla.

La regla de oro: buscar la causa antes de sedar

En el cerebro con demencia, la conducta es un idioma. La persona que ya no puede decir «me duele», «tengo miedo» o «no entiendo qué pasa» lo dice como puede: gritando, golpeando, negándose, deambulando. Por eso, ante cualquier cambio brusco de conducta, lo primero es descartar los desencadenantes tratables:

  • Dolor no expresado — la causa más olvidada: una artrosis, una muela, una úlcera por presión.
  • Infección — la de orina es la gran clásica: puede convertir una demencia estable en una semana de delirios.
  • Estreñimiento, retención de orina, deshidratación — malestares corporales que el paciente no sabe localizar.
  • Fármacos — uno nuevo, uno retirado, una interacción; la lista de medicación es sospechosa habitual.
  • Déficit sensorial — no ver o no oír bien fabrica desconfianza: la mitad de los «me roban» empiezan por unas gafas o un audífono pendientes.
  • Entorno — mudanzas, hospitalizaciones, cuidadores nuevos, exceso de ruido o de gente, o justo lo contrario: el vacío y el aburrimiento.

Cuando se corrige el desencadenante, una parte sustancial de los SPCD desaparece sin tocar la medicación. Cuando no hay desencadenante corregible, entonces sí, se trata — pero se trata bien.

Los síntomas, uno a uno

Agitación y agresividad

Inquietud que no cesa, oposición al cuidado, gritos, y en los casos más duros empujones o golpes — casi siempre durante el aseo, el vestido o los traslados, que es cuando el mundo invade el espacio de una persona que ya no lo entiende. Es el síntoma que más urgencias genera y el que antes hay que tratar, porque quema al cuidador a una velocidad que ninguna familia anticipa. La guía práctica para la familia —qué hacer en el episodio, cómo prevenir el siguiente— está en demencia y agresividad: qué hacer, y el cuadro clínico completo en Alzheimer con agitación y agresividad.

El síndrome vespertino (sundowning)

El empeoramiento de la confusión y la inquietud al caer la tarde: el paciente que estuvo tranquilo toda la mañana y a las siete quiere «irse a su casa» estando en su casa. Se explica por la degradación del reloj biológico y el agotamiento del día, y tiene manejo específico — está desarrollado en la página del síndrome vespertino.

Delirios: robo, perjuicio, celos

Convicciones falsas e inamovibles, con una lógica interna dolorosamente comprensible: quien no recuerda dónde dejó el monedero concluye que se lo han robado; quien no reconoce su casa insiste en volver a «la suya»; quien no recuerda que su mujer salió a comprar decide que le oculta algo. El delirio de robo es el más frecuente y suele apuntar contra quien más cuida — tiene guion propio de respuesta. El cuadro general está en la página de paranoia y delirios en personas mayores.

Alucinaciones

Ver personas, niños o animales que no están es la forma más habitual en las demencias — especialmente en la de cuerpos de Lewy, donde puede ser el primer síntoma. No toda visión es psicosis: el diagnóstico diferencial completo del mayor que «ve cosas» —del síndrome de Charles Bonnet al duelo, los fármacos y el cuadro confusional— está en la página de alucinaciones en personas mayores, y el fenómeno visual específico en la de alucinaciones visuales.

Apatía

El síntoma más frecuente de todos y el menos consultado, porque no molesta: la persona se apaga, deja de iniciar nada, pasa el día en el sillón. La familia lo confunde con tristeza o con «comodidad». Importa distinguirlo de la depresión —se tratan distinto— y combatirlo con estructura y actividad, porque la inactividad acelera todos los deterioros. Tiene página propia: la apatía en la demencia.

Desinhibición

Comentarios fuera de lugar, pérdida del pudor, gasto descontrolado, conductas sexuales inapropiadas. Es de los síntomas que más vergüenza y menos consultas genera — y sin embargo responde al tratamiento y al manejo del entorno, como desarrollo en la página de desinhibición y conducta sexual en la demencia. Orienta, cuando es precoz y prominente, hacia la demencia frontotemporal.

Deambulación y riesgo de fuga

Caminar sin descanso, seguir al cuidador por toda la casa, intentar salir «al trabajo» o «a por los niños». El riesgo real es la fuga con desorientación. El manejo —entender el motor de cada paciente, dar cauce a la energía, hacer segura la casa y preparar el «por si acaso»— está completo en la página de deambulación y fugas en la demencia.

Gritos y quejidos repetitivos

La vocalización en bucle —llamar, quejarse, la misma pregunta— es de los síntomas que más desgastan y de los que menos se habla. Es un lenguaje, el último que queda, y se puede intentar traducir: dolor, miedo, soledad, vacío. La guía completa está en gritos y quejidos en la demencia.

Cuando ya no reconoce a los suyos

El «¿y usted quién es?» y los falsos reconocimientos —confundir al hijo con el marido, el delirio del impostor— tienen explicación por capas y manejo propio, contados en cuando no reconoce a su familia — incluida la parte que nadie atiende: el duelo del que lo recibe.

Cuándo y cómo se medica la conducta

La medicación específica para los SPCD está indicada cuando hay sufrimiento importante o riesgo —para el paciente o para quien lo cuida— y las medidas no farmacológicas no han bastado. Y tiene reglas que cualquier familia debería conocer, porque son su mejor control de calidad:

  • Un objetivo concreto — «reducir la agresividad del aseo», no «que esté tranquilo».
  • La dosis mínima eficaz, empezando bajo y subiendo despacio.
  • Una fecha de revisión — en semanas, no en años: los SPCD fluctúan y lo que hoy hace falta puede sobrar en tres meses.
  • Un intento de retirada programado cuando el síntoma se estabiliza.
  • Precaución especial en la demencia por cuerpos de Lewy, donde ciertos fármacos habituales pueden causar reacciones graves.

Un tratamiento de la conducta sin objetivo, sin dosis mínima y sin fecha de revisión no es un tratamiento: es una sedación. El escalado farmacológico completo —qué se prueba primero y qué fármaco según lo que hay debajo— está en la página del tratamiento farmacológico de la agitación; los riesgos y reglas de los antipsicóticos, en la de antipsicóticos en la demencia; y la diferencia entre tratar y sedar —con los derechos de la familia a preguntar— la desarrollo también en la guía de residencias y cuidadores, porque es en el paciente institucionalizado donde más se juega.

El otro paciente: la familia

Ningún síntoma conductual se trata bien si no se trata también el contexto: un cuidador exhausto responde peor, discute más y sostiene menos — no por falta de cariño, sino por falta de reservas. La mitad del plan terapéutico de los SPCD es entrenar y sostener a quien cuida: pautas concretas para el aseo y las comidas, qué responder ante el delirio, cuándo pedir relevo. Si usted cuida y se reconoce al límite, la página del cuidador quemado está escrita exactamente para usted.

El método detective: los cuatro pasos que resuelven la mayoría de los casos

Todas las guías de este bloque comparten un mismo método de fondo, y conocerlo convierte a la familia en la mitad del tratamiento. Ante cualquier conducta que desborda:

  • 1 · ¿Es brusco? La primera pregunta, siempre: si el cambio se instaló en horas o días, no es «la demencia que avanza» — es un delirium con causa médica hasta que se demuestre lo contrario, y se consulta con urgencia. Esta sola pregunta evita más errores que todo lo demás junto.
  • 2 · Registre el patrón. Una hoja en la nevera: a qué hora ocurre, dónde, con quién, qué pasó los treinta minutos antes. El patrón habla: las conductas a horas fijas apuntan al reloj corporal y al patrón vespertino; las ligadas a momentos concretos (el aseo, las visitas, la tele) apuntan a un detonante evitable; las sin patrón ninguno obligan a pensar en dolor no expresado.
  • 3 · Una hipótesis cada vez. Se cambia una sola cosa — la hora de la ducha, la lámpara de la tarde, el analgésico pautado — y se observa unos días. Cambiarlo todo a la vez garantiza no saber nunca qué funcionó.
  • 4 · Lo que persiste con sufrimiento, se consulta — con el registro en la mano, que multiplica el rendimiento de la primera visita. La medicación específica tiene su sitio y sus reglas (arriba están las cuatro que toda familia debería exigir), y sus guías detalladas están en el mapa de abajo.

Lo que veo en consulta. «Cuando una familia llega con el registro de dos semanas, la consulta empieza en el kilómetro diez. Cuando llega solo con "está imposible", empezamos en el cero. La hoja de la nevera es, probablemente, la herramienta terapéutica más barata de toda esta sección.»

El kit de esta noche: qué hacer hoy, mientras llega la consulta

Entre el «ya no podemos más» y la cita hay días que hay que sobrevivir. Lo esencial, destilado de todas las guías del bloque:

  • No discuta con el delirio ni corrija el error: ni el robo se rebate con lógica ni el «¿quién es usted?» se arregla con exámenes. Se responde a la emoción — miedo, pérdida — y se desvía a otra cosa. Las palabras exactas están en cada guía; el principio es siempre el mismo: validar el sentimiento, no el contenido.
  • En el pico de agresividad, retirada táctica: distancia física, tono bajo, retirar de la vista lo que pueda hacer daño y volver a los minutos. Dos minutos de pasillo valen más que cualquier frase brillante — y si hay riesgo real, el 112 se llama sin culpa: «tiene demencia, no es su conducta habitual».
  • Simplifique la tarde-noche: luz encendida antes del anochecer, menos ruido y menos gente a la vez, cena temprana, rutina fija. La mitad de las malas noches se fabrican en las malas tardes.
  • Anote y no decida en caliente: el episodio de esta noche va a la hoja de la nevera, no a una decisión de residencia tomada a las dos de la madrugada. Las decisiones grandes se toman con el síntoma tratado — casi siempre se ven distintas.
  • Y proteja al que cuida: si esta noche el que está al límite es usted, eso también es clínica — el relevo urgente y la consulta propia no son deserción: son la viga del sistema. La guía del cuidador quemado existe exactamente para esto.

El mapa completo del bloque: cada conducta, su guía

Cada síntoma de arriba tiene su manual completo — qué lo causa, qué hacer en el momento, cuándo y cómo se trata:

Lo urgente y lo que lo imita

Delirios y alucinaciones

Agitación, agresividad y las batallas del día a día

Cuando hay que medicar — y cuando alguien medica de más

Cuándo consultar

Ante cualquier cambio de conducta brusco (en horas o días: sospeche un síndrome confusional agudo o delirium y consulte con urgencia), ante agresividad o delirios que generen riesgo o sufrimiento, cuando el sueño de la casa entera salte por los aires, o cuando la familia empiece a hablar de la residencia por agotamiento — porque muchas veces, tratando el síntoma que desborda, esa decisión puede tomarse con calma en lugar de en crisis. La valoración puede hacerse en consulta, a domicilio o en la propia residencia.

Preguntas frecuentes

¿Por qué una persona con demencia se vuelve agresiva?

Casi nunca «porque sí». Detrás de la agresividad suele haber una causa concreta: dolor no expresado, infección de orina, estreñimiento, miedo, un delirio de robo o de perjuicio, exceso de estímulos o un fármaco nuevo. La primera consigna médica es buscar esa causa antes de sedar.

¿Qué es el síndrome del ocaso o sundowning?

El empeoramiento de la confusión y la agitación al atardecer, típico de las demencias. Se relaciona con la alteración del reloj biológico, el cansancio acumulado del día y la pérdida de referencias con la luz. Tiene manejo ambiental y, cuando no basta, farmacológico.

¿Se pueden tratar los delirios y alucinaciones en la demencia?

Sí. Primero se descartan desencadenantes (fármacos, infecciones, déficit sensorial: la mitad de los «delirios de robo» empiezan por no ver o no oír bien). Cuando el síntoma causa sufrimiento o riesgo, existe tratamiento farmacológico específico, con fármacos y dosis distintos de los que se usan en adultos jóvenes.

¿Cuándo está justificado usar medicación para la conducta?

Cuando hay sufrimiento importante o riesgo para el paciente o para otros, y las medidas no farmacológicas no bastan. La regla en psicogeriatría: dosis mínima eficaz, objetivo concreto y revisión programada para retirar en cuanto sea posible. La medicación de la conducta nunca debe ser un piloto automático.

¿Estos síntomas significan que la demencia está muy avanzada?

No necesariamente. Los síntomas de conducta pueden aparecer en cualquier fase —a veces son incluso la primera señal, antes que los olvidos, como en la demencia frontotemporal—. Lo que sí indican es que el plan de cuidados y de tratamiento necesita una revisión ya.

¿Por qué está mucho peor por las tardes?

Es el patrón vespertino, uno de los fenómenos más constantes de la demencia: al caer la luz, el cerebro que se orienta con ayuda del entorno pierde sus referencias y suben la confusión, la inquietud y la irritabilidad — a lo que se suma el cansancio acumulado del día, el suyo y el del cuidador. Se aborda desde la mañana (actividad y luz de día, siesta corta), se amortigua por la tarde (luces encendidas antes del anochecer, menos estímulos, rutina fija) y tiene guía completa propia. Y si el empeoramiento vespertino es nuevo y brusco, piense primero en delirium.

¿Cuándo hay que medicar la conducta y cuándo no?

La medicación específica entra cuando hay sufrimiento importante o riesgo — para él o para quien lo cuida — y las medidas no farmacológicas no han bastado; y entra con cuatro reglas que son el control de calidad de la familia: un objetivo concreto (no «que esté tranquilo»), la dosis mínima, una fecha de revisión y un plan de salida. Hay conductas que los fármacos tratan razonablemente (agresividad con sufrimiento, delirios angustiosos) y otras a las que responden mal aunque provoquen muchas recetas (deambular, gritar, resistirse al aseo — esas se trabajan con técnica, no con sedación). Las guías del mapa lo detallan síntoma a síntoma.

En la residencia está cada vez más dormido y nadie nos explica por qué. ¿Qué podemos hacer?

Tienen derecho a preguntar y a entender: qué toma, para qué, desde cuándo y cuándo se revisa. La somnolencia creciente sin explicación es una de las señales que justifican pedir — por escrito y con amabilidad — la lista de medicación y el registro de las pautas «si precisa» del último mes, y valorar una revisión independiente. La diferencia entre tratar un síntoma y silenciar a una persona tiene guía entera en este bloque, con los pasos concretos y el tono que funciona: la de la sujeción química en residencias.

Con mi hermana se porta fatal y conmigo es un cielo. ¿Me está manipulando?

No — y esta pregunta rompe familias, así que merece respuesta clara: la conducta en la demencia varía según la persona, el momento y el contexto, porque cada cuidador trae una historia, un tono y unas exigencias distintas al cerebro enfermo. El que «se porta bien» con la visita de una hora y «fatal» con quien le ducha a diario no está eligiendo: está respondiendo a situaciones distintas. La solución no es el reproche cruzado sino el registro compartido (que objetiva el patrón) y, a veces, un fin de semana pedagógico en el que el que no lo cree lo viva entero.

Más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende a personas mayores y trabaja con sus familias según las necesidades de cada situación. En consulta separo lo que es envejecer de lo que es enfermedad tratable, reviso la medicación completa y trabajo con la familia, porque en esta etapa el tratamiento nunca depende de una sola persona.

Escribo con regularidad sobre salud mental y envejecimiento, y publico guías dirigidas a familias y cuidadores.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Esta guía tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración clínica individualizada.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Fines divulgativos; no sustituye la valoración clínica individualizada.

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