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Un adolescente abre la despensa y empieza a comer.
Primero algo pequeño.
Después otra cosa.
Y otra.
En pocos minutos ha consumido una cantidad de comida que probablemente no habría elegido en circunstancias normales.
Pero el elemento más importante no es cuánto ha comido.
Es lo que suele explicar después:
«No podía parar».
Ésta es una de las características fundamentales del trastorno por atracón en adolescentes: episodios repetidos durante los cuales existe una sensación real de pérdida de control sobre la alimentación.
Después pueden aparecer:
- vergüenza;
- culpa;
- tristeza;
- enfado consigo mismo;
- promesas de que «mañana no volverá a ocurrir».
Y muchas veces empieza entonces otro problema.
El adolescente intenta compensar lo ocurrido restringiendo todavía más su alimentación.
«Mañana no desayuno».
«Voy a comer sólo ensalada».
«Se acabaron los hidratos».
Llega nuevamente con hambre, frustración o ansiedad.
Y el ciclo vuelve a empezar.
En mi experiencia clínica, uno de los errores más frecuentes consiste en interpretar esta situación exclusivamente como un problema de falta de fuerza de voluntad.
No lo es.
El trastorno por atracón es uno de los principales trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes.
El NIMH lo describe por la presencia recurrente de episodios en los que la persona ingiere cantidades inusualmente grandes de comida y experimenta pérdida de control, acompañada con frecuencia de vergüenza, culpa o malestar. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Por eso, cuando una familia me dice:
«Come muchísimo»,
la pregunta realmente útil no es:
«¿Cuánto come?»
Sino:
«¿Puede decidir cuándo detenerse?»
Ahí empieza la diferencia entre comer demasiado alguna vez y desarrollar un verdadero problema alimentario.
- Comer mucho un día no es un atracón clínico: lo define la pérdida de control repetida y el malestar.
- Suele hacerse a escondidas y con culpa — sin vómitos ni compensación (eso lo separa de la bulimia).
- Casi siempre viaja con malestar emocional que se come en lugar de sentirse.
- Las dietas restrictivas lo empeoran; el tratamiento va a la emoción y al patrón.
¿Qué es el trastorno por atracón en adolescentes?
El trastorno por atracón —binge-eating disorder o BED en inglés— se caracteriza por episodios repetidos de ingesta excesiva acompañados de una clara sensación de pérdida de control.
Durante los episodios pueden aparecer comportamientos como:
- comer muy rápidamente;
- continuar incluso sin hambre;
- seguir comiendo hasta sentirse incómodamente lleno;
- comer a escondidas;
- evitar que otras personas vean cuánto se está comiendo.
Después pueden aparecer:
- culpa;
- vergüenza;
- tristeza;
- malestar importante por lo ocurrido.
Estos son precisamente algunos de los síntomas que recoge actualmente el NIMH para el trastorno por atracón. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Pero existen dos conceptos que conviene entender especialmente bien.
El primero es la pérdida de control
No basta con haber comido mucho.
El adolescente siente:
«Aunque quería detenerme, no podía».
Ésta es la parte clínicamente más significativa.
El segundo es la repetición
Una comida excesiva en Navidad, un cumpleaños o después de varias horas sin comer no constituye por sí sola un trastorno.
El diagnóstico exige un patrón recurrente y un malestar clínicamente significativo.
Comer mucho no es lo mismo que tener un atracón
Los adolescentes pueden comer cantidades sorprendentes.
Especialmente durante:
- periodos de crecimiento;
- determinadas etapas del desarrollo;
- después de practicar deporte;
- cuando han pasado muchas horas sin comer.
Todo esto puede ser normal.
Imagine a un chico de dieciséis años que vuelve después de dos horas de entrenamiento y prácticamente vacía la nevera.
Eso no constituye automáticamente un episodio de atracón.
En un atracón aparecen otras características
La persona suele describir:
- pérdida de control;
- rapidez;
- sensación de no poder detenerse;
- secreto;
- culpa posterior;
- repetición.
No deberíamos diagnosticar un TCA contando exclusivamente calorías.
La experiencia psicológica del episodio importa muchísimo.
Atracón o hambre emocional: tampoco son exactamente lo mismo
Esta distinción aparece continuamente.
Muchas personas comen más cuando están:
- aburridas;
- tristes;
- estresadas;
- enfadadas;
- ansiosas.
Eso es relativamente frecuente.
La comida puede proporcionar placer, distracción o alivio temporal.
Pero comer emocionalmente no equivale necesariamente a un trastorno por atracón.
Podemos pensar en una especie de continuo.
En un extremo:
«Hoy estoy nervioso y he comido tres galletas más».
En otro:
«Cada vez que me siento mal empiezo a comer enormes cantidades, siento que no puedo parar y después me odio por haberlo hecho».
La intensidad, repetición, pérdida de control y consecuencias ayudan a establecer la diferencia.
Atracones y bulimia: una diferencia fundamental
Probablemente sea el diagnóstico diferencial más importante.
En la bulimia nerviosa en adolescentes también aparecen:
- atracones;
- pérdida de control;
- culpa;
- preocupación por peso o cuerpo.
Pero después aparecen regularmente conductas destinadas a compensar lo ingerido.
Por ejemplo:
- vómitos provocados;
- ayuno;
- ejercicio compensatorio;
- otras conductas purgativas.
En el trastorno por atracón no aparece de forma regular ese patrón compensatorio característico de la bulimia. NIMH utiliza precisamente esta diferencia para distinguir ambos trastornos. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Esto es importante porque una familia puede pensar:
«Como no vomita, no tiene un trastorno alimentario».
No necesariamente.
El trastorno por atracón no necesita vómitos para ser una enfermedad.
Síntomas del trastorno por atracón en adolescentes
Los síntomas pueden ser alimentarios, emocionales, conductuales y físicos.
Comer cantidades muy grandes en periodos relativamente cortos
La familia puede detectar que desaparecen:
- paquetes completos;
- dulces;
- pan;
- cereales;
- comida preparada;
- productos almacenados.
Pero una cantidad aparentemente grande no basta para diagnosticar el trastorno.
Necesitamos saber qué ocurrió durante el episodio.
Comer rápidamente
Algunos adolescentes describen una especie de automatismo.
No disfrutan realmente de lo que comen.
Van de un alimento al siguiente.
A veces prácticamente no recuerdan cuánto han ingerido.
Comer sin hambre
Puede continuar comiendo aunque fisiológicamente no exista hambre.
La función de la comida en ese momento puede estar relacionada con:
- ansiedad;
- tristeza;
- aburrimiento;
- sensación de vacío;
- estrés.
Comer hasta sentirse físicamente incómodo
Algunas personas sólo consiguen detenerse cuando la sensación física de plenitud se vuelve desagradable.
Después pueden aparecer:
- dolor abdominal;
- pesadez;
- hinchazón;
- malestar digestivo.
NIMH incluye comer sin hambre, hacerlo rápidamente y continuar hasta encontrarse incómodamente lleno entre los signos frecuentes del trastorno por atracón. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Comer a escondidas
Ésta es una señal especialmente frecuente.
El adolescente puede:
- esperar a que los padres se duerman;
- llevar comida a la habitación;
- esconder envoltorios;
- comprar alimentos y consumirlos antes de llegar a casa.
¿Por qué?
Habitualmente por vergüenza.
Sabe que probablemente las personas que lo rodean no comprenderán lo que ocurre.
Puede pensar:
«Van a decirme que simplemente deje de comer».
Y él ya lleva meses intentando hacerlo.
La vergüenza después del atracón
Una de las partes más dolorosas del trastorno puede empezar cuando el episodio termina.
Aparecen pensamientos como:
«Soy un desastre».
«No tengo ningún control».
«Estoy engordando».
«Mañana no voy a comer nada».
Esta respuesta puede aumentar precisamente el riesgo del siguiente atracón.
Porque mañana empieza una nueva restricción.
Y el círculo vuelve a ponerse en marcha.
El círculo restricción--atracón
Esta dinámica merece explicarse con claridad.
Puede funcionar así:
1. Restricción
El adolescente decide comer mucho menos.
2. Hambre y privación
Pasan muchas horas sin alimentación suficiente.
3. Aumenta el deseo de comer
El cuerpo y la mente responden.
4. Aparece el atracón
La persona pierde el control.
5. Culpa
«He arruinado todo».
6. Nueva restricción
«Mañana no comeré».
Y vuelta al principio.
Por eso NICE recomienda expresamente que durante el tratamiento del trastorno por atracón se eviten las dietas destinadas a perder peso, porque la restricción puede favorecer nuevos episodios. El tratamiento psicológico se centra inicialmente en reducir los atracones, no en perseguir el adelgazamiento como objetivo terapéutico inmediato. (Nice)
Un error frecuente: responder al atracón poniendo al adolescente «a dieta»
Puede parecer lógico.
El adolescente tiene atracones y está aumentando de peso.
La reacción familiar es:
«A partir del lunes, dieta estricta».
Pero esto puede aumentar:
- hambre;
- sensación de privación;
- pensamiento obsesivo sobre la comida;
- culpabilidad al romper la dieta.
Y favorecer todavía más el ciclo.
El tratamiento del trastorno por atracón no consiste simplemente en conseguir que coma menos.
Consiste en recuperar una relación más regular y controlada con la alimentación.
NICE diferencia expresamente el tratamiento psicológico del atracón del tratamiento posterior que pueda ser necesario para el sobrepeso u obesidad. (Nice)
¿Un adolescente con peso normal puede tener trastorno por atracón?
Sí.
Aunque algunas personas con trastorno por atracón presentan sobrepeso u obesidad, el peso no constituye el diagnóstico.
NIMH recuerda además que los trastornos alimentarios pueden aparecer en personas con:
- bajo peso;
- peso medio;
- sobrepeso.
Una persona puede parecer físicamente sana y, sin embargo, padecer un TCA significativo. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Por eso debemos evitar:
«No parece tener un trastorno alimentario».
La apariencia física tiene una capacidad diagnóstica bastante limitada.
¿El trastorno por atracón provoca obesidad?
Puede contribuir al aumento de peso en algunas personas.
NIMH señala que a lo largo del tiempo pueden asociarse problemas como:
- obesidad;
- diabetes tipo 2;
- problemas cardiovasculares;
- trastornos del sueño;
- síntomas gastrointestinales.
Pero aquí conviene evitar un error importante. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Trastorno por atracón y obesidad no son sinónimos.
Muchas personas con obesidad no tienen atracones.
Y no todas las personas con atracones tienen obesidad.
El peso no debería utilizarse para decidir automáticamente qué diagnóstico tiene un adolescente.
¿Por qué aparece el trastorno por atracón durante la adolescencia?
No existe una causa única.
Los trastornos alimentarios se explican mejor mediante la interacción de factores:
- biológicos;
- psicológicos;
- conductuales;
- sociales;
- familiares.
NIMH señala precisamente esta combinación multifactorial como la explicación más consistente del riesgo de desarrollar un trastorno alimentario. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Restricción alimentaria repetida
Puede ser uno de los elementos que mantiene el ciclo.
El adolescente intenta controlar excesivamente su alimentación.
Después pierde el control.
Y responde con todavía más restricción.
Emociones difíciles
Los atracones pueden aparecer después de:
- ansiedad;
- tristeza;
- frustración;
- enfado;
- soledad;
- aburrimiento.
Durante unos minutos la comida proporciona una reducción de la tensión.
Pero el efecto dura poco.
Después suele aparecer culpa.
Trastorno por atracón y depresión
La relación con la salud mental merece especial atención.
Los trastornos alimentarios pueden coexistir con:
- depresión;
- ansiedad;
- consumo de sustancias;
- otros problemas psiquiátricos.
NIMH recomienda que estas comorbilidades formen parte del plan diagnóstico y terapéutico. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Cuando existe depresión en adolescentes, algunos jóvenes pueden utilizar la comida como una forma temporal de:
- aliviar emociones;
- escapar del aburrimiento;
- obtener placer;
- reducir sensación de vacío.
Pero también puede ocurrir al revés.
Los atracones producen:
- vergüenza;
- aislamiento;
- deterioro de autoestima.
Y eso puede empeorar el estado depresivo.
Por tanto, conviene evitar discutir eternamente sobre qué apareció primero.
Si existen ambos problemas, tenemos que tratar ambos.
Impulsividad y TDAH
En determinados adolescentes puede coexistir una dificultad general para controlar impulsos.
Puede haber:
- decisiones rápidas;
- búsqueda de gratificación inmediata;
- desorganización;
- dificultad para retrasar recompensas;
- problemas académicos;
- alimentación impulsiva.
Cuando estas características aparecen en muchos contextos, puede ser necesario valorar un TDAH en adolescentes.
Esto no significa que el TDAH provoque automáticamente atracones.
Ni que cualquier joven que come impulsivamente tenga TDAH.
Significa que debemos estudiar el funcionamiento completo del adolescente.
El papel del estigma por el peso
Ésta es una cuestión particularmente delicada.
Algunos adolescentes con sobrepeso reciben durante años comentarios sobre:
- cuerpo;
- cantidad de comida;
- aspecto;
- ropa;
- peso.
A veces proceden de compañeros.
Otras veces, desgraciadamente, de adultos.
El adolescente puede terminar desarrollando una relación con la alimentación dominada por:
- vergüenza;
- secreto;
- culpa;
- dietas extremas.
Decir constantemente:
«No comas eso, que vas a engordar»
no necesariamente genera una mejor relación con la comida.
Puede producir exactamente lo contrario.
Redes sociales, dietas y cultura corporal
Las redes sociales pueden exponer continuamente a:
- cuerpos seleccionados;
- dietas extremas;
- mensajes sobre adelgazar;
- métodos de control de peso;
- comparaciones.
Pero no deberíamos utilizar Instagram o TikTok como explicación única.
Los trastornos alimentarios son mucho más complejos.
La presión social puede actuar como factor.
No sustituye a la valoración clínica individual.
Factores familiares: influencia no significa culpa
Los padres suelen preguntarse:
«¿Qué hemos hecho mal?».
La respuesta más útil normalmente no consiste en buscar culpables.
La familia puede influir en hábitos, conversaciones y relaciones con la comida.
Pero el trastorno por atracón no puede reducirse a:
«sus padres lo educaron mal».
La familia puede ser una de las herramientas más importantes para ayudar en la recuperación.
Eso no significa que haya producido el problema.
Cómo hablar con un adolescente que tiene atracones
Evitar «simplemente deja de comer»
Probablemente ya lo ha intentado.
Muchas veces cientos de veces.
No humillar
Comentarios como:
«¿Cómo puedes haberte comido todo eso?»
pueden aumentar todavía más la vergüenza y favorecer que los próximos episodios sean más secretos.
Hablar de pérdida de control
Puede resultar mucho más útil preguntar:
«Cuando empiezas a comer así, ¿sientes que puedes parar?»
Esta pregunta nos acerca bastante más al núcleo del problema.
Preguntar qué ocurrió antes
Otra pregunta importante:
«¿Cómo te sentías justo antes de empezar?»
Puede aparecer:
- tristeza;
- ansiedad;
- enfado;
- aburrimiento;
- una discusión;
- presión académica.
Esto ayuda a identificar desencadenantes.
¿Cómo se diagnostica el trastorno por atracón?
El diagnóstico es clínico.
Una evaluación debe explorar:
- características de los episodios;
- pérdida de control;
- frecuencia;
- duración;
- cantidad de comida;
- alimentación entre episodios;
- restricción;
- posibles conductas compensatorias;
- imagen corporal;
- evolución del peso;
- ansiedad;
- depresión;
- impulsividad;
- TDAH;
- consumo de sustancias;
- autolesiones;
- riesgo suicida.
También conviene valorar la salud física.
Los trastornos alimentarios pueden tener consecuencias tanto psicológicas como médicas y deben abordarse de forma integral. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Una evaluación con un psiquiatra especializado en adolescentes puede ser especialmente útil cuando existen dudas diagnósticas, comorbilidad psiquiátrica o un deterioro importante.
Tratamiento del trastorno por atracón en adolescentes
El tratamiento debe individualizarse según:
- edad;
- gravedad;
- frecuencia;
- situación familiar;
- problemas asociados.
Pero existe una idea especialmente importante:
el tratamiento psicológico es central.
NICE recomienda para niños y adolescentes con trastorno por atracón los mismos tratamientos psicológicos específicos utilizados para BED en adultos. (Nice)
Autoayuda guiada específica para atracones
NICE sitúa los programas de autoayuda guiada centrada en el trastorno por atracón como tratamiento psicológico inicial.
No significa simplemente entregar un libro y decir:
«léalo en casa».
Se utilizan materiales estructurados de base cognitivo-conductual acompañados de sesiones breves de apoyo con un profesional. NICE señala que estos programas pueden mejorar las tasas de recuperación y reducir la frecuencia de atracones. (Nice)
Naturalmente, el tratamiento tiene que adaptarse:
- a la edad;
- al nivel de comprensión;
- a la gravedad;
- al contexto familiar.
Terapia cognitivo-conductual centrada en trastornos alimentarios
Cuando la autoayuda guiada no es apropiada o no resulta suficiente, puede utilizarse terapia cognitivo-conductual específica para trastornos alimentarios, CBT-ED.
El tratamiento trabaja aspectos como:
- alimentación regular;
- identificación de desencadenantes;
- pensamientos sobre alimentación y cuerpo;
- emociones que preceden al atracón;
- estrategias alternativas;
- prevención de recaídas.
NICE recomienda precisamente establecer comidas y tentempiés regulares para evitar hambre excesiva y trabajar los desencadenantes emocionales de los episodios. (Nice)
Comer regularmente: una intervención mucho más importante de lo que parece
Puede sonar demasiado sencillo.
Pero uno de los objetivos fundamentales es dejar de alternar:
restricción intensa ↔ atracón.
Una alimentación regular ayuda a reducir:
- hambre extrema;
- sensación de privación;
- pensamiento obsesivo sobre comida.
Esto no significa que por sí sola cure todo el trastorno.
Pero proporciona una base sobre la que trabajar.
Trabajo sobre emociones
Si el atracón aparece sistemáticamente después de:
- ansiedad;
- tristeza;
- enfado;
- soledad;
necesitamos desarrollar otras estrategias.
La comida no puede ser el único regulador emocional disponible.
El adolescente puede aprender progresivamente a:
- identificar emociones;
- tolerarlas;
- pedir ayuda;
- resolver problemas;
- utilizar alternativas conductuales.
¿El tratamiento debe intentar adelgazar?
No como objetivo principal del tratamiento del atracón.
Éste es probablemente uno de los aspectos más contraintuitivos para algunas familias.
NICE señala que el objetivo del tratamiento psicológico específico es detener los atracones, y advierte contra intentar perder peso mediante dieta durante el tratamiento porque puede desencadenarlos. (Nice)
Si existe además obesidad o un problema metabólico que necesite tratamiento, puede abordarse posteriormente dentro de un plan coordinado.
Pero intentar solucionar el atracón empezando por una dieta restrictiva puede ser echar gasolina a un fuego que ya estaba encendido.
Papel de la familia
Durante la adolescencia la familia puede ayudar mucho.
Puede contribuir a:
- organizar horarios;
- disminuir comentarios relacionados con peso;
- favorecer comidas regulares;
- detectar aislamiento;
- mejorar comunicación;
- facilitar continuidad del tratamiento.
La participación familiar no debe convertirse necesariamente en vigilancia constante.
El objetivo es apoyo.
No una aduana delante de la nevera.
¿Se utilizan medicamentos en adolescentes con trastorno por atracón?
Éste es un apartado en el que merece la pena ser especialmente preciso.
NICE establece que la medicación no debe utilizarse como único tratamiento del trastorno por atracón. (Nice)
Puede existir una indicación farmacológica cuando hay otro problema psiquiátrico que también necesita tratamiento.
Por ejemplo:
- depresión;
- ansiedad;
- TDAH;
- otros trastornos concretos.
La medicación psiquiátrica en adolescentes debe utilizarse siempre según diagnóstico, edad, indicación y balance beneficio-riesgo.
¿Y la lisdexanfetamina?
Aquí es particularmente importante no extrapolar datos de adultos.
La FDA estadounidense mantiene la lisdexanfetamina indicada para trastorno por atracón moderado-grave en adultos, mientras que su indicación pediátrica es TDAH desde los seis años; la indicación BED no es una indicación pediátrica. Además, los estimulantes tienen advertencias importantes relacionadas con abuso, dependencia y otros efectos adversos. (U.S. Food and Drug Administration)
Por tanto:
que un medicamento tenga evidencia y autorización para BED en adultos no significa que deba trasladarse automáticamente a un adolescente.
La decisión clínica en menores necesita mucha más prudencia.
Pronóstico: ¿puede mejorar?
Sí.
Los trastornos alimentarios pueden tratarse con éxito y la detección y el tratamiento tempranos favorecen la recuperación. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
El objetivo es que progresivamente disminuyan:
- frecuencia de atracones;
- pérdida de control;
- culpa;
- secreto;
- restricción;
- obsesión con comida.
La mejoría no siempre es completamente lineal.
Puede haber recaídas.
Un episodio aislado después de meses de estabilidad no significa necesariamente volver al punto inicial.
Interesa preguntarse:
¿Qué ocurrió antes?
Eso puede permitir prevenir el siguiente.
¿Cuándo debemos preocuparnos especialmente?
Conviene solicitar una valoración profesional cuando:
- los atracones se repiten;
- existe pérdida clara de control;
- el adolescente come a escondidas;
- aparece mucha vergüenza;
- alterna atracones con dietas extremas;
- existe gran preocupación corporal;
- aumenta el aislamiento;
- aparece depresión;
- existen autolesiones;
- el funcionamiento escolar o social empeora.
No necesitamos esperar a que exista obesidad.
Ni a que el adolescente pida voluntariamente ayuda.
¿Cuándo puede ser urgente?
El trastorno por atracón no suele presentar el mismo tipo de urgencias médicas inmediatas que algunos cuadros restrictivos o purgativos graves.
Pero el adolescente puede necesitar una consulta psiquiátrica urgente en Marbella cuando aparecen:
- ideación suicida;
- intento de suicidio;
- autolesiones graves;
- depresión muy intensa;
- descontrol conductual importante;
- otra situación en la que no pueda mantenerse la seguridad.
Los trastornos alimentarios presentan una asociación relevante con otras enfermedades mentales y un mayor riesgo suicida, por lo que la evaluación del estado emocional no debería olvidarse. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
Preguntas frecuentes sobre trastorno por atracón en adolescentes
¿Cómo sé si mi hijo tiene atracones o simplemente come mucho?
La principal diferencia está en la pérdida de control. Un adolescente puede comer una gran cantidad porque tiene hambre. Durante un atracón suele existir la experiencia: «No puedo parar aunque quiero». También aparecen repetición y malestar posterior.
¿Un atracón aislado significa tener un trastorno?
No. El diagnóstico requiere episodios recurrentes y un patrón clínicamente significativo.
¿El adolescente tiene que tener obesidad?
No. El peso no diagnostica el trastorno. Puede aparecer en personas de diferentes pesos. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
¿Es lo mismo que hambre emocional?
No necesariamente. El hambre emocional puede producir ingestas excesivas, pero el trastorno por atracón implica episodios recurrentes con pérdida de control y malestar significativo.
¿Cuál es la diferencia con bulimia?
En la bulimia nerviosa en adolescentes aparecen conductas compensatorias recurrentes después de los atracones. En BED no existe ese patrón regular. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
¿Debo ponerlo a dieta?
No es una buena estrategia tratar un trastorno por atracón mediante una dieta restrictiva improvisada. NICE advierte específicamente que intentar perder peso mediante dieta durante el tratamiento puede desencadenar nuevos episodios. (Nice)
¿Hay que prohibirle determinados alimentos?
No existe una regla universal. El tratamiento intenta recuperar regularidad y disminuir la relación rígida y descontrolada con la comida, no construir una lista infinita de alimentos prohibidos.
¿Debo esconder la comida?
Generalmente el tratamiento no consiste en limitar físicamente todo acceso a alimentos. Puede aumentar secreto y conflicto. Las intervenciones familiares concretas deben adaptarse a cada caso.
¿El TDAH puede estar relacionado?
En algunos adolescentes puede coexistir TDAH e impulsividad. Cuando existen síntomas en múltiples áreas conviene realizar una evaluación específica de TDAH en adolescentes.
¿Puede estar deprimido?
Sí. Los trastornos alimentarios pueden coexistir con depresión, ansiedad y otros problemas de salud mental. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
¿Hay medicamentos para el trastorno por atracón?
La medicación no debe utilizarse como único tratamiento. Además, los tratamientos farmacológicos autorizados para BED en adultos no deben trasladarse automáticamente a menores. La indicación FDA de lisdexanfetamina para BED es específicamente adulta. (Nice)
¿La terapia funciona?
Sí. NICE recomienda tratamientos psicológicos específicos, empezando habitualmente por autoayuda guiada centrada en BED y progresando a CBT-ED cuando corresponde. (Nice)
¿Los padres tienen la culpa?
No. Los TCA son multifactoriales. La familia puede ayudar enormemente en el tratamiento sin haber causado la enfermedad. (Instituto Nacional de la Salud Mental)
¿Cuándo debería consultar?
Cuando existen episodios repetidos de pérdida de control, secreto, culpa, restricción posterior, deterioro emocional o dificultades familiares y académicas. Si se necesita una evaluación presencial puede realizarse una consulta de psiquiatría adolescente en Marbella. ## Trastorno por atracón en adolescentes: el problema no es simplemente comer demasiado Ésta es probablemente la idea con la que conviene terminar. Un adolescente con trastorno por atracón no necesita escuchar veinte veces: «Tienes que controlarte». Normalmente ya sabe que quiere controlar la conducta. Precisamente está sufriendo porque siente que no puede hacerlo. Muchos llegan atrapados en una secuencia: comen; se arrepienten; se prometen que será la última vez; se restringen; vuelven a perder el control; y cada episodio añade más vergüenza. La vergüenza hace que oculten el problema. El secreto permite que continúe. Y cada nuevo fracaso refuerza la idea: «No tengo fuerza de voluntad». En consulta intento cambiar esa forma de mirar el problema. No pregunto únicamente: «¿Qué has comido?». Quiero saber: ¿Qué ocurrió antes? ¿Tenías hambre? ¿Llevabas horas restringiendo? ¿Estabas triste? ¿Habías discutido? ¿Cuándo sentiste que ya no podías parar? ¿Qué hiciste después? Porque ahí empezamos a entender el mecanismo. Y cuando entendemos el mecanismo podemos empezar a cambiarlo. El objetivo del tratamiento no consiste simplemente en reducir una cifra en la báscula. Consiste en que el adolescente pueda volver a: comer con regularidad; reconocer hambre y saciedad; tolerar emociones sin necesitar inmediatamente comida; abandonar el ciclo de dietas extremas; disminuir culpa; dejar de esconderse; recuperar control. En definitiva: que la comida vuelva a ser comida y deje de convertirse en una lucha diaria contra sí mismo.
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Sobre el autor
¿Come a escondidas y con culpa?
El atracón es un síntoma emocional con tratamiento propio. Prohibir comida no lo cura; entenderlo, sí.
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