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«No para de parpadear.»
«Hace un ruido con la garganta constantemente.»
«Mueve el cuello como si algo le molestara.»
«Puede controlarlo delante de otras personas, así que pensamos que lo hace voluntariamente.»
«Desde que le dijimos que dejara de hacerlo parece que lo hace todavía más.»
Estas situaciones preocupan mucho a los padres.
Y casi siempre aparece rápidamente una palabra:
Tourette.
Pero tener un tic no significa necesariamente tener síndrome de Tourette.
Los tics son movimientos o vocalizaciones breves, repetitivos y difíciles de controlar voluntariamente. Pueden ser motores —por ejemplo parpadear, realizar una mueca o mover el cuello— o vocales, como carraspear, olfatear o emitir determinados sonidos. Pueden además ser simples o formar secuencias más complejas. (CDC)
Muchos niños presentan tics en algún momento de su desarrollo y una parte de ellos desaparece o disminuye considerablemente con el tiempo.
El síndrome de Tourette representa una situación más específica: deben existir múltiples tics motores y al menos un tic vocal a lo largo de la evolución, persistiendo durante más de un año y con inicio antes de los 18 años. Los tics motores y vocales no necesitan aparecer exactamente al mismo tiempo. (CDC)
Y una primera idea que intento transmitir a las familias es tranquilizadora:
la evolución suele ser considerablemente mejor de lo que muchas personas imaginan cuando escuchan por primera vez la palabra Tourette.
En muchos pacientes los tics disminuyen durante la adolescencia y primeros años de la edad adulta. (CDC)
- Tener un tic no es tener Tourette — y Tourette no es gritar palabrotas (eso es minoritario).
- Los tics suben con estrés y cansancio, cambian con el tiempo y pueden suprimirse a ratos.
- Regañar o pedir que pare los empeora: la atención al tic lo alimenta.
- Se valoran junto a TDAH y TOC, sus compañeros habituales; hay tratamiento cuando interfieren.
¿Qué es exactamente un tic?
Un tic es un movimiento o sonido que aparece repetidamente y que la persona no realiza simplemente porque quiera hacerlo.
Tics motores simples
Por ejemplo:
- parpadear;
- fruncir la nariz;
- realizar muecas;
- levantar los hombros;
- mover la cabeza;
- realizar movimientos bruscos de brazos;
- tensar determinados músculos.
Tics vocales simples
Pueden aparecer como:
- carraspeo;
- tos;
- olfateo;
- gruñidos;
- pequeños sonidos;
- chillidos.
Tics complejos
Implican secuencias más elaboradas de movimientos o sonidos y pueden resultar mucho más llamativos.
Los CDC diferencian precisamente tics motores y vocales, y dentro de ellos tics simples y complejos. (CDC)
Pero hay una característica todavía más interesante.
Los tics cambian.
El adolescente puede pasar varios meses parpadeando.
Después desaparece el parpadeo y comienza un movimiento del cuello.
Más adelante aparece carraspeo.
Después vuelve alguno de los anteriores.
Esta variación forma parte del comportamiento característico de los trastornos de tics. (CDC)
«Puede controlarlo cuando quiere»: ¿entonces lo hace voluntariamente?
No.
Esta es una de las confusiones más frecuentes.
Algunas personas pueden suprimir temporalmente determinados tics.
Pero eso no demuestra que el tic sea voluntario.
Imagine que intenta no parpadear.
Puede hacerlo durante un tiempo.
Eso no convierte la necesidad de parpadear en una decisión consciente.
Muchos pacientes describen antes del tic una especie de urgencia premonitoria: una tensión, presión o sensación interna desagradable que mejora temporalmente después de realizarlo. La capacidad para identificar esa sensación suele aumentar con la edad y es importante en algunas intervenciones conductuales. Las guías europeas incluyen específicamente la valoración de estas urgencias dentro de la evaluación clínica de los trastornos de tics. (Springer Nature Link)
Por tanto, un adolescente puede aguantar durante una clase y presentar muchos más tics al llegar a casa.
Los padres interpretan:
«Curiosamente en el colegio puede controlarse.»
Pero puede haber estado realizando un enorme esfuerzo durante horas.
¿Los nervios producen los tics?
El estrés puede aumentarlos.
Pero eso no significa que el Tourette sea simplemente consecuencia de estar nervioso.
Cansancio, cambios importantes, situaciones de estrés o excitación pueden modificar su frecuencia e intensidad. Los datos recopilados por CDC muestran que muchos padres observan empeoramiento asociado a cambios importantes y cansancio. (CDC)
Eso explica por qué un adolescente puede estar relativamente bien durante semanas y empeorar en:
- exámenes;
- inicio de curso;
- problemas familiares;
- conflictos sociales;
- falta de sueño.
Pero decir:
«Son nervios»
puede simplificar excesivamente el problema.
Lo correcto sería decir:
«Existe un trastorno de tics cuya intensidad puede verse modulada por el estrés.»
Tener un tic no significa tener síndrome de Tourette
Esta diferencia merece un apartado propio.
Los trastornos de tics se clasifican según el tipo de tic y su duración.
Para diagnosticar síndrome de Tourette deben existir al menos dos tics motores y uno o más tics vocales durante la evolución, mantenerse durante al menos un año, comenzar antes de los 18 y no explicarse mejor por sustancias, medicamentos u otra enfermedad. (CDC)
También existen:
- trastorno de tic motor persistente;
- trastorno de tic vocal persistente;
- trastornos de tics de duración más breve.
La Asociación Española de Pediatría también diferencia los tics transitorios, los tics crónicos y el síndrome de Gilles de la Tourette. (AEPED)
Por tanto:
un adolescente que carraspea durante varios meses no tiene automáticamente Tourette.
Necesitamos historia clínica.
¿A qué edad empieza el síndrome de Tourette?
Aunque esta página está dirigida a adolescentes, el Tourette empieza normalmente antes.
Los síntomas suelen aparecer durante la infancia, con frecuencia aproximadamente entre los 5 y 10 años, y los primeros tics suelen ser motores localizados en cabeza y cuello. (CDC)
Los datos de CDC muestran que, en una muestra de niños diagnosticados, los padres observaron los primeros tics aproximadamente a los seis años de media y que la intensidad máxima tendía a producirse años antes de la edad adulta. (CDC)
Esto proporciona una pista diagnóstica importante.
Un adolescente de 16 años que nunca había presentado ningún tic y desarrolla de repente una gran cantidad de movimientos y vocalizaciones complejas merece una evaluación cuidadosa antes de concluir automáticamente:
«Ha desarrollado Tourette.»
El patrón de inicio y la evolución importan.
El mito de las palabrotas: Tourette no significa coprolalia
Hollywood le ha hecho un curioso favor al conocimiento médico: mucha gente ha oído hablar del Tourette.
Y al mismo tiempo le ha hecho bastante daño.
Porque existe la idea de que el síntoma fundamental consiste en gritar insultos.
Eso es falso.
La coprolalia, emisión involuntaria de palabras socialmente inapropiadas, puede aparecer como un tic complejo, pero la mayoría de las personas con Tourette no la presentan. (CDC)
Un adolescente puede tener Tourette durante años y jamás decir una sola palabrota involuntaria.
Es importante que profesores y compañeros también conozcan este dato.
¿Por qué algunos tics parecen intencionados?
Porque los tics complejos pueden tener apariencia de una conducta con propósito.
Por ejemplo:
tocar algo;
realizar un determinado gesto;
repetir un movimiento;
decir una palabra;
hacer una secuencia corporal.
Desde fuera podemos pensar:
«Eso no puede ser un tic porque parece demasiado elaborado.»
Pero los tics no tienen por qué limitarse a un parpadeo.
La evaluación debe estudiar su aparición, repetición, contexto, posibilidad de supresión, sensación premonitoria y evolución.
A veces además resulta difícil diferenciar un tic complejo de una compulsión asociada al trastorno obsesivo-compulsivo. Los CDC destacan expresamente esta dificultad diagnóstica. (CDC)
Tics y TDAH: una combinación frecuente
Cuando evalúo Tourette, no me quedo mirando solamente los movimientos.
Quiero saber:
¿Cómo se concentra?
¿Cómo se organiza?
¿Es impulsivo?
¿Cómo va académicamente?
¿Tiene antecedentes de hiperactividad?
El TDAH es una de las condiciones que aparecen con mayor frecuencia junto al Tourette. Los datos publicados por CDC sitúan el TDAH aproximadamente en el 50--70% de niños con Tourette en algunas muestras. (CDC)
Y esto importa porque muchas veces el problema que más interfiere con el funcionamiento no es precisamente el tic.
Puede ser la desorganización.
La impulsividad.
El fracaso académico.
Los conflictos.
En esos casos debemos tratar al adolescente entero, no exclusivamente aquello que podemos ver desde el otro lado de la mesa.
Puede ampliar este aspecto en TDAH en adolescentes.
Tourette y TOC: cuando «tengo que hacerlo» significa cosas diferentes
Otra asociación importante es el trastorno obsesivo-compulsivo.
Más de un tercio de las personas con Tourette presentan además TOC según los datos recopilados por CDC. (CDC)
Pero distinguir tics y compulsiones puede resultar complicado.
En un TOC suele existir una obsesión, regla mental o sensación de que hay que realizar una conducta para prevenir algo, neutralizar una preocupación o alcanzar una sensación determinada.
En los tics suele predominar la urgencia sensorial o motora previa.
Pero la frontera no siempre es perfecta.
Un adolescente puede explicar:
«Tengo que hacerlo hasta que quede bien.»
Esa frase merece bastante más investigación.
No deberíamos decidir el diagnóstico exclusivamente por cómo se ve la conducta.
El error de mirar solamente los tics
Este es uno de los puntos clínicos que considero más importantes.
Los datos estadounidenses muestran que aproximadamente el 83% de los niños con Tourette diagnosticado presentan además otra condición mental, conductual o del desarrollo. (CDC)
Además de TDAH y TOC debemos valorar:
- ansiedad;
- depresión;
- problemas de comportamiento;
- dificultades de aprendizaje;
- sueño;
- funcionamiento social;
- autoestima;
- bullying.
A veces los padres llegan diciendo:
«Queremos que desaparezca ese movimiento.»
Y después de una evaluación resulta que el problema realmente importante es que el adolescente está deprimido, sufre bullying o tiene un TDAH muy mal controlado.
El tic es simplemente lo más visible.
Tics y colegio: el problema no siempre es el movimiento
Un adolescente puede estar intentando durante toda una clase no hacer el tic.
Eso consume atención.
O puede tener un tic de cuello que produce dolor.
Un tic de mano puede interferir con la escritura.
Un tic vocal puede atraer miradas.
Los compañeros pueden imitarlo.
El profesor puede pedirle repetidamente:
«Estate quieto.»
Y entonces hemos conseguido añadir vergüenza al trastorno.
Los CDC señalan que Tourette puede interferir con escritura, atención y rendimiento escolar, y que estos adolescentes presentan mayor riesgo de dificultades sociales y bullying. (CDC)
Algunas medidas escolares sencillas pueden ayudar:
- informar adecuadamente a profesores;
- permitir pequeñas pausas cuando sean necesarias;
- evitar penalizar un tic involuntario;
- ofrecer ciertas adaptaciones en exámenes o escritura si existe
- interferencia importante;
- abordar de inmediato burlas o acoso.
No se trata de eliminar cualquier exigencia.
Se trata de no exigirle controlar voluntariamente durante seis horas algo que precisamente le cuesta controlar.
¿Debemos decirle constantemente que deje de hacer el tic?
Generalmente no.
Imagínese que cada vez que parpadea alguien comenta:
«Otra vez.»
Probablemente terminará pensando en parpadear mucho más.
Centrar toda la atención familiar sobre los tics puede aumentar tensión, vergüenza y esfuerzo de supresión.
Eso no significa ignorar el sufrimiento.
Significa elegir bien cuándo hablamos del problema.
Preferiría trabajar sobre el tic de forma estructurada en una intervención específica que convertir la cena familiar en un contador de parpadeos.
¿Necesita tratamiento todo adolescente con tics?
No.
Esto también es importante.
Si los tics son leves, no provocan dolor, no interfieren con la vida académica o social y el propio adolescente no está preocupado, muchas veces la intervención fundamental puede consistir en:
información + seguimiento.
No necesitamos tratar una enfermedad simplemente porque desde fuera podamos verla.
Los tratamientos se plantean especialmente cuando los tics producen dolor o lesiones, estrés significativo o interfieren con escuela, vida social u otras actividades. (CDC)
Esta idea evita convertir un tic leve en el centro de la identidad del adolescente.
CBIT: el tratamiento psicológico específico para los tics
Una de las intervenciones con mejor respaldo es la Comprehensive Behavioral Intervention for Tics (CBIT).
No significa decirle:
«Contrólate.»
Es una terapia estructurada que incluye elementos como:
- psicoeducación;
- entrenamiento para reconocer el tic y la urgencia previa;
- reversión de hábito;
- respuesta incompatible con el tic;
- identificación de situaciones que lo empeoran;
- estrategias para reducir su impacto.
CDC actualizó en marzo de 2026 su información señalando que CBIT puede resultar eficaz en muchos pacientes y que actualmente se considera una de las primeras opciones terapéuticas cuando se necesita tratamiento. (CDC)
Las guías europeas de ESSTS también sitúan las intervenciones conductuales, especialmente CBIT/Habit Reversal Training y exposición con prevención de respuesta, entre los tratamientos psicológicos de referencia. (PubMed Central (PMC))
Y hay una aclaración fundamental:
que un tratamiento conductual pueda modificar un tic no significa que el adolescente lo estuviera haciendo voluntariamente. (CDC)
¿Cuándo utilizamos medicación?
No existe una obligación de medicar por tener Tourette.
La decisión depende fundamentalmente de:
- intensidad;
- dolor;
- lesiones;
- interferencia académica;
- repercusión social;
- sufrimiento;
- trastornos asociados.
Cuando necesitamos tratamiento farmacológico existen diferentes posibilidades. Las guías europeas incluyen entre las opciones fármacos antidopaminérgicos y, en determinados perfiles, agonistas alfa-2, especialmente cuando existe además TDAH. (PubMed Central (PMC))
Entre los medicamentos que pueden utilizarse en determinados casos se encuentran aripiprazol, y en situaciones concretas otros fármacos como risperidona, clonidina o guanfacina. Su indicación, autorización y utilización pediátrica no son idénticas para todos ellos en España, por lo que deben individualizarse cuidadosamente. La AEP recoge, por ejemplo, utilización de aripiprazol y determinados tratamientos fuera de ficha técnica para tics según cada medicamento. (AEPED)
No elegiría un medicamento simplemente preguntando:
«¿Cuál quita más tics?»
Hay que valorar beneficios frente a efectos adversos y, sobre todo, decidir qué síntoma necesita realmente tratamiento.
¿Y si también tiene TDAH?
Este punto históricamente ha generado bastante preocupación.
No asumiría automáticamente que un adolescente con tics no puede recibir tratamiento para TDAH.
El manejo moderno exige valorar ambas condiciones, su repercusión y la respuesta individual. Las guías europeas específicamente contemplan el tratamiento de la comorbilidad y señalan que determinados fármacos utilizados para TDAH pueden emplearse en pacientes con trastornos de tics bajo adecuada supervisión. (PubMed Central (PMC))
La prioridad puede incluso ser el TDAH si está produciendo mucho más deterioro que los tics.
Eso vuelve a llevarnos al mismo principio:
tratamos al adolescente, no el síntoma que más llama la atención.
¿Qué pronóstico tienen los tics durante la adolescencia?
En general, razonablemente bueno.
Los tics pueden aumentar durante determinados periodos y después disminuir.
CDC señala que en la mayoría de casos se reducen durante la adolescencia y primeros años adultos, aunque algunas personas continúan presentándolos. En un seguimiento citado por CDC, al llegar a los 18 años aproximadamente la mitad de los jóvenes no había presentado tics durante la semana previa y una proporción relativamente pequeña mantenía síntomas moderados o graves. (CDC)
No significa que podamos prometer a una familia:
«A los 18 desaparecerá.»
No podemos.
Pero sí permite evitar la conclusión catastrofista:
«Esto irá necesariamente a peor para siempre.»
Tampoco es correcta.
¿Cuándo conviene hacer más pruebas?
El diagnóstico de los trastornos de tics suele ser fundamentalmente clínico.
No todo adolescente necesita resonancia, electroencefalograma o una extensa batería de pruebas.
Sí debemos ampliar el estudio cuando el cuadro es atípico.
Por ejemplo:
- inicio muy brusco a una edad poco habitual;
- movimientos que no parecen tics;
- pérdida de conciencia;
- signos neurológicos;
- regresión;
- consumo de sustancias;
- relación temporal con determinados medicamentos;
- dudas diagnósticas importantes.
Las guías europeas recomiendan adaptar las exploraciones adicionales a la historia clínica y al examen neurológico, en lugar de realizar estudios indiscriminados. (PubMed Central (PMC))
Mi experiencia clínica: no trato un tic simplemente porque moleste a los adultos
Este es probablemente el punto en el que más intento cambiar la perspectiva de una familia.
A veces llega un adolescente bastante tranquilo.
Tiene un tic.
El padre está desesperado.
La madre lo observa continuamente.
El profesor le llama la atención.
Y el adolescente termina convencido de que existe algo terriblemente malo en él.
Mi primera pregunta es:
«¿A quién le está molestando realmente el tic?»
Si produce dolor, interfiere con el estudio, genera rechazo social o el adolescente sufre, naturalmente tenemos que intervenir.
Pero si el principal problema consiste en que los adultos no toleran verlo parpadear, no estoy seguro de que nuestro primer tratamiento tenga que dirigirse al adolescente.
He visto también familias tan centradas en eliminar los tics que pasan por alto un TDAH, un TOC o una ansiedad que está produciendo muchísimo más sufrimiento.
Por eso intento ordenar prioridades.
Primero:
¿qué deteriora realmente su vida?
Después:
¿qué podemos modificar?
Y finalmente:
¿cuánto tratamiento merece la pena utilizar para conseguirlo?
No persigo necesariamente cero tics.
Persigo que un adolescente pueda estudiar, relacionarse, dormir, sentirse seguro y desarrollar su vida sin que el trastorno la controle.
A veces para conseguirlo hay que reducir mucho los tics.
Otras veces hay que enseñar al entorno a dejar de mirarlos.
Son tratamientos bastante diferentes.
Psiquiatría adolescente en Marbella
Una evaluación de tics y Tourette durante la adolescencia debe estudiar conjuntamente los síntomas motores y vocales y los posibles trastornos asociados.
En algunos adolescentes no será necesario ningún tratamiento específico.
En otros será suficiente una intervención conductual como CBIT.
Y en determinados casos tendremos que valorar medicación, tratamiento del TDAH, intervención sobre TOC o ansiedad y coordinación con el instituto.
El objetivo no es conseguir que un adolescente resulte menos llamativo para los demás.
El objetivo es que los tics y los problemas asociados interfieran lo menos posible con su educación, relaciones, autoestima y desarrollo personal.
Puede consultar la guía general de Psiquiatría Adolescente y la información sobre atención en Psiquiatría Adolescente en Marbella.
Dr. Cristóbal López Martín\ Médico Psiquiatra — Marbella
He contrastado P30 con la actualización de CDC de marzo/agosto de 2026, las guías europeas ESSTS 2.0, AEP y la revisión neurológica de *Continuum* de 2025. Un punto que he reforzado deliberadamente es que no tenemos que conseguir "cero tics" para considerar que un tratamiento funciona: la repercusión funcional es más importante que contar movimientos. (CDC)
P31 recuperada y mantenida en su intención exacta: aislamiento en la habitación y permanecer en cama, diferenciando intimidad normal de deterioro clínico. Máximo 3.000--3.300 palabras.
Preguntas frecuentes sobre tics y Tourette en adolescentes
¿Un tic significa que mi hijo tiene Tourette?
No. Existen diferentes trastornos de tics y algunos son transitorios. Tourette requiere múltiples tics motores y al menos un tic vocal durante más de un año, con inicio antes de los 18 años. (CDC)
¿Puede controlar voluntariamente los tics?
A veces puede suprimirlos durante periodos breves, pero esto no significa que sean voluntarios. La supresión puede producir tensión y posteriormente aparecer más necesidad de realizar el tic. (CDC)
¿El estrés empeora los tics?
Puede hacerlo. También pueden variar con cansancio, excitación y cambios ambientales, aunque el estrés no constituye por sí solo la causa del Tourette. (CDC)
¿Todos los adolescentes con Tourette dicen palabrotas?
No. La mayoría no presenta coprolalia. (CDC)
¿Los tics desaparecen al dormir?
Pueden disminuir notablemente, aunque la relación entre tics y sueño es más compleja y no utilizamos ese dato de forma aislada para diagnosticar.
¿Hay que decirle que deje de hacerlos?
Repetírselo continuamente suele ser poco útil y puede aumentar la atención y tensión alrededor del tic. Es preferible una estrategia terapéutica estructurada cuando realmente necesita tratamiento.
¿TDAH y Tourette pueden aparecer juntos?
Sí, con mucha frecuencia. Debemos valorar los síntomas de TDAH porque en algunos adolescentes producen mayor deterioro que los propios tics. (CDC)
¿Tourette y TOC están relacionados?
Existe una asociación frecuente. Más de un tercio de personas con Tourette presenta además TOC en las estimaciones citadas por CDC. (CDC)
¿Todo Tourette necesita medicación?
No. Los tics leves que no producen deterioro significativo pueden necesitar únicamente información y seguimiento. (CDC)
¿Cuál es la mejor terapia psicológica?
CBIT es una de las intervenciones conductuales con mayor respaldo y constituye una opción de primera línea cuando está disponible y el paciente necesita tratamiento. (CDC)
¿La terapia significa que los tics son psicológicos?
No. La posibilidad de modificar un síntoma mediante técnicas conductuales no significa que sea voluntario ni imaginario. (CDC)
¿Pueden los tics afectar al instituto?
Sí. Pueden interferir con escritura, concentración, participación y relaciones sociales. Además, existe un mayor riesgo de bullying. (CDC)
¿El Tourette afecta a la inteligencia?
No implica una menor inteligencia. Los CDC señalan que, como grupo, las personas con Tourette presentan un rango de inteligencia similar al de la población general, aunque pueden coexistir dificultades de aprendizaje, TDAH u otros problemas. (CDC)
¿Puede mejorar durante la adolescencia?
Sí. En muchos pacientes los tics disminuyen notablemente durante la adolescencia y primeros años de la edad adulta, aunque no es posible predecir exactamente la evolución individual. # Tics en adolescentes: mirar más allá del movimiento Cuando un adolescente presenta tics, no considero que la pregunta más importante sea: «¿Cómo hacemos para que deje de moverse?» Quiero saber: qué tipo de tics presenta; desde cuándo; cuánto interfieren; si existe TDAH; si hay síntomas obsesivo-compulsivos; cómo está emocionalmente; qué ocurre en el instituto; si sufre burlas; y, sobre todo, qué es lo que realmente necesita tratamiento. Si existen problemas importantes de atención puede ampliar información en TDAH en adolescentes y dificultades de concentración en adolescentes. Si los síntomas están afectando al rendimiento académico, puede consultar fracaso escolar en adolescentes. (CDC)
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