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«Es demasiado inteligente para tener TDAH.»
«Si tuviera dislexia no podría sacar esas notas.»
«No puede tener autismo; habla perfectamente y tiene un vocabulario increíble.»
«En el colegio nos dicen que tiene capacidad de sobra, pero no entrega nada.»
Estas frases ilustran bastante bien uno de los problemas que encontramos con algunos adolescentes con altas capacidades intelectuales y doble excepcionalidad.
La idea parece contradictoria.
¿Cómo puede un adolescente tener una capacidad intelectual muy elevada y, al mismo tiempo, importantes dificultades para organizarse, leer, escribir, relacionarse o controlar su atención?
Precisamente puede ocurrir.
El término doble excepcionalidad, conocido internacionalmente como *twice-exceptionality* o 2e, se utiliza para describir a estudiantes que presentan altas capacidades o un talento destacado y, simultáneamente, una discapacidad, trastorno del neurodesarrollo o dificultad específica que afecta a su funcionamiento.
Puede coexistir, por ejemplo:
altas capacidades + TDAH
altas capacidades + autismo
altas capacidades + dislexia u otra dificultad específica de aprendizaje
La National Association for Gifted Children estadounidense incluye expresamente TDAH y autismo dentro del concepto de *twice-exceptional*. (Asociación Nacional de Niños Dotados)
Pero conviene aclarar algo desde el principio:
la doble excepcionalidad no es un diagnóstico psiquiátrico independiente.
No aparece como enfermedad en el DSM simplemente bajo la etiqueta «2e».
Es un concepto clínico y educativo que describe la coexistencia de fortalezas extraordinarias con dificultades igualmente reales.
Y precisamente esa combinación puede hacer que ambos extremos pasen desapercibidos.
- Alta capacidad no inmuniza: puede convivir con TDAH, autismo o dislexia — la doble excepcionalidad.
- El talento compensa y esconde la dificultad; la dificultad apaga el talento: resultado «irregular».
- Aburrimiento crónico y bajo rendimiento pueden coexistir con una capacidad enorme.
- Evaluar las dos caras evita años de «no se esfuerza lo suficiente».
El adolescente que parece contradictorio
Los padres pueden describir algo parecido a esto:
«Comprende física a un nivel extraordinario, pero nunca sabe dónde ha dejado las llaves.»
«Puede hablarte durante una hora sobre astronomía, pero no consigue escribir una redacción de dos páginas.»
«Aprendió a leer prácticamente solo, pero ahora suspende.»
«Tiene un razonamiento impresionante y, sin embargo, necesita que estemos continuamente detrás para que haga los deberes.»
«Parece muy maduro hablando con adultos y completamente perdido con adolescentes de su edad.»
Esto desconcierta porque tendemos a imaginar la inteligencia como una escalera perfectamente uniforme.
Si alguien está muy arriba, suponemos que debería estar arriba en todo.
Pero el desarrollo humano no funciona así.
La revisión sistemática publicada en 2025 sobre estudiantes doblemente excepcionales describe precisamente perfiles muy heterogéneos, con discrepancias importantes entre diferentes capacidades cognitivas, académicas, ejecutivas, sociales y emocionales. Sus autores advierten además de que utilizar únicamente una puntuación global de inteligencia puede ocultar perfiles complejos. (Frontiers)
Un adolescente puede disponer de una extraordinaria capacidad de razonamiento y presentar al mismo tiempo dificultades reales en memoria de trabajo, velocidad de procesamiento, atención, lectura o funcionamiento adaptativo.
No hay contradicción.
Hay un perfil desigual.
El gran problema: una cosa puede ocultar la otra
Esta es probablemente la característica más interesante de la doble excepcionalidad.
La literatura describe tres grandes situaciones de enmascaramiento. (Frontiers)
1. Las altas capacidades ocultan la dificultad
Un adolescente con TDAH puede tener recursos intelectuales suficientes para compensar durante años su desorganización.
Entiende rápidamente.
Estudia a última hora.
Improvisa.
Saca buenas notas.
Los padres organizan parte de su vida.
Y todo parece funcionar.
Hasta que llega Secundaria o Bachillerato.
Aumentan las exigencias.
Ya no puede compensar.
Entonces escuchamos:
«Pero si hasta ahora había sacado buenas notas.»
Precisamente.
Tener buenas notas no demuestra que no existiera la dificultad.
Puede demostrar que llevaba años consiguiendo compensarla.
2. La dificultad oculta las altas capacidades
Imagine ahora un adolescente con una importante dislexia.
Lee lentamente.
Comete errores.
Suspende.
Parece tener dificultades académicas.
Toda la atención se dirige hacia aquello que hace mal y nadie observa su enorme capacidad para razonar, resolver problemas, crear ideas o comprender conceptos complejos.
Recibe apoyo por la dificultad.
Pero nadie desarrolla su talento.
3. Ambas se ocultan mutuamente
Esta situación es todavía más interesante.
La alta capacidad eleva el rendimiento.
La dificultad lo reduce.
¿Resultado?
Un adolescente aparentemente promedio.
No destaca suficientemente como para ser considerado de altas capacidades.
Tampoco funciona suficientemente mal como para que alguien investigue una dificultad.
Puede pasar años en una zona diagnóstica gris mientras escucha:
«Podrías hacer mucho más si quisieras.»
La revisión sistemática de 2025 identifica precisamente este enmascaramiento mutuo como una de las razones por las que algunos estudiantes 2e no son reconocidos. (Frontiers)
Altas capacidades y TDAH
Es probablemente una de las combinaciones que más confusión produce.
Porque determinadas características pueden parecerse superficialmente.
Un adolescente con altas capacidades puede:
- aburrirse;
- desconectarse de tareas repetitivas;
- hablar mucho sobre aquello que le interesa;
- cuestionar instrucciones;
- mostrarse impaciente;
- buscar estímulos nuevos.
Eso no significa automáticamente TDAH.
Pero tener altas capacidades tampoco protege contra él.
Un estudio publicado en 2024 sobre niños remitidos por sospecha de TDAH o trastornos específicos del aprendizaje encontró casos en los que coexistían alta capacidad y estos trastornos, reforzando la necesidad de evaluar simultáneamente fortalezas y dificultades en vez de asumir que una excluye a la otra. (MDPI)
En la doble excepcionalidad altas capacidades + TDAH quiero conocer especialmente:
- historia de síntomas desde la infancia;
- organización;
- olvidos;
- gestión del tiempo;
- impulsividad;
- funcionamiento en diferentes contextos;
- capacidad para iniciar y terminar tareas;
- necesidad de supervisión externa;
- repercusión real.
No diagnosticaría TDAH porque un adolescente brillante se aburre en clase.
Pero tampoco lo descartaría porque obtenga sobresalientes.
Puede ampliar específicamente el diagnóstico y tratamiento en TDAH en adolescentes.
«Tiene una inteligencia altísima, ¿cómo puede ser tan desorganizado?»
Porque inteligencia y funciones ejecutivas no son exactamente lo mismo.
Comprender un problema complejo no implica necesariamente:
recordar entregar mañana un trabajo;
calcular que necesitamos tres días para hacerlo;
empezarlo a tiempo;
mantener el esfuerzo;
y colocarlo finalmente dentro de la mochila.
Esta diferencia explica parte de la frustración familiar.
Los padres ven claramente la capacidad.
Por tanto interpretan el fallo como falta de voluntad:
«Si puede hacer algo tan difícil, esto tan sencillo no puede costarle.»
Pues sí.
Puede costarle.
La revisión de 2025 encontró precisamente perfiles donde memoria de trabajo y velocidad de procesamiento pueden ser comparativamente más débiles que otras capacidades, especialmente en determinados grupos 2e. (Frontiers)
Esto no significa que todo perfil desigual diagnostique doble excepcionalidad.
Significa que debemos mirar más allá de una cifra global.
Altas capacidades y autismo
Otro error clásico consiste en pensar:
«Habla demasiado bien para tener autismo.»
O:
«Tiene mucha empatía; entonces no puede ser autista.»
El autismo no implica discapacidad intelectual.
Puede coexistir con una capacidad intelectual elevada.
En adolescentes con doble excepcionalidad altas capacidades + autismo podemos encontrar combinaciones como:
- lenguaje extraordinariamente desarrollado;
- conocimientos profundos en determinados temas;
- intereses muy intensos;
- gran capacidad analítica;
- excelente memoria en ciertas áreas;
junto a dificultades en:
- reciprocidad social;
- comprensión de determinadas situaciones sociales;
- flexibilidad;
- adaptación a cambios;
- procesamiento sensorial;
- funcionamiento cotidiano.
La investigación sintetizada en la revisión de 2025 muestra además algo especialmente importante: una capacidad cognitiva elevada no garantiza automáticamente un buen funcionamiento adaptativo. En estudios de jóvenes autistas con altas capacidades podían persistir dificultades en socialización y habilidades de la vida diaria a pesar de su nivel intelectual. (Frontiers)
Esta diferencia es fundamental.
Ser capaz de explicar astrofísica no demuestra necesariamente ser capaz de desenvolverse bien en un recreo.
Altas capacidades y dislexia
Esta combinación quizá resulte todavía más aparentemente contradictoria.
¿Cómo puede alguien con una gran inteligencia tener dificultades para leer?
Porque la dislexia no es una medida de inteligencia.
Un adolescente puede:
- razonar extraordinariamente;
- poseer un excelente vocabulario oral;
- comprender conceptos complejos;
- tener enorme creatividad;
y presentar al mismo tiempo dificultades específicas relacionadas con lectura y escritura.
La capacidad puede permitir compensar durante años.
Por ejemplo, utilizando contexto, memoria, conocimientos generales o comprensión oral.
El problema puede hacerse evidente cuando los textos son más largos, aumenta el volumen académico o disminuye la posibilidad de compensar.
El Ministerio de Educación español diferencia expresamente dentro del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo tanto las altas capacidades intelectuales como los trastornos de atención o aprendizaje, y establece que estas necesidades deben identificarse y atenderse de manera temprana. (Educagob)
Es perfectamente posible, por tanto, necesitar más desafío en unas áreas y más apoyo en otras.
Eso es precisamente lo que a veces cuesta comprender.
¿Las altas capacidades se diagnostican con un CI superior a 130?
La respuesta merece matices.
Durante décadas se ha utilizado con frecuencia el cociente intelectual y determinados puntos de corte como elemento central para identificar altas capacidades.
Pero reducir un perfil complejo a una única cifra puede ser problemático, especialmente en doble excepcionalidad.
La revisión sistemática de 2025 señala que los perfiles 2e pueden mostrar discrepancias importantes entre índices y que depender exclusivamente del cociente intelectual total puede hacer que algunos estudiantes no sean identificados. (Frontiers)
Por tanto, una evaluación debería mirar:
- razonamiento verbal;
- razonamiento visual;
- memoria de trabajo;
- velocidad de procesamiento;
- aprendizaje;
- creatividad y talentos específicos cuando corresponda;
- funcionamiento académico;
- adaptación;
- desarrollo;
- contexto.
La cifra importa.
Pero el perfil importa más que una cifra aislada.
¿Por qué puede pasar desapercibida hasta la adolescencia?
Porque la adolescencia aumenta la complejidad.
Hasta entonces podía haber:
un profesor principal;
padres supervisando;
pocas asignaturas;
menos planificación independiente.
Después aparecen:
- múltiples profesores;
- trabajos simultáneos;
- mayor volumen de lectura;
- exámenes;
- relaciones sociales más sofisticadas;
- menos supervisión;
- necesidad de organizar el tiempo;
- mayor autonomía.
Entonces comienzan a verse diferencias que antes estaban parcialmente compensadas.
Esto puede reflejarse como dificultades de concentración, desorganización o finalmente fracaso escolar.
Y aparece la paradoja:
cuanto más inteligente parece el adolescente, menos comprenden los adultos por qué está teniendo problemas aparentemente sencillos.
No todo adolescente brillante y difícil es doblemente excepcional
También debemos evitar el exceso diagnóstico.
Ser muy inteligente no implica automáticamente tener TDAH.
Ser introvertido no significa autismo.
Tener mala letra no significa dislexia.
Aburrirse en una clase no constituye un trastorno.
Ser emocionalmente intenso tampoco permite diagnosticar por sí solo ninguna enfermedad.
La literatura actual insiste precisamente en que la población 2e es extraordinariamente heterogénea y que no existe un único perfil psicológico o conductual capaz de identificarla. (Frontiers)
Necesitamos una valoración individual.
Las redes sociales tienen una tendencia maravillosa a resolver en cuarenta segundos lo que en consulta requiere bastante más tiempo.
La medicina suele ser menos espectacular.
Y afortunadamente más prudente.
Qué señales me harían pensar en doble excepcionalidad
No existe una lista diagnóstica definitiva, pero me llaman la atención determinadas discrepancias.
Por ejemplo:
Comprende conceptos muy complejos pero falla continuamente en tareas básicas
Tiene un vocabulario extraordinario pero escribe muy por debajo de lo esperado
Razona muy bien pero necesita supervisión constante para organizarse
Presenta conocimientos excepcionales sobre determinados temas y grandes dificultades sociales
Puede rendir brillantemente un día y bloquearse completamente otro
Sus resultados académicos parecen muy inferiores a su capacidad
Ha sido diagnosticado de TDAH, autismo o dislexia pero su capacidad intelectual nunca se exploró
Ha sido identificado como alta capacidad pero continúa presentando problemas inexplicables de aprendizaje o funcionamiento
Ninguno diagnostica doble excepcionalidad.
Pero justifican mirar el perfil completo.
El rendimiento académico puede engañarnos
Hay estudiantes 2e con sobresalientes.
Otros suspenden.
Otros sacan cincos.
Precisamente estos últimos pueden pasar particularmente desapercibidos.
Porque el sistema ve:
«Alumno medio.»
Pero quizá estamos observando:
capacidad de 9 + dificultad de 4 = rendimiento de 6.
La matemática naturalmente no funciona literalmente así, pero explica bastante bien el concepto.
El Ministerio de Educación español considera las altas capacidades intelectuales una categoría de necesidad específica de apoyo educativo y establece que las administraciones deben identificar tempranamente las necesidades de este alumnado. (Educagob)
En el curso 2024-2025, 1.255.443 estudiantes españoles recibieron algún tipo de apoyo por necesidades específicas; dentro del grupo de otras necesidades específicas, las altas capacidades representaron el 7,2%. (Ministerio de Educación)
El dato registrado tampoco debe confundirse con la prevalencia real de las altas capacidades: refleja alumnado identificado y atendido bajo los criterios del sistema educativo.
El impacto emocional de sentirse «muy capaz» y fracasar en cosas sencillas
Imagine crecer escuchando:
«Eres muy inteligente.»
Después llega la adolescencia y empiezan los problemas.
Olvida trabajos.
Suspende.
No consigue organizarse.
Tiene dificultades sociales.
Los demás concluyen:
«Entonces no te esfuerzas.»
Esto puede resultar particularmente dañino.
El adolescente también puede pensar:
«Si soy tan inteligente como dicen, ¿por qué no puedo hacer algo que todos los demás hacen?»
Ahí pueden aparecer:
- frustración;
- vergüenza;
- baja autoestima;
- evitación;
- perfeccionismo;
- ansiedad;
- desmotivación.
Esto no significa que todos los jóvenes con doble excepcionalidad desarrollen problemas emocionales. La evidencia científica sigue siendo heterogénea y no permite atribuirles un perfil emocional universal. (Frontiers)
Pero cuando existe sufrimiento, merece ser tratado.
No como consecuencia inevitable de «ser superdotado».
Sino como el problema clínico concreto que sea.
Cómo debería evaluarse una posible doble excepcionalidad
Para mí, la palabra clave es:
integrar.
No realizar una evaluación de inteligencia por un lado y una valoración psiquiátrica completamente independiente por otro.
Necesitamos comprender cómo interactúan.
Historia del desarrollo
Cómo hablaba.
Cómo jugaba.
Cómo aprendía.
Cómo se relacionaba.
Cómo funcionaba en Primaria.
Historia académica
Notas.
Áreas extraordinarias.
Áreas especialmente difíciles.
Diferencias entre expresión oral y escrita.
Comentarios de profesores.
Evaluación cognitiva y neuropsicológica cuando esté indicada
No interesa solamente el resultado global.
Interesa la distribución de fortalezas y debilidades.
La investigación reciente insiste precisamente en la importancia de evaluaciones comprensivas para evitar que una característica enmascare la otra. (Frontiers)
Evaluación psiquiátrica
Cuando existen indicios debemos explorar:
- TDAH;
- autismo;
- ansiedad;
- depresión;
- regulación emocional;
- sueño;
- funcionamiento social.
Aprendizaje
Lectura.
Escritura.
Matemáticas.
Comprensión.
Funcionamiento cotidiano
Esta parte es fundamental.
¿Puede organizarse?
¿Cumple horarios?
¿Mantiene amistades?
¿Gestiona frustraciones?
¿Es progresivamente autónomo?
El CI no responde todas esas preguntas.
El error de tratar solamente la dificultad
Supongamos un adolescente con altas capacidades y TDAH.
Toda la intervención se centra en:
agenda,
organización,
atención,
entregas.
Pero pasa seis horas diarias en clases que intelectualmente le proporcionan muy poco desafío.
Hemos tratado media persona.
La NAGC recomienda un enfoque basado también en fortalezas, no únicamente en corregir déficits, y destaca la necesidad de que escuela y familia comprendan simultáneamente las capacidades y las necesidades de apoyo. (Asociación Nacional de Niños Dotados)
Un adolescente doblemente excepcional necesita:
apoyo donde tiene dificultad
y
oportunidad donde tiene capacidad.
Las dos cosas.
El error contrario: tratar solamente las altas capacidades
También ocurre.
«Se aburre porque es muy inteligente.»
Puede ser.
Pero quizá también tiene TDAH.
«No conecta con los compañeros porque piensa a otro nivel.»
Quizá.
Pero debemos valorar si existe autismo o ansiedad social.
«No escribe porque le interesa poco.»
Quizá.
Pero podría existir una dificultad específica de aprendizaje.
Utilizar las altas capacidades como explicación universal puede retrasar diagnósticos necesarios.
La inteligencia no inmuniza contra la psicopatología ni contra los trastornos del neurodesarrollo.
Qué puede hacer el instituto
En España, el alumnado con altas capacidades forma parte legalmente del alumnado con necesidad específica de apoyo educativo. Las administraciones deben identificar y valorar tempranamente sus necesidades y proporcionar recursos adecuados. (Educagob)
La respuesta concreta depende además de la comunidad autónoma y de la situación individual.
Puede incluir:
- enriquecimiento;
- profundización;
- ampliación;
- adaptaciones metodológicas;
- flexibilización cuando esté indicada;
- apoyos específicos para dificultades de aprendizaje;
- medidas relacionadas con TDAH o autismo.
La normativa contempla también, en determinadas circunstancias, la flexibilización de la duración de etapas para alumnado con altas capacidades cuando sea la medida adecuada para su desarrollo personal y social. (BOE)
Pero acelerar un curso no constituye automáticamente la mejor solución para cualquier adolescente con altas capacidades.
Y mucho menos para toda persona 2e.
Hay que valorar al adolescente completo.
Qué pueden hacer los padres
La primera recomendación sería evitar dos mensajes.
«Con tu inteligencia no tienes ninguna excusa»
Porque niega la dificultad.
«Como tienes TDAH/autismo/dislexia, no podemos exigirte demasiado»
Porque niega la capacidad.
Prefiero otro mensaje:
«Sabemos que hay cosas que haces extraordinariamente bien y otras que te cuestan más. Vamos a ayudarte con las difíciles sin dejar de desarrollar las que haces especialmente bien.»
Eso cambia completamente la mirada.
Mi experiencia clínica: inteligencia y funcionamiento no son sinónimos
Hay una frase que he escuchado muchas veces:
«Doctor, no entiendo cómo alguien tan inteligente puede hacer esto.»
Y precisamente ahí puede estar el error.
Estamos utilizando la inteligencia como explicación de todo el funcionamiento de una persona.
He visto adolescentes capaces de mantener conversaciones extraordinariamente sofisticadas y, al mismo tiempo, necesitar que sus padres les recuerden constantemente las tareas más cotidianas.
También jóvenes que podían resolver problemas complejos pero sufrían enormemente en las relaciones sociales.
O adolescentes con una impresionante capacidad oral cuyo rendimiento escrito parecía corresponder a otra persona.
Eso obliga a abandonar dos prejuicios.
El primero:
«Si es inteligente, no puede tener dificultades.»
El segundo:
«Si tiene dificultades, quizá no sea tan inteligente.»
Ambos pueden ser falsos.
Cuando veo una discrepancia enorme entre lo que un adolescente parece capaz de comprender y lo que consigue realmente hacer, intento averiguar qué existe en ese espacio.
A veces encontramos TDAH.
Otras, autismo.
Una dificultad específica de aprendizaje.
Ansiedad.
Un problema emocional.
O simplemente un sistema educativo que no está respondiendo bien a su perfil.
Y algunas veces encontramos doble excepcionalidad.
El objetivo entonces no debería ser convertirlo en un adolescente perfectamente uniforme.
Probablemente nunca lo será.
El objetivo es conseguir que sus dificultades no destruyan sus posibilidades y que sus fortalezas no sirvan para negar sus dificultades.
Psiquiatría adolescente en Marbella
Cuando existe una gran discrepancia entre capacidad intelectual y funcionamiento real, puede ser necesario estudiar qué está ocurriendo.
Una valoración psiquiátrica adolescente permite explorar si junto a las altas capacidades pueden existir:
- TDAH;
- autismo;
- ansiedad;
- depresión;
- problemas de sueño;
- dificultades de regulación emocional;
- u otras circunstancias que interfieran con el funcionamiento.
El objetivo no debería ser poner cuantas más etiquetas mejor.
Es exactamente lo contrario.
Entender por qué un adolescente que aparentemente puede hacer cosas extraordinariamente difíciles tiene problemas con otras que parecen mucho más sencillas.
Cuando comprendemos esa discrepancia podemos dejar de interpretar automáticamente las dificultades como falta de esfuerzo y empezar a intervenir donde realmente hace falta.
Sin olvidar nunca la otra mitad del problema:
también necesita oportunidades para desarrollar aquello en lo que realmente destaca.
Puede consultar la guía general de Psiquiatría Adolescente y la información sobre atención en Psiquiatría Adolescente en Marbella.
Dr. Cristóbal López Martín\ Médico Psiquiatra — Marbella
La he mantenido deliberadamente como página general de doble excepcionalidad: TDAH, autismo y dislexia aparecen con suficiente profundidad para posicionar semánticamente, pero sin agotar esas intenciones, que pueden tener páginas hijas propias mucho más potentes.
P30 recuperada y redactada con el mismo criterio: máximo 3.000--3.300 palabras, intención SEO propia, experiencia clínica, diagnóstico diferencial, tratamiento actual, FAQ y enlaces internos sin convertirla en otra página sobre TDAH.
Preguntas frecuentes sobre altas capacidades y doble excepcionalidad
¿Qué significa doble excepcionalidad?
Describe la coexistencia de altas capacidades o talento destacado con una discapacidad, trastorno del neurodesarrollo o dificultad específica, como TDAH, autismo o dislexia. (Asociación Nacional de Niños Dotados)
¿La doble excepcionalidad es una enfermedad?
No. No constituye por sí misma un diagnóstico psiquiátrico independiente. Es un concepto educativo y clínico que describe la coexistencia de dos características que deben evaluarse específicamente.
¿Se puede tener altas capacidades y TDAH?
Sí. Ambas condiciones pueden coexistir. La alta capacidad puede incluso compensar determinadas dificultades durante años y retrasar la identificación del TDAH. (MDPI)
¿Puede un adolescente autista tener altas capacidades?
Sí. Autismo y alta capacidad intelectual no son incompatibles. Una elevada inteligencia tampoco garantiza ausencia de dificultades sociales, sensoriales o adaptativas. (Frontiers)
¿Se puede tener altas capacidades y dislexia?
Sí. Una dificultad específica de lectura no equivale a baja inteligencia. En algunos estudiantes, las fortalezas cognitivas pueden compensar parcialmente la dificultad y retrasar su detección.
¿Un CI alto descarta TDAH?
No. El diagnóstico de TDAH se basa en síntomas, historia evolutiva y repercusión funcional, no en poseer una determinada puntuación intelectual.
¿Un adolescente con altas capacidades puede suspender?
Por supuesto. El rendimiento depende de muchos factores: funciones ejecutivas, aprendizaje, motivación, salud mental, sueño, contexto escolar y posibles trastornos asociados.
¿Tener malas notas descarta las altas capacidades?
No. Precisamente algunos estudiantes 2e pueden obtener un rendimiento aparentemente medio o bajo porque sus dificultades enmascaran su potencial. (Frontiers)
¿Hace falta un CI de 130?
No debería utilizarse una cifra aislada como única herramienta para entender un posible perfil de doble excepcionalidad. La evaluación moderna considera diferentes índices cognitivos, funcionamiento, aprendizaje y contexto. (Frontiers)
¿Por qué puede detectarse en Bachillerato y no antes?
Porque aumentan extraordinariamente las demandas de planificación, autonomía, lectura, organización y funcionamiento social. Las estrategias compensatorias que funcionaron durante Primaria pueden dejar de ser suficientes.
¿Necesita medicación?
La doble excepcionalidad no se medica. Si existe además TDAH, ansiedad, depresión u otro trastorno susceptible de tratamiento farmacológico, se valorará específicamente esa condición.
¿Necesita psicoterapia?
No automáticamente por tener altas capacidades. Puede estar indicada cuando existen ansiedad, depresión, dificultades emocionales, baja autoestima, problemas sociales u otras necesidades clínicas.
¿El colegio debe hacer adaptaciones?
El sistema educativo español reconoce al alumnado con altas capacidades dentro de las necesidades específicas de apoyo educativo y establece la valoración temprana de sus necesidades. Las medidas concretas dependerán del perfil y de la normativa educativa aplicable. (Educagob)
¿Qué profesional debe evaluarlo?
Depende de las dificultades. Una evaluación completa puede necesitar coordinación entre orientación educativa, psicología/neuropsicología y psiquiatría infantil y adolescente cuando existe sospecha de un trastorno del neurodesarrollo o problema de salud mental. # Altas capacidades y doble excepcionalidad: mirar fortalezas y dificultades al mismo tiempo Quizá esta página pueda resumirse en una idea. Un adolescente puede ser extraordinariamente capaz y necesitar ayuda al mismo tiempo. No tenemos que elegir entre ambas cosas. Puede ser brillante y tener TDAH. Puede tener un razonamiento excepcional y dislexia. Puede tener altas capacidades y autismo. Puede obtener buenas notas y estar realizando un esfuerzo desproporcionado para mantenerlas. Y puede suspender sin que eso elimine automáticamente la posibilidad de una alta capacidad. El reto consiste precisamente en dejar de preguntar: «¿Es de altas capacidades o tiene un problema?» La respuesta en determinados adolescentes es: las dos cosas. Si predominan problemas atencionales puede ampliar información en dificultades de concentración en adolescentes y TDAH en adolescentes. Si el problema se está manifestando como caída académica, puede consultar fracaso escolar en adolescentes.
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Sobre el autor
¿«Inteligente pero irregular»?
Esa irregularidad tiene explicación. Evaluar capacidad y dificultad a la vez cambia el plan por completo.
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