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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Psiquiatría de la Mujer · Guía clínica

Disociación: «como si no estuviera del todo aquí»

Te cuesta explicarlo, y las veces que lo has intentado te has dado cuenta de que suena raro. Es como si te vieras desde fuera. Como si hubiera un cristal entre tú y todo lo demás. Tu propia cara en el espejo te parece la de otra. Tus manos son tuyas y a la vez no. Y el mundo — el mundo parece de cartón piedra, como un decorado.

No es psicosisEs un freno de emergenciaHay causas médicasY sí se trata
En esta página · 12 apartados

Lo primero · Y es lo que llevas años necesitando oír

Para ver el cuadro completo, consulta la página madre sobre la salud mental de la mujer.

Por qué no te estás volviendo loca

Esta es la sección por la que existe esta página, así que voy a ser todo lo claro que sé.

Casi todas las mujeres que me cuentan esto llevan meses o años con el mismo miedo de fondo: "esto es el principio de algo. Me estoy volviendo loca y no me atrevo a decirlo." Y muchas han buscado en internet, han encontrado la palabra "psicótico" al lado de "irreal", y han cerrado el ordenador con el corazón a mil.

La diferencia, dicha como se dice en medicina

Lo que separa la despersonalización de una psicosis se llama juicio de realidad, y es esto: en la despersonalización tú sabes que lo que te pasa es raro. Sabes que el mundo no se ha vuelto de cartón de verdad. Sabes que tus manos son tuyas aunque no lo sientas. La sensación es falsa y tú lo sabes — y ese saber está entero.

En una psicosis eso es justo lo que no pasa: no hay distancia, no hay duda, no hay extrañeza. Quien tiene una psicosis no viene a preguntarte si se está volviendo loco. Está convencido de que lo que percibe es verdad. Así que fíjate en la paradoja: lo que tú crees que es la prueba de que te estás volviendo loca —esa sensación de irrealidad que no puedes quitarte— es exactamente la prueba de lo contrario. Y hay algo más, que está estudiado: en personas con despersonalización desencadenada por cannabis se ha buscado específicamente riesgo de psicosis con instrumentos validados, y no se encontró. Es otra cosa. Se parece por fuera y no tiene nada que ver por dentro.

Dicho de otra manera, y quédate con esto: el hecho de que te lo estés preguntando es, en sí mismo, parte de la respuesta.

Qué es · Con nombres

Qué es exactamente lo que te pasa

La disociación es, en la definición que usamos, una interrupción de funciones que normalmente están integradas: la conciencia, la memoria, la identidad y la percepción del entorno. Van todas juntas todo el rato — y en un momento dado se sueltan.

Y no es una cosa: es un espectro, y en un extremo estamos todos.

  • Lo normal: conducir treinta kilómetros y no acordarte del camino. Perderte en un libro y no oír que te hablan. Eso es disociación, y no le pasa nada a nadie.
  • La despersonalización: tú te vuelves irreal. "Me veo desde fuera." "Como si fuera un robot." "Mi voz no suena mía." "Miro mis manos y no me parecen mías." A veces las emociones también se apagan: sabes que quieres a tu hijo, pero no lo sientes — y eso da un miedo atroz.
  • La desrealización: el mundo se vuelve irreal. "Todo parece un decorado." "Como si viviera detrás de un cristal." "La gente parece de mentira." A veces cambia hasta la nitidez o los colores.
  • Y en el extremo: lagunas de memoria de cosas que sí pasaron, o llegar a un sitio sin saber cómo. Eso ya es otra cosa y hay que valorarlo.

Cuando esto es persistente, molesta mucho e interfiere en tu vida, tiene nombre propio: trastorno de despersonalización-desrealización. Que exista y tenga nombre ya te dice algo importante — no eres un caso raro. Estás en un manual.

Y una cosa que casi nadie sabe

Para muchísimas mujeres, la primera vez fue durante una crisis de ansiedad. La despersonalización es un síntoma de las crisis de pánico y está descrito en los manuales — pero casi nadie te avisa, así que el pánico ya da miedo de por sí y encima le sumas el terror de haberte "ido". Después se queda asociada al miedo, y ya aparece sola. Si te suena, empieza por aquí: ansiedad en mujeres.

El mecanismo · Y cambia cómo te miras

Por qué tu cerebro hace esto

Aquí está la parte que suele cambiarle la cara a quien lo escucha por primera vez.

La disociación no es una avería. Es un freno de emergencia.

Cuando la activación de un sistema nervioso sube por encima de cierto techo —porque hay una amenaza, o un dolor, o algo que sencillamente no se puede procesar— el cerebro tiene un último recurso: desconectar. Bajar el volumen de todo. Poner distancia. Y funciona: deja de doler tanto porque deja de ser tuyo del todo.

Lo que eso significa sobre ti

Si esto empezó en tu infancia, o durante una relación en la que no podías irte, o en algo de lo que no se podía escapar: tu cerebro hizo lo único que podía hacer. No podías huir físicamente, así que te fuiste de la única manera disponible. Eso no es estar rota. Eso es haber sobrevivido con lo que tenías a mano. Y por eso la disociación aparece tanto en el trauma y en el estrés postraumático — no es casualidad: es su herramienta.

Y entonces, ¿cuál es el problema?

Que la salida de emergencia se queda abierta. El mecanismo que te salvó a los ocho años, o a los treinta, no se apaga cuando pasa el peligro: se queda con el umbral bajo. Y ahora se dispara en una reunión, en el supermercado, o mientras cenas con tus hijos. Se activa donde no hace falta y donde no ayuda. Ya no te está protegiendo de nada — solo te está sacando de tu propia vida.

Y la trampa que lo mantiene: comprobar

Esto lo hace todo el mundo y hay que decirlo: te pasas el día comprobando si estás aquí. ¿Me siento real? ¿Sigo rara? ¿Ha mejorado? Te miras las manos. Te miras al espejo a ver. Y es lógico — es lo que haría cualquiera con algo que le asusta. Pero es justo lo que lo empeora, porque la despersonalización se alimenta de atención: cuanto más te miras por dentro, más te notas rara, más te asustas, más te miras. Es un bucle, y es la parte del problema que más rápido se puede desmontar — pero no con fuerza de voluntad: con técnica.

⚠ Lo que hay que descartar · Y por eso esto es de un médico

Antes de llamarlo psicológico, hay que mirar el cuerpo

Esta es la sección más importante de la página desde el punto de vista médico, y es la que casi nunca vas a encontrar en una web que hable de esto.

La disociación no siempre es psicológica. Hay causas orgánicas y farmacológicas que producen exactamente estos síntomas, y algunas se tratan de otra manera por completo. Descartarlas no es un trámite: es lo primero.

  • El cannabis. Esta va primera porque es la más frecuente y la que menos se pregunta. El cannabis es uno de los desencadenantes clásicos de la despersonalización — y aquí está el dato que importa: los síntomas pueden persistir mucho después de que la sustancia haya desaparecido de tu cuerpo, y llegar a instaurarse de forma crónica. Es decir: puede que fumaras hace ocho meses, lo hayas dejado, y esto siga. Si es tu caso, no eres un bicho raro: es un cuadro descrito, tiene nombre y no significa que estés desarrollando una psicosis — eso se ha estudiado específicamente y no se ha encontrado ese riesgo. También se ha descrito despersonalización al dejarlo.
  • Otras sustancias: alucinógenos, ketamina y otras sustancias psicoactivas están particularmente asociadas a episodios de despersonalización y desrealización.
  • Tu medicación. Hay fármacos que pueden producir esto como efecto adverso — y también hay que mirar lo contrario: los síntomas de retirada al bajar o dejar un antidepresivo incluyen sensaciones de irrealidad y extrañeza. Si esto empezó cuando cambiaste una pastilla, eso es un dato, no una coincidencia.
  • ⚠ La epilepsia del lóbulo temporal. Esta es la que no se puede pasar por alto. Las crisis del lóbulo temporal producen exactamente estos fenómenos: déjà vu, despersonalización, desrealización y lagunas de memoria. La relación entre disociación y lóbulo temporal está descrita desde finales del siglo XIX, y las personas con epilepsia puntúan más alto en las escalas de disociación que la población general. Las guías lo dicen sin rodeos: hay que considerar las crisis en el diagnóstico diferencial de los síntomas disociativos. Si tus episodios son bruscos, breves, estereotipados —siempre igual—, si van con un olor o un sabor raro, con déjà vu intenso o con una sensación en el estómago que sube, eso hay que mirarlo con un neurólogo. No es lo más probable. Pero es lo que no se puede dejar sin descartar.
  • La migraña y los problemas vestibulares, que también se asocian a síntomas disociativos y que se confunden con esto constantemente.
  • La falta de sueño. Sin más misterio: dormir poco produce fenómenos disociativos en cualquiera.
  • Y lo de siempre, que también hay que mirar: tiroides, anemia, ferritina, vitamina B12 y vitamina D.

Y luego, lo psiquiátrico — que casi nunca viene solo

Una vez descartado lo anterior, la disociación aparece sobre todo en cuatro sitios: las crisis de pánico y la ansiedad (lo más frecuente con diferencia), la depresión, el trauma y el estrés postraumático, y algunos trastornos de la personalidad. Y esto es lo que hay que entender: en casi todos esos casos la disociación no es la enfermedad. Es el humo. Trata el fuego y el humo se va. Por eso perseguir la disociación en sí misma suele ser perder el tiempo — y por eso lo primero no es "quitarte la disociación": es averiguar de dónde sale.

Qué se hace · Con la verdad por delante

Qué se puede hacer con esto

Voy a empezar por la parte honesta, porque te va a servir más que una promesa:

La verdad sobre el tratamiento

No hay ningún fármaco aprobado específicamente para la despersonalización. Ninguno. Si alguien te dice que tiene la pastilla para esto, desconfía. Pero eso no significa que no haya tratamiento — significa que el tratamiento va por otro lado, y es una distinción que hay que entender bien: se trata lo que la está produciendo. Y eso funciona. La inmensa mayoría de las mujeres que llegan con esto no tienen un trastorno disociativo primario: tienen una ansiedad, una depresión, un trauma o una sustancia detrás — y todo eso sí se trata, y bien.

El orden de trabajo

  • 1. Descartar lo médico y lo farmacológico. Cannabis y otras sustancias, tu medicación y su retirada, y el diferencial neurológico si el cuadro lo pide. Primero.
  • 2. Entender el mecanismo. Esto suena a poco y es de lo que más funciona: saber qué es te quita el miedo, y el miedo es el combustible. Buena parte del sufrimiento aquí no lo produce la disociación — lo produce el terror a lo que significa. Cuando entiendes que es un freno de emergencia y no una locura incipiente, el bucle pierde fuerza solo.
  • 3. Dejar de comprobar. El bucle de vigilarte se desmonta con técnica, igual que cualquier otra comprobación. Y sí, se puede.
  • 4. Tratar lo que hay debajo. Si es ansiedad o pánico, la terapia cognitivo-conductual. Si es trauma, los abordajes centrados en el trauma. Si hay una depresión, se trata la depresión — y ahí sí hay medicación, no para la disociación, sino para lo que la enciende.
  • 5. Y las técnicas de anclaje, con una advertencia. Van bien —el frío, los cinco sentidos, notar los pies en el suelo— pero ojo con usarlas como comprobación: si las haces cada diez minutos para verificar que sigues aquí, has convertido la herramienta en el síntoma. Se usan como salida puntual, no como ritual.

Qué significa que sea psiquiatra

En este cuadro concreto, ser médico no es un detalle: es la diferencia entre acertar y perder años. Hay cosas aquí que solo puede hacer un médico. Primero, decirte con criterio clínico que esto no es una psicosis — que es lo que llevas dos años necesitando oír de alguien que sepa lo que dice. Segundo, descartar lo que hay que descartar: el cannabis, tu medicación, la retirada de un antidepresivo, la analítica y —si el cuadro lo pide— el diferencial neurológico con el lóbulo temporal, que produce esto mismo y no se trata igual en absoluto. Tercero, ver qué lo está encendiendo y tratarlo, con fármaco si hace falta y sin él si no. Un psicólogo puede hacer un trabajo excelente con el bucle y con el trauma — pero no puede pedirte un electroencefalograma ni revisarte una pastilla. Y aquí eso importa.

Cómo trabajo

Por qué esto no se resuelve en quince minutos

Mira lo que hay que separar: una sustancia que a lo mejor tomaste hace un año, un fármaco o su retirada, un lóbulo temporal, una migraña, una ansiedad, una depresión, un trauma antiguo — y un bucle de comprobación montado encima de todo. En quince minutos esto se despacha con un ansiolítico, y el ansiolítico no toca ninguna de esas cosas.

Cómo trabajo

El Método 90-60-30

Trabajo con consultas largas, en tres fases:

Fase 1 · Diagnóstico
90'
Primera consulta: tu historia completa, cuándo empezó exactamente, qué sustancias y qué medicación, cómo son los episodios, y la analítica
Fase 2 · Trabajo activo
60'
Seguimiento con tiempo real: desmontar el bucle de comprobación y tratar lo que lo esté encendiendo
Fase 3 · Estabilidad
30'
Revisiones de medicación: respuesta, tolerancia y controles necesarios

Entre consultas puedes utilizar los canales acordados para plantear dudas sobre el seguimiento. La atención y los tiempos de respuesta dependen de la disponibilidad; no se garantiza una respuesta inmediata. Puedes conocer la organización de las visitas en mi método de consulta.

Cuándo pedir consulta

  • Llevas meses sintiéndote irreal y no se lo has dicho a nadie.
  • Crees que te estás volviendo loca y no te atreves a preguntarlo.
  • Empezó después de fumar, o después de dejarlo.
  • Empezó cuando cambiaste o dejaste una medicación.
  • Te pasas el día comprobando si estás aquí.
  • Los episodios son bruscos, breves y siempre iguales — esto conviene mirarlo pronto.
  • Hay lagunas de memoria de cosas que sí pasaron.
  • Te viene de una época mala y sospechas que sigue teniendo que ver.
Observación clínica

De todo lo que veo en consulta, esto es lo que más tarda en salir. Años. Y siempre con el mismo preámbulo, dicho en voz baja y mirando a otro lado: "le voy a contar una cosa, pero no quiero que piense que estoy loca". Lo que hay debajo de esa frase no es el síntoma — es el aislamiento. Porque durante todo ese tiempo han estado solas con una experiencia que no se puede compartir: si lo cuentas, no te entienden; y si buscas en internet, te asustas más. Así que se callan. Y luego pasa lo que a mí me sigue impresionando, después de veinticinco años: que muchas veces la mitad del tratamiento es la primera consulta. No porque haga nada brillante — sino porque alguien con una bata les dice, con toda tranquilidad, que eso tiene nombre, que está en los libros, que le pasa a mucha más gente de la que se cree, y que no, no es lo que llevan cinco años temiendo. He visto a mujeres llorar de alivio con esa frase. Y no lloraban por lo que les pasaba. Lloraban por los años que llevaban pensando que estaban a punto de perder la cabeza, sin decírselo a nadie.

— Dr. Cristóbal López Martín, psiquiatra · Col. 29-8805

¿Llevas años sin contárselo a nadie?

En mi consulta descartamos primero lo médico y lo farmacológico, te decimos con criterio clínico qué es y qué no es, y tratamos lo que lo esté encendiendo. Primera consulta de 90 minutos, presencial en Marbella y online, en español y en inglés.

Llamar: 672 472 847WhatsApp
Aviso: Este contenido tiene finalidad informativa y clínica. Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín, psiquiatra colegiado (Col. 29-8805). Los síntomas disociativos exigen una valoración médica individual: pueden tener causas farmacológicas y orgánicas —incluida la epilepsia del lóbulo temporal— que esta página no puede descartar. No modifiques ni suspendas ninguna medicación por tu cuenta: los síntomas de retirada de un antidepresivo pueden incluir sensaciones de irrealidad. Si el malestar se acompaña de ideas de hacerte daño, pide ayuda: llama al 024 (24 horas) o al 112. Revisado: julio de 2026.

Preguntas frecuentes · Disociación

Preguntas frecuentes

Me siento irreal. ¿Me estoy volviendo loca?

No, y no lo digo por consolarte: lo digo porque es un dato clínico. Lo que separa la despersonalización de una psicosis se llama juicio de realidad, y es esto: en la despersonalización tú sabes que lo que te pasa es raro. Sabes que el mundo no se ha vuelto de cartón de verdad, sabes que tus manos son tuyas aunque no lo sientas. La sensación es falsa y tú lo sabes, y ese saber está entero. En una psicosis eso es justo lo que no pasa: no hay distancia, no hay duda, no hay extrañeza — quien tiene una psicosis no viene a preguntar si se está volviendo loco, está convencido de que lo que percibe es verdad. Fíjate en la paradoja: lo que tú crees que es la prueba de que te estás volviendo loca es exactamente la prueba de lo contrario. El hecho de que te lo estés preguntando es, en sí mismo, parte de la respuesta.

¿Qué es exactamente la disociación?

Una interrupción de funciones que normalmente están integradas: la conciencia, la memoria, la identidad y la percepción del entorno. Van todas juntas todo el rato, y en un momento dado se sueltan. Y no es una cosa, es un espectro, y en un extremo estamos todos: conducir treinta kilómetros sin acordarte del camino también es disociación. Luego está la despersonalización, en la que tú te vuelves irreal —"me veo desde fuera", "como si fuera un robot", "mi voz no suena mía"—, a veces con las emociones apagadas: sabes que quieres a tu hijo pero no lo sientes, y eso da un miedo atroz. Y la desrealización, en la que el mundo se vuelve irreal: "todo parece un decorado", "como si viviera detrás de un cristal". Cuando es persistente y molesta tiene nombre propio: trastorno de despersonalización-desrealización. Que exista y tenga nombre ya dice algo: no eres un caso raro, estás en un manual.

¿Por qué hace esto mi cerebro?

Porque la disociación no es una avería: es un freno de emergencia. Cuando la activación sube por encima de cierto techo —una amenaza, un dolor, algo que no se puede procesar— el cerebro tiene un último recurso: desconectar. Bajar el volumen, poner distancia. Y funciona: deja de doler tanto porque deja de ser tuyo del todo. Si esto empezó en tu infancia, o en una relación de la que no podías irte, tu cerebro hizo lo único que podía: no podías huir físicamente, así que te fuiste de la única manera disponible. Eso no es estar rota, es haber sobrevivido con lo que tenías a mano. El problema es que la salida de emergencia se queda abierta: el mecanismo que te salvó no se apaga cuando pasa el peligro, y ahora se dispara en una reunión o en el supermercado, donde no hace falta y no ayuda.

Fumé cannabis y desde entonces me siento así. ¿Es normal?

Es más frecuente de lo que crees y está descrito. El cannabis es uno de los desencadenantes clásicos de la despersonalización, y aquí está el dato que importa: los síntomas pueden persistir mucho después de que la sustancia haya desaparecido de tu cuerpo, e incluso llegar a instaurarse de forma crónica. Es decir, puede que fumaras hace ocho meses, lo hayas dejado, y esto siga. También se ha descrito despersonalización al dejarlo. Y sobre el miedo de fondo: en personas con despersonalización inducida por cannabis se ha buscado específicamente riesgo de psicosis con instrumentos validados y no se encontró. Es otra cosa: se parece por fuera y no tiene nada que ver por dentro. También están asociados los alucinógenos, la ketamina y otras sustancias psicoactivas.

¿Puede tener una causa médica y no psicológica?

Sí, y por eso esto necesita un médico. La lista que hay que descartar antes de llamarlo psicológico: el cannabis y otras sustancias; tu medicación, y también su retirada —los síntomas de retirada de un antidepresivo incluyen sensaciones de irrealidad, así que si esto empezó al cambiar una pastilla, eso es un dato y no una coincidencia—; la epilepsia del lóbulo temporal, que produce exactamente estos fenómenos (déjà vu, despersonalización, desrealización, lagunas) y cuya relación con la disociación está descrita desde finales del siglo XIX; la migraña y los problemas vestibulares; la falta de sueño; y lo de siempre: tiroides, anemia, ferritina, B12 y vitamina D. Las guías dicen sin rodeos que hay que considerar las crisis en el diagnóstico diferencial de los síntomas disociativos.

¿Cuándo tengo que pensar en el neurólogo?

No es lo más probable, pero es lo que no se puede dejar sin descartar. Las señales que obligan a mirarlo: episodios bruscos, breves y estereotipados —siempre iguales—; que vayan acompañados de un olor o un sabor raro; déjà vu muy intenso; o una sensación en el estómago que sube. Eso hay que valorarlo con un neurólogo, porque las crisis del lóbulo temporal producen exactamente estos síntomas y no se tratan igual en absoluto. Las personas con epilepsia puntúan más alto en las escalas de disociación que la población general, y hay descritos casos de despersonalización y desrealización por lesiones estructurales del lóbulo temporal incluso sin crisis clínicas. Es exactamente el tipo de cosa por la que este cuadro necesita un médico y no solo una terapia.

¿Hay alguna pastilla para la despersonalización?

No hay ningún fármaco aprobado específicamente para la despersonalización. Ninguno. Si alguien te dice que tiene la pastilla para esto, desconfía. Pero eso no significa que no haya tratamiento: significa que el tratamiento va por otro lado, y se trata lo que la está produciendo. Y eso funciona. La inmensa mayoría de las mujeres que llegan con esto no tienen un trastorno disociativo primario: tienen una ansiedad, una depresión, un trauma o una sustancia detrás — y todo eso sí se trata, y bien. En casi todos los casos la disociación no es la enfermedad: es el humo. Trata el fuego y el humo se va. Por eso perseguir la disociación en sí misma suele ser perder el tiempo, y lo primero no es quitártela sino averiguar de dónde sale.

Me paso el día comprobando si estoy aquí. ¿Eso es normal?

Lo hace todo el mundo con esto, y hay que decirlo porque es la parte que más rápido se puede desmontar. Te miras las manos, te miras al espejo, te preguntas cada rato si te sientes real, si sigues rara, si ha mejorado. Es lógico: es lo que haría cualquiera con algo que le asusta. Pero es justo lo que lo empeora, porque la despersonalización se alimenta de atención — cuanto más te miras por dentro, más te notas rara, más te asustas y más te miras. Es un bucle, y no se rompe con fuerza de voluntad sino con técnica. Ojo también con las técnicas de anclaje (el frío, los cinco sentidos, notar los pies en el suelo): van bien como salida puntual, pero si las haces cada diez minutos para verificar que sigues aquí, has convertido la herramienta en el síntoma.

Sobre el autor

CL

Dr. Cristóbal López Martín

Psiquiatra · Col. 29-8805

Psiquiatra con más de 25 años de experiencia clínica, licenciado en Medicina por la Universidad de Málaga y formado en el Hospital Regional Carlos Haya. Dirige una consulta privada de psiquiatría en Marbella con un modelo de consultas extensas —el Método 90-60-30— y una línea de trabajo dedicada a la salud mental de la mujer en todas sus etapas.

Fuentes y referencias

  1. Definición DSM-5 de disociación: interrupción de las funciones normalmente integradas de la conciencia, la memoria, la identidad o la percepción del entorno. Se observa habitualmente en trastornos disociativos primarios, estrés postraumático, depresión y trastorno de pánico.
  2. Literatura sobre despersonalización-desrealización y juicio de realidad: quienes cumplen criterios de trastorno de despersonalización-desrealización presentan el juicio de realidad intacto y no padecen un trastorno psicótico. La capacidad de discernir la realidad permanece plenamente conservada, lo que distingue estas experiencias de la psicosis.
  3. American Journal of Psychiatry Residents' Journal, despersonalización-desrealización inducida por cannabis: en la revisión de casos, los instrumentos validados para evaluar pródromos precoces y tardíos de esquizofrenia no revelaron evidencia de riesgo de psicosis en pacientes con despersonalización-desrealización inducida por cannabis. Distinguir la psicosis inducida por cannabis de este cuadro puede ser crítico para orientar el diagnóstico y el tratamiento.
  4. Literatura sobre sustancias desencadenantes: el cannabis, los alucinógenos, la ketamina y otras sustancias psicoactivas están particularmente asociados a episodios de despersonalización y desrealización. En algunos casos las experiencias inducidas por sustancias persisten mucho después de que el fármaco haya sido eliminado del organismo, pudiendo desencadenar el desarrollo de un cuadro crónico. Se ha descrito también despersonalización tras la retirada del cannabis.
  5. Revisión narrativa sobre disociación en pacientes con epilepsia y crisis funcionales (Seizure): los fenómenos disociativos ictales incluyen déjà vu, despersonalización/desrealización y amnesia; la disociación ictal se ha vinculado a patología del lóbulo temporal; los pacientes con epilepsia presentan tasas más altas en la Escala de Experiencias Disociativas que los controles sanos. Recomendación explícita: considerar las crisis en el diagnóstico diferencial de los síntomas disociativos. La disociación se vinculó a la epilepsia del lóbulo temporal ya a finales del siglo XIX.
  6. BMC Psychiatry, caso de despersonalización y desrealización como secuela de una lesión del lóbulo temporal: los síntomas pueden derivarse de etiologías orgánicas —crisis y anomalías estructurales intracerebrales— además de causas psiquiátricas, y aparecieron en ausencia de actividad comicial clínica.
  7. Literatura sobre causas orgánicas de fenómenos disociativos: intoxicación por sustancias, efectos adversos de medicación, privación de sueño, traumatismo craneal, migraña, trastornos vestibulares y epilepsia.
  8. Literatura sobre disociación en el espectro adaptativo-patológico: la disociación existe en un continuo, desde funciones potencialmente adaptativas hasta el deterioro funcional que constituye un trastorno disociativo. Se asocia con frecuencia a experiencias previas de trauma.

Esta página tiene una finalidad informativa y no sustituye la evaluación ni el consejo de un profesional. Los síntomas disociativos requieren valoración médica individual.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805

Médico especialista en Psiquiatría vía MIR (Hospital Regional Universitario Carlos Haya) con más de 25 años de práctica clínica. La salud mental de la mujer es una de las áreas centrales de su consulta en Marbella y online.

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