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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Psiquiatría de la Mujer · Los 40-60

Deseo sexual bajo: ¿es hormonal, es el fármaco, o es tu vida?

No es que no te apetezca hoy. Es que llevas dos años sin que se te pase por la cabeza. Y lo peor no es eso — lo peor es lo que has ido concluyendo por el camino: que ya no le quieres, que se te ha apagado algo, que a tu edad es lo que hay. Y si lo has preguntado, probablemente te hayan dicho "es normal, es la menopausia", o "tienes que relajarte más", o nada.

No es un diagnóstico7 causas distintasA veces es la pastillaCasi nunca es "la edad"
En esta página · 12 apartados

El mito · Y hay que quitarlo primero

Puedes ampliar el contexto en la guía principal de la salud mental de la mujer.

Puede que no te falte deseo. Puede que te falte el deseo que te contaron

Antes de buscar causas, hay que revisar el listón. Porque he visto a muchas mujeres tratarse por un problema que no tenían.

Todos hemos aprendido el deseo de una manera: como un rayo. Estás haciendo tus cosas y de pronto te apetece, sin motivo, de la nada. Eso es lo que sale en las películas, y es lo que la mayoría de la gente cree que es "normal".

Y resulta que en muchas mujeres no funciona así

En una parte importante de las mujeres —sobre todo en relaciones largas— el deseo no viene antes: viene después. No es lo que te empuja a empezar; es lo que aparece cuando ya has empezado, si el contexto es bueno y la cabeza está en su sitio.

Traducido: esperar a tener ganas para empezar puede ser esperar a algo que ya no funciona así. Y si tu listón es "tengo que sentir un rayo", y no lo sientes, la conclusión que sacas es demoledora y falsa: "se me ha apagado". A lo mejor no se te ha apagado. A lo mejor nunca fue un rayo — y con veinticinco años lo tapaba la novedad.

Y el segundo listón que hay que revisar es el de la frecuencia. No existe un número normal. No hay una cifra correcta al mes ni a la semana. El único criterio válido en medicina es si te causa malestar a ti. Una mujer con poco deseo que está bien con eso no tiene ningún trastorno: tiene poco deseo. El problema empieza cuando sufres — por ti, no por lo que se espera de ti.

Lo digo claro porque veo lo contrario constantemente: a esta consulta llegan mujeres a tratarse de la insatisfacción de su marido. Y eso no es un diagnóstico.

El mapa · Siete cosas, no una

Las siete causas que hay que separar

Aquí está el trabajo real, y es el que casi nunca se hace porque requiere tiempo:

  • 1. El fármaco. La más frecuente, la más reversible y de la que menos se avisa. Toda la sección siguiente.
  • 2. Lo hormonal. El estrógeno que cae, la testosterona que también baja, y la sequedad — que no es un detalle: si duele, tu cerebro aprende que aquello duele y deja de pedirlo. Eso no es falta de deseo: es sentido común.
  • 3. La depresión. El deseo bajo es un síntoma nuclear, no una consecuencia. Y aquí está el lío que veo cada semana: ¿es que estás deprimida y por eso no te apetece, o es que tu antidepresivo te lo quitó? Esa pregunta se contesta con la cronología, y por eso hace falta una historia larga.
  • 4. El agotamiento. Sin misterio: una mujer que lleva quince años anticipando, organizando y supervisando la vida de cuatro personas no tiene un problema de libido — tiene un problema de reparto. Te lo cuento en carga mental.
  • 5. El dolor. Sequedad, dolor en la penetración, suelo pélvico. Es de tu ginecólogo y tiene tratamiento — y es de las cosas que más rápido cambian las cosas.
  • 6. Lo que pasa en la pareja. El resentimiento acumulado apaga el deseo mucho más que cualquier hormona. Si llevas dos años enfadada, el problema no está en tu sangre.
  • 7. Y lo que te enseñaron. Muchas mujeres de esta generación aprendieron que el sexo era algo que se daba, no algo que se disfrutaba. Eso deja huella y se trabaja.

Y casi siempre hay más de una a la vez. Ese es justo el motivo por el que "es la menopausia" es una respuesta tan mala: puede que sea verdad, y aun así estar ignorando otras tres cosas que sí se arreglan.

Mi responsabilidad · Y hay que decirlo

¿Y si es la pastilla que te di yo?

Esta sección la escribo porque es mi gremio el que causa el problema y el que menos lo cuenta.

Los ISRS afectan al deseo, a la excitación y al orgasmo. Está descrito, es frecuente, y no es una rareza. Y lo que pasa en la práctica es esto: a una mujer se le da un antidepresivo, se le va el ánimo, y se le va también el deseo. Nadie se lo avisó. Así que ella saca la conclusión lógica: "me he quedado sin eso, será la edad". Y encima está de mejor humor, así que ni siquiera lo relaciona.

La pregunta que lo desenreda todo

¿Cuándo empezó? Si el deseo se fue antes del antidepresivo, era la depresión. Si se fue después, hay que mirar el fármaco. Es una pregunta de treinta segundos y cambia el tratamiento entero. Y casi nadie la hace, porque hay que preguntar por el sexo — y en una consulta de quince minutos, con la mano ya en el teclado, esa pregunta no se hace.

Y no todos son iguales

  • Los ISRS y la venlafaxina son los que más se asocian a este problema.
  • El bupropion es el que menos: actúa sobre dopamina y noradrenalina y no toca la serotonina, que es la vía implicada. En los estudios que lo comparan con la sertralina, la sertralina se asocia a más disfunción sexual.
  • Y si hace falta un antipsicótico añadido, el aripiprazol y el brexpiprazol son de los preferidos precisamente porque tienen menos efectos sexuales que otros.

Qué se hace, si es el fármaco

Hay tres caminos, y son decisiones de consulta:

  • Ajustar la dosis. A veces basta.
  • Cambiar de fármaco. Un estudio con mujeres deprimidas encontró que pasar de un ISRS a bupropion mejoró de forma significativa el deseo, la excitación y el orgasmo.
  • Añadir algo. Y aquí voy a ser honesto contigo, aunque me deje peor: se usan el bupropion y la buspirona como añadidos, y hay datos a favor — pero la evidencia es mixta. El consenso internacional más reciente sobre este tema dice, con todas las letras, que los mejores datos no apoyan la eficacia del bupropion añadido para la disfunción sexual causada por antidepresivos. Se sigue usando porque a algunas mujeres les funciona y hay poco más. Pero no te voy a vender que es seguro que funcione.

Y lo que NO hay que hacer

Dejar el antidepresivo por tu cuenta. Ni por esto ni por nada. Suspenderlo de golpe te da síntomas de retirada y arriesga una recaída — y una recaída te va a quitar el deseo igual, pero además te quitará todo lo demás. Esto se cambia, no se abandona, y se cambia en consulta. Que un efecto adverso te moleste es una razón legítima para revisar el tratamiento. Es exactamente para eso que existe la revisión.

Lo hormonal · Con sus límites

¿Y si es hormonal?

Puede serlo, y aquí voy a ser preciso, porque en este terreno se vende mucho humo.

  • El estrógeno que cae. No solo afecta al deseo: afecta al tejido. Y de ahí sale lo más importante de esta sección — la sequedad. Si duele, tu cerebro aprende que aquello duele y deja de pedirlo. Eso no es un problema de libido: es aprendizaje, y es sentido común. Tratar la sequedad —cosa de tu ginecólogo, y de las que más rápido cambian todo— a veces devuelve el deseo sin tocar ni una hormona del cerebro.
  • La testosterona. También la tienes, también baja con la edad, y sí tiene que ver con el deseo. Y sobre esto hay que hablar con datos.

Testosterona en la mujer: lo que dice la evidencia y lo que no

Lo que hay: en mujeres menopáusicas —tanto por menopausia natural como quirúrgica—, la testosterona transdérmica se asocia a mejoría del deseo frente a placebo, sola o junto a la terapia hormonal. Hay ensayos, y el efecto existe. Incluso hay datos en un escenario muy concreto: en mujeres que necesitan seguir con su antidepresivo y a las que este les quitó el deseo, la testosterona transdérmica aumentó los encuentros satisfactorios frente a placebo. Es una vía real.

Y lo que hay que decir a la vez: las guías la sitúan como una recomendación débil, con calidad de evidencia baja, y el planteamiento habitual es considerarla en mujeres menopáusicas con deseo bajo cuando la terapia hormonal sola no ha bastado — no como primera bala. Y en España su uso en la mujer es fuera de ficha técnica. Es una decisión médica, con seguimiento, y no algo que se pida por internet.

Y sobre "la pastilla rosa"

Existe un fármaco aprobado en Estados Unidos para el deseo bajo en mujeres premenopáusicas, la flibanserina. Te cuento la verdad completa: su efecto es modesto, tiene efectos adversos relevantes —puede provocar bajadas de tensión y desmayos—, tiene una interacción seria con el alcohol que le costó una advertencia enmarcada, y no está aprobada para mujeres posmenopáusicas. Además, en España no está comercializada. No es la solución que se vendió.

Lo digo porque el patrón se repite: cada pocos años aparece una promesa de "el Viagra femenino", y no funciona así — porque el problema del hombre suele ser de fontanería y el de la mujer casi nunca lo es. En el hombre falla la respuesta; en la mujer suele fallar el contexto, la hormona, el fármaco o la relación. Y eso no se arregla con una pastilla que dilate nada.

Qué funciona · En orden real

Qué se hace con esto

El orden importa, porque casi todo el mundo lo hace al revés — empieza por la hormona y no mira lo que tiene delante:

  • 1. Revisar tu medicación. Lo primero, porque es lo más frecuente y lo más reversible. La pregunta de los treinta segundos: ¿se fue antes o después de la pastilla?
  • 2. Quitar el dolor. Si duele, todo lo demás sobra. Al ginecólogo, y es de lo que más rápido funciona.
  • 3. Descartar lo de siempre. Porque soy médico: tiroides, anemia, ferritina, vitamina D — y la prolactina, que casi nadie pide y que apaga el deseo cuando está alta, cosa que ocurre con algunos antipsicóticos. Te lo cuento en esquizofrenia en la mujer.
  • 4. Mirar si hay una depresión debajo. Porque si la hay, este es un síntoma más y se irá con ella.
  • 5. Y solo entonces, lo hormonal. Con tu ginecólogo, con sus indicaciones y sus límites.

Y en paralelo, lo que no es un fármaco y aquí es de lo que mejor funciona: la terapia cognitivo-conductual y el mindfulness tienen datos en este problema, y no es esoterismo — es que buena parte del deseo femenino depende de dónde está la cabeza, y eso se entrena. También el suelo pélvico, cuando toca.

Y una cosa práctica que cambia vidas

Si el deseo aparece después y no antes, entonces esperar a tener ganas es esperar a que ocurra algo que ya no ocurre solo. Muchas parejas llevan tres años esperando cada una a que a la otra le apetezca. La salida no es forzarse — eso no funciona y hace daño. Es entender que el orden puede ser el contrario: crear el contexto, empezar sin ganas pero con disposición, y dejar que las ganas lleguen si van a llegar. La diferencia entre eso y forzarse es enorme, y es justo la clase de cosa que hay que explicar bien, con tiempo y con las dos personas entendiéndolo.

Qué significa que sea psiquiatra

Soy médico. Eso significa que valoro si hay algo orgánico detrás —una tiroides, una anemia, una prolactina alta—, que puedo pautar, ajustar y cambiar la medicación cuando es ella la que está causando el problema, y que combino eso con el trabajo psicoterapéutico. En este cuadro concreto hay algo que solo puede hacer un médico: saber si el que te quitó el deseo fue el fármaco que te dieron, y arreglarlo sin dejarte sin tratamiento. Y coordinarme con tu ginecólogo en vez de que cada uno mire su trozo. Esa decisión se toma en consulta — nunca por internet.

Cómo trabajo

Por qué esto no se resuelve en quince minutos

Mira todo lo que hay que separar: el fármaco, la hormona, el dolor, la depresión, el agotamiento, la pareja y lo que te enseñaron. En quince minutos no da tiempo ni a hacer la pregunta — y por eso la respuesta que sale es "es normal a tu edad".

Cómo trabajo

El Método 90-60-30

Trabajo con consultas largas, en tres fases:

Fase 1 · Diagnóstico
90'
Primera consulta: tu historia completa, la cronología exacta, la medicación que tomas, el momento hormonal y la analítica — incluida la prolactina
Fase 2 · Trabajo activo
60'
Seguimiento con tiempo real: cambiar el fármaco si es el fármaco, trabajar lo que haya debajo y coordinar con tu ginecólogo
Fase 3 · Estabilidad
30'
Revisiones de medicación: respuesta, tolerancia y controles necesarios

Entre consultas puedes utilizar los canales acordados para plantear dudas sobre el seguimiento. La atención y los tiempos de respuesta dependen de la disponibilidad; no se garantiza una respuesta inmediata. Puedes conocer la organización de las visitas en mi método de consulta.

Cuándo pedir consulta

  • Tomas un antidepresivo y el deseo se fue después de empezarlo.
  • Te han dicho que es normal a tu edad y no te ha convencido.
  • Te preocupa a ti — no a tu pareja: a ti.
  • Hay dolor y llevas años sin decírselo a nadie.
  • Sospechas que debajo hay una depresión que nadie ha mirado.
  • Quieres saber qué es hormonal, qué es fármaco y qué es tu vida — separado, no todo junto.
Observación clínica

Esto no lo cuenta casi nadie. Sale en el minuto ochenta, cuando ya nos hemos levantado, con la mano en el pomo — y siempre con la misma fórmula: "ah, y una cosa, que igual es una tontería…". Nunca es una tontería. Lo que me sigue impresionando después de veinticinco años es la conclusión a la que han llegado ellas solas, en silencio, durante años: casi todas han decidido que el problema son ellas. Que se les ha apagado algo, que están rotas, que ya no quieren a su marido. Y muchas veces —muchísimas— lo que hay es una pastilla que les dimos nosotros y de la que nadie las avisó. Cuando se lo explico, la reacción no es alivio: es enfado. Y me parece bien que lo sea. Porque han pasado tres años pensando que eran ellas, y estaba escrito en el prospecto.

— Dr. Cristóbal López Martín, psiquiatra · Col. 29-8805

¿Se te fue el deseo y nadie te ha preguntado cuándo?

En mi consulta separamos qué es el fármaco, qué es la hormona, qué es el dolor y qué es tu vida — y se trata cada cosa con lo suyo, coordinado con tu ginecólogo. Primera consulta de 90 minutos, presencial en Marbella y online, en español y en inglés.

Llamar: 672 472 847WhatsApp
Aviso: Este contenido tiene finalidad informativa y clínica. Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín, psiquiatra colegiado (Col. 29-8805). Los medicamentos se mencionan por su principio activo y con fines divulgativos: esta página no recomienda ningún tratamiento concreto, no indica dosis y no sustituye la valoración médica individual. No modifiques ni suspendas ninguna medicación por tu cuenta: si sospechas que tu antidepresivo te está afectando al deseo, consúltalo — se cambia, no se abandona. El uso de testosterona en la mujer es fuera de ficha técnica en España y corresponde valorarlo a tu médico; cualquier decisión sobre tratamiento hormonal corresponde a tu ginecólogo. Si el malestar se acompaña de ideas de hacerte daño, pide ayuda: llama al 024 (24 horas) o al 112. Revisado: julio de 2026.

Preguntas frecuentes · Deseo sexual bajo

Preguntas frecuentes

¿Es normal no tener deseo a los 50?

La pregunta está mal planteada, y por eso la respuesta que te dan no sirve. No existe un número normal de veces al mes ni una cantidad correcta de deseo: el único criterio válido en medicina es si te causa malestar a ti. Una mujer con poco deseo que está bien con eso no tiene ningún trastorno — tiene poco deseo. El problema empieza cuando sufres tú, no cuando sufre la expectativa. Y sobre "a los 50": el deseo bajo afecta a alrededor del 30% de las mujeres, el doble que a los hombres, y casi nunca tiene una sola causa. Contestar "es la edad" puede ser verdad y aun así estar ignorando tres cosas que sí se arreglan: un fármaco, un dolor o una depresión.

¿Puede ser el antidepresivo el que me ha quitado el deseo?

Sí, y es de las causas más frecuentes y más reversibles — y de las que menos se avisa. Los ISRS afectan al deseo, a la excitación y al orgasmo; está descrito y no es raro. Lo que pasa en la práctica es que a una mujer se le da un antidepresivo, mejora de ánimo y pierde el deseo, nadie se lo avisó, y ella concluye lo lógico: "será la edad". La pregunta que lo desenreda todo es de treinta segundos: ¿cuándo empezó? Si el deseo se fue antes del antidepresivo, era la depresión. Si se fue después, hay que mirar el fármaco. Y no todos son iguales: los ISRS y la venlafaxina son los que más se asocian; el bupropion es el que menos, porque actúa sobre dopamina y noradrenalina y no toca la serotonina.

Si es el fármaco, ¿lo dejo?

No por tu cuenta y nunca de golpe: suspenderlo así da síntomas de retirada y arriesga una recaída — y una recaída te va a quitar el deseo igual, pero además te quitará todo lo demás. Se cambia, no se abandona, y se cambia en consulta. Hay tres caminos: ajustar la dosis, que a veces basta; cambiar de fármaco —un estudio en mujeres deprimidas encontró que pasar de un ISRS a bupropion mejoró significativamente el deseo, la excitación y el orgasmo—; o añadir algo. Y aquí seré honesto: se usan bupropion y buspirona como añadidos y hay datos a favor, pero la evidencia es mixta y el consenso internacional más reciente dice que los mejores datos no apoyan la eficacia del bupropion añadido para la disfunción sexual causada por antidepresivos. Se sigue usando porque a algunas mujeres les funciona y hay poco más. Que un efecto adverso te moleste es una razón legítima para revisar el tratamiento.

¿Funciona la testosterona en la mujer?

Con matices, y conviene darlos. Lo que hay: en mujeres menopáusicas —por menopausia natural o quirúrgica— la testosterona transdérmica se asocia a mejoría del deseo frente a placebo, sola o junto a la terapia hormonal, y hay ensayos que lo respaldan. Incluso hay datos en un escenario concreto: en mujeres que necesitan seguir con su antidepresivo y a las que este les quitó el deseo, la testosterona transdérmica aumentó los encuentros satisfactorios frente a placebo. Y lo que hay que decir a la vez: las guías la sitúan como una recomendación débil, con calidad de evidencia baja, y el planteamiento habitual es considerarla en mujeres menopáusicas cuando la terapia hormonal sola no ha bastado — no como primera bala. En España su uso en la mujer es fuera de ficha técnica: es una decisión médica con seguimiento, no algo que se pida por internet.

¿Existe el «Viagra femenino»?

No como se ha vendido. Existe la flibanserina, aprobada en Estados Unidos para el deseo bajo en mujeres premenopáusicas, y la verdad completa es esta: su efecto es modesto, puede provocar bajadas de tensión y desmayos, tiene una interacción seria con el alcohol que le costó una advertencia enmarcada, no está aprobada para mujeres posmenopáusicas y en España no está comercializada. El patrón se repite cada pocos años, y hay un motivo de fondo: el problema del hombre suele ser de fontanería y el de la mujer casi nunca lo es. En el hombre falla la respuesta; en la mujer suele fallar el contexto, la hormona, el fármaco o la relación. Eso no se arregla con una pastilla que dilate nada.

Ya no me apetece nunca. ¿Significa que no quiero a mi pareja?

No necesariamente, y esa conclusión es la que más daño hace. Antes de sacarla, revisa el listón: todos hemos aprendido que el deseo es un rayo que llega solo, de la nada. Pero en una parte importante de las mujeres —sobre todo en relaciones largas— el deseo no viene antes, viene después: no es lo que te empuja a empezar, sino lo que aparece cuando ya has empezado, si el contexto es bueno. Así que esperar a tener ganas puede ser esperar a algo que ya no funciona así, y no sentir el rayo no significa que se te haya apagado — puede que nunca fuera un rayo y que con veinticinco años lo tapara la novedad. Dicho esto, sí hay una causa que apaga el deseo más que cualquier hormona: el resentimiento acumulado. Si llevas dos años enfadada, el problema no está en tu sangre.

Me duele. ¿Eso es un problema de deseo?

No, y es importante no confundirlos. Si duele, tu cerebro aprende que aquello duele y deja de pedirlo: eso no es falta de deseo, es sentido común y aprendizaje. La sequedad de la menopausia no es un detalle menor, y tiene tratamiento — es cosa de tu ginecólogo y de las que más rápido cambian todo. En el orden de trabajo, quitar el dolor va lo primero junto con revisar la medicación, porque si duele todo lo demás sobra. He visto a bastantes mujeres recuperar el deseo sin tocar ni una hormona del cerebro, simplemente porque dejó de doler.

¿Qué se mira antes de tratar esto?

El orden importa, porque casi todo el mundo lo hace al revés y empieza por la hormona. Primero, revisar tu medicación: es lo más frecuente y lo más reversible. Segundo, quitar el dolor. Tercero, descartar lo de siempre, porque soy médico: tiroides, anemia, ferritina, vitamina D — y la prolactina, que casi nadie pide y que apaga el deseo cuando está alta, cosa que ocurre con algunos antipsicóticos. Cuarto, mirar si hay una depresión debajo, porque entonces este es un síntoma más y se irá con ella. Y solo entonces, lo hormonal, con tu ginecólogo. En paralelo: la terapia cognitivo-conductual y el mindfulness tienen datos en este problema, y no es esoterismo — buena parte del deseo femenino depende de dónde está la cabeza, y eso se entrena.

Sobre el autor

CL

Dr. Cristóbal López Martín

Psiquiatra · Col. 29-8805

Psiquiatra con más de 25 años de experiencia clínica, licenciado en Medicina por la Universidad de Málaga y formado en el Hospital Regional Carlos Haya. Dirige una consulta privada de psiquiatría en Marbella con un modelo de consultas extensas —el Método 90-60-30— y una línea de trabajo dedicada a la salud mental de la mujer en todas sus etapas.

Fuentes y referencias

  1. Literatura sobre prevalencia de la disfunción sexual femenina: cifras del 10-30%; el deseo sexual hipoactivo afecta más a mujeres que a hombres (en torno al 30% frente al 15%). El criterio diagnóstico exige malestar personal o dificultad interpersonal, no una frecuencia determinada.
  2. Literatura sobre efectos sexuales de los ISRS: impacto descrito sobre deseo, excitación y orgasmo. Estudios comparativos entre sertralina y bupropion muestran mayor disfunción sexual asociada a sertralina en ambos sexos.
  3. Dobkin RD et al., 2006: en mujeres con depresión, el cambio de un ISRS a bupropion se asoció a mejoría significativa del deseo, la excitación y el orgasmo.
  4. Mecanismo del bupropion: inhibidor de la recaptación de noradrenalina y dopamina, sin acción serotoninérgica, lo que explica su distinto perfil sexual.
  5. ICSM 2024 (5ª Consulta Internacional en Medicina Sexual), recomendaciones sobre deseo sexual hipoactivo: el bupropion mostró eficacia en un ensayo simple ciego y en un ensayo aleatorizado infrapotenciado; la evidencia para añadir bupropion en la disfunción sexual inducida por antidepresivos es mixta y los mejores datos no apoyan su eficacia. La buspirona, agonista parcial 5-HT1A, se usa fuera de indicación con eficacia mostrada en pacientes deprimidas y en tratamiento con ISRS.
  6. APA / Focus: si se precisa potenciación con antipsicótico, el aripiprazol y el brexfiprazol son opciones preferidas por su baja tasa de efectos sexuales respecto a otros.
  7. Ensayos de testosterona transdérmica en mujeres con menopausia natural o quirúrgica y deseo bajo: mejoría significativa del deseo frente a placebo, sola o combinada con terapia hormonal. Estudios en pérdida de libido emergente con ISRS/IRSN: la testosterona transdérmica aumentó los encuentros sexuales satisfactorios frente a placebo en mujeres que debían mantener el antidepresivo.
  8. Guías de práctica (Endocrine Society; revisiones sistemáticas y metaanálisis sobre testosterona sistémica en posmenopáusicas): recomendación débil, calidad de evidencia muy baja; considerar la testosterona en mujeres menopáusicas con deseo bajo si la terapia hormonal por sí sola no resulta eficaz.
  9. Flibanserina: primer fármaco aprobado por la FDA (2015) para el deseo sexual hipoactivo en mujeres premenopáusicas. Puede causar hipotensión grave y síncope, presenta una interacción potencialmente seria con el alcohol y cuenta con una advertencia enmarcada y un programa de mitigación de riesgos. Efecto modesto; no aprobada en posmenopáusicas. No comercializada en España.
  10. Literatura sobre intervenciones no farmacológicas con evidencia en disfunción sexual femenina: terapia cognitivo-conductual, mindfulness y fisioterapia de suelo pélvico.

Esta página tiene una finalidad informativa y no sustituye la evaluación ni el consejo de un profesional. Ninguna decisión sobre medicación debe tomarse a partir de una página web.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805

Médico especialista en Psiquiatría vía MIR (Hospital Regional Universitario Carlos Haya) con más de 25 años de práctica clínica. La salud mental de la mujer es una de las áreas centrales de su consulta en Marbella y online.

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