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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

El ánimo que se apaga

Depresión, ansiedad e insomnio en el mayor

Son los tres motivos de consulta más frecuentes en psicogeriatría, y los tres llegan tarde por la misma razón: alguien decidió que eran «cosas de la edad». No lo son. Esta guía ordena las señales, las causas y los tratamientos.

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En esta página · 12 apartados
Si la psicogeriatría tuviera una sala de espera, estos tres estarían siempre sentados en ella: el ánimo que se apaga, los nervios que no descansan y las noches que no reparan. Van juntos más veces que separados —la depresión desvela, el insomnio deprime, la ansiedad agota— y comparten el mismo enemigo: la frase «son cosas de la edad», que retrasa años el tratamiento de enfermedades perfectamente tratables.
Guía clínica para toda España La depresión · Las señales que no se · La ansiedad · El insomnio · Más allá del trío · Cuándo consultar
Este es uno de los seis bloques de la guía general del área de mayores de esta web.

La depresión: el gran disfraz

La depresión del mayor rara vez dice «estoy triste». Dice «me duele todo», «no tengo ganas», «no valgo para nada» — o no dice nada, y simplemente la persona come menos, sale menos y se apaga. La guía de la depresión en personas mayores recorre síntomas y tratamiento; y su versión más traicionera —la que ni el paciente ni la familia reconocen como depresión— tiene página propia: ¿es la edad o es depresión oculta?

Un matiz que cambia diagnósticos: la depresión del mayor puede producir fallos reales de memoria y concentración que imitan un Alzheimer incipiente. Es uno de los diagnósticos diferenciales más delicados de la especialidad, porque equivocarlo en cualquiera de los dos sentidos cuesta muy caro: una demencia tratada como depresión pierde tiempo, y una depresión etiquetada de demencia pierde a la persona. Ese cuadro tiene página propia con todas las pistas que los distinguen: la pseudodemencia depresiva.

Las señales que no se dejan pasar

El riesgo de suicidio en los varones mayores es de los más altos de toda la población, y —a diferencia de lo que suele creerse— avisa. Dejar de comer, regalar objetos con valor personal, despedidas veladas, «ya poco pinto yo aquí», desesperanza que no se mueve. Todas las señales, los mitos que las tapan y lo que la familia puede hacer hoy están en la página sobre el suicidio en personas mayores. Ante cualquiera de estas señales, la valoración psiquiátrica no se agenda para el mes que viene: se hace ya — y si la situación es aguda, la página de atención psiquiátrica urgente explica cómo proceder.

La ansiedad: el miedo que encoge la vida

Palpitaciones con pruebas normales, preocupación que no para, no poder quedarse solo, miedo a caer que acaba en no salir. La ansiedad en personas mayores tiene causas propias de la edad —incluidas las médicas y las farmacológicas— y un tratamiento eficaz que casi nunca pasa por el tranquilizante diario.

El insomnio: dormir distinto no es no dormir

El sueño cambia al envejecer; el insomnio que deja el día roto, no. La guía del insomnio en personas mayores separa lo normal de lo tratable, repasa las causas —dolor, apnea, piernas inquietas, depresión, hábitos— y aborda de frente el problema del que menos se habla: la pastilla de dormir que lleva quince años en la mesilla y cómo retirarla con seguridad.

Más allá del trío: las otras caras del bloque

No todo lo que sufre un mayor cabe en tres etiquetas. Este bloque cubre también el duelo y la viudedad — el dolor sano y el que enferma—; la soledad no deseada, factor de riesgo mayor y tratable; la depresión tras un ictus, la complicación que sabotea rehabilitaciones; el alcohol en el mayor, el problema que esquiva todos los radares; la psicosis de inicio tardío — delirios sin demencia que se tratan bien—; el envejecimiento de quien lleva toda la vida con una esquizofrenia o un trastorno bipolar; el impacto de la jubilación en el ánimo; y las obsesiones y compulsiones del TOC en adultos mayores.

«Será la edad»: la frase que más diagnósticos roba en psiquiatría

Si este bloque tuviera que reducirse a una sola idea, sería esta: envejecer no duele por dentro. La tristeza persistente, el miedo que encoge la vida y las noches rotas no son peajes de cumplir años — son cuadros clínicos con nombre y tratamiento, y la frase «será la edad» es el disfraz con el que pasan de largo. Tres versiones del robo, y su antídoto:

  • El robo por el cuerpo: el mayor deprimido consulta por dolores, cansancio y falta de apetito — no por tristeza — y sale de la consulta con analgésicos. La regla práctica para la familia: síntomas físicos con pruebas normales + una persona que ya no disfruta de nada = pensar en el ánimo. La versión más traicionera tiene guía propia: la depresión oculta del mayor.
  • El robo por la memoria: la depresión del mayor puede rendir tan mal en concentración y memoria que parece una demencia empezando — y tratarla lo revierte. Es la pseudodemencia depresiva, y la pregunta que la caza («¿le preocupa a él su memoria, o solo a ustedes?») está desarrollada en ¿es depresión o es Alzheimer?.
  • El robo por el carácter: «siempre fue serio», «se ha vuelto un cascarrabias» — la irritabilidad nueva y el aislamiento progresivo se atribuyen a la personalidad cuando son, muchas veces, el ánimo hablando. El criterio es el cambio: la persona que ya no es la que era, mantenido más de un mes, se valora — no se etiqueta.

Y el matiz que salva vidas: el robo más caro de todos es el de las señales de riesgo — el «ya poco pinto yo aquí» leído como frase de viejo en lugar de como lo que es. La sección de señales de alarma de esta página, y su guía completa, existen para que en su familia esa lectura no ocurra.

Qué funciona a los 75 — el panorama honesto del tratamiento

La segunda idea-fuerza del bloque: estos cuadros se tratan igual de bien a los 75 que a los 40 — lo que cambia es el cómo. El panorama, sin humo:

  • La depresión del mayor responde al tratamiento — antidepresivos elegidos para su edad y su lista de fármacos, a dosis de mayor y con el calendario realista de semanas; la guía de antidepresivos en personas mayores cuenta qué esperar y cuándo. Y la psicoterapia no caduca: funciona a cualquier edad, sola o combinada.
  • La ansiedad se trata sin tranquilizante diario: el reflejo de la pastilla calmante es exactamente el error que este bloque más combate — la benzodiacepina crónica en el mayor multiplica caídas y erosiona la memoria (su guía completa). Lo que funciona: tratar la causa, exposición gradual a lo evitado, técnicas de cuerpo bien enseñadas y, cuando hace falta fármaco, los que no hipotecan.
  • El insomnio se trata con método, no con mesilla: la terapia conductual del insomnio adaptada al mayor — ventana realista, cama solo para dormir, luz de día — rinde más que cualquier hipnótico crónico, y la retirada segura de la pastilla de quince años es un procedimiento con técnica, no un acto de fe.
  • Los multiplicadores valen la mitad del resultado: la actividad con horario, la luz de la mañana, el dolor y el sueño tratados en paralelo, la vida social defendida — en el mayor, el fármaco abre la puerta y estos la cruzan.
  • Y el diagnóstico diferencial es la mitad del oficio: antes de tratar un «bajón» hay que descartar lo médico y lo farmacológico que lo imita — el tiroides, la anemia, el sedante acumulado. Por eso toda primera valoración seria de este bloque revisa la lista de medicación entera.

Lo que veo en consulta. «La frase que más veces pronuncio en este bloque es la misma: "esto tiene tratamiento". La que más me gustaría no tener que pronunciar es la otra: "¿por qué han esperado tres años?". Entre las dos hay meses de "será la edad" — y esta sección existe para acortarlos.»

El mapa completo del bloque: todas las guías

El ánimo

Los nervios y el sueño

Las circunstancias que enferman

Cuando la mente hace cosas más raras

Cuándo consultar

La regla es sencilla: si lleva más de un mes sin ser el que era —en ánimo, en nervios o en sueño—, eso ya no es una racha. Y si la familia se está preguntando «¿esto será normal a su edad?», la respuesta útil no está en seguir preguntándoselo: está en una valoración completa, que en mi consulta dura 90 minutos e incluye siempre revisar la medicación y escuchar a la familia — así trabajo con el Método 90-60-30.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se ve la depresión en una persona mayor?

A menudo, sin tristeza visible. En la vejez la depresión se disfraza: dolores que no se explican, cansancio, pérdida de apetito y de peso, irritabilidad, abandono de aficiones, quejas de memoria. Muchos mayores deprimidos no dicen «estoy triste»; dicen «no valgo para nada» o «no me apetece nada».

¿Qué señales de alarma no hay que dejar pasar?

Dejar de comer, dejar de salir, regalar objetos personales, frases como «ya poco pinto yo aquí», desesperanza mantenida o cualquier alusión a la muerte. El riesgo de suicidio en varones mayores es de los más altos de toda la población, y suele avisar. Ante estas señales, la valoración debe ser inmediata.

¿La depresión del mayor se cura?

Responde al tratamiento tan bien como la del adulto joven, aunque puede tardar algo más. La clave está en elegir fármacos adecuados para esa edad y esa medicación concomitante, en tratar el tiempo suficiente y en no conformarse con una mejoría a medias.

¿Y si además empieza a fallar la memoria?

La depresión del mayor puede producir fallos de memoria y concentración que imitan una demencia —la llamada pseudodemencia depresiva—, y a la inversa, una demencia puede debutar con síntomas depresivos. Distinguirlas (o detectar que coexisten) es una de las tareas más finas de la psicogeriatría, y cambia por completo el tratamiento.

Mi madre no dice que esté triste, pero ya no disfruta de nada y todo le duele. ¿Puede ser depresión?

Es exactamente el patrón del mayor: la depresión de esta edad rara vez dice «estoy triste» — dice «me duele todo», «no tengo ganas», come menos, sale menos y se apaga. La regla práctica: síntomas físicos con pruebas normales, más una persona que ha dejado de disfrutar de lo que disfrutaba, más de un mes — eso ya no es una racha ni «la edad»: es motivo de valoración. Y la buena noticia que sostiene todo el bloque: la depresión del mayor responde al tratamiento igual de bien que a cualquier edad.

¿No es normal dormir mal y estar más nervioso de mayor?

El sueño cambia con la edad — más ligero, más fragmentado, más madrugador — y eso es normal; el insomnio que deja el día roto, no. Lo mismo con los nervios: la prudencia de la edad es normal; el miedo que encoge la vida (no quedarse solo, no salir por miedo a caer, la preocupación que no para) es ansiedad y se trata. El criterio en ambos casos es el mismo: si le roba funcionamiento y bienestar de forma mantenida, tiene nombre y tiene tratamiento — y casi nunca pasa por la pastilla diaria de por vida.

Lleva 15 años con la pastilla de dormir. ¿Se la podemos quitar?

Poder, se puede — pero nunca de golpe ni por cuenta propia: la retirada brusca de una benzodiacepina de años es peligrosa. Se hace con método: muy gradual, con escalones, con el insomnio de base tratado a la vez (que nunca se trató: la pastilla lo tapaba) y con un profesional dirigiendo. El resultado compensa el esfuerzo — menos caídas, más memoria, más despertar — y las dos guías implicadas (benzodiacepinas en mayores y el insomnio del mayor) recorren el procedimiento completo, incluida la diferencia entre el rebote de unos días y la recaída de verdad.

Dice frases como «ya poco pinto yo aquí». ¿Nos preocupamos o son cosas de la edad?

Se toman en serio, siempre: la desesperanza expresada no es una «frase de viejo» — es una de las señales que este bloque pide no dejar pasar, junto a dejar de comer, regalar objetos queridos o las despedidas veladas. El riesgo en los varones mayores es de los más altos de la población, y — al contrario del mito — avisa. Lo que toca: la conversación serena a solas, sin dramatizar y sin prometer secretos, y la valoración psiquiátrica preferente. La guía del suicidio en personas mayores recorre las señales, los mitos y los pasos, incluido el teléfono 024, disponible también para familiares.

Más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende a personas mayores y trabaja con sus familias según las necesidades de cada situación. En consulta separo lo que es envejecer de lo que es enfermedad tratable, reviso la medicación completa y trabajo con la familia, porque en esta etapa el tratamiento nunca depende de una sola persona.

Escribo con regularidad sobre salud mental y envejecimiento, y publico guías dirigidas a familias y cuidadores.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Esta guía tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración clínica individualizada.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Fines divulgativos; no sustituye la valoración clínica individualizada.

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