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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada
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GUÍA PARA FAMILIARES, PAREJAS Y AMISTADES

Cómo ayudar a una persona con depresión

Qué decir, qué evitar y cuándo actuar.

Dr. Cristóbal López · Col. 29-8805Más de 25 años de experienciaMarbella · Online · English spoken
En esta página · 8 apartados

Querer ayudar no siempre significa saber cómo hacerlo. Unas familias presionan porque tienen miedo; otras se apartan para no molestar. La ayuda útil se sitúa entre ambos extremos: presencia, escucha, acciones concretas y una respuesta firme cuando existe riesgo.

Dr. Cristóbal López Martín · Médico psiquiatra · Col. 29-8805. Trayectoria y datos profesionales.

Esta página forma parte de la guía clínica completa sobre la depresión.

Si quiere entender primero qué le pasa a esa persona, empiece por ahí.

Lo que veo en consulta. La familia no puede fabricar motivación por decreto. Sí puede reducir soledad, facilitar tratamiento, detectar riesgo y evitar que la depresión organice toda la vida de la casa.

Seis principios sencillos

  • Observe cambios: describa hechos, no etiquetas.
  • Escuche: comprender antes de aconsejar.
  • Concreción: ofrezca una ayuda pequeña y realizable.
  • Continuidad: vuelva a preguntar, sin interrogar.
  • Límites: acompañar no significa asumirlo todo.
  • Seguridad: ante riesgo, actuar supera a convencer.

Ayudar empieza por comprender qué está fallando

ANTES DE INTERVENIR

La depresión no es únicamente tristeza. Puede afectar al placer, la energía, la iniciativa, el sueño, el apetito, la concentración, la memoria, la esperanza y la capacidad de tomar decisiones.

La respuesta corta

Para ayudar, escuche sin juzgar, pregunte directamente por la seguridad, ofrezca tareas concretas y facilite una valoración profesional. Mantenga el contacto sin convertir la casa en una consulta permanente. Si existe riesgo, actúe aunque la conversación resulte incómoda.

Desde fuera puede parecer pereza, indiferencia o falta de voluntad. Desde dentro, ducharse, contestar un mensaje o decidir qué comer puede sentirse como una montaña. Esto no significa que toda obligación deba desaparecer: significa que el tamaño del siguiente paso debe adaptarse al estado real de la persona.

Importa observar un cambio respecto a su funcionamiento habitual: deja actividades que antes disfrutaba, se aísla, duerme demasiado o casi nada, come peor, descuida su aspecto, rinde menos, bebe más, se culpa de todo o habla como si el futuro estuviera cerrado. Para conocer el mapa completo puede consultar la guía de síntomas de depresión.

Ánimo

No siempre llora

Puede mostrarse vacío, irritable, distante o excesivamente preocupado. Algunas personas siguen trabajando mientras se derrumban al llegar a casa.

Ansiedad

A veces aparece primero

La inquietud, el insomnio y la rumiación pueden preceder al ánimo depresivo. En ocasiones la ansiedad bloqueante hace sufrir más que la propia tristeza.

Cuerpo

También se expresa físicamente

Fatiga, dolor, molestias digestivas, pérdida de apetito o sensación de no poder arrancar pueden ocupar el primer plano.

Cómo hablar sin interrogar, diagnosticar ni dar un sermón

ABRIR UNA CONVERSACIÓN

No hace falta una frase perfecta. Hace falta un momento razonable, una observación honesta y disposición para escuchar una respuesta que quizá no sea cómoda.

Elija el momento

Busque privacidad y cierta calma. Evite iniciar la conversación en plena discusión, con prisas o delante de otras personas.

Describa hechos

«He notado que apenas duermes y has dejado de salir» resulta menos invasivo que «estás fatal» o «tienes depresión».

Pregunte y espere

Use preguntas abiertas y deje silencios. No rellene cada pausa con soluciones, comparaciones o su propia biografía.

Ofrezca un paso

Proponga llamar juntos, buscar una cita o acompañarle a caminar. «Cuenta conmigo» funciona mejor cuando se convierte en algo concreto.

Un comienzo posible

«Te noto más aislado, duermes peor y parece que todo te cuesta mucho. No quiero juzgarte ni obligarte a hablar ahora, pero me preocupa cómo estás. ¿Quieres contarme qué está siendo lo más difícil? Podemos pensar juntos un primer paso».

Escuchar no obliga a estar de acuerdo con cada interpretación. Puede validar el sufrimiento y, a la vez, cuestionar con respeto la idea de que nada puede cambiar. La validación útil dice «veo que lo estás pasando mal»; no dice «tienes razón, tu vida no tiene salida».

Qué decir y qué conviene jubilar

EL LENGUAJE PUEDE ACERCAR O CERRAR

SituaciónPuede ayudarConviene evitar
No tiene energía«¿Qué tarea pequeña puedo facilitarte hoy?»«Pon de tu parte» o «si quisieras, podrías».
Se siente culpable«Estar enfermo no te convierte en una carga; vamos paso a paso».«Mira todo lo que hacemos por ti».
No sabe explicarse«No necesitas tener las palabras ahora; puedo quedarme contigo».Exigir una explicación completa o discutir cada detalle.
Rechaza soluciones«¿Qué parte te parece imposible y cuál sería algo asumible?»Lanzar diez consejos seguidos y enfadarse porque no los ejecuta.
Habla de morir«¿Has pensado en hacerte daño o en cómo hacerlo?»«No digas tonterías» o prometer guardar el secreto.

«Anímate», «sal y distráete», «tú lo tienes todo» o «hay gente peor» suelen partir de una buena intención. El problema es que reducen una enfermedad compleja a falta de perspectiva. La depresión ya produce culpa suficiente; no necesita una factura adicional.

La ayuda práctica que suele marcar una diferencia

MENOS DISCURSOS, MÁS PASOS REALIZABLES

Una propuesta pequeña y concreta puede resultar más fácil de aceptar que «dime si necesitas algo». Puedes preguntar qué tarea pesa más hoy y ofrecer una ayuda que realmente puedas mantener.

  • «Puedo acompañarte a pedir la cita, si quieres».
  • «¿Te facilitaría que llevase comida o hiciese esta gestión?».
  • «Podemos estar un rato juntos sin tener que hablar de todo».

Son ejemplos orientativos, no frases que garanticen una respuesta. Acompañar no implica asumirlo todo ni sustituir al profesional. Si estás agotado, también puedes buscar apoyo y acordar límites.

Para comprender lo que puede estar ocurriendo, consulta síntomas de depresión y depresión y pareja.

Para contrastar: Healthdirect Australia · Cómo ayudar a alguien con depresión.

Insistir sin convertir cada día en una batalla

CUANDO DICE «NO NECESITO AYUDA»

Rechazar una consulta puede reflejar vergüenza, desesperanza, miedo a la medicación, malas experiencias previas, coste, estigma o la propia dificultad para decidir.

Si no existe riesgo inmediato

  • Pregunte qué le preocupa de pedir ayuda.
  • Ofrezca alternativas: médico, psicólogo, psiquiatra, presencial u online.
  • Proponga una primera valoración, no un compromiso indefinido.
  • Vuelva al tema más adelante sin amenazas ni chantaje.
  • Consulte usted mismo para aprender a manejar la situación.

Cuando la autonomía ya no basta

  • Intento o plan suicida, preparación o acceso inmediato a medios.
  • Psicosis, agitación grave, intoxicación o confusión.
  • Abandono intenso de alimentación, hidratación o autocuidado.
  • Incapacidad para mantenerse seguro o cuidar a un menor dependiente.
  • Deterioro acelerado que exige valoración urgente.

En una persona adulta con capacidad para decidir, la familia no puede imponer cualquier tratamiento. Pero tampoco debe esconderse tras «no quiere» cuando existen señales claras de peligro. La urgencia cambia el orden de prioridades: primero seguridad; después, conversaciones más elegantes.

Cómo actuar ante ideas de muerte o riesgo suicida

PREGUNTAR NO PROVOCA EL SUICIDIO

Las frases «sería mejor no despertar», «soy una carga» o «estaríais mejor sin mí» requieren una pregunta directa, no una discusión filosófica.

Preguntar y buscar ayuda ante pensamientos suicidas

Si alguien habla de no querer vivir, puedes preguntar con calma y claridad: «¿Estás pensando en hacerte daño?». Escucha sin discutir, minimizar ni prometer secreto. Preguntar directamente no aumenta por sí mismo los pensamientos suicidas.

No necesitas determinar tú solo el nivel de riesgo ni conseguir una promesa de seguridad. Si hay intención, preparación, acceso a medios o dudas sobre poder mantenerse a salvo, busca ayuda profesional urgente.

Si existe peligro inmediato, un intento de suicidio o no puedes mantenerte a salvo, llama al 112 o acude a urgencias hospitalarias. Busca la compañía de una persona de confianza si puedes hacerlo con seguridad. El 024 ofrece apoyo ante pensamientos suicidas y a familiares; no sustituye una emergencia.

Si acompañas a la persona y hay peligro inmediato, permanece con ella si puedes hacerlo con seguridad y pide ayuda. Reducir el acceso a medios peligrosos solo debe hacerse sin exponerte.

Para contrastar: NIMH · Cómo ayudar ante pensamientos suicidas.

Para contrastar: Ministerio de Sanidad · Línea 024.

Señales que aumentan la urgencia

  • Plan concreto, intención, fecha, preparación o despedidas.
  • Acceso a medicación, armas u otro medio letal.
  • Intento previo, consumo de alcohol u otras sustancias.
  • Agitación, desesperanza extrema, psicosis o impulsividad.
  • No poder acordar ni garantizar un entorno seguro.

Ante peligro inmediato, no deje sola a la persona, solicite ayuda a otro adulto, reduzca de forma segura el acceso a medios si puede hacerlo sin exponerse y llame al 112 o acuda a Urgencias. El 024 puede orientar y apoyar, pero no sustituye al 112 ante una emergencia. Una consulta privada programada tampoco sustituye la atención urgente.

Fuentes y contexto de la información

Puedes ampliar estas cuestiones en las siguientes referencias. La forma de organizar mi consulta se explica en Mi método y la trayectoria profesional en Sobre mí.

Las guías orientan la atención, pero no determinan por sí solas qué necesita cada persona.

La familia acompaña; no se convierte en el tratamiento

CUIDAR SIN DESAPARECER DENTRO DEL PROBLEMA

El sufrimiento de una persona puede reorganizar toda la casa. Si nadie pone límites, la ayuda termina agotada, resentida y menos útil.

Reparta responsabilidades

No deje el seguimiento sobre una sola persona. Coordine familia, profesionales y recursos, respetando la confidencialidad que corresponda.

Mantenga su propia vida

Dormir, trabajar, ver a otras personas y descansar no es egoísmo. Un cuidador exhausto toma peores decisiones y vive permanentemente en alarma.

No justifique el daño

La depresión explica irritabilidad o retirada, pero no convierte en aceptables la violencia, las amenazas, el control económico o el consumo peligroso.

Pareja, adolescentes y personas mayores necesitan matices distintos

En pareja hay que proteger el vínculo sin hacer del otro un terapeuta. En adolescentes, los adultos conservan responsabilidades de seguridad y deben coordinarse con el centro educativo cuando procede. En mayores, apatía, dolor o problemas de memoria pueden ocultar depresión y requieren revisar enfermedades físicas y medicación. Ayudar bien significa ajustar el apoyo a la edad, al grado de autonomía y al nivel de riesgo.

Qué puede hacer el entorno durante el tratamiento

ACOMPAÑAR UNA RECUPERACIÓN QUE NO ES LINEAL

La mejoría suele avanzar con irregularidad. Puede mejorar antes la ansiedad o el sueño y tardar más la energía, la concentración y la capacidad de disfrutar.

Ayude a observar cambios reales

Compare semanas, no horas. Valore si se levanta antes, come mejor, vuelve a hablar, tolera pequeñas actividades o recupera interés. Un día malo no invalida el proceso; una mejoría superficial tampoco elimina el riesgo de golpe.

Prepare un plan para las recaídas

Identifiquen señales tempranas, a quién llamar, qué hábitos proteger y cuándo adelantar la consulta. Mantener tratamiento el tiempo indicado y no suspender medicación bruscamente reduce problemas evitables.

Si la depresión viene acompañada de ansiedad intensa, alcohol, dolor, sospecha de bipolaridad, síntomas psicóticos o falta de respuesta, el plan debe integrar todos esos elementos. Tratar solo la tristeza y dejar intacto lo demás suele ser una receta bastante modesta para un problema complejo.

Cuando la familia ya no sabe cómo ayudar, una valoración ordena el problema

VALORACIÓN PRIVADA Y CONFIDENCIAL

Esta guía es informativa para toda España. La valoración presencial se realiza en Marbella centro y permite revisar síntomas, ansiedad, sueño, sustancias, antecedentes, tratamientos, funcionamiento y riesgo, y acordar qué papel puede desempeñar la familia sin sustituir al paciente.

Primera evaluación de 90 minutos dentro del Método 90-60-30. Cuando es clínicamente adecuado, también se realiza seguimiento online en España. Si existe riesgo inmediato, el recurso correcto es 112 o Urgencias.

Qué esperar durante el primer mes de tratamiento

EXPECTATIVAS REALISTAS

Buena parte del desgaste familiar no nace de la enfermedad, sino de una expectativa equivocada sobre su ritmo. Quien acompaña suele imaginar una línea ascendente: empieza el tratamiento, mejora un poco cada día, en un mes está bien. La realidad tiene otra forma, y conocerla evita muchas decepciones y muchas discusiones.

La mejoría no llega en el orden que uno esperaría

Lo habitual es que primero se recuperen el sueño y el apetito, después la energía y solo al final el ánimo y la capacidad de disfrutar. Eso produce una etapa desconcertante para la familia: la persona ya puede hacer cosas, pero todavía no le apetece ninguna. Desde fuera parece desgana o falta de voluntad; desde dentro es una fase normal de la recuperación.

Lo que sí es señal de que va bien

  • Duerme algo mejor o a horas más regulares.
  • Aparecen ratos —minutos, no días— en que está más presente.
  • Vuelve a ocuparse de algo pequeño por iniciativa propia.
  • Se ríe una vez, aunque después vuelva el silencio.
  • Contesta mensajes que llevaba semanas sin contestar.

Lo que no significa que vaya mal

  • Que tenga días peores intercalados: la mejoría es irregular, no lineal.
  • Que siga sin apetecerle nada aunque ya salga de casa.
  • Que esté más irritable durante un tiempo.
  • Que no exprese gratitud: la depresión aplana también eso.

Una advertencia importante sobre la fase de mejoría

Hay un momento delicado que conviene conocer: cuando la energía vuelve antes que el ánimo. La persona recupera capacidad de iniciativa mientras la desesperanza sigue intacta, y en ese desfase el riesgo puede aumentar en lugar de bajar. Si en esa fase nota un cambio brusco hacia una calma inesperada, una despedida velada o un orden repentino de asuntos pendientes, no lo interprete como buena señal: hable y consulte.

Lo que veo en consulta. «La pregunta que más me hacen los familiares en la cuarta semana es siempre la misma: “¿esto es todo lo que va a mejorar?”. Casi nunca lo es. Lo que ocurre es que la mejoría del ánimo llega la última, y para entonces la familia ya está agotada de esperarla.»

Cinco errores que se cometen con la mejor intención

LO QUE NO AYUDA

Ninguno de estos comportamientos nace de la mala fe. Todos nacen del miedo y del amor, y todos, sostenidos en el tiempo, complican la recuperación.

El errorPor qué se haceQué provoca
Hacerlo todo por élPara aliviarle y ganar tiempo.Le retira las pocas actividades que aún sostienen su sensación de ser capaz. La recuperación necesita tareas pequeñas, no ausencia total de tareas.
El optimismo obligatorioPara animar, porque el silencio incomoda.Obliga a fingir. La persona deja de contar cómo está de verdad para no defraudar, y se queda más sola dentro de casa que fuera.
La vigilancia constantePor miedo, sobre todo si hubo riesgo.Genera sensación de estar bajo sospecha y de haber perdido la condición de adulto. Es distinto vigilar que estar disponible.
Los ultimátumsPor desesperación tras meses sin avance.Rara vez producen el cambio buscado y añaden culpa a un cuadro que ya funciona con culpa. Es más eficaz un límite concreto y sostenible que una amenaza grande.
Controlar la medicación a escondidasPara comprobar si la toma.Cuando se descubre —y se descubre—, rompe la confianza justo donde más falta hace. Es preferible preguntarlo abiertamente o comentarlo en la consulta.

El principio que resume todos

Acompañar bien consiste en sostener sin sustituir. Sustituir es hacer por el otro lo que todavía puede hacer; sostener es estar cerca mientras lo hace, aunque tarde el triple y salga peor de lo que saldría hecho por usted. La diferencia parece pequeña en un día concreto y es enorme a lo largo de tres meses.

Cómo explicárselo a los hijos

LA FAMILIA ENTERA

Cuando el que tiene depresión es un padre o una madre, la duda más frecuente es si contarlo o proteger a los niños del asunto. La experiencia clínica es bastante clara: los niños ya han notado que pasa algo. Lo que no tienen es una explicación, y en ausencia de explicación fabrican la suya, que casi siempre es peor y casi siempre les incluye como culpables.

Qué conviene decir

  • Que existe una enfermedad con nombre, igual que hay enfermedades del cuerpo.
  • Que no es culpa suya, dicho explícitamente y más de una vez.
  • Que hay tratamiento y alguien que se está ocupando.
  • Que no es su tarea curarla: no tienen que portarse mejor ni cuidar de nadie.
  • Que pueden preguntar lo que quieran cuando quieran.

Qué conviene evitar

  • El secreto absoluto: los niños interpretan el silencio como peligro.
  • Los detalles clínicos innecesarios o la información sobre riesgo.
  • Convertir a un hijo en confidente, aliado o cuidador del adulto.
  • Pedirles que se lo oculten a la otra parte de la familia.
  • Prometer plazos que no se pueden cumplir.

Adaptar el mensaje a la edad

A los más pequeños les basta con algo sencillo y concreto:

Conviene además proteger sus rutinas: colegio, actividades, amigos, cumpleaños. Que la vida del niño se pare al ritmo de la enfermedad del adulto es uno de los efectos colaterales que más pesan después, y uno de los más evitables.

Cuándo pedir ayuda también para ellos

Si un hijo empieza a bajar el rendimiento escolar, a dormir mal, a somatizar —dolores de tripa o de cabeza sin causa—, a no querer salir o a comportarse como un adulto en miniatura que se ocupa de todo, conviene comentarlo. No hace falta que el niño tenga un trastorno para que una orientación puntual le ahorre años de peso mal repartido.

Cómo ayudar a alguien con depresión: dudas habituales

¿Cómo empiezo a hablar con una persona que parece deprimida?

Elija un momento tranquilo, describa cambios concretos sin diagnosticar y exprese preocupación: «he notado que ya no sales y que apenas duermes; me preocupa cómo estás». Haga una pregunta abierta, escuche sin interrumpir y ofrezca una ayuda pequeña y concreta.

¿Qué frases conviene evitar?

Evite «anímate», «pon de tu parte», «tú lo tienes todo», «hay personas peor» o «todo está en tu cabeza». Pueden aumentar culpa y aislamiento. Es mejor decir: «no sé exactamente cómo te sientes, pero quiero escucharte y buscar contigo el siguiente paso».

¿Qué hago si rechaza ir al psicólogo o al psiquiatra?

No convierta cada conversación en una batalla. Pregunte qué le frena, ofrezca opciones y ayuda práctica, y vuelva a plantearlo con calma. Si existe riesgo suicida, psicosis, intoxicación, abandono grave del autocuidado o incapacidad para mantenerse seguro, solicite atención urgente.

¿Preguntar por el suicidio puede darle la idea?

No. Preguntar de manera directa y tranquila no provoca ideas suicidas. Permite saber si ya existen y valorar urgencia.

Pregunte si ha pensado en morir, si ha imaginado cómo hacerlo y si dispone de medios. Ante intención, plan o duda sobre la seguridad, no le deje solo: 112 o Urgencias.

¿Debo obligarle a salir, hacer ejercicio o trabajar?

La presión brusca suele fracasar, pero la retirada completa puede mantener el problema. Funciona mejor acordar pasos pequeños y repetibles: ducharse, comer, recibir luz diurna, caminar diez minutos o responder un mensaje. En cuadros graves, adapte la actividad con el profesional.

¿Puedo acompañarle a la primera consulta?

Sí, si la persona lo acepta. Un familiar puede aportar evolución, tratamientos, consumo y señales de riesgo, y ayudar a recordar el plan. También debe existir un espacio privado para el paciente. Acompañar no significa hablar por él ni controlar cada detalle.

¿Cuánto tarda en mejorar una depresión?

No hay un plazo único. La recuperación suele ser gradual y desigual: pueden mejorar antes el sueño o la ansiedad y tardar más la energía, la concentración y el placer. Una mejoría parcial no equivale todavía a recuperación completa.

¿La ansiedad puede aparecer antes o causar más sufrimiento que la tristeza?

Sí. Ansiedad y depresión aparecen juntas con frecuencia, y en algunas personas la inquietud, el insomnio, la rumiación o el bloqueo preceden al ánimo depresivo. A veces el paciente sufre más por esa ansiedad paralizante. La valoración debe reconstruir la secuencia y tratar el cuadro completo.

¿Cómo me cuido mientras ayudo?

Mantenga sueño, trabajo, relaciones y tiempo propio; reparta responsabilidades y pida ayuda. Usted puede acompañar, pero no ser el único tratamiento ni estar disponible las veinticuatro horas. Poner límites no es abandonar.

¿Hay valoración para familias en Marbella y online?

Sí. Se realiza valoración psiquiátrica privada en Marbella centro y, cuando es clínicamente adecuado, seguimiento online para personas que se encuentran en España. La familia o pareja puede participar con consentimiento del paciente; ante una emergencia vital, el recurso indicado es 112 o Urgencias.

Lleva tres semanas en tratamiento y sigue sin ánimo. ¿Es normal?

Suele serlo. La mejoría no llega en el orden que uno esperaría: primero se recuperan el sueño y el apetito, después la energía y al final el ánimo y la capacidad de disfrutar. Eso genera una fase desconcertante en la que la persona ya puede hacer cosas pero todavía no le apetece ninguna. Si en esa fase nota un cambio brusco hacia una calma inesperada o una despedida velada, hable y consulte sin esperar.

¿Hasta dónde debo ayudarle con sus cosas?

El criterio es sostener sin sustituir. Sustituir es hacer por él lo que todavía puede hacer, aunque tarde y le salga peor; sostener es acompañarle mientras lo hace. Retirarle todas las tareas parece un alivio y en realidad le quita las pocas actividades que aún sostienen su sensación de ser capaz. Ayuda mucho más una tarea pequeña compartida que un día entero resuelto por usted.

¿Le cuento a mis hijos lo que le pasa a su padre o a su madre?

Sí, adaptado a su edad. Los niños ya han notado que pasa algo; lo que no tienen es una explicación, y sin ella suelen fabricar una peor en la que además se sienten culpables. Conviene nombrar que existe una enfermedad, que no es culpa suya, que hay tratamiento y que no es tarea suya curarla. Lo que hay que evitar es convertirlos en confidentes o cuidadores del adulto, y dejar que sus rutinas se paren.

¿Puedo comprobar si se está tomando la medicación?

Es mejor preguntarlo abiertamente o plantearlo en la consulta que comprobarlo a escondidas. El control oculto se acaba descubriendo y rompe la confianza justo donde más falta hace. Si sospecha que no la toma, decirlo delante del médico permite abordar el motivo real —efectos que no ha contado, dudas, sensación de no necesitarla— en lugar de convertirlo en un conflicto doméstico.

Cuándo no hay que esperar a la cita

Llame o acuda sin esperar si…

Si existe intento, intención o plan suicida, acceso a medios, intoxicación, psicosis, agitación grave o no puede garantizarse la seguridad, no espere una cita. No deje sola a la persona; llame al 112 o acuda a Urgencias. El 024 ofrece apoyo nacional, gratuito y confidencial las 24 horas, pero no sustituye una emergencia presencial.

Referencias clínicas y método editorial

  1. Mayo Clinic. Depresión: apoyar a un familiar o a un amigo (actualización de 23 de mayo de 2026). Comunicación, ayuda profesional, señales de alarma y autocuidado.
  2. Mind. Helping someone with depression. Apoyo cotidiano, conversación, límites y atención al cuidador.
  3. National Institute for Health and Care Excellence. Depression in adults: treatment and management (NG222; revisión de vigencia, enero de 2026). Evaluación, decisiones compartidas, tratamiento, riesgo y prevención de recaídas.
  4. Ministerio de Sanidad. Línea 024 de atención a la conducta suicida. Servicio nacional, gratuito y confidencial las 24 horas; ante emergencia vital: 112.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico Psiquiatra · Colegiado 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Más de veinticinco años de práctica clínica en psiquiatría, primero en el sistema público y después en consulta privada. La depresión es una de las áreas centrales de mi consulta: dedico el tiempo necesario a distinguir una depresión de lo que la imita, a revisar la medicación completa y a construir un plan de tratamiento que el paciente entienda y pueda sostener.

Escribo con regularidad sobre salud mental y publico guías clínicas dirigidas a pacientes y familias.

Información general sobre salud mental. No sustituye la valoración clínica individual. Conoce al Dr. Cristóbal López Martín.

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