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Esta es una página incómoda de escribir y necesaria de leer. Porque en medicina hay un pequeño grupo de personas a las que se les dice que tienen una demencia y en realidad tienen algo que se puede tratar y a veces incluso operar. No son muchas. Pero para esas, la diferencia entre que alguien lo buscara y que nadie lo buscara es la diferencia entre recuperarse y no recuperarse. Esta guía explica qué hay que descartar, con qué, y qué señales obligan a mirar más allá de lo habitual.
Esta página forma parte de la guía médica de referencia sobre memoria, demencias y salud mental en la vejez, donde están las guías que la completan: la pérdida de memoria normal, el deterioro cognitivo leve, las pruebas diagnósticas y los medicamentos que afectan a la memoria.
Por qué existe esta lista
En la práctica, cuando una persona mayor empieza a fallar de memoria, ocurre una de estas dos cosas. La buena: se hace un estudio completo, se descarta lo tratable, y si no aparece nada, se diagnostica lo que hay. La mala, que veo con demasiada frecuencia: se hace un test breve, se pide una resonancia, se ve algo de atrofia —que a los ochenta años tiene casi todo el mundo— y se cierra el caso con la palabra demencia.
El problema de la segunda vía no es solo que se equivoque en un pequeño porcentaje de casos. Es que en ese pequeño porcentaje hay personas que podrían haber recuperado su vida: alguien con una hidrocefalia que se opera, alguien con un hematoma en el cerebro tras un golpe que ni recuerda, alguien con un déficit vitamínico, alguien con un tiroides parado. Y también, en muchos más casos, personas que no tenían una causa reversible «pura» pero sí varios factores corregibles encima de su enfermedad, y a las que corregirlos les habría devuelto meses o años de mejor funcionamiento.
Por eso la regla que defiendo, y que usted puede exigir: ningún diagnóstico de demencia debería darse por cerrado sin que antes se haya revisado la medicación completa, el ánimo, el sueño, los sentidos y una analítica básica. Eso es barato, rápido y no requiere tecnología. Y es donde está la mayor parte de lo que se puede arreglar.
Qué significa «reversible», dicho con honestidad
Aquí hay que ser preciso, porque circula mucha exageración y también mucho desánimo, y las dos cosas hacen daño.
Durante años se repitió que en torno a un diez o un quince por ciento de las demencias eran reversibles. Los estudios modernos, con mejores criterios y seguimientos más largos, han matizado esa cifra: la reversión completa —una persona que vuelve del todo a su nivel previo— es poco frecuente. Pero han confirmado algo más útil: las causas contribuyentes —fármacos, ánimo, sueño, sentidos, déficits, tiroides— son muy frecuentes, y corregirlas mejora el funcionamiento incluso cuando debajo hay una enfermedad degenerativa que no se va a ir.
Conviene por tanto separar tres escenarios, porque tienen tres respuestas distintas:
| Escenario | Qué pasa al tratar | Con qué frecuencia |
|---|---|---|
| Causa totalmente reversible | La persona vuelve a su nivel previo o muy cerca. No había demencia degenerativa: había otra cosa. | Poco frecuente, pero existe. Es donde se juegan las historias que cambian una vida. |
| Causa parcialmente reversible | Mejora claramente, aunque no del todo. Bien porque el daño llevaba mucho, bien porque además hay una enfermedad degenerativa debajo. | Frecuente. Es el escenario más común cuando se busca bien. |
| Factores agravantes sobre una demencia | La demencia sigue, pero la persona funciona mejor: menos confusión, mejor ánimo, menos caídas, más autonomía durante más tiempo. | Muy frecuente. Es la razón principal por la que merece la pena buscar siempre. |
La conclusión práctica no cambia por los matices: buscar cuesta poco y no buscar cuesta mucho. Ni prometa a su familia una curación que probablemente no llegue, ni acepte que no hay nada que mirar. Lo razonable está en medio: se busca siempre, se corrige lo que aparezca, y se vuelve a valorar a los meses para ver cuánto ha cambiado.
La lista completa, por bloques
Esta es la lista que reviso. Está ordenada por lo que más se encuentra, no por lo que más impresiona. Los tres primeros bloques explican la inmensa mayoría de lo corregible.
1 · Fármacos y tóxicos
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Carga anticolinérgica y sedante acumulada | Toma varios fármacos: para dormir, la vejiga, la alergia, el mareo, el dolor. Boca seca, estreñimiento, somnolencia. Coincide con un cambio de medicación. | Revisar toda la lista, sumar la carga y sustituir o retirar despacio lo que se pueda. Tiene guía propia en esta sección. |
| Alcohol | Consumo mantenido, aunque parezca moderado. Sueño malo, ánimo bajo, caídas. | Reducir o suspender, y descartar déficit de tiamina asociado. |
| Intoxicaciones crónicas | Exposición laboral o ambiental a metales o disolventes. | Rara, pero se investiga si la historia lo sugiere. |
2 · Psiquiátricas
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Depresión | El ánimo fue antes que los olvidos; se queja mucho de su memoria; responde «no sé» sin intentarlo; apatía, insomnio de madrugada, pérdida de peso. | Tratarla en serio y reevaluar la memoria a los meses. Es la gran imitadora y tiene guía propia. |
| Ansiedad y estrés mantenidos | Vigilancia constante de la propia memoria, preocupación, irritabilidad. | Tratar la ansiedad; la memoria mejora al bajar la vigilancia. |
| Insomnio crónico | Duerme poco o mal desde hace tiempo; usa hipnóticos. | Tratar el insomnio sin añadir sedantes de larga duración. |
3 · Sueño y respiración nocturna
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Apnea obstructiva del sueño | Ronca fuerte, la pareja ha visto pausas, se despierta cansado, se duerme de día, tiene dolor de cabeza matutino, sobrepeso o cuello ancho. | Estudio del sueño y tratamiento. La mejoría cognitiva al tratarla puede ser notable, y es de lo más infradiagnosticado que existe en mayores. |
| Trastorno de conducta del sueño REM | Habla, grita o se mueve dormido, «actúa» los sueños, a veces desde hace años. | No es reversible en sí, pero orienta a un tipo concreto de demencia y cambia el manejo: es un dato que no se puede ignorar. |
4 · Metabólicas, endocrinas y carenciales
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Hipotiroidismo | Lentitud, frío, estreñimiento, piel seca, aumento de peso, voz ronca. A veces solo lentitud mental. | Analítica de función tiroidea y tratamiento. Clásica y fácil de encontrar. |
| Déficit de vitamina B12 | Anemia, hormigueos en manos y pies, inestabilidad al andar. Frecuente en mayores, en veganos, tras cirugía gástrica y con metformina o protectores de estómago a largo plazo. | Analítica y reposición. Cuanto antes se trate, mejor se recupera. |
| Déficit de folato | Alimentación pobre, alcohol, algunos fármacos. | Analítica y reposición. |
| Déficit de tiamina (vitamina B1) | Alcoholismo, desnutrición, vómitos prolongados, cirugía bariátrica. Confusión, alteración de la marcha y de los movimientos oculares. | Es una urgencia: el tratamiento precoz evita un daño permanente de la memoria. |
| Sodio bajo (hiponatremia) | Confusión, caídas, náuseas. Muy frecuente con diuréticos y con algunos antidepresivos en mayores. | Analítica y corrección, siempre gradual y supervisada. |
| Calcio alto | Estreñimiento, sed, cansancio, confusión. A menudo por un problema de paratiroides. | Analítica y tratamiento de la causa. |
| Diabetes mal controlada | Hipoglucemias repetidas, a veces sin síntomas claros, o azúcar crónicamente alto. | Ajustar objetivos a la edad y evitar hipoglucemias. |
| Insuficiencia renal o hepática | Enfermedad conocida, edemas, ictericia, fármacos que se acumulan. | Tratar la causa y reajustar toda la medicación a la función real. |
| Exceso de cortisol o su déficit | Cambios de peso y de piel, tensión, debilidad, alteraciones del ánimo. Poco frecuente pero tratable. | Estudio hormonal si la clínica lo sugiere. |
5 · Neurológicas y neuroquirúrgicas
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Hidrocefalia normotensiva | La tríada: alteración de la marcha —pasos cortos, pies «pegados» al suelo—, incontinencia urinaria y deterioro cognitivo. La marcha suele empezar antes. | Imagen y valoración por neurocirugía. Puede operarse. Es la primera de las tres que no se pueden pasar. |
| Hematoma subdural crónico | Deterioro en semanas tras un golpe en la cabeza que puede haber sido leve o ni recordarse. Más si toma anticoagulantes. A veces dolor de cabeza o un lado más torpe. | Imagen urgente. Se opera. Segunda de las tres. |
| Tumor cerebral | Cefalea nueva, focalidad, crisis, cambio de carácter rápido. | Imagen. Algunos son operables. |
| Crisis epilépticas poco aparentes | Episodios repetidos de «ausencia», desconexión, confusión posterior, olvidos de bloques de tiempo. | Electroencefalograma. Se trata, y la memoria mejora. |
| Enfermedad vascular cerebral silente | Factores de riesgo, marcha enlentecida, apatía, fallo ejecutivo. Lesiones en la imagen. | No revierte, pero controlar tensión, azúcar y colesterol frena de verdad. |
6 · Infecciosas e inflamatorias
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Encefalitis autoinmune | Deterioro rápido —semanas o pocos meses—, crisis, cambios psiquiátricos llamativos, alteraciones del movimiento, a veces fiebre. Puede ocurrir a cualquier edad. | Estudio urgente en hospital. Se trata, y tratada pronto puede revertir. Tercera de las tres que no se pueden pasar. |
| Neurosífilis | Cambios de conducta y cognición; hoy es rara pero ha repuntado. | Serología. Se trata con antibiótico. |
| Infección por VIH y otras infecciones crónicas | Factores de riesgo, síntomas generales. | Serología si procede. |
| Infección aguda en curso (orina, respiratoria) | Confusión que aparece en horas o días. No es una demencia: es un delirium. | Tratar la infección. Urgente. Tiene guía propia. |
7 · Sensoriales
| Causa | Qué la sugiere | Qué se hace |
|---|---|---|
| Pérdida de audición no corregida | Sube la tele, pide que le repitan, se retira de las conversaciones, parece despistado o desconfiado. | Audiometría y audífono. Lo que no se oye no se guarda, y corregirlo mejora el rendimiento aparente y protege el real. |
| Pérdida de visión | Cataratas, degeneración macular sin tratar. | Oftalmología. Mejora la orientación y reduce las alucinaciones visuales por privación. |
Las tres que no se pueden pasar por alto
De toda la lista, hay tres que merecen conocerse por su nombre, porque tienen tratamiento que cambia el pronóstico y porque se confunden con una demencia degenerativa con relativa facilidad. Si alguna de estas descripciones le suena, dígalo en la consulta.
1 · Hidrocefalia normotensiva: la de la marcha
Se acumula líquido en las cavidades del cerebro sin que la presión suba, y produce una tríada muy característica: anda mal, se orina y se le olvidan las cosas. Lo que más orienta es que la marcha suele empezar antes que la memoria: pasos cortos, pies como pegados al suelo, dificultad para girar, caídas. Se estudia con imagen y se valora en neurocirugía, porque una derivación de líquido puede mejorar de forma llamativa la marcha y, en parte, la cognición. Cuanto antes se opera, mejor responde.
2 · Hematoma subdural crónico: el del golpe que nadie recuerda
Una acumulación lenta de sangre entre el cerebro y sus cubiertas, semanas o meses después de un traumatismo que pudo ser trivial —un golpe con una puerta, una caída sin consecuencias aparentes— y que muchas veces ni el paciente ni la familia recuerdan. El riesgo es mucho mayor en personas mayores y en quienes toman anticoagulantes o antiagregantes. Se sospecha cuando el deterioro ha ido rápido, en semanas, o cuando hay dolor de cabeza, somnolencia o un lado del cuerpo más torpe. Se ve en una prueba de imagen y en muchos casos se opera con muy buenos resultados.
3 · Encefalitis autoinmune: la que va deprisa
El propio sistema inmunitario ataca al cerebro. Lo característico es la velocidad: un deterioro cognitivo que se instala en semanas o pocos meses, a menudo con síntomas psiquiátricos llamativos —alucinaciones, conducta extraña—, crisis epilépticas, movimientos anormales o alteraciones del sueño. Puede darse a cualquier edad, incluso en personas jóvenes. Requiere estudio hospitalario, y tratada pronto puede revertir en gran medida; tratada tarde, deja secuelas. Ante un deterioro rápido, siempre hay que preguntarse por ella.
Las tres comparten una pista que conviene retener: la velocidad y la marcha. Una demencia degenerativa avanza en años y no altera la forma de andar hasta muy tarde. Si el deterioro va en semanas o pocos meses, o si la marcha se ha estropeado antes o a la vez que la memoria, hay que mirar más allá de lo habitual.
Las señales que obligan a ampliar el estudio
No todos los casos necesitan el mismo estudio. En una persona de ochenta y cinco años con un deterioro lento de años y una exploración típica, el estudio básico basta. Pero hay señales que cambian eso y que obligan a mirar más y más deprisa. Si aparece alguna, conviene decirla explícitamente en la consulta:
- Velocidad. El deterioro se ha instalado en semanas o pocos meses, no en años.
- Edad joven. Antes de los sesenta y cinco, y con más razón antes de los sesenta.
- Alteración de la marcha que ha empezado antes o a la vez que la memoria, o caídas repetidas.
- Incontinencia urinaria precoz, sobre todo si acompaña a lo anterior.
- Golpe en la cabeza en los meses previos, por leve que pareciera, y más si toma anticoagulantes.
- Dolor de cabeza nuevo o persistente.
- Crisis epilépticas, episodios de desconexión o movimientos anormales.
- Focalidad neurológica: pérdida de fuerza o de sensibilidad en un lado, dificultad para hablar, alteración de la visión.
- Fiebre o síntomas generales, pérdida de peso llamativa.
- Síntomas psiquiátricos muy llamativos y de aparición rápida en alguien sin antecedentes.
- Antecedentes que orienten: cáncer, enfermedad autoinmune, alcoholismo, cirugía gástrica, VIH, exposiciones.
- Fluctuaciones marcadas del nivel de alerta a lo largo del día.
Qué pruebas se piden, y para qué sirve cada una
Conviene saberlo porque permite entender el informe y preguntar con criterio. Lo divido en lo que se hace siempre y lo que se hace si hay motivo.
Lo que debería hacerse siempre
| Qué | Para qué |
|---|---|
| Historia clínica detallada, con la persona y con quien convive | Es la prueba más rentable de todas: da el tempo, el orden de los síntomas, los antecedentes y las pistas. Ninguna imagen sustituye a una buena historia. |
| Revisión completa de la medicación, con las cajas delante | Encontrar la carga anticolinérgica y sedante acumulada, que es la causa corregible más frecuente. |
| Exploración física y neurológica, incluida la marcha | Detectar focalidad, parkinsonismo, alteración de la marcha, tensión que baja al levantarse. |
| Exploración cognitiva por dominios | Saber qué falla y cómo, no solo cuánto. Orienta el tipo y establece la línea de base. |
| Valoración del ánimo con escalas para mayores | Encontrar la depresión, que se presenta como olvidos y es la gran imitadora. |
| Preguntas de sueño y de audición y visión | Apnea, insomnio, sordera y mala visión: cuatro causas corregibles que casi nunca se preguntan. |
| Analítica básica ampliada | Hemograma, función renal y hepática, iones —sodio, calcio—, glucosa, función tiroidea, vitamina B12 y ácido fólico. Y serologías si la historia lo sugiere. |
| Prueba de imagen cerebral | Descartar hematoma, tumor, hidrocefalia y lesiones vasculares, y orientar el tipo. Suele ser suficiente una única prueba bien indicada. |
Lo que se añade si hay motivo
- Estudio del sueño, si hay ronquido, pausas o somnolencia diurna.
- Electroencefalograma, si hay episodios de desconexión, crisis o un deterioro rápido con fluctuaciones.
- Evaluación neuropsicológica completa, cuando el perfil no está claro, cuando la persona tiene un nivel educativo muy alto o muy bajo, o cuando hay que separar depresión de deterioro.
- Punción lumbar, ante sospecha de infección, inflamación o encefalitis autoinmune, y para marcadores en casos seleccionados.
- Marcadores biológicos, cuando la respuesta vaya a cambiar una decisión de tratamiento.
- Pruebas de imagen funcional, en casos concretos y siempre indicadas por especialista.
- Valoración por neurocirugía, si la imagen y la clínica sugieren hidrocefalia o hematoma.
Lo que no hace falta, y lo que directamente no sirve
Esto también es parte de una buena atención, porque las pruebas de más generan hallazgos casuales, gastos y angustia:
- Repetir la imagen cada año si no ha cambiado nada clínicamente. Una resonancia bien indicada al principio suele bastar.
- Los test genéticos de riesgo por internet. No diagnostican, no cambian la conducta y sí quitan el sueño.
- Los test de memoria online como sustituto de una exploración.
- Los «chequeos completos» comerciales que incluyen decenas de determinaciones sin criterio: cuantas más pruebas sin indicación, más falsos positivos.
- Los suplementos y productos «para la memoria» que se ofrecen tras un diagnóstico. No hay ninguno con eficacia demostrada para revertir un deterioro, y algunos interaccionan con la medicación.
Si se encuentra algo: cuánto mejora y cuándo
Es la pregunta lógica, y conviene tener expectativas realistas para no desanimarse a las tres semanas.
| Causa corregida | Cuándo empieza a notarse | Cuánto suele recuperarse |
|---|---|---|
| Fármacos anticolinérgicos retirados o sustituidos | Días o pocas semanas. | Con frecuencia bastante, sobre todo en atención y claridad. |
| Sedantes e hipnóticos retirados | La retirada lleva semanas o meses; la mejoría acompaña a la bajada y sigue después. | Notable, y con menos caídas. |
| Depresión tratada | El ánimo, en cuatro a ocho semanas; la memoria, dos o tres meses después. | Puede ser completa. Se reevalúa a los tres o seis meses. |
| Apnea del sueño tratada | Semanas. | Mejoría clara de atención y somnolencia; la memoria mejora con ella. |
| Tiroides, B12, folato, sodio, calcio corregidos | Semanas a meses. | Depende de cuánto tiempo llevara el déficit: cuanto más reciente, más se recupera. |
| Audífono | Semanas de adaptación. | Mejora el rendimiento aparente enseguida y protege a largo plazo. |
| Hidrocefalia intervenida | La marcha puede mejorar en días. | La marcha es lo que más mejora; la cognición, menos y más variable. |
| Hematoma subdural intervenido | Días a semanas. | A menudo muy buena, si se ha actuado a tiempo. |
| Encefalitis autoinmune tratada | Semanas a meses. | Muy variable, y muy dependiente de la precocidad del tratamiento. |
Dos advertencias honestas. La primera: si se corrigen varias cosas a la vez, nunca se sabrá cuál era la que importaba; por eso, cuando se puede, se cambia una cosa cada vez. La segunda: una mejoría parcial no significa que el diagnóstico estuviera mal. Muchas personas tienen una enfermedad degenerativa y tres factores corregibles encima; al quitar los tres funcionan mucho mejor, aunque la enfermedad siga. Eso es un éxito, no un fracaso.
Qué preguntar en la consulta
Si le han dado un diagnóstico de demencia o de deterioro cognitivo y quiere asegurarse de que no se ha saltado nada, estas son las preguntas. No son una desconfianza hacia su médico: son las que cualquier buen clínico agradece.
- ¿Se ha revisado toda su medicación, incluida la de venta libre?
- ¿Se ha valorado si hay una depresión debajo?
- ¿Se le ha preguntado por el sueño y por los ronquidos?
- ¿Se ha comprobado la audición y la visión?
- ¿Se ha hecho analítica con tiroides, vitamina B12, sodio y calcio?
- ¿Se ha hecho una prueba de imagen, y qué se vio?
- ¿Cómo anda? ¿Se ha valorado la marcha?
- ¿Ha habido algún golpe en la cabeza en los últimos meses?
- ¿A qué velocidad ha ido esto? Si ha sido rápido, ¿se ha considerado algo distinto de una demencia degenerativa?
- Si corregimos lo corregible, ¿cuándo volvemos a valorar?
Esa última es la más importante y la que más se olvida: el estudio de una pérdida de memoria no termina el día del diagnóstico, termina en la reevaluación de los meses siguientes, cuando se ve qué ha cambiado al corregir lo que se podía corregir.
Cuándo no hay que esperar a la cita
Casi todo lo de esta página se estudia con calma y de forma programada. Pero varias de las causas de la lista son urgentes, y conviene reconocerlas:
Acudir hoy, o llamar al 112
Confusión que aparece en horas o días, con o sin fiebre: es un delirium, tiene causa médica y se trata. No espere a la cita.
Deterioro que avanza en semanas, sobre todo si hay crisis, movimientos anormales, conducta muy extraña o fiebre: puede ser una encefalitis, y el tiempo cuenta.
Cualquier golpe en la cabeza seguido de somnolencia, dolor de cabeza, vómitos o empeoramiento cognitivo, y con más razón si toma anticoagulantes.
Focalidad brusca: pérdida de fuerza o sensibilidad, dificultad para hablar, alteración de la visión. Puede ser un ictus.
Una crisis epiléptica o episodios repetidos de desconexión.
Confusión con vómitos prolongados, desnutrición o consumo importante de alcohol: puede ser un déficit de tiamina, que es urgente.
Preguntas frecuentes
¿Existen las demencias reversibles?
Sí, aunque hay que decirlo con precisión. La reversión completa —una persona que vuelve del todo a su nivel previo— es poco frecuente. Lo que sí es muy frecuente es encontrar causas contribuyentes corregibles: fármacos, depresión, apnea del sueño, tiroides, vitamina B12, sodio, audición. Corregirlas mejora el funcionamiento incluso cuando debajo hay una enfermedad degenerativa que no se va a ir. Por eso merece la pena buscarlas siempre: buscar cuesta poco y no buscar cuesta mucho.
¿Qué hay que descartar antes de aceptar un diagnóstico de demencia?
Como mínimo, y sin necesidad de tecnología: la medicación completa incluida la de venta libre, una depresión, el sueño y la apnea, la audición y la visión, y una analítica con función tiroidea, vitamina B12, ácido fólico, sodio, calcio, glucosa y función renal y hepática. Además, una exploración neurológica que incluya cómo anda, y una prueba de imagen cerebral bien indicada para descartar hematoma, tumor o hidrocefalia. Ningún diagnóstico debería cerrarse sin eso.
¿Cuáles son las causas reversibles que no se pueden pasar por alto?
Tres merecen conocerse por su nombre. La hidrocefalia normotensiva, que da una tríada de alteración de la marcha —que suele empezar antes—, incontinencia y deterioro cognitivo, y que puede operarse. El hematoma subdural crónico, que aparece semanas después de un golpe que pudo ser trivial o ni recordarse, es más frecuente con anticoagulantes y también se opera. Y la encefalitis autoinmune, que se instala en semanas con síntomas psiquiátricos llamativos o crisis y que, tratada pronto, puede revertir. Las tres comparten dos pistas: la velocidad y la marcha.
¿Qué señales indican que hay que ampliar el estudio?
Que el deterioro se haya instalado en semanas o pocos meses; una edad menor de 65 años; alteración de la marcha antes o a la vez que la memoria; incontinencia urinaria precoz; un golpe en la cabeza en los meses previos, sobre todo con anticoagulantes; dolor de cabeza nuevo; crisis epilépticas o episodios de desconexión; focalidad neurológica; fiebre o pérdida de peso; síntomas psiquiátricos muy llamativos y rápidos en alguien sin antecedentes; fluctuaciones marcadas del nivel de alerta; y antecedentes de cáncer, enfermedad autoinmune, alcoholismo o cirugía gástrica.
¿Puede la vitamina B12 baja causar pérdida de memoria?
Sí, y es una de las causas corregibles más clásicas. Además de olvidos y lentitud puede dar anemia, hormigueos en manos y pies e inestabilidad al andar. Es más frecuente en personas mayores, en dietas sin productos de origen animal, tras cirugía gástrica y con el uso prolongado de metformina o de protectores de estómago. Se detecta con una analítica sencilla y se repone; cuanto antes se trate, mejor es la recuperación. Lo mismo vale para el ácido fólico y, en contextos de alcoholismo o desnutrición, para la tiamina, cuyo déficit es una urgencia.
¿La apnea del sueño afecta a la memoria?
Bastante, y es de lo más infradiagnosticado en personas mayores. Las pausas respiratorias fragmentan el sueño y bajan el oxígeno durante la noche, lo que impide consolidar la memoria y deja la atención nublada al día siguiente. Se sospecha por ronquido fuerte, pausas que ha visto la pareja, despertarse cansado, dolor de cabeza matutino y somnolencia diurna. Se estudia con una prueba de sueño y, tratada, la mejoría cognitiva puede ser notable en pocas semanas.
Si se corrige la causa, ¿cuánto tarda en recuperarse la memoria?
Depende de la causa y de cuánto tiempo llevara. Los fármacos anticolinérgicos suelen mejorar en días o pocas semanas tras retirarse; los sedantes acompañan a la bajada de dosis y siguen mejorando después; la depresión mejora el ánimo en cuatro a ocho semanas y la memoria dos o tres meses más tarde; la apnea, en semanas; los déficits vitamínicos y las alteraciones de iones, en semanas o meses según lo que llevara. Y conviene saber que una mejoría parcial no significa que el diagnóstico estuviera mal: muchas personas tienen una enfermedad degenerativa y varios factores corregibles encima.
¿Qué pruebas no hacen falta?
Repetir la imagen cerebral cada año si no ha cambiado nada clínicamente; los test genéticos de riesgo comprados por internet, que no diagnostican ni cambian la conducta; los test de memoria online como sustituto de una exploración; los «chequeos completos» comerciales con decenas de determinaciones sin criterio, porque cuantas más pruebas sin indicación, más falsos positivos y más angustia; y los suplementos «para la memoria», que no tienen eficacia demostrada para revertir un deterioro y a veces interaccionan con la medicación.
Más de veinticinco años de experiencia clínica. Atiende a personas mayores y trabaja con sus familias según las necesidades de cada situación. En consulta separo lo que es envejecer de lo que es enfermedad tratable, reviso la medicación completa y trabajo con la familia, porque en esta etapa el tratamiento nunca depende de una sola persona.
Escribo con regularidad sobre salud mental y envejecimiento, y publico guías dirigidas a familias y cuidadores.
Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Esta guía tiene fines divulgativos y no sustituye la valoración clínica individualizada.
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