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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Síndrome psicomotor · Urgencia neuropsiquiátrica · Diagnóstico transversal

Catatonía: síntomas, escala de Bush-Francis y tratamiento urgente

La catatonía puede inmovilizar y silenciar a una persona, pero también producir excitación motora extrema. Reconocerla pronto permite tratarla y prevenir deshidratación, trombosis, aspiración, rabdomiólisis o una forma maligna potencialmente mortal.

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Lo esencial

  • No es una forma de esquizofrenia: es un síndrome que puede acompañar muchas enfermedades.
  • Mutismo y estupor son importantes, pero también existen excitación, posturas, ecolalia y negativismo.
  • Bush-Francis detecta y cuantifica signos; no sustituye el diagnóstico clínico.
  • La respuesta al lorazepam apoya el diagnóstico, pero una prueba negativa no lo descarta.
  • Fiebre e inestabilidad autonómica obligan a pensar en catatonía maligna y actuar con urgencia.

Un síndrome psicomotor transversal

Este contenido pertenece a la sección dedicada a la esquizofrenia y la psicosis, donde se explica el conjunto.

Qué es la catatonía y por qué ya no se limita a la esquizofrenia

La catatonía altera la iniciación, regulación y finalización del movimiento y de la respuesta. Puede afectar habla, mirada, postura, conducta, alimentación y capacidad para obedecer órdenes. Los signos deben evaluarse como un conjunto, no como conductas aisladas.

Las clasificaciones actuales la separan conceptualmente de la antigua esquizofrenia catatónica. Puede diagnosticarse asociada a otro trastorno mental, debida a una sustancia o medicamento, secundaria a una enfermedad médica o sin una causa plenamente identificada.

Los trastornos del ánimo son una asociación clínica importante. Una depresión grave o una manía pueden presentar catatonía incluso sin delirios prominentes. También se observa en trastornos psicóticos, aunque no toda rigidez o retraimiento en psicosis es catatónico.

La persona puede conservar conciencia de lo ocurrido y recordar conversaciones escuchadas durante el estupor. Por eso conviene hablar con respeto, explicar cada maniobra y no comentar delante de ella asuntos que no se dirían si respondiera normalmente.

PresentaciónManifestaciones habituales
Hipoactiva

Inmovilidad, estupor, mutismo, mirada fija, negativismo, posturas mantenidas y rechazo de comida o líquidos.

Hiperactiva o excitada

Actividad motora intensa, impulsividad, agitación no dirigida, estereotipias y riesgo de agotamiento o lesiones.

Paracinética

Movimientos cualitativamente anormales: manierismos, muecas, obediencia automática, mitgehen, ecolalia o ecopraxia.

Mixta

Alternancia entre inhibición y excitación; una fotografía de pocos minutos puede ocultar la variabilidad.

Maligna

Catatonía acompañada de fiebre, inestabilidad autonómica, delirium, rigidez o deterioro sistémico.

Fenomenología clínica

Los signos catatónicos que deben buscarse activamente

Algunos signos son espontáneos y otros solo aparecen durante una exploración estandarizada. Observar no es suficiente: hay que conversar, pedir movimientos sencillos y valorar tono, resistencia, imitación y respuesta a estímulos de forma segura.

La catalepsia es el mantenimiento pasivo de una postura colocada por el examinador. La flexibilidad cérea describe una resistencia ligera y uniforme al posicionamiento. Son conceptos relacionados, pero no exactamente intercambiables.

El negativismo es oposición o ausencia de respuesta sin una motivación comprensible. No debe confundirse con desacuerdo consciente, miedo, sordera, afasia o conducta oposicionista. El contexto y el resto de signos cambian su significado.

La excitación catatónica se caracteriza por hiperactividad aparentemente no dirigida. Debe diferenciarse de acatisia, ansiedad, manía, agitación psicótica y delirium. El movimiento abundante no excluye catatonía; a veces es precisamente su expresión más peligrosa.

  • Estupor: actividad psicomotora muy reducida y escasa respuesta al entorno.
  • Mutismo: ausencia o reducción extrema del habla sin una explicación lingüística suficiente.
  • Mirada fija: escaneo visual y parpadeo disminuidos, con contacto escaso o sostenido.
  • Posturas y catalepsia: mantenimiento prolongado de posiciones espontáneas o inducidas.
  • Flexibilidad cérea: resistencia suave y plástica durante el posicionamiento pasivo.
  • Negativismo: oposición o falta de respuesta a instrucciones y estímulos externos.
  • Estereotipias y manierismos: movimientos repetidos o acciones exageradamente peculiares.
  • Ecolalia y ecopraxia: repetición automática de palabras o movimientos ajenos.
  • Obediencia automática: cooperación exagerada o continuación del movimiento más allá de lo solicitado.
  • Excitación: actividad motora extrema, sostenida y aparentemente carente de propósito.

Medir para no pasarla por alto

Escala de Bush-Francis: cribado, gravedad y seguimiento

La Bush-Francis Catatonia Rating Scale es una de las herramientas más utilizadas. La escala completa valora 23 signos. Sus primeros 14 constituyen el instrumento de cribado, conocido como BFCSI.

El profesional observa y provoca de forma estandarizada determinados fenómenos. Se puntúan excitación, inmovilidad, mutismo, mirada fija, posturas, muecas, ecopraxia, estereotipias, rigidez, negativismo, flexibilidad cérea y otros signos.

Una puntuación positiva aumenta la sospecha y permite medir cambios después del tratamiento. No determina por sí sola la causa, no diferencia todas las enfermedades imitadoras y no reemplaza la exploración física o neurológica.

La comparación antes y después de lorazepam resulta especialmente útil. La mejoría puede ser global o limitarse a algunos signos. Conviene registrar por separado habla, movimiento, postura, interacción, ingesta y constantes vitales.

Uso de Bush-FrancisQué aporta y qué no aporta
Cribado inicial

Ayuda a buscar sistemáticamente signos que suelen omitirse en una entrevista convencional.

Cuantificación

Permite estimar gravedad y comparar la evolución con el mismo método.

Prueba de lorazepam

Objetiva cambios tras la dosis, pero la respuesta no es exclusiva de catatonía.

Comunicación clínica

Facilita describir signos concretos entre urgencias, psiquiatría, neurología y medicina interna.

Límite

No sustituye el diagnóstico etiológico ni excluye delirium, epilepsia, encefalitis o síndrome neuroléptico maligno.

Una psicosis merece tiempo clínico, no una consulta exprés

Consulta privada en Marbella

Buscar el síndrome y su origen a la vez

Causas psiquiátricas, neurológicas, médicas y farmacológicas

Identificar catatonía es solo la primera mitad del diagnóstico. La segunda consiste en encontrar la enfermedad subyacente. Tratar únicamente la inmovilidad sin estudiar la causa puede dejar activa una encefalitis, una manía, una infección o una alteración metabólica.

La historia debe incluir episodios afectivos, psicosis, autismo, convulsiones, enfermedad autoinmune, fiebre, cambios cognitivos, medicación y sustancias. También importa la retirada reciente de benzodiacepinas, clozapina u otros tratamientos.

Un primer episodio sin explicación clara, la edad atípica, la progresión rápida o los signos neurológicos elevan la sospecha de causa médica. En esos casos, la coordinación entre psiquiatría, neurología y medicina interna no es un lujo burocrático, sino parte del tratamiento.

Grupo causalEjemplos y pistas
Trastornos del ánimo

Depresión grave o manía; cambios intensos de ánimo, energía, sueño y actividad.

Trastornos psicóticos

Esquizofrenia, esquizoafectivo o psicosis aguda, después de descartar causas secundarias.

Neurológicas y autoinmunes

Encefalitis anti-NMDA, epilepsia, lesiones cerebrales o enfermedades neurodegenerativas.

Médicas y metabólicas

Infecciones, alteraciones tiroideas, hepáticas, renales, electrolíticas o déficits nutricionales.

Medicamentos y retirada

Antagonistas dopaminérgicos, algunos tóxicos, retirada de benzodiacepinas o suspensión brusca de clozapina.

Contextos especiales

Autismo, embarazo o posparto, edad avanzada y enfermedad médica grave requieren evaluación adaptada.

No esperar

Catatonía maligna: fiebre, inestabilidad autonómica y riesgo vital

La catatonía maligna combina signos catatónicos con hipertermia, alteración de conciencia, rigidez e inestabilidad del sistema autónomo. Pueden aparecer taquicardia, presión arterial fluctuante, sudoración, deshidratación y deterioro rápido.

No existe una frontera perfecta entre catatonía maligna y síndrome neuroléptico maligno. La exposición reciente a antagonistas dopaminérgicos, la rigidez intensa, la creatincinasa elevada y la cronología farmacológica orientan, pero ambos cuadros pueden solaparse.

También deben descartarse sepsis, encefalitis, estado epiléptico no convulsivo, síndrome serotoninérgico, hipertermia por tóxicos y otras urgencias. El diagnóstico no puede basarse solo en fiebre y rigidez.

La forma maligna exige ingreso, monitorización estrecha y tratamiento inmediato. Se suspenden fármacos potencialmente causales, se corrigen complicaciones y se coordinan benzodiacepinas y TEC sin demoras evitables.

  • Fiebre o aumento progresivo de temperatura.
  • Taquicardia, hipertensión, hipotensión o grandes fluctuaciones tensionales.
  • Sudoración, deshidratación, hipoxia o deterioro del nivel de conciencia.
  • Rigidez marcada, inmovilidad o excitación extrema.
  • Creatincinasa elevada, lesión renal, rabdomiólisis o alteraciones electrolíticas.
  • Exposición reciente a antipsicóticos o retirada brusca de medicación relevante.

Los grandes imitadores

Diagnóstico diferencial: qué cuadros pueden parecer catatonía

La inmovilidad y el mutismo aparecen en enfermedades muy distintas. Antes de atribuirlos a catatonía se comprueban conciencia, comprensión, lenguaje, fuerza, reflejos, movimientos oculares, respuesta al dolor y posible actividad epiléptica.

El delirium puede coexistir con catatonía. La presencia de inatención y fluctuación no permite simplemente descartar una de las dos. Esta superposición es clínicamente importante porque algunos tratamientos habituales del delirium pueden empeorar un síndrome catatónico.

El estado epiléptico no convulsivo puede causar mirada fija, inmovilidad y escasa respuesta. El electroencefalograma adquiere prioridad si hay antecedentes de crisis, episodios estereotipados, fluctuaciones o una causa neurológica plausible.

También deben considerarse afasia, mutismo acinético, abulia grave, síndrome de enclaustramiento, parkinsonismo, distonía, acatisia, intoxicación, simulación y trastornos funcionales. Ningún signo aislado resuelve todo el diferencial.

Posible imitadorDato diferencial relevante
Delirium

Inatención y fluctuación prominentes; puede coexistir con catatonía y suele tener una causa médica aguda.

Estado epiléptico no convulsivo

Episodios, automatismos o fluctuación; el EEG puede ser decisivo.

Síndrome neuroléptico maligno

Exposición dopaminérgica, rigidez, fiebre y alteraciones analíticas; existe solapamiento clínico.

Parkinsonismo o distonía

Relación con fármacos, patrón motor característico y ausencia de otros signos catatónicos.

Mutismo acinético o lesión frontal

Vigilia con marcada falta de iniciativa y evidencia neurológica o estructural.

Síndrome de enclaustramiento

Conciencia preservada y comunicación mediante movimientos oculares; emergencia neurológica.

Primero seguridad, después etiología

Valoración hospitalaria y pruebas dirigidas

La evaluación comienza por constantes vitales, hidratación, oxigenación, temperatura, glucosa, ingesta, movilidad y riesgo de aspiración. Se buscan úlceras, retención urinaria, estreñimiento, lesiones y signos de trombosis.

La historia colateral reconstruye velocidad de inicio, funcionamiento previo, cambios de ánimo, fiebre, crisis, consumo y modificaciones farmacológicas. Conviene preguntar de forma explícita por antipsicóticos, benzodiacepinas y clozapina.

La exploración neurológica y el registro Bush-Francis se realizan antes del tratamiento cuando la urgencia lo permite. La analítica puede incluir hemograma, función renal y hepática, electrolitos, creatincinasa, marcadores inflamatorios y otros estudios guiados por la situación.

Neuroimagen, EEG, punción lumbar y anticuerpos neuronales no son idénticos para todos. Se priorizan ante primer episodio inexplicado, convulsiones, focalidad, fiebre, delirium, movimientos anormales o sospecha de encefalitis autoinmune.

  • Exploración física, neurológica y del estado mental.
  • Bush-Francis basal y registro de signos concretos.
  • Analítica metabólica, inflamatoria y muscular según riesgo.
  • Revisión completa de fármacos, tóxicos y retiradas recientes.
  • EEG si existe sospecha epiléptica o encefalopática.
  • RM, LCR y autoinmunidad cuando las señales de alarma lo justifican.

Prueba diagnóstica y terapéutica

Prueba de lorazepam: cómo se interpreta sin convertirla en una prueba infalible

La prueba de lorazepam consiste en medir los signos basales, administrar una dosis supervisada y repetir la evaluación. Las guías BAP describen 1–2 mg por vía intravenosa o intramuscular, o 2 mg por vía oral, adaptando siempre el procedimiento al paciente.

La reevaluación suele hacerse a los cinco minutos tras vía intravenosa, quince tras intramuscular y treinta tras vía oral. Una reducción cercana al 50% en una escala estandarizada se considera una respuesta positiva y apoya el diagnóstico.

La mejoría puede resultar llamativa: la persona comienza a hablar, moverse, beber o relacionarse. Pero no siempre es espectacular ni completa. Una respuesta parcial también puede ser clínicamente relevante.

Una prueba negativa no excluye catatonía y una positiva no es absolutamente específica. Si la sospecha continúa, se revisan dosis, vía, momento, gravedad, diagnóstico diferencial y necesidad de TEC.

PasoAplicación clínica
1. Medición basal

Registrar Bush-Francis, habla, postura, movilidad, interacción, ingesta y constantes.

2. Administración

Lorazepam por vía y dosis seleccionadas en un entorno con monitorización y capacidad de soporte.

3. Reevaluación

Repetir la misma exploración en el intervalo correspondiente a la vía utilizada.

4. Interpretación

Una mejoría importante apoya catatonía; una respuesta ausente no la descarta automáticamente.

5. Plan

Decidir tratamiento continuado, estudio etiológico, soporte y posible TEC.

Primera línea frecuente

Tratamiento con lorazepam y otras benzodiacepinas

Lorazepam es la benzodiacepina con mayor experiencia clínica y suele ser una intervención de primera línea. Si existe respuesta, se programa en dosis divididas y se titula según mejoría, sedación, respiración, edad y comorbilidad.

Algunas catatonías requieren dosis superiores a las habituales para ansiedad. Esto no autoriza pautas automáticas. Las dosis altas se emplean en hospital o bajo supervisión especializada, con vigilancia de conciencia, respiración, caídas y aspiración.

El tratamiento no debe detenerse en cuanto aparece la primera mejoría. Se busca una remisión clínica suficiente, se trata la enfermedad subyacente y después se reduce gradualmente. Una retirada rápida puede producir recaída o síndrome de abstinencia.

La respuesta varía con la causa. Las formas agudas pueden responder mejor que catatonías crónicas asociadas a esquizofrenia. La ausencia de respuesta temprana obliga a reconsiderar la etiología y no debe retrasar indefinidamente la TEC.

  • Titulación guiada por signos objetivos, no solo por somnolencia.
  • Dosis divididas para mantener el efecto durante el día.
  • Vigilancia respiratoria y de aspiración en personas vulnerables.
  • Tratamiento simultáneo de la depresión, manía o causa médica.
  • Reducción gradual después de estabilidad, evitando retiradas bruscas.

Tratamiento de alta eficacia

Terapia electroconvulsiva: cuándo no conviene esperar

La terapia electroconvulsiva es uno de los tratamientos más eficaces para la catatonía. Se realiza bajo anestesia general breve y relajación muscular. No guarda relación con la imagen histórica de procedimientos sin anestesia.

Se considera de forma temprana cuando la catatonía es grave, amenaza la salud física, existe forma maligna o la respuesta a benzodiacepinas es insuficiente. También puede ser especialmente adecuada cuando trata a la vez una depresión psicótica o manía subyacente.

En una catatonía maligna, esperar varios días a que fracasen sucesivas estrategias puede ser peligroso. Las guías recomiendan acceso rápido a TEC si lorazepam no produce una respuesta suficiente o si la gravedad exige una intervención inmediata.

El número y la frecuencia de sesiones se individualizan. Se controlan anestesia, memoria, estado cardiovascular y respuesta catatónica. Afirmar una eficacia fija superior al 85% para todos los pacientes sería simplificar una evidencia heterogénea.

SituaciónPapel de la TEC
Catatonía maligna

Tratamiento urgente, especialmente si la respuesta a lorazepam no es rápida y suficiente.

Riesgo físico grave

Puede evitar prolongar inmovilidad, deshidratación, aspiración o deterioro sistémico.

Respuesta insuficiente

Se indica cuando una prueba y tratamiento adecuados con benzodiacepinas no logran remisión.

Depresión o manía subyacente

Puede tratar simultáneamente el síndrome catatónico y el episodio afectivo.

Decisión clínica

Se ponderan urgencia, anestesia, capacidad, consentimiento, disponibilidad y riesgo de no tratar.

La zona que exige más prudencia

Antipsicóticos en catatonía: ni prohibición absoluta ni uso automático

El borrador afirmaba que los antipsicóticos típicos están contraindicados siempre al inicio. La realidad es más matizada. Los antagonistas dopaminérgicos pueden empeorar la catatonía y aumentar el riesgo de síndrome neuroléptico maligno, especialmente en formas graves o malignas.

Las guías recomiendan evitar antipsicóticos cuando no existe un trastorno psicótico subyacente. En catatonía maligna o sospecha de síndrome neuroléptico maligno se suspenden fármacos antagonistas dopaminérgicos y se prioriza tratamiento específico.

Si existe una psicosis que también necesita tratamiento, el especialista pondera riesgos y beneficios. Puede elegir un antipsicótico de segunda generación, titular lentamente y mantener cobertura con benzodiacepinas, después de estabilizar el síndrome catatónico.

El objetivo no es dejar sin tratar una esquizofrenia, sino evitar que la prisa por controlar delirios agrave el componente motor. La secuencia, la molécula, la dosis y la monitorización importan tanto como el nombre del fármaco.

El tratamiento que no aparece en la receta

Hidratación, nutrición y prevención de complicaciones

La catatonía puede causar daño por inmovilidad, excitación o rechazo de ingesta. El soporte médico comienza desde el primer día y se adapta a hidratación, nutrición, movilidad, conciencia y capacidad para tragar.

Se previenen trombosis, úlceras por presión, contracturas, infecciones, retención urinaria, estreñimiento y aspiración. La profilaxis antitrombótica no es automática para todos: depende del riesgo y de contraindicaciones hemorrágicas.

La nutrición enteral o intravenosa puede ser necesaria si la ingesta es insuficiente. Antes se valora deglución y riesgo de aspiración. Forzar alimentos por vía oral en una persona con reflejos alterados puede ser peligroso.

Fisioterapia, cambios posturales, cuidado de piel y movilización segura favorecen la recuperación. En catatonía excitada también se controlan temperatura, agotamiento, lesiones y rabdomiólisis.

  • Balance de líquidos, peso, electrolitos y función renal.
  • Valoración de deglución y riesgo de aspiración.
  • Cambios posturales, cuidado cutáneo y movilización.
  • Prevención individualizada de trombosis venosa.
  • Control de creatincinasa, temperatura y lesión muscular cuando proceda.
  • Comunicación respetuosa aunque la persona permanezca muda.

Después de la fase aguda

Qué puede hacer la familia y cómo se previenen recaídas

La familia ayuda describiendo el último día normal, la velocidad de inicio, las horas de sueño, la ingesta, la medicación y los cambios de ánimo. Un vídeo breve de una conducta fluctuante puede ser útil si se obtiene con respeto y se muestra solo al equipo.

No conviene sacudir, forzar, discutir ni interpretar el mutismo como desafío. Puede decirse: «Estoy aquí, te están ayudando y voy a explicarte lo que sucede». La persona puede comprender más de lo que aparenta.

El pronóstico depende sobre todo de la causa, la rapidez del tratamiento y las complicaciones. Muchas catatonías agudas remiten, pero pueden reaparecer si persiste la enfermedad subyacente o se retira demasiado rápido el tratamiento.

Antes del alta se acuerdan señales tempranas, plan farmacológico, seguimiento y tratamiento de depresión, bipolaridad, psicosis o causa médica. También se documentan fármacos asociados y la respuesta previa a lorazepam o TEC.

  • Registrar mutismo, posturas, mirada fija, agitación o rechazo de ingesta.
  • Llevar una lista exacta de medicamentos y cambios recientes.
  • No suspender bruscamente lorazepam, clozapina u otros tratamientos.
  • Cumplir revisiones incluso después de una recuperación completa.
  • Acudir a urgencias si reaparecen inmovilidad, fiebre, confusión o falta de líquidos.

Respuestas directas

Preguntas frecuentes

01¿La catatonía es una forma de esquizofrenia?

No. Es un síndrome psicomotor que puede aparecer en depresión grave, trastorno bipolar, psicosis, autismo, enfermedades neurológicas o médicas y situaciones farmacológicas. Cuando acompaña a esquizofrenia se registran ambos diagnósticos.

02¿Qué mide la escala de Bush-Francis?

La escala completa valora 23 signos catatónicos y sus primeros 14 forman un instrumento de cribado. Ayuda a detectar, cuantificar y seguir la respuesta, pero no identifica por sí sola la causa ni sustituye la exploración clínica.

03¿Qué significa que la prueba de lorazepam sea positiva?

Una mejoría importante y objetiva después de una dosis supervisada apoya el diagnóstico y orienta el tratamiento. No es absolutamente específica, y una prueba negativa tampoco excluye catatonía si los signos y la evolución siguen siendo compatibles.

04¿Cuándo se utiliza terapia electroconvulsiva?

Se considera tempranamente en catatonía grave o maligna, riesgo físico, respuesta insuficiente a benzodiacepinas o cuando también debe tratarse una depresión o manía severa. Se realiza con anestesia general y monitorización.

05¿Cuándo debe llamarse al 112?

Ante fiebre, rigidez, confusión, colapso, convulsiones, rechazo total de líquidos, inmovilidad profunda, agitación extrema o inestabilidad de pulso y presión. Son signos que requieren evaluación hospitalaria inmediata.

Dr. Cristóbal López Martín

Médico psiquiatra · Col. 29-8805

Médico especialista en Psiquiatría vía MIR (Hospital Regional Universitario Carlos Haya) con más de 25 años de práctica clínica, con amplia experiencia en el tratamiento de la psicosis y la esquizofrenia en consulta privada, en Marbella y online.

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