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Dr. Cristóbal López MartínMarbella · Psiquiatría privada

Adolescentes · Restricción · Seguridad médica

Anorexia nerviosa en la adolescencia: la guía clínica, de la sospecha a la recuperación

La anorexia puede comenzar antes de que exista una delgadez llamativa. La pérdida respecto a la curva, la restricción, el miedo, el ejercicio y el cambio de funcionamiento orientan mejor que una fotografía.

Col. 29-8805+25 años de experiencia clínicaMarbella · presencialOnline · toda EspañaEspañol · English

Ideas clave

  • La anorexia no es falta de apetito.
  • Puede existir con un peso no bajo.
  • En jóvenes importa la curva de crecimiento.
  • La familia es parte del tratamiento.
  • Una analítica normal no descarta riesgo.
  • La pérdida rápida exige valoración.

La anorexia nerviosa en adolescentes puede comenzar mucho antes de que la familia vea una delgadez llamativa. A veces empieza con una dieta, el deseo de «comer mejor», una aplicación para contar calorías o la decisión de entrenar algo más. El cambio parece razonable e incluso recibe elogios. Después aparecen alimentos prohibidos, raciones cada vez menores, miedo a comer fuera y una irritabilidad desconocida cuando alguien intenta intervenir.

La anorexia no es falta de apetito ni una elección estética. Es un trastorno mental grave en el que la persona restringe la alimentación, teme intensamente ganar peso o desarrolla conductas persistentes para evitarlo. La percepción del cuerpo y la importancia concedida al peso se alteran, y con frecuencia el adolescente no reconoce hasta qué punto está enfermo.

El error más peligroso es esperar a que parezca «anoréxico». Un adolescente puede sufrir desnutrición, enlentecimiento cardíaco y cambios hormonales sin tener un aspecto extremo. También existe anorexia atípica: se cumplen los elementos esenciales del trastorno y ha habido una pérdida importante, pero el peso todavía no está por debajo del rango considerado normal.

Cuanto antes se detecte y trate, mejores son las posibilidades de recuperación. Si la comida, la báscula o el ejercicio empiezan a gobernar la vida del adolescente, no es necesario esperar a tener una certeza absoluta para pedir una valoración.

Esta guía forma parte de la información completa sobre los trastornos de la conducta alimentaria.

¿Qué es la anorexia nerviosa en adolescentes?

La anorexia nerviosa combina tres elementos fundamentales:

  • una restricción de la ingesta que conduce a un peso bajo en relación con la edad, el sexo, la trayectoria de crecimiento y el estado de salud;
  • miedo intenso a engordar o conductas persistentes que impiden recuperar peso;
  • alteración en la manera de vivir el peso o la figura, excesiva influencia de ambos sobre la autoestima o escaso reconocimiento de la gravedad.

En adolescentes no basta con aplicar una cifra fija de índice de masa corporal. Hay que estudiar cómo crecía ese joven, qué peso era esperable para él y cuánto ha descendido respecto a su curva. La detención del crecimiento o la incapacidad para ganar el peso correspondiente a la pubertad también pueden ser manifestaciones de anorexia.

Dentro de la anorexia se describe un patrón restrictivo y otro con atracones o purgas. En este último pueden aparecer vómitos, laxantes, diuréticos o episodios de pérdida de control. Cuando los atracones y las compensaciones son el centro del cuadro y el peso no es bajo, debe valorarse la bulimia nerviosa en adolescentes.

La página general sobre trastornos de la conducta alimentaria en adolescentes explica las diferencias con ARFID, trastorno por atracón y otros cuadros. En la anorexia, el miedo a ganar peso, la restricción y la sobrevaloración del cuerpo suelen ocupar el núcleo del problema.

Anorexia atípica: puede estar grave sin parecer delgado

En la anorexia atípica existe una pérdida significativa y aparecen el miedo, la restricción y los pensamientos característicos, pero el peso se mantiene dentro o por encima del rango considerado normal. Es especialmente fácil que pase inadvertida en adolescentes que previamente tenían sobrepeso.

Una bajada puede ser celebrada por el entorno y atribuida a disciplina. Nadie pregunta cómo se ha producido, si el adolescente pasa hambre, deja de menstruar, se marea o hace ejercicio para compensar. Cuando la familia se alarma, la conducta lleva meses consolidándose.

«Atípica» es una descripción diagnóstica, no un sinónimo de leve. La velocidad y magnitud de la pérdida, el déficit energético, las constantes vitales y las conductas pueden indicar riesgo médico aunque la báscula no muestre un peso bajo. Las guías actuales insisten en que no se debe decidir el tratamiento únicamente con el IMC.

Por eso, si su hijo ha perdido peso rápidamente o se ha apartado de forma marcada de su trayectoria, merece una evaluación aunque todavía le digan que «está dentro de lo normal».

Primeros síntomas de anorexia en adolescentes

Ninguna señal aislada confirma la anorexia. Lo que preocupa es un cambio persistente, cada vez más rígido, en el que se combinan alimentación, miedo, cuerpo, ejercicio y deterioro del funcionamiento.

Cambios al comer

Las primeras señales pueden ser discretas:

  • reducir progresivamente las raciones;
  • eliminar pan, pasta, aceite, postres u otros grupos completos;
  • hacerse vegetariano o «comer limpio» para justificar restricciones;
  • contar calorías o pesar todos los alimentos;
  • leer etiquetas de forma compulsiva;
  • cortar la comida en trozos mínimos y comer muy despacio;
  • beber mucha agua, café o bebidas sin calorías para llenar el estómago;
  • saltarse comidas alegando falta de hambre, estudio o haber comido fuera;
  • cocinar para la familia sin probar lo preparado;
  • mostrar angustia ante cambios de menú o comidas improvisadas.

También puede esconder o tirar comida, repartirla por el plato para que parezca que ha comido o elegir siempre la opción menos energética. Juntas forman un sistema destinado a comer cada vez menos sin que los demás intervengan.

Obsesión por el peso y la figura

El adolescente puede pesarse varias veces al día, medirse la cintura, mirarse repetidamente en el espejo o evitarlo por completo. Compara cuerpos, pregunta si ha engordado, usa ropa amplia para ocultarse o ropa ajustada para comprobar determinadas zonas.

No todos dicen «me veo gordo». Algunos hablan de sentirse blandos, hinchados, sucios o fuera de control. Otros niegan preocuparse por su imagen, pero reaccionan con pánico ante la posibilidad de ganar peso o siguen reglas que hacen imposible recuperarlo.

Ejercicio compulsivo

El ejercicio deja de ser saludable cuando ya no puede elegirse. El adolescente entrena enfermo, lesionado o agotado; añade caminatas a escondidas; permanece de pie; hace movimientos constantes o se angustia intensamente si debe descansar.

En deportistas puede confundirse con compromiso. La diferencia es la rigidez: no adapta el entrenamiento a la salud, utiliza el ejercicio para compensar lo comido y siente culpa si no cumple. El rendimiento termina empeorando, aunque al principio la bajada de peso pueda producir una engañosa sensación de ligereza.

Cambios emocionales, familiares y escolares

La desnutrición afecta al cerebro. Aparecen irritabilidad, ansiedad, aislamiento, tristeza, dificultad para concentrarse, pérdida de flexibilidad y discusiones alrededor de la comida. El joven puede mantener buenas notas durante un tiempo gracias a su perfeccionismo, pero cada vez dedica más energía mental a calcular, evitar y compensar.

Suele abandonar planes que impliquen comer, dejar de quedar con amigos o perder interés por actividades anteriores. Puede aumentar el secretismo y la hostilidad cuando la familia pregunta. Esa reacción no demuestra que todo sea «una lucha de poder»: a menudo expresa el miedo del trastorno a perder sus reglas.

Síntomas físicos y complicaciones de la anorexia

La restricción prolongada obliga al organismo a ahorrar energía. Pueden aparecer cansancio, frío constante, debilidad, mareos, desmayos, estreñimiento, dolor o hinchazón abdominal, piel seca, caída de cabello y crecimiento de vello fino.

La frecuencia cardíaca y la tensión pueden disminuir. También pueden producirse alteraciones del ritmo, deshidratación, cambios en electrolitos, anemia, disminución de las defensas, pérdida de masa muscular y alteración de la función renal o hepática.

En la adolescencia preocupa especialmente el desarrollo. La anorexia puede detener el crecimiento, retrasar la pubertad y reducir la adquisición de masa ósea en una etapa decisiva. En las chicas puede aparecer menstruación irregular o desaparecer; en los chicos pueden disminuir testosterona, libido, fuerza y desarrollo puberal.

La ausencia de menstruación ya no es un requisito diagnóstico y conservarla no significa que el organismo esté bien. Tampoco una analítica normal garantiza estabilidad: el cuerpo puede compensar durante un tiempo antes de descompensarse.

La anorexia se asocia además con depresión, ansiedad, obsesiones, autolesiones y mayor riesgo suicida. Preguntar por pensamientos de muerte no introduce ideas; permite detectar un peligro que a veces queda oculto detrás de la preocupación por la comida.

Anorexia en chicos adolescentes

La anorexia también afecta a los varones y puede detectarse tarde. El estereotipo de la chica muy delgada hace que familias y profesionales interpreten la pérdida de peso del chico como deporte, vida sana o deseo de marcar músculo.

En ellos puede predominar el miedo a ganar grasa, la búsqueda de definición muscular, una dieta muy restrictiva y el ejercicio compulsivo. Algunos alternan periodos de aumento muscular con fases de recorte extremo, utilizan suplementos o entrenan pese a lesiones y agotamiento.

La pérdida de fuerza, libido y rendimiento, el aislamiento, la rigidez dietética y la angustia al descansar son señales relevantes. No debe descartarse anorexia porque el objetivo declarado sea «estar fuerte» en lugar de «estar delgado».

¿Por qué aparece la anorexia durante la adolescencia?

No existe una única causa. La anorexia surge de la interacción entre vulnerabilidad genética y biológica, temperamento, desarrollo psicológico y entorno. Son frecuentes el perfeccionismo, la autoexigencia, la necesidad de control, la sensibilidad a la crítica, la rigidez y algunos rasgos ansiosos u obsesivos.

La pubertad transforma el cuerpo en pocos meses y puede aumentar la inseguridad. Una dieta, un comentario sobre el peso, una lesión deportiva, el acoso, una ruptura o una situación de estrés pueden actuar como desencadenantes, pero no explican por sí solos la enfermedad.

Las redes sociales y los contenidos sobre dietas o ejercicio pueden reforzar la comparación y ofrecer instrucciones para restringir, aunque tampoco son una causa única. En determinados deportes —danza, gimnasia, atletismo, ciclismo o categorías por peso— la presión puede ser más intensa.

La familia no causa la anorexia. Buscar a quién culpar retrasa la intervención. Sí conviene modificar bromas sobre cuerpos, dietas permanentes, críticas al peso y conversaciones que identifican delgadez con éxito. La mejor función de la familia es convertirse en un equipo capaz de proteger al adolescente cuando el trastorno domina sus decisiones.

¿Por qué mi hijo niega que tenga anorexia?

La negación no siempre es una mentira consciente. El adolescente puede temer que reconocer el problema implique comer, engordar, abandonar el ejercicio o perder la única estrategia con la que siente control. También puede comparar su estado con imágenes extremas y concluir que «no está suficientemente enfermo».

La propia desnutrición intensifica la rigidez, la obsesión y la dificultad para valorar riesgos. Cuanto más necesita tratamiento, menos capaz puede sentirse de aceptarlo. Por eso no debemos exigir plena motivación como condición para comenzar.

Una frase útil es: «Entiendo que tú no lo veas como nosotros. No necesito convencerte ahora; necesito comprobar que tu cuerpo está seguro». Se puede escuchar su miedo y, al mismo tiempo, mantener el límite de acudir a una valoración.

Cómo se diagnostica la anorexia en un adolescente

El diagnóstico es clínico y requiere valorar tanto la salud física como la mental. No se confirma con una fotografía, un peso aislado ni un cuestionario de Internet.

La historia debe reconstruir la curva de crecimiento, la velocidad de pérdida, la ingesta, los alimentos evitados, el ejercicio, los vómitos o laxantes, el miedo a engordar y el impacto familiar y social. También se exploran depresión, ansiedad en adolescentes, TOC, autolesiones, riesgo suicida, consumo, acoso, trauma y enfermedades médicas.

La valoración física suele incluir peso, talla, desarrollo puberal, temperatura, frecuencia cardíaca, tensión arterial tumbado y de pie, hidratación y exploración general. Según el caso se solicitan analítica y electrocardiograma. Pueden requerirse otras pruebas si existen amenorrea prolongada, fracturas, síntomas digestivos u otra sospecha médica.

Es importante entrevistar al adolescente con su familia y reservar un espacio a solas. La confidencialidad favorece que hable, pero tiene límites cuando existe riesgo grave. Los padres aportan información esencial sobre cambios que el joven quizá no percibe o no puede comunicar.

Qué deben hacer los padres ante una sospecha

Hable en un momento tranquilo, no en mitad de una discusión durante la comida. Describa observaciones, no etiquetas: «Has perdido peso, te mareas, has eliminado muchos alimentos y te angustias si no entrenas». Después exprese preocupación y proponga una acción concreta.

Evite decir que tiene buen o mal aspecto, debatir si está gordo, elogiar su delgadez o prometer que «no le harán engordar». Tampoco espere a que admita el problema. Solicite una valoración médica y de salud mental con experiencia en TCA.

Hasta recibir indicaciones, no es prudente permitir ejercicio intenso si hay pérdida rápida, mareos, debilidad o desmayos. Mantenga una estructura de comidas y evite que cada miembro de la familia haga una dieta distinta. Retire básculas si alimentan la comprobación y controle el acceso a laxantes, diuréticos o productos de adelgazamiento.

No intente una renutrición rápida sin supervisión si existe desnutrición importante. Al recuperar la alimentación pueden aparecer alteraciones metabólicas —síndrome de realimentación— que requieren prevención y vigilancia clínica.

Los hermanos necesitan información, pero no deben asumir el papel de terapeutas ni vigilar a escondidas.

Tratamiento de la anorexia nerviosa en adolescentes

El tratamiento busca estabilizar el organismo, recuperar el estado nutricional y el crecimiento, normalizar la alimentación, reducir el miedo y devolver al adolescente su autonomía, relaciones y desarrollo.

Generalmente participa un equipo coordinado de medicina o pediatría, psiquiatría o psicología especializada, enfermería y nutrición. Las instrucciones contradictorias aumentan la confusión y dejan espacio al trastorno.

Rehabilitación nutricional y seguimiento médico

Recuperar una nutrición suficiente es una intervención médica y psicológica central. El cerebro desnutrido piensa de forma más rígida; no puede esperarse que toda la psicoterapia funcione mientras el organismo sigue sin energía.

El objetivo de peso debe individualizarse con la trayectoria previa, el crecimiento, la pubertad y la recuperación de funciones físicas. No se trata de llegar al límite inferior de una tabla, sino de recuperar un estado en el que el cuerpo y el cerebro puedan desarrollarse.

Durante el proceso se vigilan constantes, síntomas, analíticas cuando proceda y la aparición de conductas compensatorias. La hinchazón, la saciedad precoz y el malestar digestivo inicial son frecuentes y deben explicarse: resultan incómodos, pero no significan que la alimentación esté dañando al paciente.

Terapia familiar focalizada en anorexia

Las guías de la American Psychiatric Association y NICE sitúan las intervenciones familiares entre los tratamientos con mayor respaldo para adolescentes. En una primera fase, los padres asumen temporalmente la responsabilidad de asegurar las comidas y detener el ejercicio o las purgas. Después se devuelve autonomía de manera gradual.

El modelo no culpa a la familia ni exige encontrar una causa oculta antes de comer. Externaliza el problema: el adolescente no es la anorexia, aunque en ese momento la enfermedad condicione buena parte de su conducta.

Psicoterapia individual

Según la edad, evolución y circunstancias pueden utilizarse psicoterapia focal para adolescentes, terapia cognitivo-conductual específica para TCA u otros enfoques especializados. Se trabajan miedo a engordar, reglas rígidas, imagen corporal, emociones, autoestima, relaciones y prevención de recaídas.

La terapia individual no debería convertirse en una conversación indefinida que evita abordar la restricción. Comprender el malestar es necesario, pero la seguridad médica y la alimentación no pueden esperar a que el adolescente se sienta preparado.

¿Sirve la medicación?

No existe un medicamento que cure la anorexia ni que sustituya la rehabilitación nutricional y el tratamiento psicológico o familiar. En situación de desnutrición, los antidepresivos pueden resultar menos eficaces y algunos fármacos requieren precaución por sus efectos cardíacos o metabólicos.

La medicación puede indicarse para depresión, ansiedad, obsesiones u otras enfermedades coexistentes, o utilizarse de forma seleccionada para síntomas concretos. La decisión debe integrarse en el plan del TCA. En medicación psiquiátrica para adolescentes explico los principios generales de seguridad.

Tratamiento ambulatorio, hospital de día o ingreso

Muchos adolescentes pueden tratarse de forma ambulatoria si están médicamente estables, comen con el apoyo familiar y el riesgo psiquiátrico es manejable. El hospital de día ofrece mayor estructura cuando el tratamiento ambulatorio resulta insuficiente.

El ingreso puede ser necesario por inestabilidad cardíaca o circulatoria, alteraciones de electrolitos o ECG, deshidratación, rechazo agudo de alimentos, desnutrición grave, pérdida muy rápida, fracaso del manejo ambulatorio o riesgo suicida. No debe utilizarse como amenaza: es una medida de protección y estabilización.

Las decisiones no se basan en un único peso. La guía británica MEED sobre emergencias médicas en TCA combina constantes vitales, velocidad de pérdida, hidratación, analítica, ECG, conductas y riesgo mental.

Cuándo acudir a urgencias por anorexia

Solicite atención urgente si aparece alguno de estos signos:

  • desmayo, confusión o dificultad para mantenerse en pie;
  • dolor torácico, palpitaciones o dificultad respiratoria;
  • debilidad extrema, somnolencia anormal o deterioro rápido;
  • rechazo completo de comida o líquidos;
  • vómitos repetidos, sangre en el vómito o dolor abdominal intenso;
  • signos de deshidratación;
  • pérdida de peso rápida acompañada de síntomas físicos;
  • ejercicio incontrolable pese a estar enfermo o lesionado;
  • autolesiones, ideas suicidas o imposibilidad de mantenerlo seguro.

Ante peligro inmediato, llame al 112. Si predomina una crisis suicida, una agitación grave o una descompensación psiquiátrica, puede ser necesaria una valoración psiquiátrica urgente además de la atención médica.

No permita que un aspecto aparentemente tranquilo retrase la asistencia. Algunos adolescentes gravemente desnutridos hablan con serenidad y presentan análisis iniciales poco llamativos. La estabilidad se determina con una valoración completa.

Recuperación y pronóstico

La anorexia puede curarse. La recuperación no siempre avanza en línea recta, pero el inicio temprano, la participación familiar y la continuidad del tratamiento mejoran las posibilidades.

Recuperar peso es imprescindible cuando existe desnutrición, pero no constituye por sí solo el final. También deben normalizarse la relación con la comida, la flexibilidad, el ejercicio, la imagen corporal, la vida social, el desarrollo puberal y la capacidad para afrontar el malestar sin recurrir a la restricción.

Las recaídas suelen anunciarse mediante pequeñas reglas: volver a eliminar alimentos, pesarse, aumentar el ejercicio, comer solo, comparar cuerpos o aislarse. Identificar esas señales y tener un plan permite actuar antes de que reaparezca un cuadro completo.

No recomiendo suspender el seguimiento en cuanto la báscula mejora. El miedo y los pensamientos pueden tardar más en recuperarse que el organismo. El alta debe basarse en una mejoría física, psicológica y funcional suficientemente estable.

Cuándo consultar con un psiquiatra de adolescentes

La evaluación psiquiátrica del adolescente es necesaria cuando existe sospecha de anorexia, especialmente si aparecen pérdida rápida, rechazo del tratamiento, depresión, ansiedad intensa, obsesiones, autolesiones, riesgo suicida o conflicto familiar que impide mantener las comidas.

En consulta valoro la anorexia y sus posibles complicaciones dentro del desarrollo completo del adolescente. Reviso la trayectoria, el estado mental, las conductas, el riesgo y las enfermedades que pueden imitar o acompañar la pérdida de peso. Después coordino la atención médica, nutricional y psicoterapéutica necesaria.

Como psiquiatra con más de 25 años de experiencia, puedo realizar esta valoración como psiquiatra de adolescentes en Marbella. La consulta online puede ayudar en orientación y seguimiento cuando el paciente está estable, pero no sustituye una exploración física presencial si existen signos médicos de alarma.

Preguntas frecuentes sobre anorexia en adolescentes

¿Cómo empieza la anorexia en un adolescente?

Con frecuencia comienza con una dieta, la eliminación de alimentos o un aumento del ejercicio. Preocupa cuando la conducta se vuelve rígida, aparece miedo a engordar, continúa la pérdida y la comida empieza a condicionar el ánimo, la familia y la vida social.

¿Puede tener anorexia con un peso normal?

Sí. En la anorexia atípica puede existir una pérdida rápida, desnutrición y complicaciones aunque el peso siga dentro del rango normal. Deben estudiarse la curva previa, la velocidad de cambio, las constantes y las conductas.

¿Por qué se enfada cuando intentamos que coma?

La comida activa un miedo intenso y amenaza las reglas con las que siente control. La desnutrición aumenta además irritabilidad y rigidez. Comprenderlo no implica ceder: permite responder con calma y mantener el plan terapéutico.

¿Debemos pesar al adolescente en casa?

El peso debe controlarse según el plan del equipo. Pesarse repetidamente en casa suele alimentar la obsesión y las discusiones. En muchos casos conviene retirar la báscula y dejar el seguimiento en manos de los profesionales.

¿La anorexia es culpa de las redes sociales?

No existe una causa única. Las redes pueden reforzar comparación, dietas y contenido dañino, pero la anorexia resulta de múltiples factores. Revisar el entorno digital ayuda, aunque no sustituye el tratamiento.

¿Se puede tratar sin ingresar?

Sí. Muchos adolescentes estables reciben tratamiento ambulatorio con apoyo familiar, seguimiento médico y terapia especializada. El ingreso se reserva para riesgo físico o psiquiátrico, rechazo grave, evolución desfavorable u otras circunstancias que impidan un manejo seguro.

¿Cuándo es una urgencia?

Ante desmayos, dolor torácico, palpitaciones, confusión, debilidad extrema, deshidratación, rechazo de líquidos o alimentos, vómitos repetidos, deterioro rápido, autolesiones o ideas suicidas. En estas situaciones no debe esperarse a una cita programada.

Una última idea para las familias

No espere a que su hijo parezca enfermo para creer que puede estarlo. En la anorexia, la apariencia y una analítica aislada pueden ofrecer una falsa tranquilidad.

La familia no necesita ganar una discusión sobre el peso. Necesita conseguir una valoración, proteger la alimentación y sostener el tratamiento el tiempo suficiente para que el adolescente vuelva a decidir con un cerebro y un cuerpo recuperados.

Dr. Cristóbal López Martín
Psiquiatra. Más de 25 años de experiencia
Colegiado 29-8805

Dr. Cristóbal López Martín

Médico especialista en Psiquiatría · Col. 29-8805 · Colegio Oficial de Médicos de Málaga

Más de 25 años de experiencia clínica en consulta privada, presencial en Marbella y online en toda España, en español y en inglés. Evaluación y tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria en coordinación, cuando hace falta, con unidades especializadas.

Información de la consulta del Dr. Cristóbal López Martín (Col. 29-8805). Edición del contenido: 26 de agosto de 2026. Fines divulgativos; no sustituye la valoración individual. Ante peligro inmediato, desmayo, dolor torácico, confusión, deshidratación grave, vómitos incontrolables o riesgo suicida, llame al 112 o acuda a Urgencias. Si aparecen ideas de hacerse daño o de no querer seguir, llame también al 024, la línea de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas. Si aparecen ideas de hacerse daño o de no querer seguir, llame también al 024, la línea de atención a la conducta suicida, disponible las 24 horas.

Referencias clínicas principales

  1. NICE NG69.
  2. NIMH: Eating Disorders.
  3. AAP: TCA en niños y adolescentes.
  4. MEED.
  5. Hospital Clínic Barcelona.

Esperar a que parezca anorexia es una forma bastante eficaz de llegar tarde.

La valoración revisa evolución de peso y crecimiento, estabilidad física, estado mental, conductas y contexto familiar para decidir el tratamiento y el nivel asistencial.

Consulta presencial en Marbella (Málaga) y atención online en toda España, en español y en inglés.

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